miércoles, 25 de septiembre de 2013

Picadores, monumentalidad en el Arte la Tauromaquia

Desde siempre he sentido una admiración especial por una figura fundamental en el transcurso de la lidia: El Picador. Ya hemos hablado en varias ocasiones en este "libro" de su labor, pero hoy me gustaría tratarlo como aquella figura de la obra que con solo su presencia, impresiona.

Cuando salta al ruedo aparece una forma, un dibujo escultórico. Con el caballo compone un volumen creando espacio que no le abandona hasta que no se retira del albero. Debajo del castoreño se crea un misterio con la mirada en penumbra, los golpes de luz de la chaquetilla dorada son decisivos para que todas las pupilas de la plaza se centren en él.

Como un coloso encima de su caballo, una figura monumental por su grandeza, tanto física como trascendente dentro de la lidia, que recuerda a los profetas que pintó Miguel Angel en la Sixtina sentados en sus tronos y que en la Tauromaquia se transforman en monturas.

Hermosas figuras de músculos tensos que parecen despertar de su letargo en el momento del encuentro con el toro. Enérgicos, llenos de vida, tan plenos que seguramente Miguel Ángel los hubiera retratado en el techo de "su" capilla, y el pintor simbolista William Blake los hubiera querido soñar para sus dibujos.

Imagen:
Picadores, el 12 de mayo de 2013 -( FotoCuadrilla) . Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com

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