viernes, 24 de marzo de 2017

La Bienal de Arte de París y la oportunidad a los toreros



Sigo empeñado, sigo dando vueltas y casi obcecado en la falta de oportunidad de toreros en este sistema rendido al mercantilismo del nuevo evangenlio taurino: "La plaza llena". Sería de necios no admitir que la Tauromaquia sólo se sostiene si los cosos generan suficiente tránsito de público como para hacerlos rentables, económica y socialmente. De eso no hay ninguna duda.

A todo esto me hago varias preguntas: ¿Acaso no se llenaría con unas programaciones que gozaran de inventiva más allá de las fórmulas: "Figura + Figura + Valor joven + Ganadería elegida por los primeros",o, "Figura + Joven Valor + Joven Valor  + (como siempre) Ganadería del gusto del primero?. ¿Acaso el público no tendría aliciente con otras fórmulas tan, o más, rotundas como pueden ser "Figura + Torero de interés + Joven Valor + Ganadería legendaria",o, "Figura + 2 Toreros jovenes con ansia de triufo (que no sean los 4 que nos han dicho que son los que valen) + Ganadería de encaste especial"?. Yo creo que todo sería más rico y las programaciones sin darse cuenta, salvarían poco a poco un futuro que se antoja difícil.

A todo eso, me vino a la cabeza la diferencia, que tuve la ocasión de estudiar durante la carrera, entre la Bienal de Arte París y la Bienal de Venecia. La Bienal del París fue una muestra internacional fundada en 1959. La de Venecia en 1895. En el caso que nos atañe, el de la oportunidad de entrar en las Ferias a los Toreros con cualidades para estar en ellas, me posiciono claramente en el espíritu de la francesa, me explico.

Desde su comienzo, los organizadores de la Bienal parisina, declararon rechazar el espíritu competitivo-mercantil y crearon un programa que permitirera dejar ver en qué momento se encontraba la creación artística. La de Venecia, por su parte, sólo presentaba a artistas consagrados. Las empresas de hoy día se deberían mirar en la de París, ya que servía de oportunidad para mostrar a los jóvenes artistas, era "un lugar abierto a incertidumbres y esperanzas", como lo que debiera ser una Plaza de toros, donde cada día más se pierde la incertidumbre, algo que ha mantenida viva a la Tauromaquia durante todos estos años y que sin ella, se acabaría de facto.

La Bienal de París, ahora que tanto se habla de que la Tauromaquia es un Arte más, (algo que creo que es profundamente cierto y lo corroboro), sería un evento donde los "Productores de Arte" se deberían mirar por varias razones además de las ya comentadas. En ella también se instituían becas para los artistas extranjeros elegidos por una comisión nacional de su país. Esto se podía llevar a cabo en el ámbito taurino para traer a toreros con proyección de otros países, o, porqué no, ganaderías en buen momento y así, hacer la Tauromaquia más global. La Bienal denotaba sobre todo diversidad y vitalidad que la daba el mostrar a jóvenes creadores, algo que a la Tauromaquia vendría excepcionalmente bien.

La Bienal de París sería un espejo para mirarnos. Un espejo tan real que al final ella también sucumbió a los poderosos. Tras el éxito donde se descubrieron artistas que poco a poco fueron convirtiéndose en futuras figuras del Arte, tropezó con la competencia de otras muestras internacionales con medios económicos sufragados por poderosos, donde programaban a artistas consagrados y comerciales. Se que es un anhelo, pero la Tauromaquia todavía puede enderezarse de ese tropiezo, sólo espero que cuando caiga pueda levantarse, y concienzudamente creo que quien la ayudaría sería la diversidad, tanto de toros como de toreros. La monotonía es el pie en el cuello con calcetines de billetes, eso sí.

Imagen:

Foto de algunos participantes de la Bienal de París de 1980 y Emilio de Justo y Pepe Moral en Las Ventas. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

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