lunes, 9 de enero de 2017

¡Nos echan de las ferias!


Esta carta, esta triste y apasadumbrada carta, la escribo al ir conociendo poco a poco y por simples rumores o confirmaciones, las primeras combinaciones del año taurino 2017. Valdemorillo, Olivenza, Castellón, Valencia...todas tienen un denominador común, la monotonía de encastes y ganaderías en sus carteles. Me siento abatido, derrumbado, cansado de que nadie haga nada por llevar la variedad a las plazas. Me corroe la envidia de aquellos aficionados que tienen la posibilidad, no ya de acudir, sino de interesarse por lo que ocurra en los ruedos porque su afición les deja pasar por alto lo que toreen las figuras acarteladas, o los hierros, todos del mismo encaste, elegidos para las primeras ferias del año.

No se si éstos se podrían poner en mi lugar y darse cuenta de que su euforia, de la que me alegro de corazón, no les deja ver que hay aficionados que gustamos de otro tipo de Tauromaquia y de comportamientos de toros y que literalmente nos están apartando de las plazas de toros al olvidar este tipo de carteles.

La Tauromaquia al querer hacerla grande, está empequeñeciendo poco a poco por simple y monótona. Una feria taurina, en vez de ser un evento social donde solo se lidie un tipo de encaste, debería ser un espectro continuo que fuera desde el cartel de figuras con el toro elegido, hasta el de festejos con ganaderías de encastes diferentes con toreros dispuestos y buscando la oportunidad. Una feria se tiene que acoplar a todos los gustos, tener un sentido amplio, una imagen expansiva de gustos que comunicar. Contra más variedad de programación, más público extenso y diverso al que servir y, por ende, atraer para otros años.

Nos echan de las plazas...la derrota se cierne sobre mi afición a los toros, no trago...Hay quien me recuerda que el atractivo de una feria es su singularidad, que es la que la hace diferente. Sin embargo, mi opinión es que las ferias taurinas tendrían que ser cada vez más conscientes de que deberían competir por atraer a todo tipo de público, y no sólo al aficionado a los carteles donde se anuncien ganaderías del mismo encaste.

Me cabrea no poder elegir, me siendo frustrado al tener que interesarme casi obligado por lo que pase en las plazas. La Feria de mayor éxito debiera ofrecer un abanico de experiencias, y si son tres festejos (caso de Olivenza, por ejemplo), intentar que los toreros que allí contratan aceptaran acartelarse con algún hierro que no fuera del encaste Domecq-Parladé. Así reflejarían las necesidades variables del público asistente.

Pierdo la esperanza, el futuro me lo están quitando. La tendencia es acabar con un tipo de festejos donde exista diversidad de encastes, y gracias a ello, con aficionados como yo. Cada vez son menos los festejos a los que acudo al año, cada vez me interesa menos, (o nada), de lo que ocurra en las ferias y festejos, estoy perdiendo la ilusión. En vez de ofrecer ofertas cada vez más amplias se acota a un cierto tipo de aficionados. Con la falta que hacemos hoy todo tipo de públicos en plazas como Valdemorillo, Olivenza, Castellón o Valencia, se olvidan interesadamente de nosotros, solo buscan una Fiesta, una Tauromaquia monótona y continuísta...

Mi esperanza ha mermado, porque las empresas se han olvidado de nosotros: ganaderos y aficionados a la diversidad de encastes. Enhorabuena a los aficionados  a los carteles de figuras y encaste Parladé, os envidio, yo...no puedo ir a las Plazas, no soy válido para el futuro de la Fiesta, según el marketing y planificación estratégica de los que viven el presente...y a los que nuestro, mi futuro, no les importa un pimiento.


Foto: Precioso Toro de Barcial que bien podría valer para cualquiera de las ferias anteriormente citadas. Foto: Alberto Álvarez (hierroydivisa.wordpress.com)
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