jueves, 1 de junio de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "El capotazo de Javier Ambel y otras cosas"


Sí, fue una tarde interesante con toros de Don Victoriano del Río mansos en su mayoría, pero con casta para embestir y crear emoción, no mucha, tampoco hay que tirar las campanas al vuelo, la suficiente como para no caerse, embestir, sin mucho recorrido, pero embestir al fin y al cabo y permitir a Perera y Roca Rey dejar algunos destellos de toreo.

Perera en Perera: Trazo largo, en linea, mano muy baja, pero para mí, de las veces que más claridad de ideas, seriedad y rotundidad le veo en las plazas. Roca Rey: Acostumbrados a el toreo tremendista, de trazo corto, recursos enganchados y eso si, dos cojones, ayer me reconcilió porque echó los vuelos de la muleta a la cara del toro, intentó, y lo consiguió, llevar toreado por momentos, metido en la muleta y con largura, así sí Andrés, así sí. El tercero era López Simón, que si bien empezó sus faenas con emoción, se diluye como una pastilla efervescente en todas sus comparecencias. Le falta creerselo, salir de la presión de las voces del sargento de la Chaqueta Metálica metido en carnes, porque Alberto no es el recluta patoso, y no puede terminar en un vater olvidado y hundido por no poder soportar la presión.

Pero hubo un detalle de Javier Ambel, torero de plata donde los haya que merece el comentario artístico de este apunte. Corría el cuarto toro de la tarde, lidiaba Javier y a las banderillas Curro Javier (grandioso) y Guillermo Barbero (eficiencia). Y se produjo el "milagro". El milagro del toreo, de la lidia, del ritmo, del trazo, de la cadencia, de la estructura de un capotazo. Javier recetó un lance al hermano soso del otro "Cantapájaros", (el victoriano bravo del Juli), que fue el origen de todas las composiciones del toreo, el paradigma de los mil millones de capotazos de la historia del toreo. Salió innato, con poder, largo y solo al alcance de los Dioses, pero que esta vez fue cosa de un hombre, de un torero, de Javier Ambel.

Otro hito destacable fue la gran labor de Tito Sandoval frente a "Cojito", un toro que peleó en Varas, fiero, con casta, y al que me hubiera gustado ver más en el caballo. Tito dejó otra vez claro que lo único que hace falta es querer hacer las cosas bien, querer picar al toro en su sitio, mover el caballo toreando, tener amor propio y acordarse de que el picador lleva la chaquetilla de oro por algo.

Foto:
Javier Ambel liandose el capote de paseo en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

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