viernes, 22 de marzo de 2013

No a la Censura. Razones para defender La Tauromaquia


Estamos en un escenario donde la globalización se ha extendido de manera homogénea gracias a Internet y las redes sociales. Un campo donde la censura, camuflada de "animalismo radical", se ha impuesto llegando a un autoritarismo moral que ha propiciado incluso al cierre y restricción de canales taurinos, coartando así la libertad de expresión artística de la Tauromaquia.

Los aficionados a los toros, defendemos el Arte de Torear porque nos sentimos privilegiados de poder emocionarnos con él. Defender el Arte de Torear es defender esa capacidad que ha contribuido a hacernos como somos, y aunque a muchos les cueste entenderlo, más para lo bueno que para lo malo. No podríamos renunciar a él porque sería traicionar a una parte de lo que somos, sería como amputarnos una parte de nuestra vida, de nuestro ser.

Porque todo Arte es libre, no se le puede encerrar en una caja, es plural, por lo tanto están equivocados quienes piensan que pueden taparnos la boca, eliminar una afición que ni siquiera podrían interpretarla por su amplio desconocimiento.

Así, vaya una serie de ideas de porqué el aficionado al Arte de Torear está en contra de la censura:

- Estaremos a favor de la libertad de expresión, siempre.
- Por supuesto en contra de la censura hacia cualquier Arte.
- Lucharemos hasta el final para que la Tauromaquia sea considerada como Arte y creación.
- En contra del silencio cómplice que las administraciones toman cuando se trata de ataques contra la Tauromaquia.
- Porque la Tauromaquia es un Arte Plural.
- Siempre defenderemos al torero como un artista y al ganadero como el creador del material para la obra de Arte.
- Defenderemos la libertad de acudir (o no) a presenciar Arte a una Plaza de Toros.

Por eso, señores "inquisidores animalistas", el Arte de la Tauromaquia no tiene ni tendrá fin, como tampoco lo tiene la sensibilidad y la emoción que nos produce un pase al natural a un toro bravo.

Imagen:
Morante al natural.  Foto: http://www.lamaestranza.es/

miércoles, 13 de marzo de 2013

La emoción estética de los diferentes tipos de Tauromaquia



Viendo la corrida de Adolfo Martín ayer en Valencia, y analizando a la vez los comentarios que ella acaparaba en las redes sociales, me vino a la cabeza la necesidad que debería tener el aficionado y el profesional, para comprender los diferentes tipos de Artes que han existido a lo largo de la historia, sin negar su capacidad estética. Me explico.

Por ejemplo, está claro que la belleza de una escultura azteca o egipcia, o un lamassu mesopotámico no puede medirse con el canon griego de belleza. En la Tauromaquia parece que sí. Aficionados criticaban que esos toros no se podían torear, inservibles para la lidia, etc...yo me pregunto ¿Para qué tipo de lidia?.

Yo en este ámbito me considero relativista y opino que toda obra de arte es válida, a condición de que sea auténtica. Podrá por ello considerarse arte tanto una media verónica de Morante de la Puebla, un derechazo estilizado de Manzanares, como una lidia sobre las piernas de Rafaelillo, o un doblón sometiendo de Javier Castaño.

Viendo una obra de arte en el ruedo, se puede sentir emoción estética lo mismo con un natural de Talavante, como con un toreo de lucha de Fernando Robleño, lo mismo con una embestida de un Fuente Ymbro, que con una de un Victorino. La emoción podrá ser de mayor o menor intensidad, según los gustos, pero ni una ni otra es, más o menos válida.

El verdadero aficionado es el que está capacitado para comprender la Tauromaquia y las distintas formas de realizarla. La crítica y la incomprensión, casi contrasentido, es buscar una sola forma de torear. Esto es una ausencia de conceptos sin madurar. Para entender la grandeza de la Tauromaquia sería conveniente quitarse prejuicios (y por lo leído en algunas crónica, algunas fobias) y tratar de identificar la estética propia de cada torero y la que propicia cada encaste, al igual que hay una estética gótica, otra barroca, otra impresionista y otra cubista. Todo es Tauromaquia, todo es Arte de Torear.

Imagen:
David Esteve frente al gran "Aviador" de Adolfo Martín en Valencia 2013. Foto: Rullot para aplausos.es

viernes, 1 de marzo de 2013

Antonio Ferrera, hacer arte del movimiento



Hace tiempo me viene rondando la idea de escribir (por más que a muchos les extrañe), sobre el Arte de Antonio Ferrera. Un arte dinámico, impulsivo, que da vida al movimiento del torero en el ruedo. Esa movilidad no debe confundirse con energía, sino como desplazamiento corporal hacia un fin. Por ejemplo, el escultor estadounidense Alexander Calder llama móvil a una obra plástica espacial. Siguiendo esta premisa, podemos decir que en Tauromaquia intervienen el toro, la obra que se crea en el momento de su encuentro y el movimiento que se imprime.

La estética de Antonio Ferrera podrá gustar más o menos, pero si hay algo que debemos de tener en cuenta es la honradez del compromiso al enfrentarse a todo tipo de toros. Antonio ha sabido compaginar en su arte movimiento y ritmo, imprimiendo cierta organización dependiendo del tipo de toro al que se enfrente. Su estética a la hora de torear es aparentemente la misma, pero no es lo mismo ordenar ese toreo "movil" a la embestida del Victorino encastado, como a un Santa Coloma noble y boyante, tal y como vimos el pasado año en dos ejemplos: en la encerrona de Badajoz y en su comparecencia frente a toros de La Quinta en Bilbao.

Hay quien dice que la forma de torear de Ferrera no se ajusta a los cánones del Arte, algo que es del todo incierto. La condición de los toros a los que se enfrenta el torero extremeño hace que se deba adecuar a cada embestida, no por ello dejará de ser arte. Su virtud plástica es el "movimiento" y solo se da cuando la obra que presenta en el ruedo está equilibrada con el toro que tiene enfrente. Eso desaparecería si Antonio tuviera tendencia a torear de la misma manera (cadenciosa, o con empaque), a todos los animales a los que se enfrenta. Si así lo hiciera, sería como si la composicion de su su obra resultara inacabada.

En otras palabras, El Arte de Antonio Ferrera, define claramente la lidia que ha de dar a cada tipo de toro que mata, de los tiempos, espacio y composición de cada obra.

Imagen:

Antonio Ferrera abriéndose de capa frente a un Victorino en Valencia (2005). Foto tomada de: portaltaurino.net
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...