jueves, 6 de febrero de 2014

Carta contra los ataques compulsivos al Arte de la Tauromaquia

Esta mañana ha llegado a mi un artículo donde se compara la matanza de un inocente en plena calle por parte de un soldado, a las corridas de toros, algo simplemente repugnante. Este ha sido el último episodio, uno más, dentro de la cantidad de ataques y vejaciones que venimos sufriendo los aficionados y los profesionales del toro por parte de hordas antitaurinas y, lo que es peor, desconocedoras por completo de los valores de la Tauromaquia .

Me gustaría poder explicarles que la Tauromaquia para nosotros no es simplemente la muerte de un toro. Tanto el aficionado como el profesional tienen una relación especial con todo lo que rodea a este bello y único animal y al torero. Este es un paso imprescindible para que personas que utilizan el insulto y la amenaza (no hablamos ya de la demagogia barata y la mentira), contra nosotros, pudieran al menos llegar a entender el valor que la creación del hombre frente al toro puede llegar a representar para un amante del Arte de Torear.

En cuanto a ese odio que tienen depositado en su interior contra todo lo que represente la Tauromaquia, me viene a la cabeza aquella destrucción de las dos estatuas gigantes de Buda por los talibanes allá por 2001. Ésta, como otras muchas, han sido una constante a lo largo de la historia por razones múltiples pero todas han tenido como fin eliminar no solo la imagen, también el recuerdo y sobretodo, el arte.

Para nosotros, aficionados y profesionales, la obra de arte creada por el hombre y el animal son sagrados. Amamos tanto al toro, y valoramos tanto lo que hace el artista frente a él que adquiere veneración por sí misma como creación pura.

Mi opinión personal es que estos ataques, este odio, estas agresiones existen por el miedo que tienen estas fanáticas y ciegas gentes a lo desconocido, llegando en algunos casos a desembocar en patologías violentas. Hablan de una Fiesta donde solo ven sangre y muerte...que existe, es verdad es innegable, pero ese sacrificio es tan sublime que a los que vamos a los tendidos nos crea un sentimiento en vez de compasión, de admiración hacia ese animal capaz de sobreponerse a todo, de morir luchando.

Estas agresiones hacia el arte no son nuevas, como ejemplos famosos están el ataque de la sufragista Mary Richardson a la Venus del espejo, de Velazquez, o el que la mafia llevó a cabo a los Uffizi de Florencia, o el que llevó a un turista demente a mermar la "excesiva" belleza de la Pietà de Miguel Ángel...

Por eso y para terminar, diría a las personas contrarias a la Tauromaquia que no caigan en el deseo destructor como el de los talibanes, como el de la España de los años treinta contra las obras de Arte por motivos políticos y religiosos porque una obra de arte en el ruedo va más allá de la sangre, trasciende esa materialidad, que conozcan esta Fiesta ya que no hay nada peor que el odio desde el analfabetismo, conozcan...no destruyan algo tan sublime como es la muerte de un toro en la plaza.

Imagen:
Una muestra del fanatismo antitaurino, una clara apología al terrorismo que denunciaron desde el Observatorio para las Culturas Taurinas de Francia. Foto tomada de elmundo.es 

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