miércoles, 28 de septiembre de 2016

Opinión sobre la nueva empresa de Las Ventas


La noticia taurina del més de septiembre se ha hecho esperar. Simón Casas y Nautalia obtienen la concesión de la Plaza de las Ventas. Quisiera otorgar mi voto de confianza a los nuevos aires que parece va a dar la nueva empresa adjudicataria porque, personalmente, creo que cambio era necesario en Madrid.

Lo digo así porque siento interiormente que la sociedad madrileña cada vez se ha alejado más de su plaza, con la paradoja de que es la primera plaza del mundo taurino. El aficionado y el espectador en esta sociedad moderna, se ha acostumbrado a los cada vez más populistas medios de comunicación, en cuando a ocio y cultura se refieren. Esos medios que enaltecen lo "fácil", esos que son capaces de suplir sus páginas y espacios dedicados a la cultura, (entre ella se encuentra la Tauromaquia), por programas y páginas estériles donde casi todo lo representado es a través de efectos que hacen parecer cualquier acción o noticia banal, como imprescindible y culta.

La nueva empresa de Madrid, tras su presentación, ha dejado entrever su apuesta por la promoción cultural de la Tauromaquia. Tarea árdua en este momento de la historia que vivimos por la proliferación de un animalismo demagogo y zafio, que día a día se aleja más de la realidad. Queda mucho trabajo por hacer y llevar de nuevo la Fiesta de los toros al espacio donde nunca debió de abandonar. Ese es mi voto de confianza, el de intentar devolver a ese sitio un arte milenario cuya transformación ha sido la más radical, por culta y silenciosa, de todos y cuantos nos han rodeado. ¡Ojo!, yo no quiero que la Tauromaquia se renueve para perder su sentido y su naturaleza primigenia, nada más lejos. El cambio que pido es: promoción y comunicación acorde a la era de la imagen en la que estamos inmersos.

La Tauromaquia es la que es. No vale el engaño. Este arte sigue jugando con sus rudimentarios mecanismos de creación y significado, que por alguna extraña razón ha sobrevivido a tantas revoluciones culturales y sociales. De ahí que ahora haya que contarla, promocionarla y defenderla en una ciudad comandada por analfabetos taurinos como es Madrid.

Ese voto de confianza hacia la nueva empresa no está exento de exigencia por mi parte. Exigencia en el ganado. Exijo que se busque un toro y un novillo acorde con la catagoría de la Plaza de Madrid, con un trapío que morfológicamente se adecúe a cada encaste, con remate, musculatura e integridad en las astas sin ningún atisbo de duda. Exigencia en la pluralidad de encastes. Exigencia en la programación de carteles y combinaciones. Exigencia al respeto tanto al aficionado riguroso, como al público más tolerante...

Finalizo deseando suerte a los nuevos empresarios de Madrid y a todo su equipo y dando gracias por los años dedicados a "mi plaza" a los antiguos gestores y su equipo también. Espero que Simón Casas no se haya equivocado al convertir su anhelo en realidad, que ponga todo su empeño e ingenio  por volver a hacer de Madrid la Capital de la Tauromaquia, y que los interrogantes, que ahora lógicamente todos nos hacemos, se conviertan en confianza tras una gestión eficaz, tolerante y donde todos los gustos y emociones posibles tengan cabida en la Plaza de Madrid.

¡Suerte! (y por favor, ¡al Toro!)

Foto: Simón Casas. via 

viernes, 2 de septiembre de 2016

Opinión sobre la prensa taurina actual


Hasta ahora no me había pronunciado sobre el artículo de opinión "El toreo, una mafia sin competencia", escrito por Antonio Lorca en el diario El País. Inciendiario y poco menos que antitaurino para algunos, necesario y veraz para otros, yo, más cerca de estos últimos porque todos sabemos lo que pasa y sino es que no queremos saberlo, tan solo voy a opinar sobre uno de los aspectos que más crítica tuvo en el escrito: La Prensa Taurina.

Es un problema en silencio, sibilino, que se acerca camuflado de plumas inteligentísimas y con gran conocimiento de la Fiesta, pero el 90 % de la prensa taurina en España, está manejada por la "necesidad de publicidad". Esa necesidad de los medios de comunicación taurinos desencadena que toda crónica de festejo, todo artículo de opinión que no genere negocio o interés particular del autor, quede fuera totalmente de la objetividad.

Los aficionados que nos hemos adentrado, "un poco más", en los entresijos y estamos al tanto del mundo del toro, (quizá erróneamente por los cabreos que nos genera), no podemos llegar a entender el silencio condescendiente, la mentira, la falta de objetividad para denunciar casos de abusos en los despachos, de afeitado en los pitones, de falta de integridad de las reses, de narrar crónicas sublimes cuando ellos mismos no están de acuerdo. Mi persona ha llegado a vivir situaciones tales como la de presenciar un festejo al lado de un periodista en activo y que colabora en varios medios, comentar con gran conocimiento por su parte, por cierto, el juego de los animales y la labor de los actuantes, entrar en el medio donde colabora por la noche y ver escrita una crónica totalmente diferente a lo comentado durante la corrida. Como si el mercado de la publicidad en ese medio fuera quien marcara la linea editorial.

Otro hecho preocupante son las opiniones aleccionadoras sobre qué tipo de Fiesta es la correcta, o qué tipo de toros son los bravos, y todo lo demás debería desaparecer. No se tiene en cuenta la necesidad de educar y no se aboga por la diversidad de gustos, de aficiones, algo que dotaría de riqueza a esto ya que las personas que leyeran que toda Tauromaquia, toda lidia, todo tipo de toros tienen defectos pero también virtudes, acudirían a las plazas independientemente del cartel que hubiera. La prensa Taurina hoy, en vez de enseñar y educar, toma parte y eso ha influído en la Taquilla de festejos donde no actuan "los mejores toreros" ni "los toros más bravos", para ellos. (Añado una nota personal aquí: "¡Y eso que según ellos son defensores de la Tauromaquia y las plazas llenas!",otra mentira).

Todo se rige por el interés, por la caridad de unas cuantas publicidades y poder seguir adelante, sea como sea.

Hemos presenciado situaciones que rayan el despropósito: Retransmisiones televisivas en el canal temático donde dependiendo del torero y la ganadería, se ensalzan pases vulgares, se piden orejas con estocadas caidas  y se cantan como el paradigma de la bravura embestidas sosas y al paso, y por el contrario, se demonizan lidias sobre las piernas frente a toros encastados y fieros, que por cierto tratan de ilidiables. Otro caso es trabajar para un medio público, hacer ferias para éste, con sus viajes y dietas pagados, (por todos nosotros, por cierto), y aprovechando que "el Pisuerga pasa por el pase de prensa", hacer las crónicas para un medio privado sin firmar, esto pasa. Pero tienen impunidad porque si se es amigo de las Figuras y los ganaderos de éstas, eres inmune, tienes impunidad taurina.

Existen honrosas excepciones claro está. En este espacio cohabitan dos "especies": Los trabajan para un medio generalista, con el amparo que da no tener que vivir de la publicidad taurina, y los independientes, los que quieren contar la verdad pero que para ello han tenido que crear un medio propio desde donde intentan luchar como "Davides contra Goliathes"...yo, personal y libremente, me quedo con estos últimos.

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