lunes, 4 de noviembre de 2013

La Tauromaquia y los cuatro periodos del arte griego de Winckelmann

Analizando los hechos que últimamente están acaeciendo en la Tauromaquia, con el colmo de la vergüenza en las presentaciones en las primeras ferias mexicanas, me ha venido a la cabeza una clasificación que estudié en Teoría del Arte realizada por Winckelmann sobre el arte griego. El arqueólogo e historiador del arte alemán describió cuatro periodos en dicho arte: el antiguo, el sublime, el bello y el decadente, y se me antojan muchas semejanzas con los periodos de la Tauromaquia. Vamos a tratar de explicarlo.

-El periodo antiguo. Para Winckelmann llegaría hasta Fidias, y para nosotros hasta Joselito y Belmonte. Si para la antigüedad griega era el arte de las figuras con actitudes y movimientos forzados, en la Tauromaquia no lo era menos. Hasta ese momento los artistas buscaban zafarse de la embestida del toro. Trataban de, sobre las piernas, preparar al animal para la muerte haciéndolo algunos con más o menos gracia, pero siembre, como en Grecia lo hacían los escultores, daban por acabadas las obras antes de alcanzar la belleza.

-El periodo sublime. En Grecia el siglo de Pericles. Estamos hablando de artistas como Fidias, Policleto, Mirón, Scopas, Alcámenes...Joselito y Belmonte. Estos periodos merecieron el nombre de grandiosos porque el principal objeto de estos artistas, tanto en la Grecia clásica como en la Edad de oro del Toreo, fue combinar la belleza con la grandeza. Con estos dos genios se aplicó el alcanzar la Belleza en el toreo a través de la combinación de todo el cuerpo. Torear se convertía de manera progresiva en una estructura en sí misma reproducida por medio del cuerpo humano, con sus miembros, proporcionalmente, con su movimiento...todo esto ante todavía un toro no seleccionado para el toreo moderno, esa es la grandeza de esos dos sabios.

-El periodo bello. En Grecia la época de Praxíteles, Lisipo y Apeles. En la Tauromaquia, una vez sentadas las bases por José y Juan, sería el periodo más largo llegando casi a nuestros días. A partir de pararse, templar y mandar la gracia, como en el arte griego, reside en el gesto y en las actitudes manifestándose en las acciones y movimientos del cuerpo. Así maestros como Manolete, Dominguín, Ordoñez, El Viti, Camino, Ojeda, Curro Romero, Ponce, Joselito, José Tomás, Morante de la Puebla...presentan el arte de Torear como un aspecto orgánico, vivo. Cada uno con su maestría, muestran el crecimiento de la Tauromaquia según los estilos y las épocas. Estos artistas han hecho evidente la evolución del toreo mediante obras de arte que han subsistido hasta nuestros días. Pero de los años 70 para acá con una merma, la diversidad...llegando a la monotonía. Algo que hace llegar al último periodo de la clasificación.

-El periodo decadente. En Grecia se agotaron los temas. En la Tauromaquia también. Estamos asistiendo a una corriente única de crianza del toro bravo, del toreo y de pensamiento. Se agotan las formas. Hoy día los artistas, (salvo geniales excepciones), se dedican a imitar a los compañeros, tanto en toreo, como en ganaderías a las que se enfrentan. Todos quieren llegar a la perfección. Con el toro de hoy día se hace virtuosismo del detalle, pero monotonía en el trazo: largura y sin estrecheces. Ya no se busca la grandeza, se busca el toreo más cómodo y rápido para llegar al triunfo. Se han olvidado de la Belleza buscando enfrentarse a toros insignificantes como los del pasado domingo en La México. Con todas estas cosas, se está llegando a un concepto mezquino de belleza, un estilo rígido de pensamiento y opinión y vertical en cuanto a afición, convertida cada vez más en fanática y condescendiente con todo lo que haga "su" torero.

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