martes, 1 de septiembre de 2020

IMPRESIONES DE AYER: SAN ISIDRO, LEANDRO GUTIERREZ Y LO DE LAS HECHURAS.

Ayer la novillada de San Isidro en Añover de Tajo, volvió a demostrar cómo el prejuzgar a unos animales por tipo, se vuelve a la contra cuando el comportamiento se antepone a las hechuras, para muchos.

Cuando el novillo tiene fondo de casta hace que ni siquiera los defensores del tipo de novillo con unas hechuras más, digamos, "cómodas", para los novilleros se revuelvan airados poniendo el grito en el cielo por el trapío de esos animales. Ni si quiera se escucha el rugir del aficionado "cabal" que casi pide la destrucción de cierto tipo de ciclos de novilladas donde prima el novillo fuerte, para que sean sustituidas por novillos más a modo, primando el sentido de belleza estética sobre el de la épica.

La novillada, sin ser totalmente completa, dejó animales con muchas posibilidades. Quizá la falta de rodaje de este año pasó factura a los novilleros, sobretodo, y ahí está la contradicción, a los dos más veteranos de la terna. Sin apenas más planteamiento de intentar agradar muy deprisa, pasaron por alto que frente a estos novillos tiene que primar la cabeza al corazón. Algo, que con las lógicas carencias del que debuta con picadores y más con una novillada tan fuerte como la de ayer, si quiso siempre poner Leandro Gutierrez. Todo lo que hizo el colombiano atisbaba personalidad, y eso ya es un triunfo en estos momentos de sobrada técnica aprendida en las escuelas.

Hoy el novillero académico sigue al pie de la letra las enseñanzas técnicas de escuelas y vídeos de las figuras actuales del toreo, pero fracasan en personalidad. Esto es el fondo de la verdadera revolución de quien quiere ser torero. Leandro lo puso en bandeja, lo tuvo claro. Tanto el academicismo que presentan hoy los novilleros, como las prisas y el "tremendismo" sin cabeza que pudimos ver ayer por parte de Montero y Fernandez termina su aventura cuando aparecen novillos con casta y, como dicen hoy los modernos, muchas teclas que tocar.

Sin embargo, con su lógica bisoñez, cuando vimos a Leandro Gutierrez desde el momento que saltó al ruedo para recibir al tercero de San Isidro, recibimos dos mensajes: por un lado el sentido de la responsabilidad y por otro el de su personalidad. Por las formas de su toreo atrajo la atención de todos. Su puesta en escena nos reveló su carácter. Un carácter que supo imprimirlo en el imponente colorado sexto, supo cómo usarlo y esa fue la clave de su identidad. Bienvenidos los novilleros que dan una vuelta a esto e intentan dar una vuelta a la Tauromaquia uniendo arte, personalidad y técnica, porque una vez que estas palabras se separen, el toreo ya no es lo mismo.

Imagen: "Jinete" nº 21 de San Isidro premiado con la vuelta al ruedo en Añover de Tajo Foto: Raul Castro y Leandro Gutierrez via @AAguilarmatador

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