jueves, 18 de febrero de 2016

Una fotografía de Morante de la Puebla y las emociones


Nada más abrir las redes sociales esta mañana, me he topado con una imagen de los geniales fotógrafos Arjona que ha puesto a trabajar mi sentido estético, ese que he intentado cultivar durante estos años entre libros, museos, catedrales y plazas de toros.

En la imagen se ve a Morante de la Puebla creando Arte (se que para muchos podrá ser un simple pase, y para otros, enfermos mentales, un maltrato y una tortura, nada más lejos, como se puede apreciar). Estamos sin duda ante una creación sublime, de brazo lleno y muñeca vacía, de una cadencia sincopada que delata en una imagen estática el ritmo que tuvo, y que tiene, ese pase, esa obra.

El toreo no es una simple linea trazada con un trapo acompañando la embestida de un toro. El Toreo es acoplarse a la acción y empuje del animal, imprimiendo temple, plenitud y fina rotundidad; es encarnar a la vez forma y volumen, cadencia y ritmo. Cuando todo esto se conjuga crea una unidad viviente en el momento y para siempre en nuestras emociones, si lo hemos presenciado en directo, o perenne en nuestra vida diaria si ha sido captada de forma tan magistral como lo ha hecho Arjona.

Cuando se consigue aunar todo eso, como lo hace en la imagen el genio de la Puebla, en un pase se trasciende espacio y tiempo y se crea un estado supremo hacia el cual viaja todo lo aprendido antes, durante siglos de Tauromaquia: Arte inspirado en lo verdadero.

Mediante esta imagen, de por sí sublime en fotografía, me vuelve a dejar claro que la importancia de todo esto está en la diversidad de las emociones. Igual me remueve sentimientos grandisosos esta imagen por lo que supone, como la de un toro encastado y fiero luchando y defendiendo su vida hasta el final, por que ¿saber de toros?, se sabe de datos, historia, nombres, fechas, etc., para mí el toreo es la libre filosofía de las emociones y por ende, de la vida.

Fotografía: Morante de la Puebla, por Arjona.
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