jueves, 19 de mayo de 2016

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS SAN ISIDRO 2016. "Alejandro Talavante y el sfumato del cambio de mano"


Hizo falta sólo un momento, uno solo, un cambio de mano de Alejandro Talavante para imprimir una emoción en mi persona, que se asemejó mucho a la que obtengo cuando estoy ante una obra de Leonardo da Vinci, o de Andrea del Sarto, o Giorgione y su sfumato. Me explico.

El Sfumato, es una técnica pictórica a través de la cual se quería dar impresión de profundidad aumentando varias capas de pintura muy delicadas. Se daba así, a la composición, unos contornos imprecisos. Leonardo da Vinci, la describía como "sin lineas o bordes, en forma de humo o más allá del plano de enfoque".

Pues bien, Alejandro Talavante, en un momento de la faena, dio la espalda al tercer toro de la mansa y descastada corrida de la irregular y a veces sobrevalorada ganadería de Fuente Ymbro, y comenzó un circular que se convirtió en cambio de mano que, al no ser limpio, le faltó cierta nitidez, pero lo realizó con una cadencia y despaciosidad tan incierta como colosal, que nos estimuló a todos las emociones.

Alejandro, como Leonardo o Giorgione con su sfumato, renunció al contorno duro y técnico del muletazo: la linea y al movimiento recto y acusado de las telas. Con su sfumato creó algo transicional, despojó de límites el lance, restó rigidez. El vaporoso cambio de mano, hizo permeable la estética entre él y nosotros los espectadores. Con la tela hizo que nos olvidáramos de que había toro, ¿Alguien se acuerda cómo embistió el toro en ese momento?, yo no. Yo tengo grabado en la mente el sentimiento que me produjo, esa suave corriente que llega a oprimir físicamente, (inciso para explicar que esto solo lo sentimos los aficionados a los toros ante una obra de arte sublime en el ruedo, hace falta alma).

Alejandro, como los grandes maestros renacentistas del sfumato, no inventó nada nuevo, pero creó una expresión en ese lance que forjó un vínculo con el alma del espectador solo perceptible cuando se está frente a una obra de arte taurina. Por eso somos privilegiados y especiales, al poder emocionarnos ante el San Juan Bautista de Leonardo y hacerlo de manera especial ante un lance en una plaza de toros.

Imagen:
Momento del cambio de mano de Alejandro Talavante ayer en Madrid y el sfumato del San Juan Bautista de Leonardo da Vinci, Museo del Louvre. (1508-1513). Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

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