lunes, 13 de julio de 2020

Mis deseos y mis fracasos de aficionado


Siempre se ha hablado de público y aficionado. No sólo en la Tauromaquia, en las demás artes y espectáculo, las masas buscan la distracción, mientras el aficionado se acerca a la obra con recogimiento, como un objeto de devoción y por ello la defenderá a capa y espada ante cualquier ataque externo o interno.

La Tauromaquia, en la mayoría de las ocasiones hoy día, se ha convertido en un espectáculo barroco para atraer a esas masas y distraerlas festivamente. Para ello además cuenta con un aliado importante, la prensa actual taurina, salvo honrosas excepciones. Crónicas grandilocuentes a faenas basadas en el pase por el pase, siempre al servicio del espectáculo y sin el mínimo atisbo de crítica. Esa tauromaquia y sus crónicas que se dirige en los últimos años a las masas de individuos con ganas de fiesta, actúa como reclamo, pero utilizando prosas y postulados que muchas veces no concuerdan con una realidad que percibimos los aficionados.

Muchos aficionados que acudimos a las corridas de "triunfo premeditado", muchas veces nos sentimos abrumados por ese exceso visual de pases, y pases, sean como sean. De animales tan colaboradores que nos tramiten facilidad, (aunque no lo sea, Dios me libre), de estar delante de ellos. Muchas veces me enfado conmigo mismo por no ser capaz de emocionarme frente a una obra realizada por los que nos dicen son los mejores.

No me resisto y sigo buscando. Busco un Arte épico, donde se domine al toro desde el primitivismo que habrían de ser los primeros tercios. Una vez dominado crear Arte en 20-25 muletazos. Busco un sendero diferente al de las nuevas formas de toreo donde prima la linea frente a la curva, un sendero que se desvíe de la ornamentación gestual.

Un aficionado al arte de torear clásico, rudo, épico, como yo, creo que muy pocas veces llegará a emocionarse con ese neo toreo previsible y que no admite el fracaso. Yo lo necesito para volver a una plaza y presenciar como se supera la frustración anterior y se triunfa. La Tauromaquia que busco no es la que se obsesiona por el ornamento, por la creación industrial de toreros. En la mayoría de las corridas, con tanto triunfalismo y efectos para las masas, ya no soy capaz de asimilar nada, o casi nada. Cuando salgo de esas corridas, trato de ahondar en lo percibido, pero por más que lo intento, no encuentro nada reseñable. Esto es un misterio, que algún día espero resolver, bueno mejor, que me lo resuelvan los que lo tienen en la mano, los mejores, se supone.

Foto: Cabrera

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