viernes, 11 de noviembre de 2016

"Cobradiezmos", de Victorino Martín. Estética del Toro


Quería volver a escribir sobre Arte y Tauromaquia y llevaba tiempo pensando en hacerlo sobre uno de los hitos de la temporada como lo fue "Cobradiezmos".

Aplicando los conceptos filosóficos que se me quedaron impresos en mi etapa formativa en Historia del Arte, intentaré plasmar aspectos fundamentales que debern estar presentes en toda obra perfecta, y para mí, el toro "Cobradiezmos" lo fue.

Lo primero que me caló durante la lidia de ese toro fue el trapío o fenotipo del animal. Como de si de una de las esculturas perfectas de la Historia del Arte se tratara, "Cobradiezmos", fue la correspondencia entre las partes. Unas hechuras coherentes, sin estridencias, minimétricas, y en armonía con lo que debe ser un toro bravo de encaste Saltillo Albaserrada. Victorino Martín, logró en ese animal transmitir la idea de coherencia y de canon de las proporciones en un toro del citado encaste.

Lo segundo es que tras presenciar la faena, según pasaba, nos decía que estábamos ante un toro casi inimitable en cuando a bravura, casta, calidad y nobleza..., un toro "único", que atesoró las virtudes para que todos nos pusiéramos de acuerdo en gustos y creencias de lo que es la bravura. Ese ir a más, esa humillación buscando las telas, la fijeza, el crecerse al combate..., virtudes que quedaron sometidas al juicio del ojo, ese juicio del espectador muchas veces crítico y otras intransigente pero que se unieron en la estética de la recepción de estar ante algo grandioso.

Lo tercero, fue el reconocimiento al criador de esa perfección. Victorino Martín, nos presentó en "Cobradiezmos" el decoro del escultor, el inmenso trabajo que supone la búsqueda de la bravura, revelando la dignidad de la profesión de ganadero, con su crudeza y sin sabores, pero también con la gloria que ya supone ser ganadero de toros bravos al servicio de la verdadera liturgia del Toro, con toda su crudeza y grandeza.

Por último, y como toda gran obra de Arte que se precie, fue el lugar donde se ubicó y se produjo el milagro. Me explico, la sitio donde esté ubicada cualquier obra de arte determina el punto de vista del espectador. No es lo mismo estar delante del "David" de Miguel Ängel en la Galería de la Academia de Florencia, que en la Piazza della Signoria en 1504. Así pues "Cobradiezmos" tuvo la suerte de saltar al ruedo, y a la postre, ser indultado en la ubicación perfecta por historia, luz, iluminación y repercusión para la historia de la Tauromaquia como es la Real Maestranza de Sevilla.

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