viernes, 30 de mayo de 2014

Manzanares, el triunfo del preciosismo frente al toreo


Para mí, en la conjunción del torero, el toro y el estilo de cada diestro estiba la auténtica fisonomía de la tauromaquia. El torero y el toro han de ser inseparables, como la carne y el alma, que al fin de al cabo de eso se trata, de poner el alma al servicio del toro y del arte.

Dicho esto, está ocurriendo algo en la figura de un torero, José María Manzanares, y es que se está dando mucha más importancia a la estilización que al toreo canónico. La total importancia a la estética que da este torero a sus actuaciones, ha estribado a que sea un toreo llamémoslo "cortesano" (en términos de Arte, entiéndase), ya que la proliferación de efectos preciosistas le está alejando cada vez más del verdadero sentido y valor del arte de torear para convertirlo en un afanoso torero esteta sin más.

En este San Isidro hemos visto como el toreo estilizado del alicantino suele ser casi siempre un toreo sin mando ni ceñimiento, solo importa la estética. Podrán gustar más o menos pero Juli tiene estilo y mando, Morante Estética suprema y mando, Perera ceñimiento, largura y mando, Talavante poder, desmayo y mando...pero Manzanares en cambio, únicamente se basa en ponerse "bonito", lícito, pero que en determinadas plazas no cala.

Y es que el torero preciosista no es siempre un artista, si un buen repujador ornamentando detalles en cada pase, pero que le hace olvidar el mando y el ceñimiento, para "barnizar" y ensamblar así, un toreo dócil con un ejercicio de esmerado gusto, eso sí, de cintura para arriba. Así, al toreo estilizado o amanerado de Manzanares, le falta nervio, sustancia, ceñimiento y mando, y queda como esa pintura fría, preciosista, de bellos colores, pero incapaz de mover emociones y sin la virtud última del Arte de Torear: la sensación del triunfo sobre el animal por medio del riesgo.

Foto: Manzanares en el callejón. Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

miércoles, 28 de mayo de 2014

Ataque contra el desastre ganadero de Madrid


Ya que nadie se atreve voy a ser yo quien exponga mi opinión sobre el desastre ganadero que está auspiciando la empresa de Madrid en este San Isidro.

Partimos de la base de que en la Feria más larga del año (y se supone más importante), al público que acude a los tendidos no le suele importar el toro, va a interesarse más por un acto social que gana enteros a medida que el nombre del torero es más conocido por las élites. Ante el toro no juzga sus valores, ni su trapío, ni su comportamiento...solo le interesa si entra al trapo del "maestro" no importa como, (a media altura, quieriéndose ir en el tercer pase, etc), mientras la suerte de varas, las banderillas, fijarse en las querencias, etc...aprovechan para pedir la cerveza.

Pero esa es la opinión sobre el público. Mi ataque, (sí, ataque), va contra los veterinarios y antes contra los veedores de la empresa, y por todo ello, contra la empresa en sí.

La elección del ganado y sus reconocimientos previos, visto lo visto, deben ser absurdos actos caracterizados por la incompetencia de quienes los realiza. Parece que prevalece la idea subjetiva y particular de lo que cada uno cree que es un toro bravo y su trapío, y no quiero creer, que sean por "predilecciones" personales, (o sí, también lo creo ¿qué?).

La Feria de San Isidro no es un juego de cromos infantil, ni un banquete de carroñeros donde se llevan la mejor tajada los "amigos" de empresa y veterinarios.

De año en año el descrédito de los encargados del ganado en Madrid aumenta, y la mayoría de los cambios, rechazos, elección de sobreros, etc, fracasan, (salvo excepciones, claro).

Para ser veedor de Madrid, se deberían reunir unas condiciones de las que creo se adolece hoy día. En la Fiesta, estamos hartos de ver ganaderías que con el comportamiento de sus toros, se ganan cada año el venir a Madrid, mientras otras siguen viviendo de la fama y, esa es otra, el beneplácito de figuras caprichosas.

Para terminar resaltar el caso vergonzoso que ha sufrido la ganadería de Ana Romero. A quien le piden sobreros y en medio de la Feria se los devuelven, con el consiguiente perjuicio de esos animales, que ya pasaron por el calvario de Zaragoza el año pasado.

Lo dicho, en Madrid el gusto por el Toro no existe, salvo por una parte de la afición (que no es la que están pensando). El emplear las palabras "Toro de Madrid" en los despachos de Las Ventas, debe de ser un término elitista, inaccesible, y de índole insalvable para los mandamases de la empresa y veterinarios, tan acostumbrados al "toro cotidiano", el que entra al trapo de la figura, total, si San Isidro es un acto social.

Foto:
¿Toro?, impresentable (debiera ser), para Madrid, de Victoriano del Río, lidiado el pasado 15 de mayo por Sebastián Castella. Foto: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

lunes, 26 de mayo de 2014

Alberto Lamelas, la sabiduría de la humildad


Lo que se queda en mi recuerdo sobre la tercera corrida dominical de la Feria de San Isidro 2014 tiene un nombre: Alberto Lamelas.

Un tipo, un torero, que tiene en su conciencia la humildad, que tuvo que esperar más de una hora para enfrentarse a un toro de Los Chospes, encastado y con poder, y al que Alberto le impuso su valer y su poder de creación.

Según iba pasando la lidia de ese tercero (no se si bis, tris, o cuatrís, me perdí), me iba invadiendo la certeza de estar ante un artista que siente el orgullo de ser humilde, no parecerlo. Y eso hace que en sus comparecencias se alíen la necesidad y la aspiración, y que con sus recursos (que creo son muchos), alcance cotas de toreo muy serio, que otros intentan compensar con un exceso de gestos, de enaltecer la figura...pero que a la postre es un toreo superficial, pero el de Alberto es sincero.

Ayer vi a un hombre claro y dispuesto a dejarnos ver que frente al toro no hay más que sentirse artista del toreo. Toreó como vive, con un discurso puro y honesto en el que la técnica va delante del estilo. Pocos hay con la disposición suficiente para sacar faena tan digna y seria a ese bruto de Los Chospes. Lamelas realizó el toreo tan desnudo que no hace falta saber leerlo, pero si entenderlo.

Imagen:
Alberto Lamelas recogiendo la ovación a la muerte del tercer toro. Foto: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

viernes, 23 de mayo de 2014

De Talavante, toreo al natural, resposabilidad y..fanatismos


Como de recuerdos vive este arte efímero que es la Tauromaquia. de ayer me quedo con dos tandas de naturales, (dentro de ellas con tres "sublimes"), y la seriedad durante toda la tarde de un torero.

Los trazó Alejandro Talavante al que siempre he tenido, (que seguro no es así), como el 'eterno torero triste' pero que su afición ha hecho que siempre encontrara que la vida carece de sentido sin torearla, y hacerlo en perpetua exaltación cuando tiene la más mínima oportunidad. Esa melancolía que aparenta, (repito que seguro no es así), es la que nos seduce al pedir la muleta en medio de un vendaval, la que casi nunca le impide responsabilizarse cuando está en la primera plaza del mundo, repartir su arte y cambiar su gesto melancólico a un entusiasmo con una generosidad sólo alcanzable por los que están llamados por la Tauromaquia.

Alejandro, aunque su imagen se empeñe en lo contrario, no vaciló, ni tembló en su trazo; se ciñó al toreo y al carácter y capricho del toro tercero de ayer y del viento, hasta desentrañar un toreo al natural excelso,  expresivo y torero, que lleva dentro.

Como esto se trata de emociones, me emocionó que Talavante se adueñara del trazo del natural de siempre, el que circunda el cuerpo y subraya la arena, y que sin esperarlo creara armonía que el viento se empeñó que fuera imprevista.

El "eterno sentimental" cuando se siente poderoso reprime su apariencia y si, como dicen, se ha encontrado a sí mismo este invierno, ahora nada deja que lo distraiga del toreo cuando está en la plaza. Ayer su trazo reveló al gran torero. Los naturales sometieron al toro, bruto y huidizo, y unidos en una sola vibración nos sometieron, (me sometieron), a una voluntad estilística, tan exaltada de emociones como lúcida. Ayer los "pinceles" de Talavante volvieron a acariciar la forma con un ritmo y una plenitud inmensas.

Por otro lado, solo comentar que el Arte no suele ser objeto de fanatismo ya que no conduce a la destrucción, sino a la creación. Pero a pesar de ello encontramos, cuando se trata de un torero como Morante de la Puebla, ciertos manifiestos que pueden llegar del entusiasmo a la intolerancia. Dos intentos de verónica en su primero y enloquecieron incomprensiblemente. los que han pasado de ese entusiasmo al fanatismo. Los que han convertido una estética,(que no dudo que la posea y además me emociona), y una parafernalia de un torero, en un valor absoluto al cual, parece, que nos debemos de supeditar todos, incluso los demás toreros. Los fanáticos y sus declaraciones cuando torea el Genio de la Puebla, creo que desacreditan a los demás actuantes, dejándolos muchas veces como meros "acompañantes".

Y para terminar...Morante, ese torero capaz de poner de acuerdo a rusos y americanos en plena guerra fría...pero que se empeña en no descolgar el teléfono rojo...

Imagen:
Semblante serio de Morante de la Puebla y gran natural de Alejandro Talavante en San Isidro 2014. Fotos: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

jueves, 22 de mayo de 2014

Pensamientos atemporales sobre el arte y la figura de El Cid


Manuel Jesus Cid "El Cid", transformó el arte de torear el encaste Albaserrada. Lo hizo con largura, entendiéndolos en linea, llevándolos largos y rematando atrás sin "acinturarse", porque ese encaste no lo permite, hace presa.

Defendía ese proyecto estético de toreo. Apostó por ello y todos le dimos ganador. Fue un vanguardista en el arte realizado frente a esos toros. Un artista como los de la Vanguardia de principios de siglo, porque aún sabiendo la dificultad y la exposición a la crítica que ese toreo en linea conlleva, dio el salto hacia adelante.

Manuel Jesús sabe que su fe está amparada por los esfuerzos que tuvo que hacer hasta llegar ahí, cada toro fue para él era un último esfuerzo, que todos agradecimos...

Sin embargo, de unos años a esta parte, vemos que al mismo tiempo que experimenta esa fuerza, y creo que por ser consciente de la dificultad de lo que tiene delante, padece cada tarde un toreo de incertidumbre, de inseguridad...y que el no considera de fracaso.

Desde los tendidos, aquellos que enloquecieron con un lenguaje revolucionario de El Cid, ven como cada vez le cuesta más emplear su arte. A él, sin embargo, no se le ve angustiado, como al artista que no tiene nada que expresar, nada con qué expresar...porque Manuel, como torero que es, posee la nobleza de lo trágico (quiero creer), y un torero, es un artista único que fracasa allí donde nadie más osa fracasar.

Este post no es un ataque, es una reflexión interna sobre un torero revolucionario que surgió de la humildad, que toreó al natural con una inmensidad sobrecogedora pero que creo que, en estos momentos, el único y posible desarrollo personal es mirarse en la profundidad de su interior, que su arte en estos momentos no se expanda, sino que se contraiga hacía él y que estoy seguro que cuando se encuentre a sí mismo llegará la apoteosis, esa que debe buscar ahora en soledad...y al natural.

Imagen:
Montaje de El Cid con un Victorino en Madrid 2006 y "El sueño de Jacob", de José de Ribera (Museo del Prado). Foto de El Cid: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

miércoles, 21 de mayo de 2014

Por una #UniónTaurina contra los excesos antitaurinos Ya

Se que no es el sentido de este Blog, pero ya no podemos seguir consintiendo las amenazas, los deseos de muerte, incitación a la violencia etc, que venimos sufriendo los aficionados a los toros y profesionales. Es necesaria la creación de un órgano de defensa contra estos ataques y que no queden impunes estas actuaciones. Por eso, es necesaria la #UniónTaurina. (Podéis utilizar la imagen si lo deseáis).


martes, 20 de mayo de 2014

Novilleros..."Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."


Mi apunte sobre la novillada de ayer me lleva a recordar a Machado, a su caminante...y al novillero que entre unos y otros, les hemos hecho creerse lo que no son y probablemente (ojala me equivoque), no llegarán a ser: Figuras del toreo.

La plaza de toros es ese océano donde muchos han naufragado, donde flotan muletas solitarias que una vez tuvieron dueño. Esos que emprendieron un viaje con una voluntad a prueba de tempestades...

Un novillero debe ir "golpe a golpe, verso a verso", tiene que adquirir técnicas con cada animal al que se bate, se tiene que endurecer en cada tarde, soportar la presión que da enfrentarse a esa fuerza indómita de la naturaleza que es el toro bravo y a esa primigenia que es la intransigencia de los seres humanos...

Pero jamás creerse que es ese viajero por encima de todo, creerse que está salvado de hundirse en este mar bravío que es la Tauromaquia. Ser figura es casi imposible, y chavales (Lama, Posada, novilleros en general), la insignificancia que todos somos en esta vida solo la podemos afrontar con la humildad del que se sabe aprendiz en el oficio de la conquista, de lo inútil nosotros que no somos ni seremos toreros, y de la gloria vosotros que podéis llegar a ser figuras del toreo, pero...

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar, al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar, caminante no hay camino sino estelas en la mar". Antonio Machado

...y recordad, muletas solitarias flotando...

Imagen:
Diseño propio sobre una foto de Lama de Góngora ayer en Las Ventas. Foto: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

lunes, 19 de mayo de 2014

Los varemos de Mundotoro ya los vió Fray Benito Feyjoó...en 1773

Al ver los vergonzosos varemos interesados que utiliza el portal Taurino Mundotoro al realizar las valoraciones y críticas de las corridas, recordé un libro que tuve que comentar en una clase de literatura con otros compañeros de aula. Se trata del “TEATRO CRÍTICO UNIVERSAL O DISCURSOS VARIOS EN TODO GÉNERO DE MATERIAS, para desengaño de obras comunes”, escrito por Fray Benito Gerónimo Feyjoó y Montenegro en 1773.

Dice el autor en su prólogo que “Es práctica universal de los Autores elogiar a sus Mecenas. Esto tiene por lo común, dos escollos en que tropezar: uno el de ser aduladores, otro el de incurrir la nota de tales. Aún evitado el primer riesgo, porque el panegyrico del elogiante no escede el mérito del elogiado, resta el segundo, porque ese mérito no es universalemente conocido; y la persuasión común de que en esta especie de culto se suele derramar con pródiga mano el incienso, facilmente hace creer a los que no midieron la estatura del MEcenas, que el elogio le viene muy largo."

Pues eso...dependiendo de quien toree, o qué ganadería se lidie, las mentiras van en función de la adulación del portal Mundotoro a sus "Mecenas". Ayer, una corrida mala, cierto de Couto de Fornilhos, para ellos no tiene el mismo tratamiento que la de La Palmosilla, cuando las dos fueron un total desastre.

Aquí os dejo un pasaje del Tratado, donde dice Fray Benito que aparte hay otras mentiras, nocivas y que "Miente un gallina hazañas propias. Uno que le escucha,y le cree, procura ganársele por amigo, por tener un valentón a su lado"...


viernes, 16 de mayo de 2014

Enrique Ponce y el misterio estético de la inteligencia


Enrique Ponce en Madrid, 15 de mayo de 2014. Día del Patrón.

Poco importa como se consiga, no son reglas fijadas, la maestría es lo que ha de perseguir el torero. Ha de estudiar durante la Lidia al toro, sus complejidades, sus virtudes (por pocas que las tenga), y lo debe tener claro para ponerlo en práctica durante la faena de muleta.

Un torero, no se puede poner a "crear" sin haber observado al toro, sin tener la idea del "universo" que es el comportamiento de un animal, no coger la muleta al azar y sin conocer lo que puede dar de si, querer al mismo tiempo llegar al triunfo. Si se consigue así, es casualidad. Ponce, debido al conocimiento del toro, encuentra soluciones para otros toreros inauditas. La maestría no es algo que se produzca en un instante y sin previo aviso, sino un poder y conocimiento de los toros que va en aumento y que avanza a través del tiempo.

Ayer Ponce fue inteligente porque sabía que al toro, manso y descastado pero con algo de movilidad, si se le atosigaba se sentiría perdedor y se rendiría parándose. Por eso Enrique, por más que muchos se lo reprochen, dejaba ir y venir al toro para cuando más descuidado estaba, recetarle un pase estético. La invención, la espontaneidad es algo capital en el arte. Pero no olvidar que también lo es el mando, aunque para el toro de ayer, comprendiéndole, el mando era el enemigo.

Por eso la maestría de Enrique Ponce, estuvo ayer en la "livianidad" de su toreo y en saber que era lo que necesitaba en cada momento el toro, por más que a muchos nos guste el toreo de poder frente a toros fieros, a veces la inteligencia es merecedora de de atención.

Imagen:
Enrique Ponce ayer en Madrid y el presunto retrato de Brunelleschi, Masaccio, San Pietro in cattedra (1423-1428), Capilla Brancacci, Florencia. Foto: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

miércoles, 14 de mayo de 2014

Iván Fandiño frente al abismo que encierra la belleza


Decía Charles Baudelaire (crítico de arte francés de mitad del siglo XIX), que la modernidad es "lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, la mitad del arte, cuya otra mitad es lo eterno y lo inmutable"...Está claro que en la Tauromaquia lo eterno es el toro e Iván Fandiño ayer se propuso, con su forma de entrar a matar, derribar la oposición entre ambos, él y el toro. Tirarse entre los pitones era el único medio posible para acceder a lo enterno, de convertir una faena, que si es cierto que tuvo cierto aire al natural, no iba a pasar de transitoria, en algo recordado, inmutable por mucho tiempo.

Fandiño, con ese gesto me emocionó porque sentí como un artista quiso alcanzar el acceso a la belleza por la pureza de tirarse a matar sin muleta. Se expuso al peligro y cada vez que nos viene a la memoria solo podemos imaginarnos los pitones del toro como los guardianes de un abismo que encierra la belleza infinita, original y eterna, de triunfar sobre la bestia.

La suerte de matar es un elemento fugaz, transitorio pero el más importante. Un torero no tiene derecho a "despreciarlo" por falta de concentración para realizarlo. Si un torero sabe que la faena no ha sido rotunda, pero tiene atisbos de convertirse en triunfo, no pueden caer en el vacío de la mala ejecución.

Agradezco a Iván que con ese gesto haga que lo retenga en mi memoria por mucho tiempo, no así la faena, pero el hecho de llegar a la ejecución definitiva de la obra, y aún sabiendo el peligro que corría al asomarse al "otro" negro abismo que puede haber detrás de los pitones, lo que pudo ser un recuerdo efímero, se ha convertido en un registro verdadero.

Foto:
Composición de "El Monje frente al mar" de Caspar David Friedrich (1808-1810) e Iván Fandiño tirándose a matar sin muleta en Las Ventas (13-Mayo-2014). Foto: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

lunes, 12 de mayo de 2014

Ángel Otero, la dignidad del Arte "Subalterno"


Ayer volvimos a disfrutar de nuevo con Ángel Otero, un subalterno ejemplo del Arte por vocación.

Ángel Otero es aquel lidiador al que no le cabe la duda, sabe que es subalterno y que ha sido llamado para "cumplir esa misión". La seguridad con la que anda por el ruedo, siempre atento a su trabajo, hace que transmita a los espectadores y a los aficionados que el verdadero artista "subalterno" de la Tauromaquia siente la responsabilidad de poner toda su fuerza creadora al servicio de su jefe de filas y del toro.

El sabe que no tiene derecho a adueñarse de un poder que no es suyo, ni de ponerlo al servicio de su interés particular, (algo, por cierto, que está dentro de la naturaleza humana), porque su virtud principal es la humildad con que realiza su trabajo, su arte frente a los toros.

Ángel duda porque es humano, si, pero es esa duda la que le permite acercarse a la creación frente al toro, a descubrir horizontes que cada tarde se presentan novedosos. Su confianza frente a los toros estriba en la dignidad del mensaje que quiere transmitir: Hacer lo mejor para ayudar al torero para el que "trabaja". Hay quien aún teniendo muchas cualidades como peón de brega no puede sujetar su arrogancia, la que hace sentirse tan seguro que al final comete fallos...la humildad, es la que precisamente dota de grandeza el Arte de un banderillero y lidiador llamado: Ángel Otero.


Imagen:
Ángel Otero banderilleando al cuarto de José Escolar. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

viernes, 9 de mayo de 2014

Madrid, vacío de carteles de Toros. Nula promoción de San Isidro


Pasear por Madrid y no encontrar un solo cartel de promoción de la Feria de San Isidro hace que como aficionado me avergüence del hermetismo de la Fiesta de los Toros, y que en mi humilde opinión será el "inquisidor" que queme en la hoguera tanta historia y tanto Arte.

Es indudable que hoy día existe un conflicto de la sociedad con esa parte de la cultura de nuestro país que es la Tauromaquia. Mucha culpa de esa "destaurinización" la tienen los propios "taurinos" al cerrarse en un público aficionado unas veces, festero en otras, y a no promocionar los valores del Toro y del Arte de Torear. No han tenido en cuenta que la emoción, el miedo, la transmisión del arte, los colores, el rito...es algo intrínseco en la Tauromaquia que puede llegar a agradar y a calar hondo en determinada parte de la sociedad ya que no todos, de momento, creo que sean antitaurinos.

Debemos romper moldes, abrir la Fiesta de los Toros a todos, algo que se ha perdido y que ha hecho que la mayor parte de la sociedad se haya quedado atrás y se haya refugiado en espectáculos tan bajos como los realitys televisivos (por poner un ejemplo), y en culturas "ralas" y de consumo masivo.

La Tauromaquia, para qué negarlo, lo tiene difícil ya que estamos en la sociedad que ha dejado los estereotipos de nuestra cultura a un lado muy complicado de donde es difícil salir. Pero soy optimista y creo que todavía hay tiempo de hacer ver al público que la Tauromaquia es un escenario único, donde se crea Arte con la muerte, donde un animal es capaz de luchar hasta el final y un hombre de dominarlo.

El Arte de Torear necesita en estos momentos más promoción que muchos de los eventos culturales programados porque no es tan "sociológicamente rentable" ni políticamente correcto, como éstos. Los órganos de gobierno de los que depende la Fiesta deberían crear instrumentos de promoción y programación de la Fiesta y dentro de estos, las empresas, los toreros y los ganaderos apoyar la difusión del Toro y del rito.

En la sociedad de la imagen hay que estar visible, en TV, en medios generalistas, en publicidad...
para llegar a todos, y no quedarse en lo cómodo que supone el refugiarse en medios especializados y redes sociales taurinas.

domingo, 4 de mayo de 2014

La memoria en la Tauromaquia: fragmentos sin escoger


Una de las grandezas del Arte de la Tauromaquia es cuando un detalle puede salvar una tarde de toros. La goyesca de Madrid fue un claro ejemplo para mi.

Andaba yo buscando algo para recordar en una anodina tarde en la que sólo Diego Urdiales había emocionado algo con el segundo y llegó. Fue en el cuarto, cuando Ferrera cerró en tablas al toro para que cogiera confianza y dibujó un natural largo, profundo, de los que quedan en la memoria.

Es difícil explicar para los que no pueden emocionarse con el Arte del Toreo, pero la memoria de un aficionado a los toros se construye por fragmentos sin escoger, dispersos de un arte que es una vivencia en sí. Lo que queda inscrito en la memoria no es ya el recuerdo, es la huella que deja un instante que hace que todo valga la pena.

La memoria, en un aficionado a los toros, nos ancla en el tiempo, volvemos al detalle y recordamos la emoción que sentimos pero, por el contrario, también nos llena de continuidad en la búsqueda de emociones, que avancemos en nuestra afición.

En el Arte de Torear lo interesante es lo que queda de todo un cúmulo de experiencias: un toro, una suerte de varas, un par de banderillas, tres tandas de derechazos, una brega...todo lo que sobrevive a la erosión de la vulgaridad, ese elemento vivo que ocasiona el olvido...pero que con un natural como el de Antonio Ferrera el 2 de mayo en Madrid, hace que la afición siga sobreviviendo y recordando emociones, detalles, arte...

Foto:
Profundo natural de Antonio Ferrera en la goyesca de 2014. Juan Pelegrín para las-ventas.com

viernes, 2 de mayo de 2014

Mini relato: El enigma de un dos de mayo de 1808


Hoy saco a la luz un mini relato que escribí hace mucho tiempo y que cada 2 de mayo me acuerdo de él:

2 de mayo de 1808, la taberna bullía entre vinos, cartas y palabras altisonantes de gentes llegadas de los aledaños capitalinos. Juan, ataviado con las mejores galas que su precaria situación le permitía, se abstraía en sus pensamientos hasta que un hombre de grandes patillas cegado por los efectos del dios Baco, le despertó gruñendo:

-“Los toros de los Rivas salen más bravos que los de Francisco Gallardo”, a lo que otro, de  huesudas hechuras le respondía, “Ya me gustará ver a mi a José Cándido, con ellos”.


Juan, volvió a quedar inmerso en cavilaciones acerca del enigma que la Naturaleza había puesto a su disposición una tarde de verano en la Plaza de la Puerta de Alcalá. Fiereza, bravura, casta…giraban en su cabeza  mientras un instinto de dominio le invadía, el toreo…“¿ parar, templar y mandar?” ...el sonido de arcabuces y el griterío de la muchedumbre evaporó la que podía ser la solución al enigma del torero que, un siglo después un enjuto sevillano llamado como él y apedillado Belmonte...descubrió.
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