miércoles, 26 de junio de 2013

El Fin previsible por deterioro de Zalduendo.

Mucho se está hablando de las intenciones de Fernando Domecq de abandonar la cría del toro bravo y dejar así un futuro incierto sobre la vacada de Zalduendo. No sabemos las causas ni quien le ha "empujado e insultado" para tomar esa decisión, pero lo que está claro es que desde hace uno años sus toros, (como material y soporte para la obra de arte en el ruedo), han venido sufriendo un deterioro en su comportamiento hasta desesperar al artista más acostumbrado a sus dóciles embestidas.

El deterioro. El toro es el sustento y soporte del Arte de Torear como lo es una tela o lienzo en la pintura. Los dos son estructuras muy complejas. La tela se tensa en bastidores por lo tanto está sujeta tanto a la fuerza tensora de la tela como a las tensiones que provoca el bastidor. Pues bien, en el manejo y selección del toro, también confluyen y se enfrentan dos fuerzas, la de mantener la bravura y fiereza en su comportamiento y a la vez la cualidad de ser amoldable y alcanzar la nobleza para ser toreado, pero sin perder nunca ese punto de ferocidad. Ese es que quid de la cuestión, el buen ganadero será el que trate de dominar esas dos tensiones.

Esas fuerzas pueden variar en un momento y, como se suele decir, "irse la ganadería" para uno u otro lado. Para el del exceso de genio o el de llevar al extremo la toreabilidad y nobleza hasta parecer animales domesticados en detrimento del merito de lo que se realice en el ruedo, que a la postre es hacia donde ha derivado Zalduendo.

Cuando se selecciona con un punto más de casta y fiereza se puede hacer frente a las tensiones y distensiones, como el lienzo joven, pero cuando solo se selecciona para "no molestar" al torero todo se vuelve quebradizo, sufriendo un dramático descenso en la tensión de las dos fuerzas a las que hacíamos antes referencia (casta y nobleza), imitando al lienzo cuando envejece.

En Zalduendo han aparecido grietas, deformaciones, desconsolidación en lo que debe ser el comportamiento del toro bravo. La búsqueda de la toreabilidad por parte de Fernando Domecq y la predilección de sus toros por las figuras modernas ha hecho que se convierta en una ganadería muy inestable y que ese proceso continuo de cuasi-domesticación, haya llevado a desembocar en el deterioro y fin, que por otro lado, tarde o temprano, se preveía inevitable.

Foto:
Jose María Manzanares frente a un desfondado y ruinoso toro de Zalduendo en la Feria de Hogueras (Alicante) en 2010. Foto tomada del blog de Andrés Verdeguer http://cornadasparatodos.blogspot.com.es/

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