lunes, 23 de mayo de 2016

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS SAN ISIDRO 2016."Paco Ureña. La victoria los sentimientos"


Es difícil explicarlo. Recurro a Delacroix para quien el arte expresaba emoción, de "naturaleza interna". Así me sentía ayer al terminar sendas faenas de Paco Ureña en Madrid. Es verdad que pudo no ser, o sí, rotundo en sus labores pero sí representó una victoria de las fuerzas de los sentimientos sobre los hechos. Cada pase liberaba la fantasía de los hechos, y creó un arte, en palabras del pintor francés, cuya "emoción se dirijió a la parte más íntima del alma".

Toreros como Paco Ureña unen, y apartan a la vez a mi persona de cierto público. Ese público que es ciego a esta especial relación del arte de torear con la emoción, pero que toma partido por el toreo bullicioso y festivo, de mil pases y algo de toreo. Ese que triunfa en estos momentos en la mayoría de los cosos: Un arte ingenuamente poderoso. Paco Ureña, con una cornada interna, se empeñó en hacer explícito el poder mágico de la emoción y el toreo. Acostumbrado yo, a un toreo donde apenas queda misterio, llega este menudo murciano, y muestra la verdad, asegurándonos que sí, que sí que lo hay que el toreo, cuando se hace de verdad, es en sí mismo misterio. Torea con la emoción no vista pero profundamente experimentada, la que comunica.

Esa es la fuente de la nobleza del toreo, de la sobrenaturalidad. Todavía hay quien lo critica, pero esto se basa en las emociones, y el toreo de Paco Ureña, por verdadero, por desgarradamente templado, posee el don del poder invisible e interno que tiene la libertad artística de cada uno, para hacernos sentir.

Hay quien le comparan con otros "bluf" del toreo, pero Paco tiene algo para no serlo. Paco Ureña tiene sensibilidad para seguir dejandonos emociones. Gracias a toreros como él, podemos ver que el arte de torear es algo más que un triunfo realista dando pases. Las masas que acuden a presenciar ese triunfalismo ya aceptado de antemano, inevitablemtente se quedan con la concepticón materialistas de las orejas, las Puertas (no tan) Grandes de muchos toreros. Pero yo, equivocado o no, me quedo con la verdad del toreo, porque otros toreros carecen de la sensibilidad con que torea Paco Ureña, porque soy sendible también a la emoción, y porque con los naturales que receta Paco, me considero un privilegiado al sentir el misterio del arte de torear en un mundo del toro, donde cada vez se carece más del ingenio necesario para hacer llegar y para captar, la esencia de la emoción.

Foto:
Paco Ureña ayer en Madrid. Juan Pelegrín para las-ventas.com

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