miércoles, 28 de mayo de 2014

Ataque contra el desastre ganadero de Madrid


Ya que nadie se atreve voy a ser yo quien exponga mi opinión sobre el desastre ganadero que está auspiciando la empresa de Madrid en este San Isidro.

Partimos de la base de que en la Feria más larga del año (y se supone más importante), al público que acude a los tendidos no le suele importar el toro, va a interesarse más por un acto social que gana enteros a medida que el nombre del torero es más conocido por las élites. Ante el toro no juzga sus valores, ni su trapío, ni su comportamiento...solo le interesa si entra al trapo del "maestro" no importa como, (a media altura, quieriéndose ir en el tercer pase, etc), mientras la suerte de varas, las banderillas, fijarse en las querencias, etc...aprovechan para pedir la cerveza.

Pero esa es la opinión sobre el público. Mi ataque, (sí, ataque), va contra los veterinarios y antes contra los veedores de la empresa, y por todo ello, contra la empresa en sí.

La elección del ganado y sus reconocimientos previos, visto lo visto, deben ser absurdos actos caracterizados por la incompetencia de quienes los realiza. Parece que prevalece la idea subjetiva y particular de lo que cada uno cree que es un toro bravo y su trapío, y no quiero creer, que sean por "predilecciones" personales, (o sí, también lo creo ¿qué?).

La Feria de San Isidro no es un juego de cromos infantil, ni un banquete de carroñeros donde se llevan la mejor tajada los "amigos" de empresa y veterinarios.

De año en año el descrédito de los encargados del ganado en Madrid aumenta, y la mayoría de los cambios, rechazos, elección de sobreros, etc, fracasan, (salvo excepciones, claro).

Para ser veedor de Madrid, se deberían reunir unas condiciones de las que creo se adolece hoy día. En la Fiesta, estamos hartos de ver ganaderías que con el comportamiento de sus toros, se ganan cada año el venir a Madrid, mientras otras siguen viviendo de la fama y, esa es otra, el beneplácito de figuras caprichosas.

Para terminar resaltar el caso vergonzoso que ha sufrido la ganadería de Ana Romero. A quien le piden sobreros y en medio de la Feria se los devuelven, con el consiguiente perjuicio de esos animales, que ya pasaron por el calvario de Zaragoza el año pasado.

Lo dicho, en Madrid el gusto por el Toro no existe, salvo por una parte de la afición (que no es la que están pensando). El emplear las palabras "Toro de Madrid" en los despachos de Las Ventas, debe de ser un término elitista, inaccesible, y de índole insalvable para los mandamases de la empresa y veterinarios, tan acostumbrados al "toro cotidiano", el que entra al trapo de la figura, total, si San Isidro es un acto social.

Foto:
¿Toro?, impresentable (debiera ser), para Madrid, de Victoriano del Río, lidiado el pasado 15 de mayo por Sebastián Castella. Foto: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

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