martes, 10 de junio de 2014

Alberto Lamelas, Cantinillo y la Unión de la Tauromaquia


La lidia a un toro manso pero encastadísimo y peligroso de Dolores Aguirre por parte de Alberto Lamelas en Vic Fezensac, me ha llevado a plantearme cuestiones sobre los diferentes tipos de lidias y la "guerra", insustancial y mezquina, que se fragua entre aficionados y profesionales que defienden otro tipo de toreo y los que si son capaces de emocionarse con estas lidias.

Y es que para mí lidiar estos toros sobre las piernas, con arrojo, y el toreo donde el toro permite componer la figura y alargar el pase, son dos consecuencias del mismo proceso, sobre el que se fundamenta el acto de torear.

Torear, para mi, es ordenar, en la medida de lo posible, el elemento fundamental de la Tauromaquia, el Toro, para obtener los mejores efectos posibles de armonía y expresión. Y digo los mejores, no los "únicos", porque frente a "Cantinillo" de Dolores Aguirre, Alberto Lamelas sacó lo mejor que se puede sacar de ese toro por su condición.

Señores y señoras, cuando se lidia se torea, y es imposible separar eso. Por eso Lamelas también realizó el toreo, distinto pero lo realizó.

En otras palabras, cuando se crea una obra de arte frente al toro, se está mostrando la mejor expresión visual que el animal te permite. La mejor manera de crearlo es que se toree conforme lo que se tiene delante, pero, por favor, no se puede defenestrar esa lidia, porque el toreo no debe apoyarse únicamente en los valores de una estética, porque existe el toreo "funcional" (no funcionario), que puede reflejar, ¿por qué no?, el gusto de muchos públicos, (por otra parte entre los que me hallo).

La lidia de recursos y el toreo deberían constituir una unidad orgánica y ser inseparables dentro de la Tauromaquia.

Y es mi lucha. Que en vez de declarar "guerras miserables" a quien gusten de esas faenas épicas frente a toros complicadísimos, deben entender aficionados y profesionales", que la unidad de todos tipo de lidias y gustos ayudará a crear un conjunto de leyes del toreo que son universales y diversas. Porque, si solo se tiene en cuenta una estética, un tipo de toreo de más composición frente a toros que lo permiten, el producto que venderemos los aficionados a los toros será monótono, vertical y carente de emociones en ciertos públicos, (repito, entre los que me hallo). Es preciso que haya variedad en el toreo, de tal forma que se produzca una convivencia entre los distintos tipos de toreo, distintos tipos de toros y que la Tauromaquia sea la unidad orgánica y universal que todos deseamos.

Foto:
Alberto Lamelas frente a "Cantarito" de Dolores Aguirre. Fotos: Isabelle Dupin para aplausos.es

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