miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sensaciones ante "El Angelus" de Millet, y el toreo de Jose María Manzanares en Bayona


Sigue en nuestra mente el adiós del maestro Manzanares. El sábado el programa taurino de TVE, Tendido Cero, realizó un magnífico monográfico sobre su figura. En él está el propósito de este artículo. En él volví a recordar un toreo al natural en Bayona, con tanta despaciosidad, tanta cadencia, tanta atmósfera que me transmitió en su día lo mismo que cuando estuve ante uno de los cuadros más famosos del realismo frances, El Angelus, de Millet.

Tanto el cuadro como el toreo de Manzanares en Bayona me "dijeron" que, aunque estaba ante dos obras realistas y crudas como son la dureza de los campesinos del siglo XIX y la Tauromaquia, los dos consiguieron que no fuera exacerbado, ni la escena ni el toreo. Manzanares con esos pases me dió una tranquila descripción del toreo, como Millet lo hizo de la tierra y de los hombres. El maestro alicantino transmitía una paz inmensa. La cadencia y despaciosidad de su toreo en Bayona eleva tanto el espíritu de quien se dice aficionado a los toros que llegué a la religiosidad del mismo, y por momentos casi al misticismo.

El toreo que Manzanares desplegó esa tarde en Bayona me llenó de paz. Majestuosidad y poder para convertir la dureza de la Tauromaquia, del valor de una obra frente a un toro, en algo de una transcendencia procedente del espíritu, como ocurre con el cuadro de Millet. De cada pase emanaba una dulce melancolía, incluso nostalgia. Me pareció que como los campesinos de El Ángelus se resignan cristianamente ante su situación, Manzanares aceptaba sosegadamente el esfuerzo que supone torear. Los campesinos del cuadro aman el trabajo y lo aceptan, como el maestro Manzanares amaba el toreo y aceptó esa tarde torear "en paz" a pesar del riesgo.

He querido transmitir mis sensaciones ante el toreo al natural de Manzanares en Bayona comparado con lo que sentí la primera vez que vi el cuadro de Millet. En el se retrata el momento en el que el día va a desaparecer, y dos campesinos oyen dar el Angelus. Se levantan, se paran y, de pie, con la cabeza baja, pronuncian las primeras palabras del ángelus: Ángelus Domini nuntiavit Maria. Lo mismo que hice yo cuando Manzanares se fue a por la espada: paré y recé, no se a quien, pero recé...

Imagen:
El Ángelus de Millet , (Museo de Orsay, 1857-1859. Óleo sobre lienzo, 55.5 x 66 cm) y un pantallazo de Tendido Cero de Jose María Manzanares en Bayona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...