lunes, 30 de junio de 2014

Álvaro Sánchez, la vivencia del Arte de torear y su esencia


Me parece cuando menos sorprendente que haya aficionados que tachen de "demagogos" a los que ayer vimos a un chaval torear al natural mejor que muchos "alternativados". Álvaro Sánchez, de la Escuela Taurina de Colmenar Viejo, toreó, y fue una grata sorpresa ver que, cuando menos te lo esperas aparece el verdadero Arte de torear, aunque sea en manos de un novillero sin picadores.

Estamos atravesando un momento en que la falta de criterio de buena parte del público se ha instalado en la Tauromaquia. La generalidad, solo sabe apreciar aquel toreo que consiste en dar pases, sin importar ni la forma ni la composición. Es lícito, ¿por qué no?, como lo es que los que esperamos un toreo menos bullicioso y más esencial, mostremos nuestro interés cuando lo encontremos, aunque sea, como digo, en un alumno de una escuela y no, como parece que quieren algunos en figuras "del pase", que no del toreo tal y como yo, y otros muchos, lo concebimos.

Se escandalizan de que un "niño" dejara naturales como otros "doctores" solo se han imaginado. Y a estos les digo que es bueno también observar al que empieza para aprender el toreo, o saber que se está delante de un verdadero artista. El toreo se expresa manifestando su verdadera esencia, sin vicios en las formas, puro con las lógicas carencias producidas por esa misma bisoñez y no las producidas por el exceso de triunfalismos, como ocurre en las figuras "del pase".

Fue al natural donde Álvaro Sánchez nos devolvió el toreo como manera de concebir el mundo. Un toreo, un arte, que no es un simple entretenimiento de un público festero. Un niño nos tuvo que recordar al coger la muleta con su mano izquierda que el sentido de la Tauromaquia va más allá de la simpleza del pase por el pase. Cuando se tiene el toreo en la mente y no el triunfalismo,(que no el triunfo), la intención de realizarlo hace que los naturales sean Arte y Misterio porque transforma iniciáticamente, la acometida de un animal en escultura.

Álvaro Sánchez, un niño de Colmenar Viejo, dejó de jugar y llegó a la perfección cuando dio rienda suelta a la propia esencia, a lo puro,... al toreo sin ventajas.

Foto: SORAYA SANZ

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