miércoles, 13 de abril de 2016

140 caractéres, 12 palabras y la guerra "sucia"


140 caracteres se han convertido en un round taurino incomprensible entre quienes defendemos un tipo de tauromaquia, ni mejor ni peor, y los que defienden otra, igualmente mejor ni peor, simplemente distintas. Si bien es cierto que los reproches entre aficionados que gustan del toro noble y "colaborador" y los que reclaman el toro encastado, bravo y fiero al que, para triunfar, haya que domeñarle con maestría, no pasan de ser rifirrafes sin más consecuencias que un "Baja tú y te pones" por un lado, o "¡Palmero!", por el otro.

Pero ayer tarde tuvo lugar un hecho que, por venir de donde viene, hizo saltar las alarmas del estupor, quedando muchos aficionados sorprendidos e indignados (estos últimos entre los que me hallo). Concha Hernández, hija de Domingo Hernández y hermana de Justo Hernández, por tanto de estirpe ganadera, dejaba un tweet en el que llegaba a decir que (cito textualmente): "Con Jandillas sin embestir se ven más cosas que con los grises". (Los grises se entiende, para quienes anden un poco perdidos en estas lides, que son los toros que perteneces a encastes como Santa Coloma, Albaserrada, Saltillo o Pablo Romero).

Con estas palabras, del rifirrafe banal entre aficionados, se ha pasado a mostrar un claro síntoma de "guerra sucia" palpable y visible entre quienes crían un tipo de toro y quienes han optado por otro tipo de encaste, denostado y apartado del circuito casi en su totalidad, por las exigencias de las figuras.

No entiendo ese resentimiento y reproche máxime cuando la ganadería de la familia de Doña Concha es una ganadería que vende todo, o casi, y está presente en todas las ferias. El punto de vista me parece simple y separatista, y más en estos momentos en los que el mundo del toro ha de estar unido, como reza una de las soflamas de la recién creada Fundación del Toro de Lidia: "Juntos somos más".

Esas 12 palabras, viendo como salió la corrida de Jandilla, consiguen calificar a los toros pertenecientes a otros encastes y que no son criados por su familia, poco menos que inservibles, sin emoción ninguna, y no aptos para la lidia. Nada más lejos. Es un calificativo gratuito, una frase hecha por aficionados acérrimos, una metáfora trillada que una ganadera, sabiendo lo que cuesta criar un toro y más que se llegue a lidiar, no debía haber escrito en ningún momento, simplemente por respeto a esos ganaderos que lo pasan mal por no poder estar en las ferias en parte, porque sus toros son los "elegidos" por las figuras, sin entrar a valorar el porqué.

Lo califiqué como dañino porque desune, separa, enfrenta a la afición. Y lo que jamás entenderé es por qué en su afán de exaltar un encaste y un tipo de toros de su predilección, realizó comparaciones, buscando engrandecer unos toros inservibles e infumables, como fueron los de Jandilla.


En fin, la señora Hernández tiene todos mis respetos por haber elegido y elegir un tipo de toros y de festejos porque es donde y con quienes se emociona, pero por favor le rogaría que respete la variedad de puntos de vista, y sobretodo un respeto hacia sus compañeros ganaderos que han elegido el camino más difícil, buscando que todas las sangres tengan cabida en las ferias. Por cierto si fuera igualmente dañino, diría que viendo los de Jandilla ayer en Sevilla, lo tienen más fácil cada día, pero no lo voy a decir.

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