miércoles, 15 de octubre de 2014

Un cuento de miedo taurino. El túnel de chiqueros


Al abrir la puerta de chiqueros se mezcla la fantasía que nos creaban los cuentos de misterio con el lado más siniestro del tenebrismo. Somos sabedores de que dentro habita la muerte. Desbocada, de ojos luminosos, y dramáticos. Vestida de negro y a veces de luminosos blancos y colorados, pero que la luz oscura del túnel los tiñe de drama. El único blanco que se atisba, como contrapunto a ese tenebrismo que acongoja, son los cuernos de la bestia, desafiantes, góticos.

Increíble como entre tanto murmullo el cerrojo encuentra un hueco para que todo el mundo oiga el golpe que abre las puertas de las sombras. Entre los tendidos recorren ecos escalofriantes de los habitantes de ese submundo cuando abren la puerta a la sinrazón del loco. Un mundo de contrastes se adueña del túnel de chiqueros, no hay termino medio, es la "sin razón", la fuerza de la bestia que presentimos pero no vemos y mediante la cual nos entregamos a un sueño delirante por los miedos antes de que se haga presente.

Ahí está, lo sabemos y presentimos, como un Saturno de Goya antes de comerse a sus hijos, como esa pintura negra de la última etapa del genio de Fuendetodos. Sopla, afila sus cuernos con la luz que asoma desde el ruedo, rostro fanático y enajenado por su clausura obligada por los hombres, el toro, voraz y salvaje en la oscuridad del chiquero, deseando lanzarse a la luz para no avenirse a ninguna razón.

Sentimos miedo a la verdad oculta tras esa puerta, oscura sin matices, porque de ella salta al ruedo el monstruo, de repente, iluminado. La luz muestra su expresión enfurecido, la locura y el delirio.
El escalofrío recorre nuestras espaldas con el toro en el ruedo hasta que el torero sistematice su conocimiento de la naturaleza para llevar con sus telas, al loco por un camino razonable. Primitivo, con sus armas blancas apuntando a la razón, sugiriendo el enfrentamiento, una lucha que no tiene principio ni fin. Ataque, batalla en la que no hay inocente. El toro, el miedo que todos necesitamos para dar sentido al tenebrismo de chiqueros, a la emoción de la Tauromaquia.

Foto:
Toro en los corrales de las ventas (con curva de oscuridad), Juan Pelegrín para www.las-ventas.com


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