jueves, 2 de junio de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016. "Análisis de una Obra de Arte: "Manzanares y Dalia"


Queridos lectores, ayer estuve frente a una obra de arte: "Manzanares y Dalia". Sólo su título me hace evocar esculturas barrocas, como "Apolo y Dafne", "Eneas, Anquises y Ascanio", "Neptuno y Tritón"..."Manzanares y Dalia"...Por ello, mi breve apunte de hoy será intentar analizar, (según , más o menos, aprendí a hacerlo en la facultad), la obra de arte vivida ayer en Las Ventas.

La Obra de Jose María Manzanares y Dalia de Victoriano del Río, para mi constó de tres etapas. En la primera pudímos observar la perfecta estructura de la faena desde el comienzo, con gran influencia "Ordoñez", que a mi modo de ver y por los videos vistos del maestro rondeño, el artista alicantino maneja en todas sus creaciones en el ruedo. En la segunda etapa de su obra, encontramos pasajes, detalles, pases, inspiraciónes suficientes para corroborar el rico universo taurómaco que Jose María Manzanares, ayer, fue capaz de armonizar en una prodigiosa conjunción: Toreo-arte. En la tercera fase destaco cómo se repuso el hombre, el artista, a una forma de torear cada vez más cuestionada, muchas veces con razón y que no me importa reconocer aquí que por mí persona lo ha sido de manera manifiesta y clara, siempre cuando he creído que no estaba realizandolo bajo los cánones que tengo personalmente en la cabeza.

Lo que me aportó ayer José María Manzanares acerca del toreo, me corroboraba que lo que revela el toreo de un artista va mucho más allá de lo que podamos explicar verbalmente o por escrito. Por ello el analisis se me quedará corto siempre.

Noté, al observar la obra "Manzanares y Dalia", que la preferencia del artista fue la composición vertical. Cada "escultura efímera" se enmarcaba en un rectángulo en el que se distribuían los elementos: Toro y torero, en una armoniosa configuración de ritmo, siempre ascendente según avanzaba la faena. La cadencia y relajo desinhibido de la figura del torero, enfatizaba esa verticalidad; la embestida humillada, preciosa, brava, del toro era la fuerza central que nos hacía ascender hacia las emociones. El toreo al natural, era dinámico; los vuelos de la muleta un efecto visual de movimiento, que reforzaba el ritmo dinámico que toda obra ha de poseer para transmitir sensaciones únicas.

No me quiero ir mucho más, tan solo recordar que las emociones pueden saltar en cualquier momento, cualquiera. Dar las gracias a José María Manzanares por devolverme lo que le perdí, por hacer del Toreo, el arte más dinámico jamás realizado, una sensación de calma.

Imagen:
Jose María Manzanares con "Dalia" de Victoriano del Río. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

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