viernes, 28 de febrero de 2014

El fanatismo en el toreo, y las "Hogueras de las Vanidades" de Savonarola

Vaya por delante que estoy muy de acuerdo, y me parece muy bien, que el toreo, representado por dos jóvenes toreros, haya estado esta semana en boga. Tanto José María Manzanares como Julián López "El Juli", han dado una imagen de la tauromaquia actual, amable, y acorde con los tiempos que corren.

Aunque haya quien no lo entienda, si mi postura es en algún momento crítica tiene su base en el olvido que se ha hecho de la parte esencial de la Fiesta, el Toro. Por partir una lanza hacia el diestro alicantino diré que es verdad que su aparición en un medio como el Hormiguero, no era ni el lugar ni el momento de hacer esa defensa, pero sin embargo, en el acto del Círculo de Bellas Artes, con medios de comunicación, aficionados, ganaderos, compañeros, sí.

Todo esto viene a colación por el desastre que está ocurriendo en el campo bravo español, y más si cabe, en las ganaderías que entre unos y otros, hemos defenestrado al ostracismo y la desaparición, por el simple hecho de necesitar otras lidias. Ese "unos y otros" incluye a los ganaderos de esas estirpes, que en muchos casos ni han sabido,o no han podido, adecuar sus productos a una lidia más actual, pero sin salirse de sus peculiaridades, si no, se caería otra vez en el monocomportamiento.

Los que hemos estudiado Historia recordamos un episodio en la Florencia de últimos del siglo XV. En 1542 vino al mundo un niño, Girolamo Savonarola, quien llegó a ser uno de los monjes más afables para el mundo y más tarde convertirse en el más fanático de la historia. Me explico.

Las similitudes del inteligente fraile florentino con las figuras del toreo (y cierta parte del escalafón) de hoy día, vienen por la reputación que consiguió uno por sus ardientes y feroces sermones, y la que han conseguido los otros por una Tauromaquia de masas, frente a toros, y dicho por ellos "que son los que más se adecuan a su forma de torear", osea de los otros no hablamos.

Savonarola se propuso una tarea, lavar a Florencia de los pecados y atacó al papa Borgia, Alejandro V, por sus crímenes. En esto el monje les gana la partida ya que las figuras del toreo, y el toreo en general, se deberían proponer lavar el antitaurinismo demagogo existente "atacando" desde los medios. Bien es verdad que ese "ataque" ha comenzado a fraguarse tímidamente intentando llevar la tauromaquia a los más pequeños, a las universidades, osea...que al final un poco, también se parecen.

El problema viene cuando, igual que Savonarola se convirtió en gobernante virtual de Florencia por instigar al pueblo, ellos han llegado a ser "gobernantes virtuales" de la tauromaquia por el camino del triunfalismo y del toro que "solo les vale a ellos para su toreo". Si el ya en esos momentos fanático monje instituyó un régimen puritano, las figuras del toreo actuales han hecho lo propio instituyendo una sola Tauromaquia frente a un solo tipo de comportamiento y en la que solo importa el triunfo, sea como sea.

El monje arrastró a muchos florentinos con su fanatismo llegando a formar enormes "Hogueras de las Vanidades" en las que se quemaron preciosas y únicas obras de arte, lo mismo que ocurre hoy día. Cada vez son más los fanáticos seguidores que les da igual como esté el torero, el tipo de toro que tenga enfrente, y lo que es peor, por esa ceguera, han mandado a las hogueras, a los hornos crematorios, cierto tipo de encastes, preciosos y únicos, solo porque "sus líderes" lo dicen y no quieran lidiarlos.

Tan solo, y para terminar, recordar que finalmente los florentinos se cansaron de los excesos de Savonarola y lo abandonaron en manos de sus enemigos...antes de que nos cansemos de nuestros "líderes", por favor, saquémosles del fanatismo que hace que no vean más allá de Parladé...seguro son inteligentes y sabrán verlo. Espero que así sea.

Foto:
Estatua de Girolamo Savonarola y toros de Galache por Ruben Arévalo

jueves, 20 de febrero de 2014

La Salida a hombros y la Ascensión de Rembrandt

Puede parecer casi "impropio" y en otros tiempos "herético", pero hoy vamos a tratar de poner en parangón la Ascensión de Cristo de Rembrandt con la salida a hombros del torero.

Si los pintores trataban de plasmar en sus obras la encarnación cristiana como aspiración metafísica a la vida inmaterial de Cristo, el diestro, sube a los cielos de lo concreto, asciende por la obra artística suprema y más real que existe como es haber dominado a un toro con maestría y arte, causando el éxtasis entre el público.

Atravesar el túnel como un ser casi etéreo y que poco a poco "desmaterializan" entre agarrones y felicitaciones efusivas, el torero quiere mantenerse esbelto, mantener la mirada del amor, como la que intenta plasmar el pintor. En este momento no interesa tanto el cuerpo como la gloria que acaba de alcanzar.

Desde la calle vemos la figura de un hombre que en ese momento es Dios, adquiere un contorno en sombra fantasmagórico, y con los destellos del traje de torear, alucinante. Sube a los cielos de la Tauromaquia llevado por las nubes, que son los brazos de los seguidores.

La salida a hombros del Torero es un conjunto donde todo se deshace, todo se vuelve incorpóreo, pero con un sentido ascensional que llega a su culmen cuando la mirada del artista se dirige hacia la puerta que le elevará al cielo con esa expresión de felicidad casi mística, como consciente de que acaba de realizar una obra que es ya más de la eternidad que de este mundo: Una obra de arte frente al toro.

(Ruego me perdonen si alguien pudiera sentirse incómodo en sus creencias por la equiparación, nada más lejos de mi intención).

Imagen:
Ascensión de Cristo de Rembrandt salida a hombros de El Juli en la Maestranza de Sevilla. (Perdón pero no se el autor)

lunes, 17 de febrero de 2014

La necesidad del miedo en el Arte de Torear

En los últimos tiempos se está olvidando una de las sensaciones, quizá la primera, que un ser humano debería sentir cuando acude a una plaza de toros: el miedo.

Partimos de la idea de que la obra de arte en el ruedo es "sublime". Este es un concepto estético configurado en el siglo XVIII por la estética romanticista. La Tauromaquia se caracteriza por evocar pasiones y mover sentimientos y lo que se vive en una plaza de toros está quizá más cerca de las emociones que de la razón.

Al igual que en el Romanticismo, lo sublime en la Fiesta de los toros, (la salida del toro fiero y serio, por ejemplo), nos debería provocar sentimientos encontrados: admiración, emoción y a la vez miedo ante los misterioso de su comportamiento e imponente de su figura y mirada.

El miedo en la Tauromaquia es necesario por los sentimientos que desencadenan interiormente. Sentimos pasión por lo que hace un hombre frente a un toro, si sentimos miedo, lo catalogamos de trascendente. Lo sublime, lo terrorífico del Arte de Torear lo descubrimos en todo lo que lo rodea, el recogimiento religioso del torero frente a la imagen en la capilla, la oscuridad del chiquero, los blancos y afilados cuernos, la naturaleza misteriosa que lleva a un ser herbívoro a atacar para su supervivencia...

En definitiva lo misterioso, lo sublime, el miedo ha de estar presente en el Arte de Torear, necesitamos de ello para valorar lo que hace el torero frente al toro. No puede ser una Fiesta simpática, debe impresionar para apasionarnos ya que realizar arte frente al misterio del toro tiene la plenitud que sacia la infinitud del alma del torero y mueve con la fuerza incoercible la pasión del público que acude a una plaza de toros.

Toro y Naufragio en el claro de luna, Caspar David Friedrich

miércoles, 12 de febrero de 2014

Restauración de la Tauromaquia. Deterioro por "insectos xilófagoantitaurinos"

La obra de arte siempre ha sufrido deterioros por el paso del tiempo y uno de los agentes externos han sido los insectos xilófagos. La pintura sobre tabla, por ejemplo, presenta estos deterioros debido a la invasión de ellos. Para intervenir en ella primero hay que constatar el alcance del deterioro y establecer una metodología de actuación ajustada al caso. Por si no se han dado cuenta, hablo de los ataques que otros "insectos xilófagoantitaurinos" están llevando a cabo en el Arte Tauromaquia para causar su desaparición.

La Tauromaquia, como la madera sobre la que se realizaban las pinturas, está afectada por gran número de agentes (bióticos y abióticos en el caso de la madera, ataques antitaurinos, destaurinización de la sociedad y dejadez interna, en el de la Fiesta de los toros), que pueden llegar a destruirla totalmente, es importante protegerla.

En la madera desde Egipto y Sumeria, pasando por la Edad Media, se ha utilizado brea, lacas, aceites, (incluso de pescado o de conejo, si queridos antitaurinos, el hombre utilizaba y utiliza, aceites animales, no os suicidéis), petroleo en tiempos más cercanos...Todo esto, lo plasmo porque hay una gran diferencia con las personas que aman el arte de la pintura, y los que (supuestamente), aman el Arte de la Tauromaquia. Los primeros se han preocupado de estudiar los métodos para paliar los ataques de los insectos xilófagos para proteger las obras, y otros directamente ven como los "insectos xilófagoantitaurinos" y algunas larvas escondidas, siguen devorando la Tauromaquia, y no hacen nada.

Señores profesionales Taurinos, hay que neutralizar este ataque, para ello habría que estudiar y evaluar el estado de la sociedad, aplicar "técnicas de conservación" como ponerla en circulación en todos los ámbitos: culturales, de enseñanza, medios...a fin de evitar que se siga haciendo un uso incorrecto de lo que significa del arte de torear.

El ataque está activo por parte de estos "agentes patógenos" por lo que habría que proceder a la "desinfección" de la Tauromaquia para combatirlos y el método principal, como en la madera es utilizar sustancias químicas, biológicas etc, sería luchar por empezar a despolitizarla, luchar por llevarla a los medios de comunicación, a los colegios e institutos, a que se volviera a jugar al toro...

Y por último, como la Tauromaquia está expuesta a ataques de estos "insectos xilófagoantitaurinos", como lo está madera, habría que aplicar un consolidante, que si en ésta última pueden ser resinas, en el arte de torear ha de ser que los agentes internos (toreros, ganaderos, empresarios, subalternos), busquen la verdad y la integridad con el fin de devolverle la consistencia perdida.

Imagen:
Trozo de madera deteriorado por el ataque masivo de insectos xilófagos. Performance antitaurina

jueves, 6 de febrero de 2014

Carta contra los ataques compulsivos al Arte de la Tauromaquia

Esta mañana ha llegado a mi un artículo donde se compara la matanza de un inocente en plena calle por parte de un soldado, a las corridas de toros, algo simplemente repugnante. Este ha sido el último episodio, uno más, dentro de la cantidad de ataques y vejaciones que venimos sufriendo los aficionados y los profesionales del toro por parte de hordas antitaurinas y, lo que es peor, desconocedoras por completo de los valores de la Tauromaquia .

Me gustaría poder explicarles que la Tauromaquia para nosotros no es simplemente la muerte de un toro. Tanto el aficionado como el profesional tienen una relación especial con todo lo que rodea a este bello y único animal y al torero. Este es un paso imprescindible para que personas que utilizan el insulto y la amenaza (no hablamos ya de la demagogia barata y la mentira), contra nosotros, pudieran al menos llegar a entender el valor que la creación del hombre frente al toro puede llegar a representar para un amante del Arte de Torear.

En cuanto a ese odio que tienen depositado en su interior contra todo lo que represente la Tauromaquia, me viene a la cabeza aquella destrucción de las dos estatuas gigantes de Buda por los talibanes allá por 2001. Ésta, como otras muchas, han sido una constante a lo largo de la historia por razones múltiples pero todas han tenido como fin eliminar no solo la imagen, también el recuerdo y sobretodo, el arte.

Para nosotros, aficionados y profesionales, la obra de arte creada por el hombre y el animal son sagrados. Amamos tanto al toro, y valoramos tanto lo que hace el artista frente a él que adquiere veneración por sí misma como creación pura.

Mi opinión personal es que estos ataques, este odio, estas agresiones existen por el miedo que tienen estas fanáticas y ciegas gentes a lo desconocido, llegando en algunos casos a desembocar en patologías violentas. Hablan de una Fiesta donde solo ven sangre y muerte...que existe, es verdad es innegable, pero ese sacrificio es tan sublime que a los que vamos a los tendidos nos crea un sentimiento en vez de compasión, de admiración hacia ese animal capaz de sobreponerse a todo, de morir luchando.

Estas agresiones hacia el arte no son nuevas, como ejemplos famosos están el ataque de la sufragista Mary Richardson a la Venus del espejo, de Velazquez, o el que la mafia llevó a cabo a los Uffizi de Florencia, o el que llevó a un turista demente a mermar la "excesiva" belleza de la Pietà de Miguel Ángel...

Por eso y para terminar, diría a las personas contrarias a la Tauromaquia que no caigan en el deseo destructor como el de los talibanes, como el de la España de los años treinta contra las obras de Arte por motivos políticos y religiosos porque una obra de arte en el ruedo va más allá de la sangre, trasciende esa materialidad, que conozcan esta Fiesta ya que no hay nada peor que el odio desde el analfabetismo, conozcan...no destruyan algo tan sublime como es la muerte de un toro en la plaza.

Imagen:
Una muestra del fanatismo antitaurino, una clara apología al terrorismo que denunciaron desde el Observatorio para las Culturas Taurinas de Francia. Foto tomada de elmundo.es 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...