martes, 1 de marzo de 2016

A vueltas con el Triunfalismo en la Tauromaquia


Últimamente y desde aquellas fatídicas palabras, (conste que así lo fueron para mí), que lanzó Miguel Ángel Perera al no serle concedidos unos trofeos: "Hace falta triunfalismo y sobran puristas", no paro de darle vueltas al asunto y hago análisis interior de un posible fin del Arte de torear en tono triunfalista.

Hoy, que se ha llegado a la máxima de que la puesta en escena lo es todo, se han dejado a un lado los cánones del toreo en pos de ese triunfo. El verdadero sentido del rito de la Tauromaquia: enfrentamiento de un hombre a una fiera, el combate, la dominación  y una vez dominada la indómita bravura poder pasar con más o menos decoro y cierta estética creando el tan deseado arte, ha pasado a la categoría de representación e imagen.

Partiendo de la base de que todos los toros pueden herir y sin quitar un ápice el mérito de quien se pone delante, si tengo cada día más la certeza de que todo está hecho para restar ese peligro intrínseco (y extrínseco), que conlleva la condición natural del toro bravo. Se selecciona en base a la nobleza, para que pongan las menos dificultades posibles, convirtiendo así la materia prima primordial de la Tauromaquia como es el Toro, en una mera mercancía de una economía del espectáculo, que al final hará que no podamos decir ni defender, que éste es distinto a todo lo demás.

Hoy se vive una resaca, una estela triunfalista de tiempos mejores en los que la Tauromaquia era algo aceptado por la inmensa mayoría de la sociedad. Pero para mí, equivocado o no, hay otras respuestas y las busco en los antihéroes que hoy lo son para el sistema y ciertos aficionados que buscan la algarabía, la fiesta, el triufalismo, el pase por el pase, y el toro "colaborador" (¡Dios qué antítesis!), disfrazado de bravo. Esos antihéroes son los ganaderos que luchan por mantener la casta, esa que no les sirven para ese "triunfo", sino la necesaria maestría y profesionalidad para solventar los problemas que plantea un toro bravo. Los antohéroes que son los toreros que además de enfrentarse con gallardía, torería y verguenza torera a cualquier toro sin mirar el hierro, además lo hacen sin triunfalismo, y sí buscando el triunfo verdadero.

Foto: Paco Ureña y Murciano de Adolfo Martín en la pasada Feria de Otoño. Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

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