martes, 18 de marzo de 2014

Zalduendo o el daño de la indiferencia hacia el ruedo


He cogido el gusto yo a esto de dejar un apunte de opinión artística sobre la corrida del día anterior. El de hoy será breve, la corrida de Zalduendo no merece menos.

El mano a mano por parte de los espadas llegaba repleto de interés: Castella y Perera, como debe ser un mano a mano entre rivales, fuera y dentro del ruedo. Hasta ahí todo correcto.
Luego las dudas que nos generaban los animales elegidos, erróneamente, de Zalduendo se encargaron de cumplir las expectativas: Vacío.

De buena lámina (recordar que el ganadero llegó a casi pedir disculpas por el trapío...es lo que hay), estos animales no aptos para saltar al ruedo se encargaron de transmitir lo que peor puede pasar a una disciplina artística, la indiferencia.

Las embestidas desfondadas, sin peligro, no debieran tener cabida en la Tauromaquia porque ésta es el arte de la sensibilidad, de los sentidos, de las emociones, de la capacidad de que cualquier manifestación artística que haga el artista en el ruedo sea sensible y transmisora de emociones.

En una plaza de toros puede darse el disgusto por la mansedumbre, por la falta de fuerzas, etc, pero el daño que hace Zalduendo es que cuando sus toros saltan al ruedo se da la indiferencia. El disgusto por el comportamiento del toro puede llevar a interesarse por él y por ello, por interesarse por el porqué, se puede llegar a conocer más al toro, pero el descastamiento que desemboca en la indiferencia solo lleva a eso, a la indiferencia.

Lejos de los que piensan que todo debe ser alabable, yo creo que cultivar un sentido crítico hacia esas "pantomimas" de lidias es importante ya que permite situarse ante gustos por distintas sensibilidades artísticas, cánones y actitudes estéticas, pero nunca ante la indiferencia, esa que crean los Zalduendos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...