jueves, 9 de agosto de 2018

Sobre el Sorteo en la Feria de Otoño 2018

Hace unos días saltaba la noticia. El empresario de la Plaza de Toros de Madrid, Simón Casas, anunciaba que este año las combinaciones para la Feria de Otoño se van a decidir por medio de Sorteo con bombos, al estilo de los emparejamientos futbolísticos.

Vaya por delante que yo he defendido esta fórmula de un tiempo a esta parte. Lo he defendido, no porque crea que sea la mejor solución, si no por ser el último clavo ardiendo al que agarrarse ante la falta estrepitosa de compromiso de las Figuras del toreo actuales para anunciarse con hierros distintos a los habituales, y con diferentes compañeros del escalafón que no sean siempre los mismos.

La presencia privilegiada de la Figura del toreo en la Tauromaquia actual ha concluido en un estereotipo, son riesgo a decirlo. El cliché, la descripción de una Figura del toreo como un artista sin apenas compromiso más allá del triunfo a toda costa y con los mismas ganaderías, sumergido en un trono de poder sin sentido e interesado por quienes le rodean, y por quienes tienen que vivir de unas migajas publicitarias, explicaría el número elevado de aficionados que vean con buenos ojos el sorteo que se llevará a cabo en Madrid.

Parte de la afición rechaza la forma en la que se están creando supuestos mitos, con gran éxito comercial, (ojo, y a los que reconozco sus méritos hasta que han llegado a serlo), y que dan una imagen del torero únicamente preocupado por sus éxitos y su propio destino, sin un mínimo interés por el futuro del campo bravo y por el rumbo del escalafón en un futuro.

El "bombo" del sorteo es, para muchos, una pequeña experanza, pero que a mi modo de ver no será efectiva por la negativa de entrar en él de muchos de los toreros de los primeros puestos del escalafón. No tendría que ser necesario, ni que se nos pasara por la cabeza, si la Figura del toreo actual buscara renovar la Tauromaquia, y el compromiso más allá del propio y dejarse de la aparente, (que no creo que sea así), superficialidad de sus triunfos sumidos en la monotonía.

La Tauromaquia no necesita de estos golpes efectistas de sorteos, pero sí que los matadores que mandan hoy día en los despachos y en las plazas, fueran conscientes del patrimonio que existe detrás de la palabra "Figura del Toreo", aquella que no rehuye compromisos.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Los Novilleros "punteros", no van al pueblo por vacaciones


Aparecen los carteles de las más importantes ferias de novilladas de septiembre y llama la atención la ausencia de novilleros como Toñete, Cadaval, Marcos, y algún otro que son los que frecuentan la parte alta del escalafón inferior. Es cuando menos significativo que un chaval de apenas 20 años, sin nada conseguido en esto del toro, rehuya ya el "compromiso".

Yo, iluso de mi, pienso en el niño que quiso ser torero. Seguro comenzó toreando "mecánicamente" en el patio de su casa con un trapillo mientras aplaudían los "tendidos de sombra" (y tiestos). Llegó la escuela taurina, las primeras novilladas sin picadores, y ¿ahora?. Ahora, señores, son novilleros a las puertas de ser matadores de toros, con todo lo que esa palabra conlleva. Ahora, por mucho nombre y padrino que se tenga, debieran buscar "resultados" con sus esfuerzos, sin volver la cara ante nada, ni en ningún coso, para mantener la integridad individual. Otra cosa es que esa integridad se haya vendido al diablo que le dice todas las noches al costarse que ya es figura del toreo.

Ser Figura del Toreo, es un proceso, no es un producto. Parece que sólo les importa el resultado y eso es erróneo. Estos novilleros viven en el único deseo de que sus tardes sean triunfales, sin fracaso, estéticamente agradables. Olvidan que se han de curtir en mil batallas, que ahora es cuando tienen la fuerza necesaria para hacerlo. No se dan cuenta de que si se anunciaran en ferias donde sale el novillo fuerte, de diferentes encastes, comportamientos, etc., podrían explorar, experimentar y descubrir las posibilidades de esos comportamientos, descubriendo conceptos creativos, y quizá hallen otra expresión individual encerrada en un estrato inferior que la monotonía de sus tardes le impide dejar salir.

Estos chavales, podrían perfeccionar su técnica, su destreza...No pueden comportarse como figuras del toreo, con exigencias porque no se dan cuenta pero así NUNCA SERÁN INDEPENDIENTES, no conocerán el misterio del toro bravo, no gozarán con la exploración y el placer de crear con cualquier tipo de toro, pero lo peor, nunca sabrán lo que es el orgullo de poder, de saberse capacitado para torear ante los RETOS.

La Tauromaquia es una experiencia apasionante que, si fuera vista así, animaría a los novilleros a explorar y descubrir, sin importar el resultado que podría ir desde el placer, lo espectacular, lo impresionante, el fracaso, el triunfo...pero rehuyendo las Ferias donde el novillo no es el convencional, lo único que hacen es engañarse a sí mismos, porque serán uno más.
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