jueves, 27 de agosto de 2015

Por el futuro, urge regenerar el Arte de Torear


Nos vanagloriamos de vivir una de las épocas, a pesar de las dificultades externas y abandono por parte de las administraciones, de mayor cantidad de espectáculos taurinos programados. Pero no nos damos cuenta de que gran parte de esos espectáculos están dominados por 3 o 4 casas grandes de empresarios con sus toreros y ganaderías debajo del brazo.

En estos tiempos ha aparecido una hornada de toreros jóvenes con proyección que la actitud mezquina, avariciosa y extremadamente mercantilista del sistema ha alterado el modelo que siempre ha llevado por bandera la Tauromaquia y que ha propiciado su buena salud durante toda la historia: El del reto entre toreros consagrados frente a jóvenes emergentes; el de enseñar a esos nuevos valores al público para hacer una Fiesta más auténtica, con rivalidad, experimental y menos comercial.

Hoy saltaba el rumor de que Manuel Jesus Cid, "El Cid", coge la sustitución de Antonio Ferrera en el próximo compromiso frente a toros de Victorino Martín en la Semana Grande de Bilbao. Una noticia que podría parecer normal pero que nuestra reciente historia taurina no puede permitirse. El futuro depende de todos. El éxito, dentro de unos años, estará en manos de toreros que hoy apenas se conocen lejos del cerrado circuito taurino, y eso es un error que pagaremos todos. Mientras otros se llenan los bolsillos con intereses mercantilistas, el sentido común nos hace presenciar la inhabilidad de los promotores taurinos de separar lo comercial e intereses privados de la presentación de nuevos valores que regeneren el arte de torear.

Hoy asistimos estupefactos a una aversión a cualquier propuesta de innovación y novedad en los carteles. López Simón es el único "privilegiado" de entrar en carteles gracias a la gran casa que tiene detrás, sino, sería otro damnificado del sistema. Un sistema donde la experimentación ha dejado de tener cabida.

Amigos, hemos de motivar la renovación del escalafón. No podemos conformarnos con lo que quieran y con qué ganaderías quieran torear, las figuras que copan el 95 % de las Ferias. Si la Tauromaquia nos ha hecho vibrar es por el reto, la rivalidad del maestro frente al joven incipiente. Es necesaria la renovación del arte y artistas del toreo, porque en manos de cada torero están las emociones personales de cada aficionado, la libertad de gustos, un escalafón vivo y no anclado en diez toreros y seis ganaderías. Señores empresarios innoven, sean grandes gestores, enséñennos diversos toreros, "duelos" entre consagrados y jóvenes valores. Si la Tauromaquia no se mueve está avocada a la desaparición cuando los toreros que más actúan hoy se retiren, no habrá interés por lo no conocido y moriremos todos de "éxito temporal y finito".

Cambiemos, transformemos, regeneremos el arte de torear, pongamos todos de nuestra parte para que la Tauromaquia siga viva, si no, las plazas quedarán vacías por el simple y normal hecho de desconocimiento de grandes toreros por parte del público.Hoy, por desgracia, tienen las puertas cerradas porque las empresas han equiparado su afición al interés económico, un error histórico.

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