lunes, 15 de diciembre de 2014

Paisaje Herrado, el arte de narrar el Toro



Hoy lunes se estrena otro nuevo capítulo de Paisaje Herrado, un programa que ha calado hondo en los aficionados al toro como parte esencial de la Fiesta. Desde hace tiempo me ronda escribir algo sobre la gran labor de divulgación que realizan, y ¿por qué no?, qué mejor que hacerlo hoy, coincidiendo con el estreno de #HerradoVictorino, otra de mis pasiones.

Es difícil explicarlo, pero cada vez que miro una nueva edición del programa de Canal Plus y producido por 12frames, Paisaje Herrado, siento que la Tauromaquia es concebida por mucha gente como una parte de nuestra historia casi hermética y confinada a las plazas de toros, limitando su conocimiento más allá de éstas. Ese es uno de los cerrojos que hoy día han echado los taurinos a la Fiesta de los Toros, el parecer reducirse a la lidia de dos horas, a la mera muerte del toro y éxito y/o fracaso del torero, y a premisas muy estandarizadas.

Pero la Tauromaquia es mucho más. Paisaje Herrado con Carmelo López al frente, ha demostrado que la Fiesta es en su origen y en su esencia, vida y naturaleza, conocimiento y ciencia, convivencia entre animales y humanos. Cada programa, estemos de acuerdo o no con lo que en él se exponga, reclama nuestra atención por la realización novedosa: por los grafismos, por la música excelentemente elegida para sus piezas... y, si los taurinos quisieran, podría convertirse en un verdadero quehacer taurino y un punto de partida para la "vuelta" de la Tauromaquia a la sociedad con total normalidad.

Paisaje Herrado, apartándose de tópicos y de una forma de hacer documentales taurinos obsoleta y caduca, emprendió la aventura de tratar el toro en libertad y la sapienza del ganadero, y así ha reclamado la atención de aficionados de dispares gustos. Nos ha atrapado con cada relato, cada toma, y si a nosotros, que sentimos pasión por el toro, nos ha enseñado una nueva forma de mirarlo, estoy seguro que podría atrapar, o por lo menos acercar, a ajenos o agnósticos (a los antis no los incluyo por su baja cultura y nula capacidad de comprensión por su ceguera intelectual), en esto del toro.

La sociedad, desde los anales de la historia, ha sucumbido al arte de narrar, por ello, la puesta en escena de Paisaje Herrado nos ha cautivado con el don de la imagen, de la narración, de la música, pero sobretodo por una nueva forma de contar el Toro. Gracias por todo y no me cansaré de daros la enhorabuena.

Imagen:
Espectacular toma del Paisaje Herrado dedicado a Victorino Martín.

jueves, 11 de diciembre de 2014

La Gaonera por José Tomás: Metamorfosis dramática del cuerpo


Llevo tiempo dando vueltas a lo que siento cuando contemplo una de las obras, (suertes), de arte en el ruedo. Esta vez voy a tratar de expresar lo que es para mí, artísticamente,  La Gaonera y es más, ejecutada por quien creo, personalmente, es el mejor estilista que realiza lance, José Tomás.

Despacioso, se para el ruido, no se oye el tiempo, capote a la espalda, toro fijo, cite...emoción. José somete al cuerpo a una metamorfosis dramática y alquímica, a un drama plástico. Muchos son los que intentan este pase en los últimos tiempos, pero igual que la mayoría "arrojan" al toro más allá con un brusco movimiento de las telas, o salen atropellados por no calcular bien el sitio, José, cuida mucho la ejecución de esta obra sometida a un absoluto control. En un pase en el que la violencia puede estar en el gesto, el lo limita al movimiento de brazos y ausencia del cuerpo. Éste está, pero se me presenta como frente al abismo, una mera incorporabilidad.

Se convierte en un mismo ser, cuerpo y capote. Pura expresión torera. José Tomás, en La Gaonera, hace de su cuerpo una expresión íntima, con la barbilla pegada al pecho, llevándolo hacia una metamorfosis creadora frente al toro que es a la vez destrucción y cultura, agresividad e historia. Ambos cuerpos, toro y torero, se unen en la alegría y lo que puede ser tristeza, en lo bueno, y lo que puede ser lo malo... hasta que la muerte los separe. Crean un mismo ser, contruyen, y dejan claro, una vez más, que la Tauromaquia no solo es naturaleza, sino también cultura más allá de la voluntad orgánica de dos seres que se enfrentan.

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Edición de una Gaonera de José Tomás en Barcelona sobre una foto de Óscar Mach/Shooting para larazon.es

lunes, 1 de diciembre de 2014

Las Muñecas de Curro Romero, sutileza y densidad.


Entono un mea culpa por no haber dedicado un solo post a Curro Romero en este Libro del Arte desde su nacimiento. Hoy, 1 de diciembre de 2014, día de su 81 cumpleaños, aunque tarde, (por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa...), ha llegado el momento de hacerlo.

Confieso ante vosotros, hermanos, que he pecado de no ser partidario del Maestro de Camas, pero sí de sus muñecas. Desde ellas surgió la figura, desde ellas puedo contemplar su toreo desde un punto de vista estético. De ellas, diminutas y elegantes, surgían pinceladas que escondían un cuerpo tosco para el toreo.

Soy fan de sus muñecas porque fueron capaz de convertirlo en un torero comprensivo con la inconsciencia del toro. Recogieron con el capote al animal para convertir el embroque en serenidad, sutileza reñida con gestos bruscos, sin estereotipos. Muñecas que hacían deslizar las manos sin presión ante la fuerza del toro, creando un milagro efímero. Me recuerda ahora al proceso estudiado de la restauración de la "Santa Ana" de Leonardo da Vinci, porque cuando Curro recogía al toro con el capote aparecían pinceladas, como las de lapislázuli que se descubrieron en el vestido de la madre de la Virgen y que habían permanecido sepultadas por la suciedad. Esa "suciedad" que en la Tauromaquia es la vulgaridad del tecnicismo, del pase, de la verónica "al cuadrado dividido por x", pura matemática técnica, con buen resultado quizá, pero fría y sin emoción.

Curro Romero, como Leonardo, dibujó un toreo de sutileza extrema que con leves toques empaparon el toreo de color. Como digo, sin ser partidario de Curro, me fijaba en sus muñecas silenciadas, y todo cambiaba. Para escribir estas lineas he visionado un vídeo y me doy cuenta cuando repasas su toreo, de que Curro quiere torear así, con sus muñecas, con sus brazos, y él,inconsciente, nos dio la lección de que en la Tauromaquia, como dice el Libro de Maat, Isis XII, Ankh 65 (El Legado de Hermes Trimegisto), (que para eso estamos hablando de un Faraón): "Sutileza y densidad deben estar en perfecta armonía".

Foto: Media de Curro, muñecas. Desconozco el autor, si alguien lo sabe y me lo puede decir. Gracias.
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