jueves, 5 de diciembre de 2019

El respeto al toreo cómico y la libertad histórica


El pasado día 4 de diciembre se presentaba en la sala Antonio Bienvenida, de la Plaza de Toros de las Ventas, la temporada 2020 de Diversiones en el Ruedo. Lo hacía de la mano de la empresa Tauroemoción. Para el que escribe, este tipo de espectáculos supone una vuelta a su infancia. Gracias a mis abuelos maternos, oriundos del pueblo madrileño de Chinchón, tuve la suerte de poder disfrutar siendo niño de este tipo de espectáculos que seguro, y quizá sin saberlo, ponían una de las semillas para que me aficionara a este mundo tan grandioso que es la Tauromaquia.

La presentación hizo darme una vuelta por mis apuntes y libros de la carrera de Historia del Arte y reflexionar sobre esa pintura del siglo de Oro donde grandes artistas españoles incluyeron en sus repertorios pictóricos a personajes ligados a la corte y que servían como acompañamiento y/o diversión a la realeza y nobleza de este momento.

Velázquez, Sanchez Coello, Alonso Cano o Antonio Moro, entre otros, realizaron retratos en primer plano con reyes, reinas, infantas o validos e incluso algunos con el mérito e importancia como para hacerlos a ellos solos. La Tauromaquia no se debe olvidar nunca de estos hombres ya que, como los de antaño, son pequeños héroes que divierten con su trabajo, digno donde los haya, con la dificultad que eso supone. Sebastián de Morra, Pablillos de Valladolid, Don Diego de Acedo, Juan Baurtista de Sevilla, incluso en Las Meninas con Mari Barbola...fueron nombres famosos que el Arte no dejó olvidar hasta nuestros días.

La sociedad mojigata se echa las manos a la cabeza porque estos hombres y mujeres ejerzan la libertad de elección de una profesión. Alguno nos podrá echar en cara que vamos a los ruedos donde se anuncian con el único objetivo de la mofa por su condición física o de resaltar nuestra superioridad frente a esa condición, nada más lejos. Seguro que las mentes estrechas piensan que en la época del Siglo de Oro también eran utilizados para ello pero, si fuera así, ¿Por qué, por ejemplo existen cartas de Felipe II donde se interesaba para darles noticias sobre personas allegadas a la corte como Magdalena Ruiz?, o ¿Por qué el mismo Felipe II tenía como compañero de partidas de ajedrez a Juan Bautista de Sevilla?, o ¿Por qué Felipe IV soportaba las chanzas de Barbarroja?.

Yo soy de los que piensan que el humor y la diversión es necesario para soportar la gris monotonía y el aburrido equilibrio vital diario. Estos espectáculos los debemos ver con la naturalidad de las relaciones humanas, dejar entera libertad a su opción profesional sin tener que temer represalias de una sociedad cada vez más propensa al "buenismo" victimista. Al hacerlo así, los aficionados a los toros estaremos enseñando a nuestros hijos el respeto que han de tener hacia estas personas por elegir una profesión.

Lo dicho, es una alegría que Diversiones en el Ruedo presente temporada en las plazas. No olvidemos que al ponerse delante de una res brava están colocados por el destino, por ello los debemos proteger porque también son partícipes del misterio de la Tauromaquia, aún vestidos de payasos, adornados con oro y terciopelos son actores principales de la fiesta más resplandeciente que existe. Mi elogio.

Foto:
Montaje con el cuadro de Velázquez "Sebastian de Morra" (1645–1644), y un integrante de Diversiones en el Ruedo via @diversion_ruedo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...