viernes, 20 de marzo de 2015

Sobre mi libertad, Don Julián López El Juli y Garcigrande


Creo sinceramente que hoy día se está llegando a un punto de no retorno en esa mediocre distinción que los medios se han encargado de hacer válida de "toristas" y "toreristas". Mi afición se basa en criterios propios, equivocados o no, pero firmemente arraigados en mi interior y en mis emociones.

Digo esto porque no me duelen prendas en decir que ayer en el quinto toro de la tarde vi a un señor torero, vi a un poderoso hombre que tiene en su mano ser el capitán general de la Tauromaquia, vi torear a Julian López El Juli, batirse como Zeus contra el Tifón, vi a un señor torero. Pero también vi una birria de corrida en cuanto a presencia, con dos toros con algo de bravura y seriedad en sus embestidas, como el primero y el quinto, (contra el que se batió Julián), y cuatro toros más con una nobleza excesiva para lo que yo, (solo yo, personalmente y en libertad de emociones y sin querer imponer mi afición a nadie), creo que es un toro bravo. La movilidad con nobleza no me vale, me vale el toro fiero y bravo que embista con los riñones que se quiera comer la muleta pero sabiendo que alguien la maneja, no que se mueva como el gato detrás de la madeja, eso no me vale, y ayer vi al menos 3 que fueron así, lo siento.

Por esto, mi libertad me lleva dar todo mi reconocimiento a Julián López El Juli por la tarde de ayer, mejor dicho, por la faena al quinto, para mí el mejor toro de la tarde por parecerese algo, no mucho más, a lo que yo considero un toro bravo, por trapío y seriedad de la embestida. Julián, para mi, mostró el mejor toreo de mando imponiéndose a viento y "marea" (negra). Interpretó el toreo como mejor se podía con ese toro y en esas circunstancias. Lo mostró sin reparos como si fuera el mejor contexto para realizar este arte llamado torero, y no era así. A él no le importó, hizo el toreó como si estuviera en Sevilla,( ¡uy, perdón!), como si estuviera en una agradable tarde de junio en cualquier plaza soleada. A Julián solo le importó el toreo, por eso  hizo meterme en la faena y reconocérselo. Estudió de forma autónoma cada tanda, dando una lección de interpretación constructiva del toreo; prestó atención al dominio, a la forma de interpretar su toreo, (hago un inciso aquí, ejerciendo mi libertad de emociones, he de decir también que no me gusta su forma de interpretar en toreo porque se basa más en el poder que en la composición, para mí, y el toreo creo que ha de tener una equivalencia entre los dos, seguimos), siempre creyó en él mismo en esa faena, en lo que es y en cómo quieren que acepten su discurso. Con todo esto decir que ayer Julián López El Juli, hizo que libremente y sin fanatismos (porque no los tengo), afloraran mis emociones y presenciara algo grande.

Por otra parte, ejerciendo mi libertad esa que no deja que el fanatismo me coaccione. He de decir que a Julián estos toros se le están empezando a quedar "pequeños". Creo sinceramente que debería dar un paso más y enfrentarse a todo tipo de encastes porque tiene capacidad más que de sobra para ello, como demostró ayer. El artista ha de seguir "sobreviviendo" para crear, pero no abaratar las miras y quedarse encasillado. Creo que Julián ha de probar y demostrar porqué es mejor que otros. Una vez logrado esto, su Tauromaquia adquirirá un valor entre todos los aficionados, y cobrará mayor ventaja frente a sus perseguidores en la zona alta de la tabla (permítaseme el símil futbolero), quienes no creo que quieran salir del circuito de los toros nobles y con movilidad, sin más y a veces, con menos.

Termino diciendo, apelando de nuevo a mi libertad de afición, que el toro que quiero no es el que vi ayer, ni por trapío ni comportamiento, pero no quiero imponer mis gustos, cada uno que se emocione con lo que quiera. Yo busco el toro fiero, no el corretón. Busco el toro que embista con los riñones, que deje clavadas las pezuñas de las patas (traseras), en la arena en cada arrancada, que se quiera comer la muleta pero sepa que alguien la maneja, que delante de él, esté un hombre que aguante firme esas embestidas. Quiero el toro que cuando se sienta podido se entregue al combate con nobleza pero no movilidad alocada cual becerro retozando en la dehesa. ¡No!. Soy libre de exigir toros, no animales nobles y móviles, como el segundo o el sexto de ayer, para mí meros utensilios que entregan su vida, no luchan por ella. Soy libre para pedir esto.

Como la demanda y la oferta es ilimitada, cada uno que se emocione con lo que quiera y critique lo que sienta. Yo digo libremente que ayer me emocioné con el toreo poderoso de El Juli en el quinto toro, y que la corrida me pareció excelsa de nobleza y movilidad, bochornosamente presentada, y por ello digo libremente, que para mi (salvando primero y quinto), fue una mala corrida. Ahora arrearme por donde queráis.

Imagen: El Juli con el quinto toro ayer en Valencia. Foto: Rullot para www.torosvalencia.com/

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