jueves, 14 de septiembre de 2017

El penoso estado del (salvo excepciones) empresariado taurino


Es cierto que la Tauromaquia sigue teniendo millones de adeptos en todo el mundo, eso nadie lo puede poner en duda, (excepto los negacionistas-abolicionistas, cegados de rabia). Pero sí que siendo realistas, en ciertas ferias se está produciendo una preocupante bajada de espectadores. Por ello me hago una pregunta: Si la Tauromaquia tiene tantos adeptos, ¿Por qué han perdido interés por acudir a las plazas?.

Varias son las causas que se me vienen a la cabeza y varias las soluciones que podrían tener y que voy a intentar, en la medida de lo posible y humildemente, desgranar.

Soy consciente de que es complicado que una plaza de toros se convierta en centro y empresa cultural manteniendo, eso, la cultura de empresa. Para ello hay que querer, tener afición, saber y por supuesto tener los medios necesarios para poder. Y las empresas taurinas no todas quieren, y las que quieren, muchas veces, la mayoría, no pueden por falta de medios e imposibles pliegos por los que licitar. Estoy completamente seguro de que en las empresas taurinas existen buenos gestores, seguro, pero han optado por la comodidad, por la economía personal, y lo peor, el ego taurino, el más dañino que existe. Estos personajes son los peores, los más frenadores y peligrosos, porque no quieren cambiar nada. Por supuesto, como señalaba antes y estoy seguro de ello, existen en las empresas taurinas profesionales que quieren y saben trabajar para innovar y hacer atractivas las ferias. Con ellos son los que habría que empezar a contar, a trabajar en equipo para planificar estratégicamente la difusión, la imagen, con métodos motivadores, con objetivos y optimización de los grandiosos recursos que tiene la Tauromaquia y el Toro Bravo. En definitiva en diseñar unas funciones y tareas innovadoras y creativas dentro de una empresa taurina.

Se palpa descontrol, desunión y desmotivación por falta de interés a la hora de programar ferias, si a esto se unen las actitudes autoritarias que de siempre han convivido en el mundo taurino, lleva al caos y desemboca en rutina e improvisación de carteles de última hora.

Yo no soy, faltaría más, gestor empresarial y mi reflexión puede parecer exagerada y pesimista, pero se me ocurren mejoras de visión global desde mi estatus de aficionado desmotivado y al que le cuesta cada vez más acudir a los cosos.

Propongo que las plazas de toros sean gestionadas por empresas de futuro, con motivación, y que los pliegos de concesión tengan más en cuenta la programación y futuro del coso, que el factor económico y anteriores cosos gestionados, esto genera conservadurismo y más de lo mismo. Empresas que sean capaces de cambiar y mejorar la Fiesta, y que las plazas sean transmisoras de la cultura, el arte y la historia  taurina, para que sean centros de aprendizaje, que estumulen al aficionado y al que no lo sea a explorar, participar y descubrir al toro, al torero y a todo lo que rodea este inmenso pozo cultural.

Los precios. En estos momentos de crisis todos los estamentos tendrían que mejorar su visión empresarial para crear unos precios atractivos. Los toreros bajar emolumentos, por el bien de la Fiesta, sembrar para recoger. Esta parte la tienen peor los ganaderos porque dependen de factores externos que se escapa a la interioridad de la Fiesta como: piensos, vacunas, personal, veterinarios, etc. Pero si todos remaran en un mismo sentido, bajando las pretensiones económicas, (muchas veces desorbitadas porque en estos momentos y desgraciadamente, no lo generan), se podría mejorar la afluencia de público, y con ello ir poco a poco atrayendo a más aficionados.

Equivocado o no, otra de las mejoras que se me ocurren, son las apuestas de los toreros, de ciertos toreros. Estoy seguro que un cartel donde se acartelaran las figuras del toreo actual con otro tipo de ganaderías que las acostumbrados, hasta el hastío, a verles lidiar, mejoraría muy mucho el interés por parte del público. ¿Se imaginan un Juli, Manzanares, Talavante con toros de Victorino, o de Miura, o de Cebada Gago, (por poner algunas), el coso donde se llevara a cabo, repito, estoy seguro que se acabaría el papel semanas antes. Pero están apotronados en una falsa comodidad de solo lidiar lo que "entienden", y de Triunfo también se muere.

En fin, que las empresas taurinas necesitan una vuelta de tuerca porque desgraciadamente son las que tienen el control de la gestión. Y mientras estamos viendo como algunas trabajan con hastío y desinterés, sobreviven, van tirando y poco a poco se van momificando, otras, con juventud y ganas, han optado por renovarse, por intervenir y cambiar para mejorar la Fiesta de los Toros. Esto no es fácil, pero querer es poder.

Foto del penoso estado de los tendidos Plaza de Salamanca ayer, 13/09/2017 (Ferrera, Talavante y Cayetano, toros de Hnos. García Jiménez), via @MaestriaTorera

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