lunes, 27 de julio de 2015

Rafaelillo, Escribano y Miura: El sentido del Arte de Torear


Necesitaba sacar estas palabras tras la tarde vivida ayer (por televisión, eso sí), gracias al mano a mano entre Rafaelillo y Manuel Escribano con toros de Miura en la plaza de Valencia.

Apenas podía "comentar" la corrida con los amigos del Twittendido, porque me metieron dentro, la sentía, me dolía. Era como cuando por primera vez estuve frente a "La vocación de San Mateo" de Caravaggio en la iglesia de San Luis de los Franceses de Roma y algo hizo que me sintiera dentro del cuadro. Incluso podía oler la taberna, incluso podía sentir el calor del sol entrando por la ventana, inluso podía respirar el polvo...Sensaciones que sólo se pueden sentir cuando estás ante un arte verdadero, un arte que consigue su fín, un arte realizado por Maestros que emociona, porque buscan el más difícil. El italiano se propuso emocionar, y el murciano Rafaelillo y el sevillano Manuel Escribano, se han marcado como meta la verdadera Tauromaquia, la que busco, la que duele, la que ha hecho durante toda mi vida sepa que yo jamás pueda ser como ellos, de lo que me siento orgulloso.

La Tauromaquia vivida ayer en Valencia, es la que hace arte con otros valores mucho más lejanos que el pase por el pase. Fue expresión y compromiso, fue arquitectura gótica, poesía de Neruda, ópera wagneriana, la Tauromaquia que nos mostraron Rafaelillo y Escribano, es la que puedo, y quiero, defender, la que es cualidad en vez de cantidad. Sobreponerse al peligro, ese que nos brindaron los toros de Miura, partícipes y cada vez más Leyenda, para superhombres, no para quien está en esto para ser el que más corridas pega pases a toros cada vez más dóciles y obedientes. ¿Y lo indómito de la naturaleza del toro?, ¿Y el peligro?. Quiero esta Tauromaquia de lucha y de arte ante las que dos hombres se olvidaron de que mañana tendrían que levantarse, se olvidaron de que la vida dura más de dos horas y por ello, quisieron vivirlas inténsamente con el compromiso por el que son Toreros, con "T" mayúscula.

La Tauromaquia, ese arte al que se han de enfrentar a la muerte y crear arte, un arte de invención, que ayer estuvo por encima del sentimentalismo de los gustos de un público cada vez más acostumbrado al Triunfo fácil, de orejas y "cubata".

La tarde de ayer no fue ajena a la propia raiz del Arte de torear, a su propia naturaleza, la del riesgo, la del valor, la de la épica. Fue el Arte verdadero, ese que me hace comprender la admiración que siento hacia los toreros y a amar al toro fiero y bravo. Rafaelillo, Escribano y Miura, espírtu y forma de la Tauromaquia, con su propia cualidad de belleza tenebrista. No hay arte que sea capaz, como la Tauromaquia, de darnos esas emociones, esas imágenes de estética y épica, de que en la vida real todavía hay hombres que ponen su vida en juego por la creación, que transforman la banalidad del mundo y del hombre en algo divino.

Se puede decir que muy pocos -podemos contarlos con los dedos de una mano- son los toreros y ganaderos que tienen claro el concepto y sentido de la Tauromaqua en su más estricto sentido de superación y compromiso. Gracias a hombres como Rafaelillo, Manuel Escribano y ganaderos como Miura podemos redimirnos en tardes como las de ayer, que nos devuelven el entusiasmo de un arte arraigado en nosotros, y con un caracter universal que es la emoción de un hombre que crea jugándose la vida. Sin esta fuerza vital de la épica, el verdadero arte de torear, se encontrará avocado a la incomprensión de la sociedad que ha llegado a ver que el riesgo y los superhombres se encuentran en un plató de televisión rodeados de señoritas implantadas que no saben decir "es que" y dicen "ejque". Toreros, ganaderos, dejémonos de ñoñerías y "dormidinas" ebrio-triunfalistas, busquemos el verdadero arte de Torear, y que la estética no se olvide de la épica. Mientras yo seguiré buscando a toreros como Rafaeillo y Manuel Escribano para que, como Caravaggio hizo en Roma, me metan tanto dentro de una corrida que a veces llegué a toser en casa por el polvo que tragué cada cuando esos dos titanes pisaban el albero.

Gracias Rafael, gracias Manuel y gracias Miura.

Fotos: Rullot para torosvalencia.com

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