jueves, 22 de febrero de 2018

Las ferias "remakes" y la insolidaridad taurina


Otro año esperando los carteles de las Ferias Taurinas españolas, y otro año que se traduce en decepción. De nuevo se opta por los mimos toreros con los mismos hierros y encastes hasta llegar al hastío. La incorporación de tres o cuatro jóvenes espadas con cierta proyección y bendecidos por las figuras porque molestan poco al seguir sus pasos en cuanto a "gestas" se refiere, o la vuelta a los ruedos de toreros con cierto interés... No son eximentes para la monotonía que tristemente se ha aceptado entre los públicos ocasionales, y lo que es peor, entre muchos aficionados.

Como consecuencia de la poca imaginación de los empresarios y de la nula implicación de los espadas, (la mayoría Figuras, por cierto), en algunas plazas se ha conseguido que reine una oferta taurina repetitiva que ha contribuído a apartar de las plazas a aficionados que buscamos variedad, sorpresa, triunfos, broncas, alegrias y decepciones, pero siempre una Tauromaquia diversa. Se han olvidado de un sector de la afición

Lo más triste de todo esto, y que es algo que me soprende enormemente, es que los aficionados que gustan del tipo de festejos que se repiten año tras año, en feria tras feria, se solidarizan poco o nada con "nosotros", los que buscamos otra Tauromaquia. Yo como aficionado a los toros entiendo, y quiero, que haya festejos de figuras con los toros que han elegido para sus propósitos y sirvan de deleite a estos aficionados, ¡Cómo no!. Pero algo que no puedo entender es que estos aficionados no sean capaces de pedir una mínima cuota de encastes, de gestas toreras, etc., para que los demás también podamos acudir a las plazas. Mi afición me dice que si sólo se programaran corridas donde se olvidaran del encaste Domecq y con las Figuras, también lo criticaría y pediría que se incluyeran en las Ferias. (Hago aquí un inciso para recordar que el que escribe es el mayor crítico con la no inclusión de El Juli en la Feria de Valencia y ya veremos Madrid...me parece de una injusticia total).

Tengo la esperanza de que algún día convivan todo tipo de Tauromaquias en las ferias, y ojala, en los carteles. Que un día las figuras se den cuenta de que lo son, además de por los méritos en sus carreras, porque están capacitados para enfrentarse a todo tipo de toros. Las ferias serían importantes, incluso ganarían en prestigio histórico, y dejarían de ser ciclos con combinaciones vendidas como grandes eventos pero que esa mototonía hace que se conviertan en mediocres y de mera utilidad comercial.

Es necesario educar a los públicos y aficionados y que éstos se solidaricen con una Tauromaquia diversa, con el tesoro genético del campo bravo, que no se pierdan sangres míticas, que si bien es cierto que tienen mayor porcentaje de animales que no se prestan a la Tauromaquia del pase por el pase, matienen viva la llama de la sorpresa del triunfo o la bronca, y además permitirían ver el oficio de los espadas.

Creo que estamos a tiempo de reorientar el concepto de "Tauromaquia". La diversidad sería la estrategia más adecuada para que convivieran todas las aficiones, la del torero y la del toro. Seguro es una utopía, pero creo ganaríamos todos.

Imagen: Presentación de los carteles de la Feria del milagro de Illescas. Foto: Maxitoro

martes, 13 de febrero de 2018

Rafaelillo: La injusticia en el Toreo


Si de injusticias en esto del toreo se trata hay un espada que está siendo día tras día vilipendiado y maltratado por los despachos: Rafael Rubio, "Rafaelillo".

Ya sabemos todos la inverosimil ausencia de la Feria de Sevilla tras dejar rocambolescamente la corrida de Miura, a la que nunca ha hecho ascos por cierto, (otros años tras año), en un mano a mano. Inconcebible.

Rafael ha dado todo en el ruedo con compromiso, con dignidad y hombría. Sin embargo las empresas lo han relegado misteriosamente a un segundo plano en pos de un cambio de cromos mediocre a estas alturas de la Tauromaquia. Las faenas del "pequeño" Titán murciano, son una mezcla de guerrero listo para la batalla y artista en búsqueda de la Pureza. Quizá ahí esté su "condena". Quizá algunos piensen que hoy vende la Tauromaquia amable y del pase por el pase, ¿Épica y Arte?,¿Para qué?. Eso, según los mandamases del toreo, es hoy día vulgar, algo que no está acorde con la época de triunfalismo ante públicos livianos que estamos viviendo.

Rafael, no se deja encasillar en ninguna categoría. Igual se deja partir por un Miura imposible, por amor a su profesión, que receta los mejores naturales de todo un San Isidro también ante una "bestia" de Zahariche. Para Rafaelillo, y para los que valoramos su figura, la Tauromaquia es un esfuerzo en el cual muchos, desgraciadamente, han sido sacrificados. El arte de torear para él significa una manera de vivir el mundo día a día, algo muy acorde con el sentir de muchos aficionados. Porque toreros como Rafael significan valores necesarios para que la Tauromaquia subsista, y no sólo triunfos amables y ante un arte lucrativo.

Es una injusticia en toda regla lo que se está haciendo con este toreo. Rafael se ha echado sobre si una carga en la Tauromaquia que sostiene con todas las fuerzas que su dignidad le otorga. Se ha tenido que amurallar en su creación, en su libertad, fruto de la necesidad de torear.

Sólo puedo tener palabras de ánimo para usted, Rafael, porque es capaz de establecer los cánones en los que se basa la Tauromaquia para mi, y para muchos aficionados: "Arte y épica". Algo que la ordiniarez de los despachos olvida, detiene y lo que es peor, destruye.

Foto: Rafael Rubio, "Rafaelillo", perfil de twitter @RRRafaelillo
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