lunes, 17 de marzo de 2014

La tarde de ayer de la Feria de Fallas: Esperpento e Insulto al Arte de Torear


Lo diré claramente fruto de mi enfado: la tarde de ayer fue un esperpento y la vuelta al ruedo del sexto toro de Núñez del Cuvillo y posteriores declaraciones de su ganadero, un Insulto al Arte de la Tauromaquia en toda regla.

Tampoco exculpo a don Merenciano, presidente y culpable del esperpento de ayer, sí esperpento, porque por mucho respeto a los diferentes gustos que se tienen dentro de la Tauromaquia, que lo tengo, que respeten a mi al llamarlo esperpento porque según la RAE es : "1. m. Hecho grotesco o desatinado. (2. m. Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, escritor español de la generación del 98, en el que se deforma la realidad, recargando sus rasgos grotescos, sometiendo a una elaboración muy personal el lenguaje coloquial y desgarrado, esta no tiene cabida ya que como bien me corrige Don Javier Villán, hay que tenerle un respeto por ser la "máxima genialidad del teatro de Valle y del mundo mundial" ). 3. m. coloq. Persona o cosa notable por su fealdad, desaliño o mala traza.".

Pero vamos con la falta de autocrítica y falsos pensamientos (quiero creer que solo es cuestión de marketing y que interiormente no cree que ese toro flojo, descastado y de infinita nobleza rayando la bobería, fue merecedor de la vuelta al ruedo), de Álvaro Núñez Benjumea.

La Tauromaquia moderna, (triunfar como y a costa de lo que sea), ha hecho que ganaderos jóvenes se encuentren en una encrucijada desconcertante. Podrían seguir creyendo en el toro bravo, difícil y encastado que siempre ha caracterizado a la Tauromaquia como un hecho para elegidos, pero han optado por regodearse en ensalzar animales colaboradores, flojos y que entregan su vida antes de luchar por ella. Si su actitud fuera un poco más crítica y no faltaran a la verdad de lo que debe ser un toro merecedor de vuelta al ruedo, (como ayer hizo  Álvaro Núñez), podrían ser quienes trasladaran a la afición y al público en general la necesidad y el potencial del toro bravo, aquel que es poderoso, que hay que dominar durante la lidia y que al final saque la nobleza necesaria (que no bobería y facilidad), para realizar el Arte de Torear.

Sin embargo, el ganadero joven de hoy (salvo clarísimas y honrosas excepciones, de lo cual me alegro), se encuentran enredados en una maraña de convenciones predecibles, sometidas a un sistema de figuras que buscan la facilidad, y que ciertos periodistas afines a ellos se están encargando de hacer como válidas y trasladarlas, engañosamente, al público y afición.

Esta es la confusa y degradante situación a la que nos enfrentamos en estos duros momentos para la Tauromaquia, cada vez más arrinconada aunque no lo veamos. Este es el panorama que lleva a todo el mundo del toro a volverse cada vez más vocinglero. Ayer Álvaro Núñez en unas, desafortunadas creo, declaraciones posteriores a la corrida, hizo gala de un autobombo exagerado, una eterna celebración por el toro noble, con apenas bravura para pelear los tres tercios, y que creo lo hizo temeroso de que siga pasando inadvertido para las figuras del toreo.

Se que son palabras duras y pido perdón si pueden molestar a alguien, pero esas declaraciones, me parecen una frivolidad y apología del triunfalismo del "todo vale" que se está apoderando de profesionales y tendidos.

Desde mi enfado diré como empecé que la tarde ayer, lejos de gustos respetables que reitero, los respeto, fue una importante degradación del Arte de Torear.

Imagen :
Objeto kitsch de tienda de los chinos, y la vuelta al sexto toro de la corrida de Núñez del Cuvillo. Foto: Rullot para aplausos.es

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