miércoles, 10 de junio de 2015

El cuento de la "semana torista" de San Isidro


Sería de necios no reconocer el mal juego de la mayoría de las corridas que se han dado en la última semana de la Feria de San Isidro. Algún toro suelto, como el cuarto de Cuadri, el último de Adolfo Martín y el Miura que permitió a Rafaelillo demostrar su arrojo y altas cotas de toreo, no sirven para llenar las esperanzas que este que escribe albergaba, (y seguirá albergando), en esas ganaderías.

Pero para lo que si parece que sirven es para que plumillas "chics" y lenguaraces agradecidos, vomiten impromerios contra todo lo que no es aceptado por el sistema taurino que les da de comer. Manipulan con una propaganda negativa contra esa "semana torista". Sí, manipulan, porque sus escritos pueden hacer variar el sentimiento de aficionados y públicos hacia esos hierros por el mero hecho de haber tenido unas malas tardes. Eso es confundir intencionadamente. Yo lo que busco como aficionado es que esos medios eduquen como parte fundamental del proceso de incorporación de nuevos aficionados a este mundo del Toro.

Dicho esto, lo que yo reivindico es que se diseminen las corridas de la última semana de San Isidro como otra más a lo largo de la Feria. Desde luego esa no es la solución para mejorar su comportamiento, eso es trabajo de los ganaderos, a los cuales lejos de crucificarles como sí hacen los "buenos aficionados", les animo a seguir en busca de la casta y bravura que nos emociona. ¿Se imaginan ustedes que en una misma semana hubieran coincidido las dos corridas de Victoriano del Río, la de El Cortijillo, la de Cuvillo, etc...?, ¿se hablaría de fracaso?, ¿Se invitaría como cierto portal que incita al odio y la separación de aficiones como es Mundotoro a que se excluyera esa semana de la Feria?...Urge tratar a los hierros de la última semana de San Isidro como uno más, con sus fallos y aciertos, con su bravura y mansedumbre, y no encasillarlas en ciertos días para dar motivos a las hienas y carroñeros del periodismo taurino a la espera del mordisco cuando los toros han muerto.

Yo como aficionado imperfecto, pero libre, digo que la mejor corrida de la feria ha sido Juan Pedro Domecq, qué emoción toda la tarde. No tengo prejuicios, como ellos.

Es necesaria otra educación, la de la sensibilidad hacia el toro. Encasillar a las ganaderías por una mala tarde siginifica mutilar una parte de nuestra Tauromaquia, desnaturalizar el triunfo y el fracaso (benditos) de un Arte imperfecto pero que es capaz de las emociones más fuertes. Los ganaderos de esas ganaderías y de todas, deberían tener el apoyo de todos nosotros, con la exigencia hacia la bravura, eso está claro, pero los que tanto se llenan la boca con la "unión de todos", y con el que "hay que sumar", que se hagan mirar su odio visceral hacia una Tauromaquia que no busca la separación con la otra, sino simplemente, convivir con ella.

Imagen: Toro de Miura en San Isidro 2015. Fotos: Álvaro Marcos y Juan Pelegrín www.las-ventas.com

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