miércoles, 11 de abril de 2018

La preocupante falta de personalidad en las nuevas generaciones de Toreros

¿Qué queremos decir cuando demandamos en los nuevos valores y en los novilleros personalidad y no clones técnicos de lo aprendido en las escuelas taurinas?

Cada vez con más asiduidad nos estamos acostumbrando a presenciar faenas de las nuevas generaciones de toreros, en las que lo que transmiten es que tratan de torear como les han enseñado en las escuelas, sin salirse de las pautas, técnicos como un ingeniero, en definitiva, sin personalidad y sin ese don etéreo pero que se palpa cuando se tiene, sin alma.

Un artista puede aprender a que un color, es diferente dependiendo de la base donde se imprima: una cerámica, la pared, telas...Eso es técnica, secretos de la pintura y la escultura, etc. Pero el artista que tiene el don, para conseguir el color y el trazo deseado ha de manchar, borrar, dar vueltas y vueltas, equivocarse, pero tratar de convencerse de su toreo interno, de ser uno mismo e imprimir personalidad a lo aprendido. Aún siendo muy jóvenes, el interés tiene que ser el de torear y no saber dar pases, que no es lo mismo. Aunque se equivoque, no pasa nada, es mejor equivocarse intentándo ser uno mismo que hacerlo siendo un alumno brillante, ese es fácil que no llegue a nada.

El aficionado que se sienta en el tendido busca una obra, si el toro lo permite, que llene el vacío, que cree algo único y no antes visto. Que el toreo sea un misterio fascinante, lleno de dudas sí, pero que cuando se consiga llegue dentro, muy dentro.

El arte de torear se ha de realizar por artistas, épicos, pero artistas y no por artesanos. A los nuevos valores y a los chavales que empiezan las diría que tienen que creer, que tienen genio para sobresalir de los demás. Que no "ejerzan" el toreo como un oficio mecánico, que intenten dominar la belleza, que creen y no elaboren simplemente. Ese es el verdadero reto, no sólo reproducir las técnicas que dan lugar al toreo decoroso, sino ser la fuente que origine las emociones. Bien es verdad que el artista nace y el artesano se hace. Por ello, si no se tiene el "don" para crear con personalidad, para torear diferente, se logrará ser un torero que pululará por carteles, y si tiene suerte de ser llevado por un apoderado con dotes mercantiles y serviles, vivirá de esto (como hoy pasa por desgracia con el 80% de quienes mandan en el escalafón), pero, si no se tiene personalidad personal y creadora...jamás podrá ser considerado un artista que sublime el Arte de Torear.

Foto:
Un niño intenta torear a una becerra de Miura. Autor: Antonio Delgado-Roig ()
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