viernes, 28 de agosto de 2015

La faena de El Juli en Bilbao y el Torso del Belvedere: La Admiración por obras de arte incompletas.


Me gustaría analizar brevemente y desde el punto de vista de este blog, la polémica suscitada por la obra de arte que realizó ayer en el coso de Vistalegre de Bilbao Julián López "EL Juli", frente a un buen toro en el último tercio (no completo) de Garcigrande, y la no concesión por parte del Presidente del segundo trofeo que le abría la Puerta Grande.

En primer lugar, pienso que la obra de arte, sea cual sea su ámbito, ha de ser terminada correctamente y según los cánones a que dicha disciplina artística se adhiere. Por ello, muestro mi total apoyo a la decisión del presidente ya que para que una obra de arte taurina sea merecedora de los premios necesarios se ha de culminar correctamente con la espada, y ayer, por desgracia para todos nosotros, la colocación del acero, no fue la idónea para acceder a ese tan ansiado, por algunos, trofeo.

Digo esto porque la estocada pertenece a la obra. La Faena de muleta, excelsa, magnífica, de entre las cuatro mejores de su carrera, que realizó Julián, sin el refrendo de una gran, (o por lo menos, correcta) estocada, lo deja en una obra incompleta pero admirable en sí misma. Asistimos a su validez del proceso artístico, con una superioridad tremenda, un conocimiento de los terrenos apabullante, pasajes incluso estéticos en un torero superior en técnica. Pero, la estocada dejó todo en incompleto. Me gustaría recordar aquí que la cantidad de obras de arte incompletas y admiradas a lo largo de la historia, es infinita.

Innumerables ejemplos de obras de arte sin terminar son esculturas de Miguel Ángel, pinturas de Leonardo Da Vinci o Picasso, sinfonías de Schubert, novelas de Kafka...y cómo no, faenas de los más grandes toreros de la historia, y, querido lector, no pasa nada, es más las admiramos lejos del triunfalismo que buscan algunos, no se con que intenciones.

La comparación que viene al caso es la faena de El Juli con el Torso Belvedere atribuída al escultor griego Apolonio es porque el Torso, es realmente un fragmento de lo que se cree fue una colosal figura de Hércules. Y es un fragmento de una obra de arte admirado como tal, sin terminar, como podemos admirar la faena de Julián. La ausencia de brazos, piernas y cabeza podía equipararse a la ausencia de una correcta terminación de la faena, pero que no por ello podemos dejar de admirar tanto la calidad del trabajo del artista heleno como la maestría del torero madrileño ante el toro durante la faena de muleta.

No se si me he explicado pero la admiración de el Torso Belvedere es un ejemplo de un fragmento admirado de la misma manera que una obra de arte completa y terminada. Por ello reitero mi posición de estar de acuerdo con el presidente Matías en la decisión de no conceder la segunda oreja, así como de admirar una obra de arte incompleta, tanto el Torso Belvedere, como la faena de muleta al quinto toro de Garcigrande en la feria de Bilbao 2015, por parte de Julián López "El Juli".

jueves, 27 de agosto de 2015

Por el futuro, urge regenerar el Arte de Torear


Nos vanagloriamos de vivir una de las épocas, a pesar de las dificultades externas y abandono por parte de las administraciones, de mayor cantidad de espectáculos taurinos programados. Pero no nos damos cuenta de que gran parte de esos espectáculos están dominados por 3 o 4 casas grandes de empresarios con sus toreros y ganaderías debajo del brazo.

En estos tiempos ha aparecido una hornada de toreros jóvenes con proyección que la actitud mezquina, avariciosa y extremadamente mercantilista del sistema ha alterado el modelo que siempre ha llevado por bandera la Tauromaquia y que ha propiciado su buena salud durante toda la historia: El del reto entre toreros consagrados frente a jóvenes emergentes; el de enseñar a esos nuevos valores al público para hacer una Fiesta más auténtica, con rivalidad, experimental y menos comercial.

Hoy saltaba el rumor de que Manuel Jesus Cid, "El Cid", coge la sustitución de Antonio Ferrera en el próximo compromiso frente a toros de Victorino Martín en la Semana Grande de Bilbao. Una noticia que podría parecer normal pero que nuestra reciente historia taurina no puede permitirse. El futuro depende de todos. El éxito, dentro de unos años, estará en manos de toreros que hoy apenas se conocen lejos del cerrado circuito taurino, y eso es un error que pagaremos todos. Mientras otros se llenan los bolsillos con intereses mercantilistas, el sentido común nos hace presenciar la inhabilidad de los promotores taurinos de separar lo comercial e intereses privados de la presentación de nuevos valores que regeneren el arte de torear.

Hoy asistimos estupefactos a una aversión a cualquier propuesta de innovación y novedad en los carteles. López Simón es el único "privilegiado" de entrar en carteles gracias a la gran casa que tiene detrás, sino, sería otro damnificado del sistema. Un sistema donde la experimentación ha dejado de tener cabida.

Amigos, hemos de motivar la renovación del escalafón. No podemos conformarnos con lo que quieran y con qué ganaderías quieran torear, las figuras que copan el 95 % de las Ferias. Si la Tauromaquia nos ha hecho vibrar es por el reto, la rivalidad del maestro frente al joven incipiente. Es necesaria la renovación del arte y artistas del toreo, porque en manos de cada torero están las emociones personales de cada aficionado, la libertad de gustos, un escalafón vivo y no anclado en diez toreros y seis ganaderías. Señores empresarios innoven, sean grandes gestores, enséñennos diversos toreros, "duelos" entre consagrados y jóvenes valores. Si la Tauromaquia no se mueve está avocada a la desaparición cuando los toreros que más actúan hoy se retiren, no habrá interés por lo no conocido y moriremos todos de "éxito temporal y finito".

Cambiemos, transformemos, regeneremos el arte de torear, pongamos todos de nuestra parte para que la Tauromaquia siga viva, si no, las plazas quedarán vacías por el simple y normal hecho de desconocimiento de grandes toreros por parte del público.Hoy, por desgracia, tienen las puertas cerradas porque las empresas han equiparado su afición al interés económico, un error histórico.

lunes, 17 de agosto de 2015

Mis palabras con Jimenez Fortes


La pasión vehemente por el arte de torear, me hace creer que le comprendo y afianzarme en que le amo.

Ayer tarde me temblaron los dedos al enterarme de las noticias, al principio confusas, que me llegaban vía whatssap desde Vitigudino.

Otra vez, otra vez maldita sea. Me santigüe de dentro afuera, reflexioné, pedí, me cabreé, me serené y me volví a cabrear haciéndome preguntas, pero hay algo que Saul, sin darse cuenta desde su sueño anestesiado durante cuatro horas, me decía y me ofrecía respuestas:

Mientras que la mayoría de la sociedad admira a jóvenes galantes, muchachas que poco a poco van mutando en muñeca de plástico, deportistas que son capaces de llorar por que han dado al poste de una portería, (¡Con lo difícil que es eso!), los toreros nos siguen demostrando que nuestros referentes han tomado el camino que va más allá de los propios héroes.

Me seguían temblando las manos a la vez que luchaba Saul contra las heridas que el "hermano enemigo" le había inferido y me hacía reafirmarme en mi anhelo por toreros como él. Seres capaces de dar marcha atrás en el tiempo en un mundo al que ya no le importa ni el presente, seres que nos hacen creer que la tierra es redonda pero delimitada por tablas rojas y burladeros, hombres, como Saul, que con una media verónica y tres series de naturales nos hacen sentarnos a la derecha del Padre por lo menos veinte segundos y uno de pecho.

Me seguía transmitiendo Saul sin saberlo, respuestas cómo que el arte de torear no lo comprendo pero le amo. No es moda, ni "pose" ¿Una locura quizá?, no, eso no existe dentro de un ruedo, eso es valentía. Este arte no puede ser de locos. Por el contrario es de genios, de talento, del que hace posible lo imposible.

Seguía mirando a la oscuridad de la noche Saul, y me transmitías que esta Fiesta nuestra sobrevivirá gracias a hombres como tu, en este mundo cada vez más difícil y tramposo. Porque sois auténticos, escandalosamente auténticos, y os distingue de los psicópatas que os desean las peores cosas vuestra naturaleza divina y vuestro amor a una profesión que a todos, alguna vez nos ha hecho subir al Olimpo a miraros desde el tendido.

Recupérate, te necesitamos, y gracias por "hablar" conmigo anoche, Saul, torero.

martes, 11 de agosto de 2015

#FuerzaRiveraOrdoñez y mi apoyo a todos los toreros


Llegados a este punto en el que el sadismo y odio a sus semejantes se ha apropiado de las mentes atrofiadas de las personas beligerantes con el arte de Torear y quien forma parte de él, me gustaría sacar de mi unos breves pensamientos que me han rondado esta noche mientras el desvelo me dejaba realizar plegarias por un torero gravemente herido en Huesca, Francismo Rivera Ordóñez.

Primero de todo quiero gritar mi pasión por el arte supremo de Torear. Gracias a él nacen hombres originales que, a lo largo de la historia, por su sensibilidad e instinto han sido capaces de crear arte en movimiento, efímero en su realización, pero eterno en nuestras mentes y emociones: Los Toreros.

Ayer tuvo lugar un hecho que va unido a la Gloria. La grave cogida de Rivera Ordóñez nos devuelve la grandeza, a veces perdida en nuestras valoraciones por ciertos comportamientos de quienes admiramos, de lo que significa ser Torero. Los admiramos por realizar superiores hazañas a nuestras "mundanas proezas"  y porque no hay nadie en este mundo que nos pueda enseñar tan claro el romanticismo del dolor. En el sufrimiento de un Torero como en este caso ha ocurrido a Francisco Rivera Ordóñez, nace la sensibilidad y la solidaridad de los que amamos este arte y admiramos a sus artistas.

El torero es ese artista tocado con un don, con la gracia de gozar pasándose la muerte por la cintura, pero también la desgarradora incertidumbre de que puede ser el humano que en décimas de segundo pueda sufrir más que el resto de los mortales. Esa extraña combinación es la que nos lleva a las plazas de toros: El Arte, la emoción y la incertumbre que lleva consigo el Arte Supremo de Torear.

Siento orgullo por TODOS, los toreros, (recalco todos, para quien crea que mis críticas son odios). No es un orgullo estéril, de palabra, sino posicionado en el nivel más alto del valor y la hombría. Por ello, aborrezco como persona a la escoria humana que se ríe del sufrimiento de los toreros. Que se mofan del sufrimiento de personas que ponen su vida en juego, su profesión, su familia, por crear Arte frente a un toro. Siento asco y verguenza de esas gentes, por todo el sufrimiento y las cogidas de los toreros a lo largo de la Historia y más, por los que dejaron su vida en el ruedo.

Estos hombres, los toreros, latieron con el dolor para crear un arte ÚNICO, incofundible, apasionado, educado, respetuoso, (con el projimo y con los animales), y que hasta estos días - y creo que para siempre - tendrá su posición jerárquica frente a las otras artes por la escena de su realización: efímera y a merced de un animal que puede matar, así sin más.

Por ello muestro mi total apoyo a los toreros, esta vez personificado en Francisco Rivera Ordóñez, (quien por cierto me bloqueó en redes sociales por mostrarme contrario o crítico con sus actuaciones, no lo oculto); y por otra parte mi rechazo a esos mediocres que insultan y se burlan del sufrimiento de un torero. A estos les tenemos que ganar el terreno, sacarlos a los medios y rematarlos con una media tan poderosa que salgan por los suelos y tengan que ser devueltos a los corrales por inválidos, ya que nunca debían de haber sido aprobados en el reconocimiento matutino del respeto.

Foto:
Arjona para riveraordonez.com
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