lunes, 27 de junio de 2016

Manuel Escribano. El optimismo por bandera


Quizá, para muchos no sea un toreo de lo más heterodoxo, ¿o sí?. Quizá, los prejuicios de algunos no les dejen ver más allá de un toreo de pundonor. Pero lo cierto es que reconforta el ánimo cada vez que un torero como Manuel Escribano transmite sus sensaciones y optimismo cuando salta al ruedo.

Nos olvidamos por un momento de la técnica, del rigor de nuestros juicios, para enfundarnos el traje de la felicidad que transmite un hombre que ha puesto su alegría de vivir al servicio de su trabajo, del enfrentarse a todo tipo de toros sin condición, y con la sonrisa de quien se siente privilegiado por estar haciendo lo que le gusta, lo que ama, por haberse adaptado a las circustancias de lo que le ha tocado vivir.

Un artista, Manuel Escribano, que refleja destellos espirituales de raza, de pundonor, representa la alegría del saberse torero. En su obra artística tienen cabida todo tipo de toros y de encastes, no vuelve la cara. Su valor hace que sintamos que estamos ante un artista comprometido siempre con la Tauromaquia, con el toro y su diversidad, y los hombres del campo que apuestan por ella. Manuel representa la felicidad de saberse torero con suerte por entrar en los carteles, los que sean, sin exigencias ni condiciones, es torero y así lo refleja y lo enseña en la plaza. Para él, ser torero es un tesoro de tesoros, y así lo traslada a los tendidos.

Gracias a toreros como Manuel Escribano, siento estar ante un Arte optimista, donde lo único que importa es torear, donde no hay "tejemanejes" internos, donde la única preocupación del torero es la de transmitir al público la felicidad de saberse creador y ganador ante un toro. Todo ello con el respeto debido al animal, sin aspavientos triunfalistas, ni giros circeses, sin salirse de las exigencias y seriedad que el rito propone. Vayan estas humildes palabras a Manuel Escribano como ánimo en estos duros momentos, y que el optmismo que irradia en el ruedo sea el poder mágico para poder volver a vivir pronto de nuevo su sueño: Seguir siendo torero.

Imagen:
Manuel Escribano sonriente, foto: ABC

jueves, 2 de junio de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016. "Análisis de una Obra de Arte: "Manzanares y Dalia"


Queridos lectores, ayer estuve frente a una obra de arte: "Manzanares y Dalia". Sólo su título me hace evocar esculturas barrocas, como "Apolo y Dafne", "Eneas, Anquises y Ascanio", "Neptuno y Tritón"..."Manzanares y Dalia"...Por ello, mi breve apunte de hoy será intentar analizar, (según , más o menos, aprendí a hacerlo en la facultad), la obra de arte vivida ayer en Las Ventas.

La Obra de Jose María Manzanares y Dalia de Victoriano del Río, para mi constó de tres etapas. En la primera pudímos observar la perfecta estructura de la faena desde el comienzo, con gran influencia "Ordoñez", que a mi modo de ver y por los videos vistos del maestro rondeño, el artista alicantino maneja en todas sus creaciones en el ruedo. En la segunda etapa de su obra, encontramos pasajes, detalles, pases, inspiraciónes suficientes para corroborar el rico universo taurómaco que Jose María Manzanares, ayer, fue capaz de armonizar en una prodigiosa conjunción: Toreo-arte. En la tercera fase destaco cómo se repuso el hombre, el artista, a una forma de torear cada vez más cuestionada, muchas veces con razón y que no me importa reconocer aquí que por mí persona lo ha sido de manera manifiesta y clara, siempre cuando he creído que no estaba realizandolo bajo los cánones que tengo personalmente en la cabeza.

Lo que me aportó ayer José María Manzanares acerca del toreo, me corroboraba que lo que revela el toreo de un artista va mucho más allá de lo que podamos explicar verbalmente o por escrito. Por ello el analisis se me quedará corto siempre.

Noté, al observar la obra "Manzanares y Dalia", que la preferencia del artista fue la composición vertical. Cada "escultura efímera" se enmarcaba en un rectángulo en el que se distribuían los elementos: Toro y torero, en una armoniosa configuración de ritmo, siempre ascendente según avanzaba la faena. La cadencia y relajo desinhibido de la figura del torero, enfatizaba esa verticalidad; la embestida humillada, preciosa, brava, del toro era la fuerza central que nos hacía ascender hacia las emociones. El toreo al natural, era dinámico; los vuelos de la muleta un efecto visual de movimiento, que reforzaba el ritmo dinámico que toda obra ha de poseer para transmitir sensaciones únicas.

No me quiero ir mucho más, tan solo recordar que las emociones pueden saltar en cualquier momento, cualquiera. Dar las gracias a José María Manzanares por devolverme lo que le perdí, por hacer del Toreo, el arte más dinámico jamás realizado, una sensación de calma.

Imagen:
Jose María Manzanares con "Dalia" de Victoriano del Río. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

miércoles, 1 de junio de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016. "Corrida de Moreno Silva: Criticable pero admisible. Guerra internas y TOREROS"


Como ya he expresado en numerosas ocasiones desde este blog y en redes sociales, de siempre he pensado, y defendido, que la situación ideal de la Tauromaquia, y quizá su más profunda característica es la pluralidad.

Para mí, torear, realizar el arte de la Tauromaquia, y ser maestro en ello significa expresar, mostrar todas las capacidades frente a cualquier tipo de toros. Tener suficencia para sobreponerse a las dificultades que pueden plantear animales diferentes a los que permanentemente vemos en las plazas y nos indican que son los "buenos". La corrida de ayer fue mala, eso no tiene duda y sería muy torpe y de afición fanática no reconocerlo. Hubo dos toros, tercer y cuarto, (sobre todo este último), indomables, imposibles, ilidiables, con un sentido e instinto de conservación y defensa propios de cualquier animal que no haya sido seleccionado y campe en libertad por la sabana. No se si se me entenderá, pero es tan criticable como admisible que dentro de la pluralidad que subsiste en la Tauromaquia puedan, ¡ojo! por suerte muy de vez en cuando, saltar al ruedo toros así. Repito, no es el toro que quiero, no es el toro que busco, pero acepto el "error" de su comportamiento. Como en todas las facetas de la vida, estos "fallos" son modos de aprender, de reconstuir, de superar, de trabajar para que no ocurra,

Pero ocurrió. Y, como no podía ser de otra forma, esta bendita afición en vez de reconocer el valor, la dignidad, la honestidad de los hombres que tuvieron que protagonizar esa "película de miedo", en una falta de escrúpulos alarmante, nos tiramos los encastes a la cabeza. Mi búsqueda de pluralidad, como ya he dicho, admite que salten esos animales, pero no implica que no tenga actitud crítica hacia ellos, pero lo que jamás entenderé es la guerra interna entre aficionados y profesionales tras la corrida con esa vehemencia de suponer que se tiene en la mano la verdadera Tauromaquia de nuestro tiempo por el simple hecho de que una corrida de encaste diferente haya salido mala, o al revés.

Busco la emoción, la casta, la bravura, pero el toreo tras dominarla. Ayer supuso una corrida mansa, peligrosa hasta la extenuación, y en la que salieron dos toros sin opciones de dominio para realizar cualquier tipo de arte. Pero lo que sí me llenó es la hombría de los TOREROS, permítaseme las mayúsculas, de oro y de plata. Cuando "sonó el pitido final", me quedé desfondado en mi asiento por la tensión vivida, pero a la vez lleno, repleto, por estar delante de hombres que dan Gloria a esto. A veces (las más) creando Arte, y otras enfrentándose al mismísimo Diablo, como el cuarto toro de ayer. Critico, pero admito, que en la Tauromaquia salten animales como los de ayer, ahora hay que trabajar para que no ocurra...por el bien de mi corazón y por la mala hostia que calzan algunos cuando fracasa una ganadería de encaste diferente.

Foto:
Venegas con el tercer toro de Moreno Silva ayer en Madrid. Juan Pelegrín para las-ventas.com
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