lunes, 15 de diciembre de 2014

Paisaje Herrado, el arte de narrar el Toro



Hoy lunes se estrena otro nuevo capítulo de Paisaje Herrado, un programa que ha calado hondo en los aficionados al toro como parte esencial de la Fiesta. Desde hace tiempo me ronda escribir algo sobre la gran labor de divulgación que realizan, y ¿por qué no?, qué mejor que hacerlo hoy, coincidiendo con el estreno de #HerradoVictorino, otra de mis pasiones.

Es difícil explicarlo, pero cada vez que miro una nueva edición del programa de Canal Plus y producido por 12frames, Paisaje Herrado, siento que la Tauromaquia es concebida por mucha gente como una parte de nuestra historia casi hermética y confinada a las plazas de toros, limitando su conocimiento más allá de éstas. Ese es uno de los cerrojos que hoy día han echado los taurinos a la Fiesta de los Toros, el parecer reducirse a la lidia de dos horas, a la mera muerte del toro y éxito y/o fracaso del torero, y a premisas muy estandarizadas.

Pero la Tauromaquia es mucho más. Paisaje Herrado con Carmelo López al frente, ha demostrado que la Fiesta es en su origen y en su esencia, vida y naturaleza, conocimiento y ciencia, convivencia entre animales y humanos. Cada programa, estemos de acuerdo o no con lo que en él se exponga, reclama nuestra atención por la realización novedosa: por los grafismos, por la música excelentemente elegida para sus piezas... y, si los taurinos quisieran, podría convertirse en un verdadero quehacer taurino y un punto de partida para la "vuelta" de la Tauromaquia a la sociedad con total normalidad.

Paisaje Herrado, apartándose de tópicos y de una forma de hacer documentales taurinos obsoleta y caduca, emprendió la aventura de tratar el toro en libertad y la sapienza del ganadero, y así ha reclamado la atención de aficionados de dispares gustos. Nos ha atrapado con cada relato, cada toma, y si a nosotros, que sentimos pasión por el toro, nos ha enseñado una nueva forma de mirarlo, estoy seguro que podría atrapar, o por lo menos acercar, a ajenos o agnósticos (a los antis no los incluyo por su baja cultura y nula capacidad de comprensión por su ceguera intelectual), en esto del toro.

La sociedad, desde los anales de la historia, ha sucumbido al arte de narrar, por ello, la puesta en escena de Paisaje Herrado nos ha cautivado con el don de la imagen, de la narración, de la música, pero sobretodo por una nueva forma de contar el Toro. Gracias por todo y no me cansaré de daros la enhorabuena.

Imagen:
Espectacular toma del Paisaje Herrado dedicado a Victorino Martín.

jueves, 11 de diciembre de 2014

La Gaonera por José Tomás: Metamorfosis dramática del cuerpo


Llevo tiempo dando vueltas a lo que siento cuando contemplo una de las obras, (suertes), de arte en el ruedo. Esta vez voy a tratar de expresar lo que es para mí, artísticamente,  La Gaonera y es más, ejecutada por quien creo, personalmente, es el mejor estilista que realiza lance, José Tomás.

Despacioso, se para el ruido, no se oye el tiempo, capote a la espalda, toro fijo, cite...emoción. José somete al cuerpo a una metamorfosis dramática y alquímica, a un drama plástico. Muchos son los que intentan este pase en los últimos tiempos, pero igual que la mayoría "arrojan" al toro más allá con un brusco movimiento de las telas, o salen atropellados por no calcular bien el sitio, José, cuida mucho la ejecución de esta obra sometida a un absoluto control. En un pase en el que la violencia puede estar en el gesto, el lo limita al movimiento de brazos y ausencia del cuerpo. Éste está, pero se me presenta como frente al abismo, una mera incorporabilidad.

Se convierte en un mismo ser, cuerpo y capote. Pura expresión torera. José Tomás, en La Gaonera, hace de su cuerpo una expresión íntima, con la barbilla pegada al pecho, llevándolo hacia una metamorfosis creadora frente al toro que es a la vez destrucción y cultura, agresividad e historia. Ambos cuerpos, toro y torero, se unen en la alegría y lo que puede ser tristeza, en lo bueno, y lo que puede ser lo malo... hasta que la muerte los separe. Crean un mismo ser, contruyen, y dejan claro, una vez más, que la Tauromaquia no solo es naturaleza, sino también cultura más allá de la voluntad orgánica de dos seres que se enfrentan.

Imagen

Edición de una Gaonera de José Tomás en Barcelona sobre una foto de Óscar Mach/Shooting para larazon.es

lunes, 1 de diciembre de 2014

Las Muñecas de Curro Romero, sutileza y densidad.


Entono un mea culpa por no haber dedicado un solo post a Curro Romero en este Libro del Arte desde su nacimiento. Hoy, 1 de diciembre de 2014, día de su 81 cumpleaños, aunque tarde, (por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa...), ha llegado el momento de hacerlo.

Confieso ante vosotros, hermanos, que he pecado de no ser partidario del Maestro de Camas, pero sí de sus muñecas. Desde ellas surgió la figura, desde ellas puedo contemplar su toreo desde un punto de vista estético. De ellas, diminutas y elegantes, surgían pinceladas que escondían un cuerpo tosco para el toreo.

Soy fan de sus muñecas porque fueron capaz de convertirlo en un torero comprensivo con la inconsciencia del toro. Recogieron con el capote al animal para convertir el embroque en serenidad, sutileza reñida con gestos bruscos, sin estereotipos. Muñecas que hacían deslizar las manos sin presión ante la fuerza del toro, creando un milagro efímero. Me recuerda ahora al proceso estudiado de la restauración de la "Santa Ana" de Leonardo da Vinci, porque cuando Curro recogía al toro con el capote aparecían pinceladas, como las de lapislázuli que se descubrieron en el vestido de la madre de la Virgen y que habían permanecido sepultadas por la suciedad. Esa "suciedad" que en la Tauromaquia es la vulgaridad del tecnicismo, del pase, de la verónica "al cuadrado dividido por x", pura matemática técnica, con buen resultado quizá, pero fría y sin emoción.

Curro Romero, como Leonardo, dibujó un toreo de sutileza extrema que con leves toques empaparon el toreo de color. Como digo, sin ser partidario de Curro, me fijaba en sus muñecas silenciadas, y todo cambiaba. Para escribir estas lineas he visionado un vídeo y me doy cuenta cuando repasas su toreo, de que Curro quiere torear así, con sus muñecas, con sus brazos, y él,inconsciente, nos dio la lección de que en la Tauromaquia, como dice el Libro de Maat, Isis XII, Ankh 65 (El Legado de Hermes Trimegisto), (que para eso estamos hablando de un Faraón): "Sutileza y densidad deben estar en perfecta armonía".

Foto: Media de Curro, muñecas. Desconozco el autor, si alguien lo sabe y me lo puede decir. Gracias.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Viaje por la afición taurina de un niño


Me voy a aventurar en una "empresa" en la que seguro naufragaré, pero como la ilusión por hacer algo por la Tauromaquia es mayor que cualquier tormenta que me asalte en medio del océano de la indiferencia taurina, me aferraré a ella. Esta "misión" tiene como objeto niños y toros o toros y niños, que tanto monta.

Hace algún tiempo recordaba mi infancia y las tardes de toros que vivía en ella. Mirándome por fuera (y por dentro), me dí cuenta de que crecí normal. Me di cuenta también de que a los niños se les puede enseñar el amor por el valor estético, y ¿porqué no?, ético por la Tauromaquia como se les acerca a cualquier tipo de motivación cultural.

Mi aventura se compone de varias etapas y de cómo los niños se pueden interesar por la Tauromaquia tanto como por otras actividades culturales. 

Comenzamos este viaje lógicamente con los más pequeños. Los niños hasta los tres años. Según los expertos el niño aprende en esta etapa a través de los sentidos y los movimientos. Y ¿qué es más visual y con  más movimiento que una corrida de toros?. Colores, sonidos, olores, carreras, capotazos, caballos, música...todo un mundo de sensaciones que además el niño, al tratarse de una época en que todo para el es subjetivo y mantiene la atención por tiempo limitado, puede almacenar sensaciones, sonidos, palabras e imágenes que pueden o no ser de su agrado en un futuro.
Por ello lo más adecuando para iniciarlo en el gusto por la Tauromaquia, creo, es llevarlo a festejos donde exista todo esto, mucho movimiento, y qué mejor que las novilladas sin picadores y festejos de rejoneo. Algo muy importante a tener en cuenta en estas edades es que le interesan mucho, según los expertos, los personajes opuestos, es decir, el bueno y el malo, por ello hay que dejar claro que el toro "quiere pillar" al torero, que (aunque suene chirriante), el toro es el anti-héroe, (aunque con el tiempo empiece a valorar su figura, como veremos). 

Partimos hacia otra etapa infantil que es la que va desde los tres a los siete u ocho años. Aquí los niños nos sentíamos, se sienten, todavía el centro del mundo, pero el interés por aprender ha crecido enormemente. Si los niños han mostrado apego por la Tauromaquia preguntarán, y habrá que responder. Ahora el niño, como todos sabemos, se mueve entre la fantasía y la realidad. Es el momento de que vea la Tauromaquia como un mundo maravilloso, de contarle cuentos de Héroes vestido de luces. Su atención por todo es corta en el tiempo, pero ya es capaz de recibir "instrucciones" o pequeñas lecciones. Es la época llamada de "lo maravilloso" por el gusto hacia la fantasía (hadas, ogros, dragones, brujas...), pero también le interesan el ambiente cercano y con personajes conocidos con quien identificarse. Es un gran momento para que el niño se crea torero, el que le guste, que toreé creyendose José Tomás, o El Juli, o Morante, o Paulita, o Ginés Marín,...da igual figuras, toreros, novilleros...Hay una etapa, según los expertos, que va de los cuatro a los cinco años, llamémosla "animista", es decir, donde los animales cobran vida y se personifican. Es normal que así ocurra, por cuentos, series de dibujos animados, etc., pero como amantes del toro y su historia y la Tauromaquia, tenemos que siempre dejar claro que el toro, si cobra vida, es para ser el opuesto del cuento.

Entre los siete y diez años el niño es cuando más sociable es, cuando más quiere conocer y hacer lo que sea. Se interesa por las revistas, colecciones, quiere ser héroe, etc. Es buen momento para dejarle, si lo cree oportuno, leer escritos ligeros sobre toros y contarle historias de los grandes héroes de la Tauromaquia. Sobre todo hacer énfasis en las anécdotas, en los hechos misteriosos, en  toros y toreros de leyenda por su bravura y maestría, etc. Todo ello, si puede ser sin largas descripciones, ya que todavía es un niño y se pueden cansar enseguida. 

Hacemos una parada en el camino antes de retomar las dos últimas etapas de esta "aventura", para recordar al lector que todos estos periodos de la vida del niño, no tienen porqué ser exactas, y si muy variables. Dependerá siempre del entorno, del medio y las circunstancias y gustos individuales. Además, no se pretende que este escrito sea un compendio "obligatorio" para todos los niños, cada padre elije la educación para sus hijos, algo que es normal y alabo. Además,la aparición de otros intereses por parte del niño, no tienen porqué dejar de lado o que terminen otros, la Tauromaquia pretende ser uno más entre todos.

Tomado aire, reanudamos la marcha. Paramos esta vez en el periodo que va entre los diez y los doce años. Aquí comienza a darse cierta inestabilidad anímica y conceden más importancia al grupo, sintiendo la necesidad de que le "aprueben" en él. Por ello tenemos que hacerle sentir que tener gusto por la Tauromaquia es algo normal, no aleccionarle para su defensa a ultranza, sino que se vea como una actividad más dentro de las aficiones de los otros, y si entre éstos, hay también quienes se interesan por el Arte de Torear, mejor. Ahora aparecen ideas propias, quiere explicaciones lógicas a la Fiesta de los toros. Es bueno que esas explicaciones las vea en una plaza con nuestra ayuda. La importancia de este periodo para la afición de los toros, es que aparece por primera vez el sentido ético y estético. De ahí que tiene que tener claro que ser aficionado a los Toros es tan ético como el que se aficiona al fútbol por ejemplo, e intentar que sienta la estética del toro y del torero. Muy importante las fotografías para ello.

Tras esta etapa en la que se ha llegado a su máxima capacidad perceptiva e imaginativa, queda la última parada, muy breve, en los trece años. Una edad en la que aparece el amor, en todos los sentidos, pero también el concepto de libertad como conquista personal. Sería bueno hacerle ver que esa Libertad es la que tiene para ser amante de la Tauromaquia, para acudir a una plaza de toros como el que acude a un museo, a un teatro, a un campo de fútbol... 

Fin del viaje. Echamos la vista atrás, y reiteramos que no es un aleccionamiento, si no contar una experiencia y vivencia personal que puede servir de ayuda para quienes tengan hijos que, desde pequeños quieran conocer el mundo de los toros, y crezcan como hemos crecido los demás con una afición más, normales, algo que en la adolescencia si se tiene interés y motivación, puede convertirse en su gran pasión, como la mía, como la vuestra.

Foto:
Famosa instantánea del gran fotógrafo barcelonés Oriol Maspons

viernes, 7 de noviembre de 2014

El "Fin del Arte", según Anoet


Todo el mundo habla de la carta de ANOET y a mi, aunque más tarde que muchos, me gustaría dar una visión algo diferente, osea tratado desde el Arte y comparado con otras "apocalipsis" que han saltado a la palestra a lo largo de la Historia.

En numerosas ocasiones, a lo largo de los siglos, se ha diagnosticado como inminente la muerte del arte. Pero el peligro de esta premisa claramente definida en la carta de los empresarios, está en el acecho de los antitaurinos agazapados y dispuestos a saltar sobre la presa, en el momento que ésta tenga me mínimo descuido. ANOET, debería haber sido más cauto en sus afirmaciones sobre la Tauromaquia, porque éstas no hacen más que convertirla en algo común, sin grandeza ni historia, y que a fuerza de repetir su "final", hacen desaparecer los valores de quienes actúan en ella, (toreros, ganaderos y subalternos), y de quien apostamos por mantener viva nuestra afición.

En pleno siglo XXI, los empresarios taurinos han hecho suyas las equivocadas atribuciones que marcaron a Hegel sobre el final del arte. Es cierto que, queramos o no, la Tauromaquia es un arte que siempre está mirando al pasado, pero no es peyorativo, es más es necesario porque es un arte ancestral, un combate único donde todavía se celebra el rito, donde un animal da su vida, y donde un hombre, también. Pero eso no significa que esté en vías de desaparición, al contrario, si todos sumamos, sabiendo que es arte y no negocio, progresaría cada vez más.

Este pseudo fin que vaticinan los empresarios no debe frenar el progreso de la Tauromaquia, ya de por sí ámpliamente cuestionada por la sociedad. El obsoleto sistema empresarial ha de dejar paso a ideas renovadoras que reivindiquen el valor de la cultura taurina, que rebatan a estos anquilosados mandamases la idea de progreso, el reconocimiento de un "pluralismo" cada vez más denostado en los carteles por toreros y ganaderías.

Señores de ANOET, sin dejar de mirar a la historia, sin dejar de ver la Tauromaquia como uno de los últimos ritos ancestrales, no puede predominar la idea de la continuidad inmóvil que ustedes llevan por bandera. La concepción de la Tauromaquia tiene que ser universal y completa, basada en el concepto de renovación perpetua, continuo progreso e innovación de las programaciones y marketing taurino. No traten de fracturar y dejen paso a las vanguardias, ya que, además de la amenaza exterior, con estas afirmaciones, (bajo mi punto de vista más con motivos empresariales que sinceros), el verdadero peligro son ustedes para la continuidad racional de un arte tan Eterno como es la Tauromaquia.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sensaciones ante "El Angelus" de Millet, y el toreo de Jose María Manzanares en Bayona


Sigue en nuestra mente el adiós del maestro Manzanares. El sábado el programa taurino de TVE, Tendido Cero, realizó un magnífico monográfico sobre su figura. En él está el propósito de este artículo. En él volví a recordar un toreo al natural en Bayona, con tanta despaciosidad, tanta cadencia, tanta atmósfera que me transmitió en su día lo mismo que cuando estuve ante uno de los cuadros más famosos del realismo frances, El Angelus, de Millet.

Tanto el cuadro como el toreo de Manzanares en Bayona me "dijeron" que, aunque estaba ante dos obras realistas y crudas como son la dureza de los campesinos del siglo XIX y la Tauromaquia, los dos consiguieron que no fuera exacerbado, ni la escena ni el toreo. Manzanares con esos pases me dió una tranquila descripción del toreo, como Millet lo hizo de la tierra y de los hombres. El maestro alicantino transmitía una paz inmensa. La cadencia y despaciosidad de su toreo en Bayona eleva tanto el espíritu de quien se dice aficionado a los toros que llegué a la religiosidad del mismo, y por momentos casi al misticismo.

El toreo que Manzanares desplegó esa tarde en Bayona me llenó de paz. Majestuosidad y poder para convertir la dureza de la Tauromaquia, del valor de una obra frente a un toro, en algo de una transcendencia procedente del espíritu, como ocurre con el cuadro de Millet. De cada pase emanaba una dulce melancolía, incluso nostalgia. Me pareció que como los campesinos de El Ángelus se resignan cristianamente ante su situación, Manzanares aceptaba sosegadamente el esfuerzo que supone torear. Los campesinos del cuadro aman el trabajo y lo aceptan, como el maestro Manzanares amaba el toreo y aceptó esa tarde torear "en paz" a pesar del riesgo.

He querido transmitir mis sensaciones ante el toreo al natural de Manzanares en Bayona comparado con lo que sentí la primera vez que vi el cuadro de Millet. En el se retrata el momento en el que el día va a desaparecer, y dos campesinos oyen dar el Angelus. Se levantan, se paran y, de pie, con la cabeza baja, pronuncian las primeras palabras del ángelus: Ángelus Domini nuntiavit Maria. Lo mismo que hice yo cuando Manzanares se fue a por la espada: paré y recé, no se a quien, pero recé...

Imagen:
El Ángelus de Millet , (Museo de Orsay, 1857-1859. Óleo sobre lienzo, 55.5 x 66 cm) y un pantallazo de Tendido Cero de Jose María Manzanares en Bayona.

martes, 28 de octubre de 2014

José María Manzanares en el recuerdo de un niño


Debía contar yo con ocho o nueve años. Era verano, tarde calurosa, persianas bajadas como barreras para el fuego, el aire acondicionado era cosa de ricos, abanicos...todo en penumbra en el salón de mis abuelos, y todos preparados para ver los Toros por TVE.

Andaban los mayores inmersos en una disputa de que si el toreo lo hacía Dámaso, de que si la capa era de Julio Robles, el poderío de los Campuzano y Domínguez...pero a mi lo que de verdad me extrañaba era cuando hablaban del toreo al "natural". Esa tarde no recuerdo donde era la corrida ni quien eran los compañeros de cartel, pero sí que José María Manzanares iba de grana y oro y que salió un toro colorado, de cuya ganadería "no puedo acordarme".

Seguían con sus discusiones, mi abuelo, mi abuela, Pablín, mi padre, y alguno más ajenos a un niño que se había inclinado en su silla mecedora, apoyado el mentón en sus manos y abierto los ojos tanto que se podía ver en la esclerótica el reflejo del televisor. No se daban cuenta que a ese niño se le había erizado el pelo cuando Manzanares toreaba al natural.

Gracias él comprendí porqué se valora tanto el toreo con la mano izquierda. Supe que sin él la faena no tiene vida. Mi preocupación por no entender jamás que era eso del "toreo al natural" la disipé esa tarde de fuego veraniega. Es difícil explicar pero hay toreros que hacen que su toreo te hable, y el toreo al natural de José María Manzanares tenía algo que llamaba y traspasaba al contemplador.

Ahora que nos ha dejado tengo que decir que Manznanares supuso para mi afición el descubrimiento que concibe el toreo como algo expresivo y comunicativo, una obra plástica, un mensaje, una idea. Su toreo me dijo que los elementos que componen la obra de arte taurina son parte de un suceso dinámico. La preocupación de un niño quedó solventada por unos cuantos pases al natural, magistrales y magisterio, del Maestro alicantino por eso solo puedo dar las Gracias, por mi y por mi afición, gracias porque su toreo me orientó.

Descanse en paz, Maestro, pero no deje de torear al natural allá donde esté, algún niño sabrá de primera mano de que se trata.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Un cuento de miedo taurino. El túnel de chiqueros


Al abrir la puerta de chiqueros se mezcla la fantasía que nos creaban los cuentos de misterio con el lado más siniestro del tenebrismo. Somos sabedores de que dentro habita la muerte. Desbocada, de ojos luminosos, y dramáticos. Vestida de negro y a veces de luminosos blancos y colorados, pero que la luz oscura del túnel los tiñe de drama. El único blanco que se atisba, como contrapunto a ese tenebrismo que acongoja, son los cuernos de la bestia, desafiantes, góticos.

Increíble como entre tanto murmullo el cerrojo encuentra un hueco para que todo el mundo oiga el golpe que abre las puertas de las sombras. Entre los tendidos recorren ecos escalofriantes de los habitantes de ese submundo cuando abren la puerta a la sinrazón del loco. Un mundo de contrastes se adueña del túnel de chiqueros, no hay termino medio, es la "sin razón", la fuerza de la bestia que presentimos pero no vemos y mediante la cual nos entregamos a un sueño delirante por los miedos antes de que se haga presente.

Ahí está, lo sabemos y presentimos, como un Saturno de Goya antes de comerse a sus hijos, como esa pintura negra de la última etapa del genio de Fuendetodos. Sopla, afila sus cuernos con la luz que asoma desde el ruedo, rostro fanático y enajenado por su clausura obligada por los hombres, el toro, voraz y salvaje en la oscuridad del chiquero, deseando lanzarse a la luz para no avenirse a ninguna razón.

Sentimos miedo a la verdad oculta tras esa puerta, oscura sin matices, porque de ella salta al ruedo el monstruo, de repente, iluminado. La luz muestra su expresión enfurecido, la locura y el delirio.
El escalofrío recorre nuestras espaldas con el toro en el ruedo hasta que el torero sistematice su conocimiento de la naturaleza para llevar con sus telas, al loco por un camino razonable. Primitivo, con sus armas blancas apuntando a la razón, sugiriendo el enfrentamiento, una lucha que no tiene principio ni fin. Ataque, batalla en la que no hay inocente. El toro, el miedo que todos necesitamos para dar sentido al tenebrismo de chiqueros, a la emoción de la Tauromaquia.

Foto:
Toro en los corrales de las ventas (con curva de oscuridad), Juan Pelegrín para www.las-ventas.com


martes, 14 de octubre de 2014

La independencia perdida de un artista que nos ilusionó

Mucho se habla de independencia en la Tauromaquia. Hubo un tiempo en que todos creímos en un artista que atisbaba una revolución completamente ajena al sistema, y a la Tauromaquia puramente empresarial y económica.

Un artista que daba la impresión de contemplar la Fiesta de los toros con gozo, que se emocionaba con la seguridad que daba la belleza creadora, que no trataba de sacar provecho subiéndose al carro de las corridas mediáticas.

Un artista desinteresado en torear un solo encaste, un desinterés parcial con respecto a todas las sangres a las que se enfrentaba. A todos nos ilusionó la pureza original, tanto en las formas de su toreo, como en la manera de guiar su carrera lejos del "mundanal taurinismo imperante". Sin embargo, este año, ha demostrado como esa esperanza no pasó de ser una utopía; ese artista se ha adherido a los carteles mediáticos, tragando con un único encaste, cambiando orejas por independencia, pasando de ser la ilusión de muchos aficionados de reencontrarnos con la auténtica figura del toreo que no hacía ascos a nada, a nadie ni a ningún coso, a ser un adaptado más al sistema.

Tan solo esperemos que este artista se decepcione con la realidad que le han impuesto, que no sepa desenvolverse dentro de esos carteles de "bocata, vino y Paquito el Chocolatero", y que busque los sentimientos con los que nos hizo albergar esperanzas, que vuelva a sentirse libre de ataduras empresariales, y que cultive su toreo y su apuesta por todos los encastes, algo que enriquecerá a la postre su Arte de Torear.

Ese tiempo en que albergamos esperanzas no es tan lejano, y el torero se llama Iván, Fandiño para los, todavía, perdidos.

lunes, 6 de octubre de 2014

Diego Urdiales y Masaccio. Revolucionarios del Arte


Sigo en shock, por eso retomo esos post en los que comparo a dos figuras del arte a lo largo de la historia. Tras lo presenciado ayer en Las Ventas hoy toca el turno de dos artistas que revolucionaron el arte, (y ya lo digo en pasado), de sus tiempos: Masaccio en el comienzo del Renacimiento y Diego Urdiales a comienzos del siglo XXI, cuando la Tauromaquia más plana y decadente acechaba con arrasar cualquier esperanza.

A comienzos del siglo XV apareció en escena un pintor que revolucionó la forma de pintar y abrió las puertas del Renacimiento: Tommaso di Ser Giovanni, más conocido como Massacio, quien con tan solo veinticinco años revolucionó el Arte de la pintura. A finales del XX, con absurda y poco generosa actitud, el Sistema Taurino olvidó incomprensiblemente a un joven de Arnedo apartándole de los carteles. Su nombre es Diego Urdiales, y a principios del siglo XXI, ha vuelto (aunque nunca se fue) para, como el joven se Arezzo, revolucionar la disciplina del arte en la que destaca, ha vuelto para revolucionar el Arte de Torear.

Masaccio, en la capilla de la familia Brancacci de la iglesia de Santa María del Carmine, en Florencia, innovó al pintar los frescos dotando de solemnidad temas banales del nuevo Testamento. Colocó las figuras alrededor de Cristo, individualizó a cada figura, trató las capas como esculturas y dio sentido de existencia en el espacio.

Pero lo que de verdad aportó es algo que Diego Urdiales retomó ayer frente al saltillo de Adolfo Martín, "Sevillanito", en la plaza de las Ventas. Diego, al igual que la pintura del maestro italiano, ejecutó el toreo sin el uso de la linea. Ésta solo venía dada cuando la forma de sus pases creaba una masa armónica, de luz y color en la pintura de Florencia, con la muleta y el toro en la plaza de Madrid. Diego, no necesita modelos, el toreo real es para él inspiración. Con la sencillez del sitio que pisa, con la delicadeza poderosa que mueve las telas al natural, arroja  luz en la Tauromaquia dotándola de realidad.

Emociona ver como se realiza el toreo, como junto al toro, crea figuras majestuosas como ya lo hizo Masaccio al crear en su pintura un espacio tridimensional y monumental con el solo uso de la luz real que aparecía en la ventana derecha de la capilla.

El sentido del toreo de Diego es tan real, es tan palpable que tenemos que olvidar necesariamente faenas de otros cantan como cumbres cuando te das cuenta de que son simples pases en linea. El toreo es composición, cuanto más simple y sin esforzadas figuras, mejor. La grandeza con que Diego ejecuta la escena hace que, repasando mis apuntes de la carrera recuerde las palabras de Cristoforo Landino, el comentarista de Dante en el siglo XV, quien calificó el arte de Masaccio como "puro, senza ornato" ("puro, sin adorno").

Diego Urdiales se ha convertido en un tema serio, un torero de culto que desaconseja mitomanías, atropellos o temeridades al atribuir "faenas cumbres" a simples pases con algo de composición y ligazón por parte del, cada vez más corrupto, sistema taurino. Al igual que el artista italiano obtuvo su interés cuando se restauró la capilla del Carmine y se encontraron los frescos ocultos por una capa del polvo, ahora Diego ha salido, para algunos, a la luz. Su toreo se ha convertido en un corolario pedagógico del toreo, porque lo que ha plasmado en los ruedos durante esta temporada ha aclarado la revelación del verdadero Arte de Torear.

Ahora que por fin el toreo del maestro de Arnedo ha sido "redescubierto" y aclarado, hay que hacerlo extensivo para salir de la crisis de afición y comodidad del toreo que vivimos, cada vez más en linea y rozando la vulgaridad, como en Florencia del siglo XV la pintura salió del gótico para hacerse luz.

Imagen:
Montaje Diego Urdiales en Madrid, (Foto Juan Pelegrín para Las-ventas.com), y Frescos de la Capilla del Cármine (Florencia), Masaccio.

lunes, 29 de septiembre de 2014

El torero ante las dificultades del toro bravo


La novillada de Baltasar Ibán en Arnedo me ha hecho reflexionar sobre la Tauromaquia y las dificultades del toro bravo.

En esta modalidad artística que es el Toreo, parece que es tabú entre los espadas la búsqueda permanente de nuevas formas de representación y por tanto de lidias. Nadie se ha parado a pensar que este puede ser uno de los hechos por lo que la Fiesta de los Toros haya entrado en una preocupante crisis de espectadores.

En todo Arte se ha gozado de buena salud cuando se ha optado por facilitar los medios para la innovación. En los toros, por el contrario, se ha optado por el conformismo y la monotonía en la elección de ganaderías que lleva a un espectáculo aburrido, como por ejemplo se ha podido ver en la pasada Feria de San Miguel de Sevilla: un fiasco ganadero, artístico y de público sin paliativos.

Un ejemplo, cuando se reconoció a la fotografía la categoría de Arte, se habló de crisis, y los pintores cuestionaron esa representación de la realidad. Pero por suerte, hubo artistas como Duchamp que evolucionó representando objetos cotidianos para elevarlos a arte. Con esto quiero decir, que todo fue que evolucionaron apostando por nuevas estéticas y, afortunadamente, incorporando nuevas expresiones artísticas. En los toros no ocurre eso.

En la Tauromaquia ya no hay retos, no hay una búsqueda de nuevas formas frente a todo tipo de toros, no hay experimientación. La tarde de Baltasar Ibán de ayer en Arnedo dejó claro que el artista del toreo del siglo XXI se ha recluido en un tipo de encastes con sus embestidas, cuanto menos dificultosas mejor. Se ha distanciando del Arte de la Lidia, solo preocupa dar pases en la faena de muleta, y a veces, las menos, con el capote.

Las figuras, que son en las que se fijan las nuevas generaciones de toreros, deberían  abrirse a la experimientación, a encontrar nuevos retos y formas frente a todo tipo de toros desarrolando la Lidia, esa que emociona sin necesidad de adornos, superando las dificultades con la necesidad de modificar su toreo monótono. En definitiva, el torero debe superar las dificultades del toro encastado para volver a emocionar en los ruedos, adecuarse a todas las embestidas, a la noble, a la fiera, a la encastada, a la brava, a la geniuda, a todas, y mostrar que posee las condiciones especiales para ser llamado Torero, y si las supera Maestro del toreo.

Foto:
Fernando Rey con "Costurito" de Baltasar Ibán, en Arnedo. De CARMELO BETOLAZA para aplausos.es

lunes, 8 de septiembre de 2014

Apuntes de mi fin de semana en los toros:Encabo en Madrid y Baltasar Ibán y Escudero en Villaseca.


Comencemos por el sábado. Hasta Villaseca de la Sagra nos fuimos a disfrutar de la novillada de Baltasar Ibán dentro de su certamen Alfarero de Oro. Gran organización por cierto, una gran feria a pequeña escala, mi enhorabuena. Pero vayamos al toro.

El Sábado se confirmaron mis esperanzas. Hay un novillero que realiza hoy día el arte de torear más puro del escalafón menor: Martín Escudero. Frío en las formas, (para calentar a los públicos ya están los toreros "cheerleaders"), pero que pisa unos terrenos donde se hace el torero. Nada de trazar circunferencias como hoy día hacen los mal llamados "rotundos", Escudero enseña los muslos, carga la suerte e intenta rematar siempre atrás de la cintura, rechazando el "tiralineas". Si tuviera suerte y las empresas se fijaran en él, podríamos estar hablando de cosas muy grandes...

Seguimos con Villaseca. Toca el turno de Baltasar Ibán. Fue un conjunto feo, basto, excepto el quinto, el prototipo de toro de la casa: Bajo, hocico fino y hacia adelante, pitones "para adelante" y astifino...y el más bravo del encierro. La afición, cada día más desentendida del toro bravo, no estaba al tanto del refresco de Ibán con los "aldeanuevas" de Pedraza de Yeltes, y hubo dos toros, 1º y 6º, que si me dicen que son de El Pilar lo firmo. Me explico.

Entiendo y estoy muy de acuerdo los "refrescos" de sangre en ganaderías de características tan fijadas y cortas, pero lo que no estoy de acuerdo es de buscar donde sea, es decir, hacer "experimentos". Para mi, cuando veo ganaderías sacadas de tipo, hace honor a que estos movimientos de sangres son "erupciones" de corta vida que pueden acabar por la destrucción. Ver a los Baltasar Ibán tan zancudos, tan bastos, y con un comportamiento noble, o peor, sin definición de "el va y viene", hace que mis esperanzas se marchiten y lo que verdaderamente fue Baltasar Ibán, quede impreso en mis páginas de la historia del toreo y coloque su libro en lo alto de una estantería para no volver abrirlo jamás. Lejos de lo que piensan muchos de que pueden ser experimentos interesantes, sus resultados no son concluyentes. La novillada no me gustó de hechuras, excepto el bravísimo quinto "Saltillo" de nombre y 12 de número, un Baltasar Ibán de toda la vida.

El otro tema que me interesa resaltar y titula este post, es la grata sorpresa que nos llevamos ayer en Las Ventas con Luis Miguel Encabo. Sorpresa entiéndase no por su carrera, que todos sabemos como ha sido, sino lo grato que supone ver a un torero que apenas torea, que lleva dos años "sin ver un pitón", con esa seguridad, con esa solvencia y aplomo que me atrevería a decir que hoy día está más puesto que más de la mitad del escalafón, (alguna figura del toreo incluida). Luis Miguel, de blanco y oro, parecía el confirmante. Que ilusión, que cabeza tan amueblada y valor. Además de la buena faena al segundo de Moreno Silva, buen toro con gran transmisión, estuvo en director de lidia toda la tarde, atento a todo. Participó en quites, acompañó a los picadores cuando se retiraban, realizó un quite milagroso cuando el toro hacía hilo a un banderillero de Marc Serrano...y lo más importante, sacó muletazos a un toracón brusco y fiero que hizo cuarto, hoy día al alcance de muy pocos.

Ojala que esta tarde le valga para volver al circuito, demostró que toreros como el hacen falta en el toreo.

Foto:

Martín Escudero, "Saltillo" nº 12 de Baltasar Ibán en Villaseca de la Sagra. Fotos Julián López para aplausos.es. Luis Miguel Encabo, saludando en Las Ventas. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

viernes, 5 de septiembre de 2014

César Rincón, la equivalencia entre luchador y artista


Hasta ahora no había tratado su figura, (error mío), pero los hechos de Bogotá me han despertado del absurdo letargo y dedicar un post a un artista que nos asombró a todos. Un torero que a principios de los noventa llegó a una Tauromaquia demasiado "bizantinista".  Lo vio claro y se manifestó entregándose por entero, y eternamente como el soldado que está dispuesto a hacerlo en el campo de batalla. Hablo de César Rincón, la equivalencia entre luchador y artista.

Mi visión de Rincón siempre fue la del artista que no fue el torero bohemio que torea solo cuando está inspirado. Su puesta en escena era la del investigador del toro, el practicante del toreo tenaz aunando estéticas clásicas. Un artista que estuvo abierto a percibir la expresividad de todas las embestidas, sin remilgos ni búsquedas del toro cómodo, y eso conmovió a la afición acostumbrada a exigencias, caprichos y conformismos de figuras.

César Rincón basó su Tauromaquia en la lucha, fue un luchador cuyo arma fue la sensibilidad artística para torear primorosamente bien en medio del más arduo combate con toros fieros y encastados. Como un trabajador del arte, nos ofrecía su concepto y sentimientos sin trampa ni cartón, y los tendidos lo percibían sintiéndolo casi físicamente. En cada embestida, por fiera que fuera, encontró los medios para crear toreo.

El torero luchador creó faenas que impactaban a la sensibilidad, a la emoción, a la conceptualización de un tipo de toreo que tenía asimilado un público conformista con lo visto hasta ese momento. César Rincón saltaba al ruedo sin rigidez mental, se adaptaba a lo que tuvo enfrente. Y así con su muleta dejó instantes de lucha descarnada, de asombro, de arrobamiento y con su toreo a la verónica, despacioso, cadente..., nos asombró con instantes de paz...

Captó con su muleta formas ideales de manera natural y creó una obra plástica que caló en el sentimiento de todos nosotros.

Imagen:
Montaje de César Rincón con "Bastonito" y un retrato sacado de Albeiro Vargas.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Homenaje a los Novilleros de Bogotá. Vuestra "Libertad conduce al pueblo"


No me salen las palabras. Pero me siento, y me sentiré, en deuda con ese puñado de chavales colombianos que con su lucha y junto a los movimientos legales de la empresa de Bogotá, han hecho que la Corte devuelva los toros a la capital colombiana. Tengo que escribirles un pequeño y humilde homenaje, aunque no me salen las palabras ante tanta grandeza...

Habéis dejado un legado con el don de la constancia y la lucha por unos ideales y una libertad sesgada por la incultura fascista del animalismo más chusquero. Dicen que el torero se parece al resto de los humanos, pero si en la plaza demuestran que no, vosotros en sus puertas lo habéis corroborado. Ahora, cuando andéis por el albero al hacer el paseíllo, de cada paso saldrá una esperanza como a Buda le salieron flores de loto al anunciar que era el redentor.

Habéis demostrado ser unos "Orfeos", ya que vuestra "amada esposa", la Tauromaquia, fue mordida por una serpiente, Petro Gustavo alcalde de Bogotá y el antitaurinismo, y habéis bajado a los infiernos a rescatarla.

"La Libertad conduce al pueblo", el cuadro romántico de Delacroix, me inspira para rendiros homenaje. Vuestra lucha ha dejado una batalla todavía humeante, todavía existe un antitaurinismo despiadado expresando y alzando la voz con toda la vileza posible. Yo, como aficionado, me veo reflejado en el cuadro en el hombre herido que se levanta de los escombros y alza la la mujer abanderada, que representa La Tauromaquia.

Ahora todos debemos seguir en la lucha y ver la realidad urbana, debemos ser el trabajador que blande un garrote en el cuadro, el estudiante con chistera armado con mosquete siguiendo a nuestros ideales para alcanzar la Libertad con L mayúscula. La mujer del cuadro representa el heroísmo de los que han dado su vida por la Tauromaquia, el toro bravo, la historia de tantos toreros y toros que han escrito la Tauromaquia, del mismo modo que vosotros, novilleros, sois el joven compañero con boina, símbolo del coraje adolescente que luchó por la Fiesta.

Actos como el vuestro, con ese respeto, educación y paficismo ha dado una lección de como convertir una lucha que podía tornarse sangrienta en cualquier momento por el bando antitaurino violento, en un himno poético de la libertad de acudir a los Toros. No cejemos en el empeño, sigamos a esa mujer luchadora que es la Tauromaquia, luchemos para que no queden más "muertos" por el camino como Barcelona y La Coruña, y aferrémonos a la Libertad. Contad con mi apoyo a esta tan honorable lucha.

Gracias, novilleros, gracias empresa de Bogotá, gracias a la Tauromaquia por estos momentos tan históticos.

Imagen:

La Libertad conduce al pueblo, de Delacroix, y novilleros jugando al toro en la puerta de la plaza de toros de Bogotá. Foto sacada de la TL de @Descabellos

lunes, 1 de septiembre de 2014

El Fandi, bajeza y vergüenza en Priego de Córdoba


Puede ser uno de los momentos más vergonzantes que he visto en mi trayectoria como aficionado a los toros: El Fandi sentado encima de un toro de Zalduendo que se echó por manso y rajado. Ocurrió en la plaza de toros de Priego de Córdoba, y pone de nuevo mi afición al borde del precipicio ya que se vuelve a faltar el respeto al Toro, ya no entro si el Rey de la Fiesta o no (para mi sin duda), pero desde luego el único que no tiene voz para denunciar las tropelías de esos que se hacen llamar toreros, empresarios y ciertos ganaderos del TODO VALE.

Entra de nuevo el debate de si la Tauromaquia debe predicar estética, respeto y virtud y ser un ejemplo de lucha del toro bravo frente al hombre, de ser una tesis de ética, de un combate noble y una costumbre que a lo largo de los años ha resultado emocionante y para muchos plena, entre los que me hallo.

Se ha llegado a un punto en que críticos y público no vacilan en declarar de manera categórica que la Tauromaquia tiene el único deber de ser una Fiesta, sea como sea. Este es un ejemplo del "sea como sea". Eso no es toreo, es espectáculo de un circo venido a menos y en el que se humilla la gallardía del toro bravo, que es lo único que da sentido a este arte, porque si no hay sensación de peligro y tragedia, la Tauromaquia deja de tener sentido.

El aficionado y la prensa, con cierto punto de dignidad, deberían tomar cartas en el asunto y protestar ante tanta tropelía de los que se han creído que la Tauromaquia, sus normas, su historia, es suya. En nombre del decoro, del pudor, de la historia del toro y los toreros no podemos consentir este espectáculo corrupto y corruptor y estas bajezas y miserias toreras.

Una obra de arte ante el Toro ha de ser admirable y un modelo imperecedero de belleza y fuerza, ante la que se triunfe o se pierda, porque el fracaso es lícito en este Arte. La Tauromaquia ya ha creado recursos como los desplantes, ciertos lances como el abaniqueo, etc...que son atrevidos, audaces, pero no se incurre en lo obsceno y miserable de actos como el de la foto que ilustra este post.

El público de los toros, además del aficionado, habría que aleccionarle para que supiera distinguir que es bajo, obsceno, vergonzoso, etc., en la Tauromaquia, y lo primero lo miserable que es el faltar el respeto al toro. Hoy el Arte de Torear, está viviendo uno de los peores momentos de la historia en cuanto al "todo vale", y se ha descorrido ese velo con que la hombría y la torería de un hombre que se vestía de oro respetaba al toro, ahora deja ver las mezquindades de unos hombres cuya naturaleza es puramente mercantil y egoísta, y si tienen que pasar por encima del toro, de su grandeza, no tienen el más mínimo pudor en hacerlo, como podemos ver en la imagen.

En estos momentos en que se está intentando cuidar y acercar a la juventud a la fiesta deberíamos, todos, ponerla en cuarentena ante esta epidemia de bajeza y mediocridad que se está extendiendo por las plazas. Deberíamos asegurarnos que están alejados, que no ven, que no oyen, ni leen cosas tan desmoralizadoras taurinamente como estos ejemplos.

Una obra de arte en el ruedo tiene que ser fruto de la imaginación, valentía y maestría de un hombre frente a una fiera indómita a la que se pueda y mande. Ésta, la obra, puede trasmitir emociones de miedo, nobleza, festivas (porqué no), pero nunca traspasar el límite de lo miserable, del respeto al toro establecido por siglos, y rayando lo repugnante y odioso, como ayer hizo David Fandila "El Fandi" al sentarse ante un animal que se echó por rajado y manso, culpa desde luego del ganadero de Zalduendo, otro que se ha subido al carro de la bajeza del Arte de Torear.

Foto:
El Fandi sentado en el Zalduendo, Salvador Giménez @Salgimo

viernes, 29 de agosto de 2014

Regreso al futuro de la Tauromaquia

29 de agosto de 2050. Corrían los primeros años del siglo XXI, y los aficionados a los toros y profesionales independientes se encontraban inmersos en un mar de irregularidades en la Tauromaquia: Afeitado, ganaderías que no fueran del encaste predilecto de las figuras que desaparecían, amenazas en las redes sociales, telefónicas e incluso en las plazas, apoderados-empresarios-ganaderos gobernando totalmente, carteles cerrados a toreros jóvenes y con interés...

La búsqueda de la transparencia y coherencia en la Tauromaquia comenzó como una bandera para todos éstos. La gente se cansó del fantasma de las amenazas, de la corrupción y los atropellos que día tras día se cometían contra la Fiesta de los Toros.

Fue una revolución maravillosa llevada a cabo contra una Tauromaquia corrompida y mafiosa en la que el toro se había convertido en mero utensilio para ganar dinero, perdiéndole el respeto, incluso por ciertos rejoneadores llegando a morder con su caballo el lomo del animal en plena actuación.

La afición despertó y se unió, pidió transparencia y coherencia en los despachos, pidió abrir carteles donde las figuras se enfrentaran a toreros emergentes, donde se enfrentaron a todos los encastes, donde los precios de las entradas se equipararon al momento económico que atravesaba la sociedad.

Los profesionales corruptos poco a poco fueron desapareciendo, nuevas generaciones de empresarios con ideas renovadoras llegaron. Se creó una Federación Taurina Española, que defendía los intereses de todos los estamentos, (incluso a aficionados), y ataques que llegaban desde fuera. La Tauromaquia comenzó a ser vista de distinta manera por la Sociedad. Llegó a los colegios, a los institutos, la televisión pública la trataba como una parte más de la información en los telediarios, retransmitían corridas como un evento más sin perjuicios...

Hoy, 29 de agosto de 2014, vuelvo del futuro y me encuentro que la Tauromaquia ha optado por la desinformación y la corrupción. La Fiesta, gobernada desde las oficinas de empresas autoritarias, ha sido olvidada por la sociedad, es más ha sido excluida socialmente...Unos pocos aficionados buscan transformar la Tauromaquia y están terminando por desistir bajo amenazas. Otros, ajenos a todo esto, aplauden todo, son fanáticos narcotizados por no se qué Arte de Torear. Juventudes que avalan a una mafia organizada, y que terminará por gobernar, junto con los grandes señores de las empresas taurinas corruptas, la Fiesta de los Toros, esta que se desangra tras un feo bajonazo, y varios, muchos, descabellos.

Foto:
"Tendrá que haber un camino" de Rubén Arévalo

jueves, 28 de agosto de 2014

Sobre la Goyesca de Ronda y su emergente y peligroso "elitismo"


La Tauromaquia ha de ser un "arte de todos". Dos de las pesquisas necesarias para mantener la Fiesta son abaratamiento de precios y educación.

Solo se podrá mantener y ampliar el elenco de personas insertadas por la Tauromaquia si sembramos desde ya en niños y jóvenes de todas las clases sociales el conocimiento necesario y la sensibilidad por el toro, por el torero y por lo que significa el rito. Es urgente, ya que cada vez hay menos interés entre los más pequeños de la sociedad.

Como ven, he recalcado lo de "de todas las clases sociales", porque esta semana hemos tenido acceso a los precios de las localidades para la goyesca de Ronda, una barbaridad. Se ha convertido acontecimiento taurino con carácter elitista pasando a ser un espectáculo prohibitivo para la mayoría de los mortales por los precios desorbitados que presenta.

¿Como pensamos que la gran mayoría de las personas que se acuestan cada día con problemas económicos van a gastarse ese día entre 70-82 euros (la localidad  más barata) para comprar entradas para esa corrida?, ¿Cual es el plan (que otras empresas han puesto en práctica), de la empresa de Ronda para que los desempleados, jóvenes y niños se acerquen y pasen un día en este acontecimiento tan históricamente importante en el calendario taurino?, ¿Acaso el común de los aficionados, con medios económicos básicos se han convertido en "excluidos", y la goyesca se ha convertido en un espectáculo elitesco?...

Creo humildemente que se equivocan, que todos nosotros aficionados, toreros, empresa, ganaderos, subalternos trabajemos en educación y precios, para llevar la Tauromaquia al puesto de interés en el que ha estado durante siglos en la sociedad. No podemos privar a niños, jóvenes y personas con medios escasos de deleitarse de espectáculos como la Goyesca de Ronda, no nos lo podemos permitir. por el bien de la Fiesta de los Toros, por el bien de todos.

Imagen:
Real Maestranza de Caballería de Ronda. Corrida Goyesca. Foto: ABC Sevilla

Manolete, gloria y sentido de la Muerte.


Advierto que este post puede parecer duro, pero mi intención es intentar explicar lo que significa para mí Manolete desde el punto de vista de lo que supuso su muerte para la historia de la Tauromaquia. Para ello, siempre he tenido en mente un cuadro de Andrea Mantegna desde el día que lo estudié y la impresión que me produjo su "Cristo muerto", de 1480.

A Manuel Rodríguez "Manolete", por desgracia, solo he podido verlo torear por vídeos y fotos. Pero su figura, para mí, es colosal porque su desgraciada muerte, (como la de todos los toreros y subalternos de la historia), supuso un sacrificio para engrandecer la Tauromaquia. La comparanza con Cristo muerto viene porque, también la muerte de este fue un "regalo" para los creyentes, renunció a su divinidad para hacerse humano, hombre y cuerpo. Manuel, como el resto de los toreros, renunció ser hombre para hacerse divino y volvió a renunciar un 28 de agosto de 1947 en Linares, para hacerse hombre.

El cuadro de Andrea Mantegna muestra a un hombre pálido, un cadáver con heridas, un Dios que ha muerto, la impresión que causa sin embargo la de Manolete, es por lo que significa, por la herida que dejó en el Toreo.

La muerte del torero cordobés es de las que se puede decir que hace ver al resto sociedad que la Tauromaquia tiene sentido. El torero lo es porque se enfrenta a ella con pasión y nosotros, los aficionados, la sentimos como propia porque, rayando lo grotesco, aceptamos que en cada tarde de toros puede suceder en cualquier momento, y el triunfo además de artístico al finalizar una corrida, reside en haber sorteado esa muerte impresa en los pitones de un toro.

Volviendo y para terminar, las fotografías de Manolete me hacen sentir interiormente, estar ante un hombre para el que torear era una forma de padecer, en el sentido sagrado que da este verbo. Sus ojos tristes, me muestran una gran resignación ante ese "padecimiento" sabedor que el toro es su modo de vida y que su muerte, si es que llega en algún momento, daría sentido a la Tauromaquia y Gloria eterna a él: Manuel Rodriguez "Manolete". 

Imagen:
Manolete y el Cristo Muerto de Andrea Mantegna, 1480.

lunes, 25 de agosto de 2014

Respuesta al tweet del colaborador de Canal Plus


Muchas cosas buenas han pasado en el fin de semana, pero me quedo con el malestar que me produjo un tweet, (ojo, muy en su derecho de opinar y yo de no compartir y criticarlo), de un colaborador de Canal Plus, donde se venía a decir poco menos que las figuras dejasen de matar encastes y se dedicaran a solo uno:
Creo que eso no es precisamente sumar, esa palabra que tanto gusta decir a los taurinos. Cierto que hubo toros que no sirvieron en la corrida de La Quinta del sábado en Bilbao, que a la postre fue la que ocasiono tan funesto comentario, pero también los hubo que sí. Mi afición se basa en aprender y ver de manera consciente, para poder valorar a los toreros con diferentes tipos de toros. Dos toros malos lidiados por una figura del toreo, no pueden ser el detonante para que se dejen de matar encastes por ellas.

Critico el tweet del colaborador de Canal Plus porque creo que cultivar una visión diferente frente a toros de un mismo encaste es una experiencia, que si eres aficionado, resulta apasionante y muy gratificante, además de servirnos para valorar a los toreros que se enfrentan a ellos, con los aciertos y los fallos del artista en cuestión. Los toreros que han olvidado los encastes no se dan cuenta de que al emprender ese proceso, se unirían a los maestros de todas las épocas. Todos estos aprendieron a interpretar el toreo frente a todo tipo de encastes, seguro hubo toros malos, pero no cejaron en el empeño, y encontraron por el camino toros buenos.

Torear todo tipo de condiciones, además ayuda a desarrollar una habilidad técnica que enriquece su maestría: Arrancadas, reacciones, largura o cortedad, embestidas fieras o geniudas, volumen, distancias, etc...ahora solo están acostumbrados a un tipo de comportamiento, con más o menos bravura, y nobleza, pero siempre el mismo comportamiento.

Trato de ser objetivo, por eso critico el comportamiento de esos dos toros, pero hubo toros que sirvieron. Y al colaborador de Canal Plus solo decirle que la capacidad de exploración del torero sobre diferentes encastes, la percepción del toreo sobre el triunfo no creado frente a estos toros es lo que sumaría. Y no esa opinión moderna que usted, colaborador de Canal Plus vende, esa de torear y pensar que la única lidia posible es frente a toros de un encaste concreto. Esa, directamente, no me interesa y empezaría a importarme poco que la Tauromaquia terminara, sería totalmente agnóstico ante ese pseudo-arte de torear.

Imagen:
El Juli frentre al primer toro de La Quinta el sábado en Bilbao. Foto: Arjona para www.aplausos.es 

sábado, 9 de agosto de 2014

Manifiesto contra el terrorismo antitaurino


Permítanme que utilice este Blog para propagar este Manifiesto, pero cada día que pasa me doy más cuenta de la tragedia taurina que se avecina. No hay día que no sepamos de una agresión verbal, o incluso física, que aficionados o profesionales reciben de personajes antitaurinos.

Profesionales taurinos, aficionados, periodistas, ganaderos, toreros, empresarios, subalternos...amantes de la Tauromaquia: No podemos seguir dejando pasar con indiferencia una situación que los sectores antitaurinos están convirtiendo en un crimen. Nosotros, con nuestra pasión, somos los depositarios de siglos de cultura, de historia forjada por criadores de toros bravos, esos mismos toros bravos y los valientes que se enfrentaron a ellos para crear Arte. Después de tantos esfuerzos, no podemos dejar que todo se destruya por un fascismo antitaurino y animalista. Debemos unirnos para hacer efectiva nuestra responsabilidad, defendiendo la libertad de acudir a las plazas, la dignidad de la Tauromaquia, su cultura y la educación con que un aficionado acude a un espectáculo para nada violento en el que, lejos de lo que defienden los incultos antitaurinos, no se va a disfrutar con el sufrimiento del animal ni ávidos de sangre, porque si así fuera, estaríamos enfermos y acudiríamos a un matadero como el que acude a una obra de teatro, y les aseguro que no es así.

No se puede argüir, para eludir la responsabilidad de movilizarnos y defender a capa y espada la Tauromaquia, que el peligro no lo es tal y que la Fiesta siempre ha estado amenazada. Es una inconsciencia no ver que las fuerzas reaccionarias que tienden a la destrucción voraz de la Tauromaquia y la herencia cultural que a lo largo de los siglos nos ha dejado, están cada vez en puestos más ejecutivos sobre todo en la Unión Europea.

Debemos hacer algo todos, unirnos, porque jamás como hoy día se ha pretendido estrangular tanto al arte de torear y sus instituciones. En todos los países taurinos deben alzarse los toreros, escritores, pensadores, aficionados etc, para unir sus fuerzas en defensa de la Tauromaquia y contribuir con sus acciones a la lucha por mantenerla, blindarla, y defender la libertad de elección a acudir o no a los cosos.

No hay en estos momentos ningún órgano que agrupe los esfuerzos y coordine la acción de profesionales (de todos los ámbitos) y aficionados. Los momentos que estamos viviendo, donde el terrorismo antitaurino cada vez se propaga más, exige que nos unamos como hasta ahora nunca lo habíamos hecho, para formar un potente frente de acción para la Defensa de la Tauromaquia.

Muchas gracias a todos, este es el objetivo de este manifiesto, la creación por parte de intelectuales, toreros, ganaderos, periodistas, aficionados, escritores, y todos los amantes de la Cultura Taurina, de un estamento de lucha frente al los ataques, cada vez más beligerantes y violentos, del terrorismo antitaurino.

Por la defensa de la cultura y la libertad taurina.

martes, 5 de agosto de 2014

En respuesta al artículo de Carlos Ruiz Villasuso en Aplausos


Contesto, desde la humildad que puede hacerlo un aficionado desde un "simple" blog, al escrito aparecido en la revista Aplausos, titulado "Pescar en las pescaderías", y firmado por Carlos Ruiz Villasuso.

En el mismo se da a entender que el aficionado que busca el toro con trapío, ¡ojo! siempre acorde con la categoría del coso, pero Trapío e integridad de la res al fin de al cabo, y no el que sea; el aficionado que busca el toreo de verdad, estético, con cánones y no el pase por el pase,...ese aficionado, purista, para Carlos Ruiz Villasuso, es el culpable de que se hayan dejado de dar corridas en ciertos lugares y por ello propone que se vuelva a la "fiesta" y que se recupere el toreo en dichos sitios "a costa de lo que sea"...

Mi respuesta al señor Ruiz Villasuso, viene por la senda del sentido del Blog. Para ello recurrí de nuevo a las enseñanzas de las teorías del Arte, y más concretamente a Nietzsche y su Nihilismo. El filósofo nacido en la antigua Prusia, pareció haber leído el artículo de Aplausos para definir Nihilismo, ya que para él este significaba "que los valores supremos pierden validez". Y digo esto porque según Villasuso, se tiene que volver a la Fiesta "sea como sea", pasando por encima de los valores que debieran estar grabados a juego en los cánones de la Tauromaquia.

Esos valores, (trasladando los pensamientos de Nietzsche a este escrito), del toro bravo con los cuales hemos tratado a lo largo de la historia hacer respetable a la Tauromaquia, en cuanto un "superhombre" era capaz de enfrentarse a la fuerza indómita de la naturaleza en forma de toro bravo, y que gracias al nuevo concepto de "La fiesta de los toros es, antes de toros, fiesta", los hemos despreciado al haberse apropiado de cierto sector profesional (toreros, ganaderos, empresarios, periodistas..), la idea que propone Villasuso del "sea como sea".

Todos los valores que han mantenido la Tauromaquia como rito, como peligro, como el último arte creado con la muerte, van cayendo en el olvido resultado de estos pensamientos y perspectivas de utilidad establecidas por quienes dirigen la Tauromaquia desde despachos y plumas, donde solo importa la "fiesta" y que el toro, desde que sale por chiqueros, sea de dominio humano.

Si hacemos caso a estas propuestas asistiremos al ocaso de la integridad y de la verdad de la Tauromaquia. En el momento en que Carlos Ruiz Villasuso nos propone recuperar sitios donde se han dejado de dar toros "sea como sea", está dando a entender que "todo vale". Y si todo vale en materia del arte de Torear, entonces ya todo nos será indiferente. Lo mismo nos dará como sea el trapío toro, si están mermadas sus astas, el toreo sin estética alguna y dar pases por dar pases, las estocadas caídas, sin puyazos,...si todo vale, entonces ya cualquier cosa valdrá, el sentido de la Tauromaquia ya no será importante, el toro será un mero instrumento para ofrecer "fiesta" al público y nada de lo realizado ante él será tomado en cuenta si no hay triunfo. Por ello careceremos de criterio y medida, y el arte de torear mismo dejará de interesarnos.

Recordar a Carlos Ruiz Villasuso, que en el arte contemporáneo, Manzoni nos ofreció su propia mierda enlatada, Beuys, su uña sucia de su pie, y Klein, una galería completamente vacía...como ves, artistas muy reconocidos fuera del panorama propiamente artístico...

lunes, 28 de julio de 2014

La imagen de Fernando Cuadri en Valencia...la emoción


Escribo desde la distancia que da no haber presenciado en directo la corrida de Cuadri, (permítanme que no ponga lo de Hijos de D. Celestino Cuadri Vides, porque creo que a estas alturas, con Cuadri, basta), y ya estoy enterado por aficionados de al lado de mi localidad en el tendido del twitter, y por vídeos de los medios taurinos.

Una gran tarde, según todos, aunque a algunos les cueste reconocerlo anteponiendo en los titulares al torero, una gran tarde de toros. Tras ese paseo por el tendido del twitter, y por los vídeos me topo con una foto, de ALBERTO DE JESÚS, que me ha emocionado, por ello tengo que explicar aquí lo que significa para mi.

Un toro bravo evoca emociones de muy diversos matices tanto al que crea como al que contempla, el éxtasis al que está frente al él, y admiración y asombro al que lo presencia.

Si de algo me alegro por esta ganadería es porque la emoción con este toro no es repentina, me explico. Me enseñaron en Teoría del Arte (Filosofía), que una de las emociones del arte es el resultado de una espera, de un deseo. Cuando vamos a contemplar un cuadro, un monumento, a escuchar una ópera, a ver una obra de teatro, y sobretodo una corrida de toros, la espera es ya, a menudo, una emoción en sí misma. Con los toros de Cuadri esto es lo que ocurre cada vez que se anuncian. La emoción con ellos nació en mí y se instaló progresivamente porque es especial, es una ganadería con las complicaciones que da ser un hierro que apuesta por el encaste único (como Miura, Barcial, Galache,  etc..) y por ello, cuando salta al ruedo un toro como "Tramposo" la emoción se modifica, se hace más profunda frente a ese animal que nos descubre detalles de la casta que gira alrededor de esta casa ganadera.

Un toro bravo suscita en sí emociones particularmente intensas: angustia, tormento, excitación, concentración en el que está delante, miedo, alegría...y eso, cuando sale un toro bravo en Cuadri me produce una emoción particular y liberadora de esperanzas frente a la monotonía atrincherada en la Fiesta, de ahí el papel tan importante que desempeña al ser unos de los motores de mi afición.

He dejado para lo último hablar de "la foto". Ella muestra el momento en que un gran aficionado, Jesús Valencia al que todos conocemos como @chatino en nuestro "tendido", se acerca a saludar a Fernando Cuadri, y la plaza estalla en una sonora afición, según me cuenta Manuel Tierno( ‏@93Tierno) , provocada por @TendidoJoven . Pues bien, algunas emociones que se experimentan en la Tauromaquia son emociones por fusión con los estados afectivos con otras personas. Y los que en algún momento hemos conocido y entablado conversación con Fernando Cuadri, no podemos más que  emocionarnos ante esa imagen, participar de esa alegría y sentir el merecido reconocimiento, porque las emociones del que ha ofrecido su vida a la cría del toro bravo, al que lucha por mantener un encaste, son seguramente más completas, profundas y duraderas que las de todos nosotros.

Enhorabuena, ganaderos.


Imagen:

Fernando Cuadri recogiendo la ovación en Valencia. Foto: ALBERTO DE JESÚS - Mundotoro.com

viernes, 25 de julio de 2014

Explicación frente a los ataques y tópicos de cierta afición

Ante los continuos "ataques" de cierto sector de aficionados repletos de tópicos tras las críticas a corridas donde el trapío del toro ha brillado por su ausencia y sobre el toreo, cada vez más vulgar, al hilo y con menos canon de la historia, me veo (y no tenía porqué), en la obligación de salir en defensa de los aficionados que consideramos que la Tauromaquia es otra. (Se que no es el sentido de este blog, pido disculpas a los lectores que buscan eso, solo decirles que es una excepción)

1.En cuanto a trapío. No exijo el toro grande, con kilos, aunque lo admito si esa es su conformación ósea y lo permite. Exijo un toro con trapío y con las hechuras propias de su encaste, pero con cara, las defensas íntegras, fuerte y rematado. No por que sea una plaza de segunda se puede admitir el toro con defensas cortas, sin remate ni la integridad y conformación que la seriedad de la Tauromaquia requiere.

2. Otro tópico, cutre donde los haya que utilizan los "taurinos" para atacar. "No os gusta porque es Domecq". Falso. Jamás he "odiado" el encaste Parladé, es más, he visto grandísimos toros, muchos, de ese encaste. Aunque si he de decir que también he visto muchos que representan todo lo contrario de lo que debe ser un toro de lidia para mí (y de los otros encastes también, porqué no). Lo que si repruebo es la forma con que ciertos ganaderos de ese encaste han seleccionado hacia la nobleza, exigidos tal vez por las figuras y la nueva forma de concebir el toreo: la de muchos pases, muchísimos, da igual la composición y cargar la suerte.

Dentro de este punto cabría decir que la proliferación, casi llegando al total, del encaste Domecq en los festejos, en las ferias, hace que defienda a capa y espada los demás encastes, y quiera ver a esos que llaman "maestros" si de verdad están capacitados para serlo, sabiendo solventar los problemas y las embestidas de estos encastes. Pero la defensa de esas sangres, no quiere decir que sea un ataque y derribo de la sangre Domecq, pero si una demanda para que abran cuotas en las ferias.

3. El toreo. Otro tópico de los taurinos es comparar diestros con otros. Yo critico que hoy día se toree al hilo, de perfil, escondiendo la pierna y así, olvidándose de cargar la suerte. Por eso es un toreo que no me transmite, que deja de interesarme y como tal, lo critico y lo digo. Es más, no entiendo como "reputados" profesionales: toreros, periodistas, ganaderos...jalean y exaltan esta forma de torear, cuando ellos mismos saben que no es la correcta, que la Tauromaquia es mucho más difícil. Si difícil, porque otra cosa que critico es que ante el toro cada vez más noble, y el toreo cada vez más en redondo y sin ceñimiento, la sensación que se transmite es de facilidad, y eso es lo peor que le puede pasar a esta, nuestra Fiesta.

Seguiré defendiendo una Tauromaquia que hoy por hoy creo que está abocada al fracaso como tal, que va directa a convertirse en mero espectáculo dejando atrás el "misterio",  con un toro cada vez más mermado tanto físicamente como en bravura.

Y los tópicos de los taurinos, pues es una consecuencia más de la decadencia, ser "Taurino" es mucho más que ser un fanático de toreros y ciertas ganaderías, eso es menudencia.

A ti, querido Bajatú y Te Pones

miércoles, 23 de julio de 2014

El toreo de Padilla, no es el válido...no podemos caer en el error


Se que este va a ser un escrito "políticotaurinamente incorrecto" pero lo asumo. Lo será porque habla sobre alguien que se ha convertido (mejor, le han convertido) en intocable, como por encima del bien y del mal, alguien que nos dio una lección de superación, que nos hizo ver que en la vida, con lucha y sacrificio, casi todo es alcanzable, alguien al que admiro como persona, pero que como torero...para mí fue artista, pero de otro tipo de arte, y así lo dijimos aquí, y al que erróneamente llaman "Maestro". Hablamos de Juan José Padilla, del torero.

Estamos en plena crisis del arte de la Tauromaquia de cara a la sociedad. Ésta se refugia, porqué no decirlo, en festejos triunfales y festeros, donde se dan rienda sueltas a emociones báquicas primando el exaltamiento de estereotipos que se han encargado, primorosamente bien por cierto, de elevar los medios taurinos, ciertos medios, a los que por otra parte les viene muy bien.

Cierto es que esa Tauromaquia atrae (o atrae la fiesta en las gradas, no me queda claro), pero hasta el refugio de esos festejos, la persigue y la acosa el arte de torear vulgar. El máximo exponente de ello hoy día es Juan José Padilla, recordemos, el torero. No es una Tauromaquia del hombre sencillo y con ganas de comerse el mundo, como en su día lo fue Benitez, El Cordobés, sino del que ha entrado en carteles a los que no estaba acostumbrado, a tener que torear toros que necesitan de arte, de empaque, de toreo, y a los que Juan José Padilla, el torero, cada día vemos como no está dotado de ese don para realizarlo.

Como hemos dicho, ese arte vulgar, no siempre merece desaprobación, tiene sus aciertos, y tanto más cuando a esas masas embriagadas de peñas y banderas piratas, les acerca al toreo más canónico de los otros compañeros de cartel. El gran pecado del toreo vulgar  no es que pueda errar, en la Tauromaquia yerran también los toreros con arte y canónicos, como arte que es, y por mucho que no lo crean los seguidores acérrimos de ciertos toreros. El gran pecado de ese toreo es que ese público festero, llega a creer que es el toreo válido, que esos pases sin sentido, pases y más pases, solo pases, es el toreo por el que tantos otros toreros no torean, cuando es totalmente al revés, los que no torean, intentan hacer el toreo, no dar pases.

La Tauromaquia es un arte popular, pero me lamento cada día de las perspectivas de un futuro en que el toreo vaya pereciendo bajo ese tipo de acontecimientos, donde la fiesta, los cánticos, las banderas, los programas radiofónicos donde se ensalza erróneamente a un "Maestro", cuando no lo es, etc., que toda esa parafernalia hayan servido de instrumento para terminar convirtiendo la Tauromaquia en una mediocridad , y encima presuntuosa.

Foto:

Padilla en su "feudo", Pamplona. Foto: Abc

lunes, 21 de julio de 2014

Mont de Marsan, Victorino, Miura, seis titanes: La emoción


Tras el fin de semana taurino vivido en la localidad francesa de Mont de Marsan y que hemos podido disfrutar gracias a Canal + (todo un acierto), me queda hablar de las emociones...

Una vez más me ha quedado claro que las emociones son íntimas, internas y personales. Una vez más los toros de Victorino Martín y Miura, y los toreros que se apuntan a estas corridas, me han dejado claro que lo que importa es el Valor, lo que significa la Tauromaquia, y en menor medida las formas en sí mismas. Queda claro que torear es comunicar el valor de una vida enfrentada a una fuerza de la naturaleza como es el toro bravo, y lo realizado frente al ella.

Corridas así son necesarias para mantener vivo el sentido del arte de la Tauromaquia, por eso son "vanguardia". Se le da el mismo valor a la forma y al contenido, ya que todo lo que se haga frente a estos toros cobra sentido, y es valorado. Es un arte, podríamos decir, que de "carácter social" ya que, cualquier espectador que presencie por primera vez una corrida como la de Miura de ayer, o la de Victorino del sábado, no quedará indiferente y tendrá en cuenta cómo tres hombres (seis en este caso), se han jugado la vida frente a toros fieros, y eso al menos, hará que cobre sentido todo lo que les habían explicado anteriormente, durante años, siglos, que representa un TORERO.

La Tauromaquia es una obra de arte orgánica, y como tal, debe apelar a la emoción primigenia del miedo. Una vez superada y valorado todo lo que se hará frente al toro, el espectador, sin quererlo recoge en su interior la libertad de esa emoción única y personal: no pudiendo evitar saltar de la silla, o cuando su cuerpo se estremece, o cuando los ojos brillan con placer, e incluso pueden hacer saltar las lágrimas, en definitiva, el toro, el torero, el miedo, la emoción...hacen abandonar la condición ordinaria de un ser humano y sentirse dentro del ruedo, llegando casi a tocar el oro de la chaquetilla y el pelo del toro.


Foto:
Rafaelillo frente a su primer Miura en Mont de Marsan. Imagen: Roland Costedoat para aplausos.es

viernes, 18 de julio de 2014

Crítica sobre la vuelta de El Soro. El toreo se devalúa


Puede que sea muy criticado por esto que voy a escribir a continuación, pero como mi verdadera pasión es el arte de la Tauromaquia, quiero expresarlo y no lo puedo evitar.
Se ha anunciado la vuelta de Vicente Ruiz "El Soro" para el próximo 17 de agosto en el coso valenciano de Xátiva.

Pues bien, no niego la felicidad que puede sentir un hombre que ha luchado contra sus lesiones y por fin puede verse haciendo de nuevo el paseíllo, es más, me alegro por ese hombre, y la felicidad que sentirá ese día. Pero por lo que no me puedo alegrar es por el sentido del Arte de Torear, me explico.

Para ser artista de la Tauromaquia se ha de estar en plenas facultades, o eso creía hasta ahora. Es el único arte que se crea con un lienzo llamado muerte, es un arte de combate, de fuerza y vigor, y Vicente, no parece estar en sus mejores condiciones para ser la imagen de ello. Creo que se devalúa esta emocionante Fiesta.

El verdadero artista del toreo, es aquel que expresa lo que siente y desea transmitir, no lo que "puede" o lo que sus condiciones física le permiten.

No se puede tomar la Tauromaquia, el arte de torear, como un paseo. Se debe dar imagen que esto solo lo pueden hacer superhombres, en plenas facultades tanto físicas como de aptitud, talento y genialidad, y El Soro, muy a mi pesar, está a menos del 20% en varias de esas facultades en estos momentos.

El artista del toreo solo tiene derecho, y aunque suene duro decirlo, a pisar el ruedo de una plaza de toros y exhibir su arte frente al público cuando está plenamente preparado, que pueda dominar al toro fiero, y solventar las dificultades que plantea. Porque quien se enfunda el traje de oro, y esa es su grandeza, está preparado a morir en él. Si las condiciones del torero están intactas, podrá realizar su toreo mejor o peor, pero se entregará de manera completa dando lo mejor de su intelecto y su físico, por ello, frente al toro se dará una imagen digna de la Tauromaquia.

No podemos dar una imagen de cara al exterior de pasatiempo, y Vicente se podía quitar el gusanillo en tentaderos, en privado, y no tratar de hacer lo que sabemos es imposible. Si sale el toro bravo, con fiereza, casta y movilidad, ¿Qué será de Vicente?, ¿Está preparado físicamente para ese reto?...

Permítanme recordar un proverbio de la filosofía samurai, tan lejos pero tan cerca de la Tauromaquia como nos enseñó Antonio Corbacho:
"No hay peligro para el preparado".
Foto:
Vicente Ruiz "El Soro", durante una preparación frente a un eral...que no un toro. Foto:  JOSÉ CUÉLLAR para elmundo.es

lunes, 14 de julio de 2014

Pepe Moral, un soplo de aire fresco


Algo me decía que podía ocurrir, algo dentro de mí confiaba en que si un toro medio embestía, lo iba a dar todo, y así fue. El sábado Pepe Moral fue un soplo de aire fresco, otro más, y con su arte se convirtió en el baluarte de todos esos toreros modestos que no cejan en su empeño, que entrenan cada día como si torearan al día siguiente, tan solo soñando con una oportunidad.

Esos toreros no se limitan a consumir la Tauromaquia, sino que, aún sin contratos, la crean, la sueñan en torero de pies a la cabeza, movíendose por ese "subsuelo" de las ilusiones. Excluidos de esa selecta burguesía que han creado las empresas y el mercantilismo taurino, los artistas del toreo modestos entrenan, anhelan, moldean, esperan, sueñan, entrenan, torean...pero siguen siendo toreros porque lo eligieron con libertad, sin coacción. Solo importa su necesidad de torear, aunque sea en un modesto parque de una olvidada ciudad a unos pitones empujados por unos brazos amigos.

Pepe Moral el sábado fue un soplo de aire fresco, y todos lo que creemos en este arte, empujábamos al Fuente Ymbro desde nuestras casas, desde los tendidos (que por otra parte, falta le hacía al animal). Dejó patente que esos sueños se pueden hacer libertad y lo bueno que se le vio es que, al no estar viciado, dejó fluir su arte con total libertad de inspiración, de creación, de ejecución, de composición y lo grato fue que toreaba libre, sin el toreo que necesitan "los fans", sin tener que producir toreo para ese taurinismo capaz de transformar la Tauromaquia y su obra de arte en dinero.

Pepe Moral fue la vanguardia de esos artistas humildes, entusiastas, esas gentes del arte "en bruto", que cuando tienen la más mínima oportunidad, insuflan un verdadero soplo de aire fresco en el mundo del toro.

Así fue siempre, en las Tauromaquias primitivas, donde el arte estaba vivo por la continua regeneración de toreros. Hace falta abrir carteles, que corra el "río" taurino, que no se conviertan en aguas estancadas, porque están empezando a desprender un olor, que en vez de acercar...repele.

Foto:
Pepe Moral, arte en un remate. Foto: Javier Arroyo para : aplausos.es 

viernes, 11 de julio de 2014

Apunte 4ª de San Fermín: Finito, Velázquez...la desgana del artista palatino


Según iba pasando la faena del primer toro de la tarde, Finito de Córdoba me iba recordando a la época que, tras estudiar su vida, Velázquez fue nombrado pintor de cámara de Felipe IV, me explico.

Finito es indudable que es artista, como lo fue Velázquez en otro campo artístico como es la pintura. El maestro sevillano siempre deseó formar parte de la nobleza, y según plantea Ortega y Gasset, cuando el pintor fue nombrado pintor de cámara del rey Felipe IV, su vida "ofrece al contemplador un radical equívoco: no se sabe si es la vida de un pintor o la de un palatino". Pues bien, Finito dejó patente que entre unos y otros le hemos ofrecido esa "vida palatina" que da el consentirle todo porque "es el Fino, y oye, para bien y para mal, te guste o no te guste, es el Fino"...

Pues bien, el Fino, ayer no quiso ver a un toro con toda la barba, y que encima tomó los engaños con poder, sin extraños y que parecía tener posibilidades de faena, pero es aquí, donde sentimos, no su indolencia y parsimonia, sino más bien una deserción, valiente y "Finita" (de Córdoba), pero una deserción del arte de Torear.

Que deje carteles de toros en los remates, qué realice faenas de alto contenido artístico frente a toros a modo, tanto por fuera como por dentro, no puede ser consecuencia para justificar la desgana creadora del torero catalán

Si se es artista hay que serlo con todas las consecuencias, (y valga esto para todos los toreros). El toro, por trapío, no puede generar descontento, ni un sentido antecedente de frustración, y más como ayer, cuando el toro primero no hizo nada extraño, es más, recuerdo que tomó las telas humillado y con codicia en el comienzo por bajo de Finito.

Creo que crear falsos dioses por encima del bien y del mal o artistas "palatinos" acomodados, no es bueno, porque llegamos al punto, como ayer con Finito de Córdoba, que habrá que estar a expensas de la simpatía o empatía con que el artista encare la tarde, con la intensidad o desgana que acuda al encuentro con el toro... y al igual que a Velazquez le llegó a faltar el deseo de pintar cuando se sintió acomodado en la nobleza, al torero se le notará mucho más porque su obra se hace en directo, ante 15.000 personas y frente a un toro que si además embiste por derecho, (como ayer), puede convertir de "artista palatino" a "vago artesano", en un santiamén.

Lo demás, un gran toro el 4º, (que también cayó en manos de Finito,y algo más entonado dejó irse las orejas), El Juli, muy capaz y valeroso pero toreando de cara al tendido que tenía enfrente, festero ellos y festero él y Talavante, buenos momentos al natural.

Imagen:
Montaje con Finito de Córdoba ayer en Pamplona Foto: Maite H. Mateo para sanfermin.com  y Autorretrato de Velázquez


jueves, 10 de julio de 2014

Breve apunte 3ª de San Fermín: Victoriano del Río,restaurador y conservador

Con corridas como la de ayer de Victoriano del Rio se conserva y enriquece nuestro patrimonio para el presente y las generaciones futuras. Hubo cuatro toros 2,3,4,5 con matices, pero que mantuvieron el interés de la tarde. El segundo por encastado, (a mí es el que me gustó y no como se empeñaron en decir por TV, con genio), el tercero también, el cuarto noble y con las orejas cortadas, y el quinto que aunó bravura y casta en la muleta, pero que apenas ofreció pelea en Varas.

Pero, ¿Por qué digo que con toros así se conserva el presente y a las generaciones futuras?, porque cuando sale el toro con trapío, y con poder la Fiesta es eterna, por muy frágil que parezca.

Victoriano ha sabido poner de acuerdo a aficionados a los que les interesa el toro, y a quienes buscan la emoción con el torero. Y como ganadero no ha sabido trabajar mejor para lograrlo, búsqueda de la casta, fuerte, pero con la nobleza como estrato superior. La ganadería tiene esa seguridad de poder "echar mano" de lo que se carezca en ese momento, los que la conocen me dicen que con unos espacios acondicionados para la perfecta conservación y manipulación del toro, la contemplación y estudio, y sobretodo medios humanos y técnicos para prolongar la vida del toro, que en definitiva es la de la Tauromaquia.

El concepto de casta, fiereza y bravura es el que debemos comunicar y es una de las razones de ser de una ganadería, o mejor dicho, debiera. Ayer en Pamplona vimos como esto llegaba a los tendidos y a través de las televisiones, otras tardes desgraciadamente, no llegan.

Por ello vaya mi apunte de hoy a la figura de Victoriano del Río, podríamos llamarle "restaurador y conservador". El primero porque vela por la conservación del material para la obra de arte, el toro, su bravura y de su mejor presentación. Y conservador porque a través del conocimiento de su ganadería, establece los criterios necesarios para conservar en nosotros la esperanza de un futuro del toro bravo y encastado.

De los toreros, solo destacar la disposición de Fandiño, al que para mí le faltó rotundidad para llenarme, las ganas de Del Álamo, que superaron a la templanza y se vio desbordado, y Padilla, ejemplo de superación, pero que hoy...quita huecos a toreros con más condiciones que él y que están en casa.

Foto:
Vuelta al ruedo del quinto de Victoriano del Río "Español" en San Fermín 2014. Foto: Javier Arroyo para www.aplausos.es

miércoles, 9 de julio de 2014

Breve apunte 2º de San Fermín: El artista decadente: Uceda Leal


El apunte sobre la segunda corrida de San Fermín 2014, la de Dolores Aguirre, viene dado sobre la sensación preocupante y que me llenó de tristeza, de estar presenciando la decadencia de un artista. Ese artista elegido que nos cautivó antaño por momentos con una excelsa mano izquierda, y con una espada digna del Cantar de Roldán...ese artista es Uceda Leal.

Aristóteles escribía allá por el siglo IV a.C., que "La creación artísitica nace de un impulso formativo y de la necesidad de expresión emocional. El objeto del arte no es el de representar la apariencia exterior de las cosas, sino la esencia misma de ellas...". Desde hace algún tiempo a esta parte, a Uceda se le ve apático, incómodo delante de la cara del toro, como en conflicto con su interior y se nota en los ruedos.

El artista, generalmente, expresa en su toreo el momento en que vive, y creo que artísiticamente Uceda Leal está en decadencia. Lo demostró con su toro primero de ayer, que sin sitio sin apuesta ,bajo mi punto de vista, nos hizo ver a un animal imposible cuando éste se empeñaba en embestir, pero el madrileño no podía soportar esas arrancadas, no se encontraba con el toreo...en el cuarto, un prenda, es cierto, se le vio carente de recursos para enfrentarse al malo, para doblarse por la cara...Esto hizo plantearme que la decadencia de este artista no lo es por el toro que tenga delante, lo es por todo. En San isidro también lo vimos a la deriva, apático...

No se tome "decandencia", en sentido peyorativo, sino decadencia en cuanto a que esa actitud denota una inseguridad estilísita delante del toro, una incertidumbre acerca del carácter y arte de Jose Ignacio. En su toreo, en estos momentos, nada parece ser innato artísiticamente.

El artista decadente tiene que ver con el declive pero también con su rejuvenecimiento, por lo que puede considerarse un punto positivo en cuanto a que ese conflicto que denota delante del toro se escinda de lo que aparentemente lo debilita y que mirándose en su interior, descubra nuevas posibilidades artísticas, que seguro, Uceda Leal, las tiene más que de sobra.

Foto:
Uceda Leal antes de emprender el paseíllo. Por Maite H. Mateo para www.sanfermin.com
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