jueves, 12 de mayo de 2016

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS SAN ISIDRO 2016: Paco Ureña y el Cister. Austeridad y misticismo


No se si han tenido ustedes la ocasión de visitar un monasterio o iglesia Cisterciense. Si lo han hecho o tienen pensado hacerlo, entrarán en espacios donde se prescinde del adorno, donde lo importante es el ascetiscmo, la devoción interna, que nada distraiga la oración interior para encontrarse con Dios. La Orden del Císter siguió la Regla de san Benito la cual tenía como precpetos el aislamiento y la clausura, para volver al purismo alejándose de la "degeneración" del adorno, del lujo, del triunfalismo,  la opulencia y ostentación en que se habían convertido los monasterios cluniacenses en el siglo XI.

Por mi formación académica tuve la ocasión de visitar alguno de ellos, como el de Rueda, y presenciando las faenas de Paco Ureña ayer en Madrid, me sobrevinieron sensaciones vividas estando entre la austeridad devocional de aquellas paredes que invitaban al recogimiento.

Paco rechazó la ornamentación. Toreó austero pero con una espirutualidad, una disposición simbólica que hace que se consiguieran emociones rayando el misticismo. Puede parecer pomposo hablar de misticismo en la Tauromaquia, pero la disposición y entrega  de toreros como Paco Ureña, a este aprendiz de aficionado le genera angustia, desación, éxtasis, alegría, pasión...y un sinfín de emociones que hacen que cada día tenga más viva la llama del toreo, de lo que significa, de su grandeza.

Paco toreó según las normas dictadas por la Regla de San Benito para construír las iglesias y monasterios, es decir, trazando los muletazos que llevan a la contemplación. Su relajo y su verdad de frente transmitía un toreo sin tensión vertical, sin orgullo del que se sabe poderoso porque le cantan buenos hasta los fallos por el mero hecho de ser figura, un toreo hoy día ostentoso. El artista murciano toreó adaptado al equilibrio de las medidas del toreo que llega, el tremendamente austero pero que, como he recalcado antes, me invitó a la devoción. Ahora solo tiene que afilar la espada...sino los cimientos de su "monasterio" pueden ceder en cualquier momento.

"No es cambiando de lugar como hay que acercarse, sino por claridades sucesivas que no son corporales sino espirituales. Que el alma busque la luz siguiendo la luz"

Bernardo de Claraval, monje.

Imagen:
Monasterio de Rueda (Zaragoza) y derechazo con relajo de Paco Ureña en Madrid (Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com)

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