miércoles, 18 de diciembre de 2013

Maestros, figuras y "simples" toreros

Mucho se está hablando de las Figuras de hoy día a raíz del comunicado realizado por cinco de ellas, negándose a torear en Sevilla mientras esté su plaza regentada por la actual empresa. Hay quien defiende que no todos los males son los toreros, las Figuras. Por supuesto que no, pero se ha llegado a un punto que una Figura del toreo, un artista y maestro (se supone), se ha comenzado a ver peligrosamente como uno más. Me explico.

Un artista con las condiciones que se les presupone a un maestro del toreo, debiera ser un elegido, poseedor de las más altas cualidades entre muchos otros que aunque lo intentan, no podrán pasar de la media tabla del escalafón. Éstos, llamémosles (sin menosprecio) "simples" toreros, imitarían su actividad. Pero el maestro en el Arte de Torear, aunque también es un torero por dedicarse a este arte, es capaz de añadir sobresalientes méritos en la ejecución del arte, de enfrentarse a cualquier tipo de toro independientemente del encaste de donde provenga, ya que será capaz de improvisar sin alterar su valor, es decir, una Figura del toreo es la que debería tener recursos más que suficientes para sentar cátedra.

La Figura del toreo de otras épocas tenía esa cualidad, la capacidad lidiadora y artística necesaria para resaltar entre los "simples" toreros. Lidia, valor, arte eran las condiciones que figuraban entre sus méritos para ser considerado Figura del Toreo.

Nadie quita el mérito de ser torero, de "ponerse delante" del toro, pero lo que necesitamos la afición de hoy día es que nos demuestren porqué están ahí arriba y no solo haciéndolo mediante un tipo de toro, queremos que una Figura del toreo nos agite de entusiasmo con su facultad natural, su valor, su arte y que sea capaz de improvisarlo frente a todos los toros, no solo aquellos que embistan maquinalmente, repetitivos, queremos que nos devuelvan la fantasía que antaño suponía ver de cerca a un verdadero Maestro en Tauromaquia.

Imagen:
Paco Camino al natural en su magistral faena a "Serranito" de Pablo Romero en 1971. El Juli, frente a un Garcigrande en Sevilla.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Los remates afarolados,o el gustó por el rococó de lo intrascendente

Hace tiempo que no me asomaba por aquí , cierto, asumo mi culpa. Pedido el debído perdón, hoy quisiera tratar el tema de los remates preciosistas y afalorados en el toreo de capote y como lo efímero se antepone al verdadero contenido, o como lo suelen llamar ahora, el toreo esencial.

El movimiento rococó está impreso en estos lances, ya que el preciosismo se antepone a lo dramático de la Fiesta. Por lo general el artista de la Tauromaquia, al terminar una tanda con el capote, y tras recetar una Media Verónica, opta por lo accesible, por la Revolera, o por un remate afalorado que quita algo de dramatismo y turbulencia que es, o debiera llevar impreso, la Tauromaquia y la convierte en un mundo sugerente, amable y preciosista que induce al espectador a presenciar un espectáculo, llamémoslo, feliz.

Como en el rococó, en los remates se deriva hacia lo virtuosista o alambicado. Si la Lidia esencial podría ser el expresionismo barroco, los lances accesorios se convierten en una intención íntima del artista por agradar con un ánimo claramente decorativo. Se adopta un gusto por la estética de lo intrascendente.

Resumiendo, los remates afalorados podríamos decir que al igual que el rococó, se conciben para la deleitación, la sugestión y con la intención de querer rebajar la tensión del público.

Imagen:
Remate a una mano de José Tomás en Nimes (Foto: AFP PHOTO/PASCAL GUYOT). Y el salón central del palacete de caza de Stupinigi, Filippo Juvara

viernes, 29 de noviembre de 2013

El cambio de mano en el Toreo: Curva y Contracurva en el Arte

En geometría la linea es la figura engendrada por un punto que se desplaza. Pero en la estética es el trazo continuo en longitud, ya sea por un lápiz, un pincel, o una muleta (o capote). La linea se caracteriza por su forma recta (toreo el linea), quebrada, (trinchera), o curva (toreo en redondo), y puede ser tanto horizontal como vertical (pase de pecho).

Dicho esto me apetece escribir sobre un recurso en la faena de muleta como es el cambio de mano creando un juego de lineas cuya relación entre ellas genera la curva y contracurva, como ya ocurrió en la arquitectura barroca. Recuerdo uno sobre los demás que fue el de El Juli ante "Cantapájaros" de Victoriano del Río en la feria de San Isidro de 2007.

Su parangón en las otras artes lo tenemos en el arquitecto italiano Francesco Borromini y sus muros ondulados. Al igual que en los edificios creados por Borromini donde se daba flexibilidad a la piedra, en el cambio de mano, se transforma el toreo esencial, pétreo, en material elástico. La curva que acompaña al pase por el lado derecho, se convierte en contracurva natural al pasarse la muleta por la espalda y fluyendo en una forma completamente flexible, que emociona bastante estéticamente.

Las obras del arquitecto italiano era de pequeñas dimensiones, como el espacio de tiempo que tiene el diestro para pensar y enganchar al toro por el pitón contrario transformando el pase por técnica y fantasía, pero nunca haciendo concesiones al azar del capricho al decidirse a ejecutarlo.

En definitiva podríamos decir que el toreo esencial se regiría por un orden canónico, alterado por el cambio de mano describiendo una contracurva como hizo Borromini por ejemplo en la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane de Roma, y como hizo El Juli frente a "Cantapájaros" en Madrid, porque no olvidemos que los dos son artistas.

Imagen:
Momento justo después en el que El Juli cambia de derecha a izquierda frente a Cantapájaros y San Carlo alle Quattro Fontane (Roma) de Francesco Borromini. Foto: Juan Pelegrín para www.las-ventas.com

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La Exigencia en el Arte de Torear

Día tras día vemos como hay ganaderos que están bajando el nivel de exigencia en los tentaderos a la hora de elegir los reproductores. Se está llegando a un punto que raya con el peligro de la pérdida de emoción al buscar incesantemente, productos "colaboradores" para el diestro. Bien es verdad que un toro se tiene que poder torear, eso es innegable, pero la Tauromaquia, el Arte de torear, requiere de un nivel de exigencia impuesto por los valores necesarios que implica una actividad en la que está presente la muerte.

Y es que hoy día, el ganadero está sometido a otras exigencias digamos "anestésicas". Por poner un ejemplo el ganadero sería ese escultor a quien se encarga una figura con unas características y quien se la pide es el torero. O ese pintor al que un poder político totalitario exige un cierto estilo para su beneficio.

El ganadero debe ser un "escultor" libre, que cuando vaya "tallar" la bravura del toro o la vaca en el tentadero, sea la emoción y la casta lo que exija las maneras que orienten su obra y por tanto el resultado final en el ruedo.

Y el diestro habrá de tolerar esa forma de elección basada en la casta no en la colaboración, asumiendo lo que ha decidido ser: Torero. Porque en el arte nadie está forzado a escribir una tragedia griega por ejemplo, pero cuando se emprende esa tarea se asume una obligación de respetar sus leyes, por difíciles que estas sean.

Una obra de arte en el ruedo tiene exigencias, por tanto los elementos llamados toro y torero, han de estar en interrelación. No se puede tergiversar esos nombres, no se puede pedir a un ganadero que seleccione solo "en nobleza" y si no lo hace bajo esa exigencia, no torear más sus toros porque si se hace eso se está destruyendo uno de los elementos de la obra de arte taurina, el Toro.

Por último, señalar que al torero se ha de exigir realizar la obra. Una obra taurina requiere abnegación, afición y estar dispuesto a enfrentarse a cualquier tipo de toros. El torero no debe renunciar al peligro, a la casta, en pos de la nobleza, el sentimiento profundo que un artista de la Tauromaquia debería tener es que se tenga lo que se tenga enfrente la obra estéticamente debe realizarse. Se debe estar dispuesto a todo. El torero debe exigir el peligro para sentirse realizado en la profesión que ha elegido y, porqué no, para existir como tal.

Imagen:
César Rincón con "Bastonto" de Baltasar Ibán en Madrid

viernes, 15 de noviembre de 2013

Los mediáticos y el Arte de Torear Kitsch

En este blog tienen cabida todas las artes y artistas del toreo. Existe cierto arte de torear que, aunque no compartido por muchos (entre los que me incluyo), encuentra sus límites en el triunfalismo, en los que parece que basta con tener habilidad "mediana" para encarar al toro y resolver los problemas básicos delante del toro.

Para mí el arte de Torear es otra cosa, y aunque guste a las masas y, ¡ojo!, creo es necesario, este arte tiene como objeto llegar al público por la vía más fácil (si es que estar delante de un toro puede considerarse fácil). Son productos Kitsch, hoy llamados mediáticos, y gozan de amplio éxito entre públicos festeros y asiduos a los programas de corazón.

Entre estos artistas encontramos a El Fandi, Manuel Díaz El Cordobés, hasta hace poco Francisco Rivera Ordóñez, etc. El arte de torear Kitsch va dirigido a un público que desea gozar sin involucrarse demasiado. El espectador que le hace el juego a la obra taurina Kitsch es el cómplice ideal  de quien la realiza en el ruedo, ya que: el arte de torear está destinado a producir placer y hoy día nos hemos acostumbrado a que lo que mejor lo cumple es lo que menos esfuerzo asimilativo exige. Es decir, gusta este tipo de toreo como gusta los programas donde se requiere el mínimo esfuerzo psíquico para entenderlos. Estos toreros se han dado cuenta, que este arte de torear es el más eficaz para su triunfo.

Y digo que son necesarios, porque si bien el arte de torear Kitsch o mediático satisface a un público escasamente entendido y por tanto interesado en la Fiesta de los Toros, puede ser una puerta falsa por la que sin darnos cuenta, haya algún "Quijote" que se quiera introducir en esta novela de caballería que es La Tauromaquia.

Imagen:
Manuel Díaz El Cordobés realizando el Salto de la Rana. Foto: EPA

jueves, 14 de noviembre de 2013

Polémicas artísticas: El cite de ayer, de hoy y del ¿Futuro?

En estos días ha vuelto a suscitar un polémico debate la manera de citar y la forma correcta de torear. Vaya por delante que yo siempre he defendido el arte de torear cargando la suerte, aunque el muletazo no tenga gran largura, pero que con la cintura y el alargamiento del brazo se de la profundidad necesaria para emocionar con cada lance, que al final es de lo que se trata.

Desde el punto de vista y el sentido de este blog, el arte, cuando se trata de artistas que han sido importantes para la historia del Toreo, las comparaciones, aunque odiosas, se vuelven inevitables. En esta nueva oleada de polémica se ha usado una imagen del Maestro Antonio Chenel "Antoñete". En ella se puede contemplar como cita al toro y como la pierna que cargará está apunto de cruzarse. La diferencia con otra usada frecuentemente por el "otro bando" en la que se muestra a Julián López "El Juli" es la distancia. En la del torero de Velilla se ve claramente como está apunto de comenzar el embroque, en la otra no.

Pero lejos de polémicas lo que a mí, (equivocado o no), me gustaría es que para los nuevos valores del arte de torear, el sentido de los cites que transmitían toreros como Antoñete, fueran el fermento artístico para mostrar el vigor y audacia necesarios que superaran a los maestros de siempre.

Hoy día a muchos nos ha tocado presenciar obras cuya excesiva reproducción en el ruedo ha agotado el deslumbramiento para el que fue creado el Arte de Torear. Hoy día, casi todos los toreros torean en linea, queriendo alargar tanto el trazo que es necesario que no se cargue la suerte, ahí el error. No por torear más largo se consigue mayor profundidad. Hoy ver las faenas se ha convertido en ver los "Girasoles" de Van Gogh, quizá el cuadro más reproducido de la Historia del Arte.

Por eso, cuando vemos algún torero, o novillero (en vivo o instantánea), que torea buscando la verdad al presentar la femoral al toro y enroscáresele a la cintura, éstos crean un impacto emocional que, aunque es el toreo que se ha hecho cinco décadas atrás, renueva el sentido del toreo. Ese es el misterio que deberían buscar los artistas del toreo, que su arte trascendiera más allá del contexto taurino que les ha tocado vivir. Porque de esa inagotable vitalidad, de ese misterio que debiera renovarse continuamente, es precisamente de lo que se trata El Arte de Torear.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Una mirada al artista en Lucha. Rafaelillo, entre muchos

Hoy quería acordarme de esos artistas valientes que se enfrentan al Toro que hoy día puede presentar más complicaciones para la Lidia, mal llamada, "moderna" y donde se necesita un animal, noble y colaborador, sin apenas emoción ni complicaciones. Al artista que defiende su vida por y para la Tauromaquia. El Artista en lucha.

Son muchos, pero querría centrarme en la figura del murciano Rafael Rubio Luján "Rafaelillo". En sus actuaciones hemos visto como a base de exposición, de tesón, busca una obra de arte de vibraciones. Para ello se ha de tener una mente privilegiada, dura y en sintonía con las intenciones fieras del toro. A veces, la intención artística de estos toreros no está acorde con la realización de la obra pero su afición, no les permite jamás rendirse.

Rafael, como tantos otros, se identifica con los demás artistas, lo que les interesa es el acto creativo, pero la seriedad del toro al que se enfrentan, tanto física como de comportamiento, hace que su arte se base en la lucha. Una lucha por realizar el toreo que requiere esfuerzos, dolores, satisfacciones, decisión...a veces incluso inconscientes.

Sería por tanto injusto quedarse únicamente con el plano estético de esta lucha que están llevando estos toreros. Es un toreo que requiere una concentración emocional y una mirada interior a la persona del artista, una transformación y un dominio radical de sus sentimientos y sus miedos, que para más de uno, al enfrentarse a este tipo de toros, sería insoportable.

Imagen:
Rafaelillo en la Maestranza. Foto: ABC Sevilla

lunes, 4 de noviembre de 2013

La Tauromaquia y los cuatro periodos del arte griego de Winckelmann

Analizando los hechos que últimamente están acaeciendo en la Tauromaquia, con el colmo de la vergüenza en las presentaciones en las primeras ferias mexicanas, me ha venido a la cabeza una clasificación que estudié en Teoría del Arte realizada por Winckelmann sobre el arte griego. El arqueólogo e historiador del arte alemán describió cuatro periodos en dicho arte: el antiguo, el sublime, el bello y el decadente, y se me antojan muchas semejanzas con los periodos de la Tauromaquia. Vamos a tratar de explicarlo.

-El periodo antiguo. Para Winckelmann llegaría hasta Fidias, y para nosotros hasta Joselito y Belmonte. Si para la antigüedad griega era el arte de las figuras con actitudes y movimientos forzados, en la Tauromaquia no lo era menos. Hasta ese momento los artistas buscaban zafarse de la embestida del toro. Trataban de, sobre las piernas, preparar al animal para la muerte haciéndolo algunos con más o menos gracia, pero siembre, como en Grecia lo hacían los escultores, daban por acabadas las obras antes de alcanzar la belleza.

-El periodo sublime. En Grecia el siglo de Pericles. Estamos hablando de artistas como Fidias, Policleto, Mirón, Scopas, Alcámenes...Joselito y Belmonte. Estos periodos merecieron el nombre de grandiosos porque el principal objeto de estos artistas, tanto en la Grecia clásica como en la Edad de oro del Toreo, fue combinar la belleza con la grandeza. Con estos dos genios se aplicó el alcanzar la Belleza en el toreo a través de la combinación de todo el cuerpo. Torear se convertía de manera progresiva en una estructura en sí misma reproducida por medio del cuerpo humano, con sus miembros, proporcionalmente, con su movimiento...todo esto ante todavía un toro no seleccionado para el toreo moderno, esa es la grandeza de esos dos sabios.

-El periodo bello. En Grecia la época de Praxíteles, Lisipo y Apeles. En la Tauromaquia, una vez sentadas las bases por José y Juan, sería el periodo más largo llegando casi a nuestros días. A partir de pararse, templar y mandar la gracia, como en el arte griego, reside en el gesto y en las actitudes manifestándose en las acciones y movimientos del cuerpo. Así maestros como Manolete, Dominguín, Ordoñez, El Viti, Camino, Ojeda, Curro Romero, Ponce, Joselito, José Tomás, Morante de la Puebla...presentan el arte de Torear como un aspecto orgánico, vivo. Cada uno con su maestría, muestran el crecimiento de la Tauromaquia según los estilos y las épocas. Estos artistas han hecho evidente la evolución del toreo mediante obras de arte que han subsistido hasta nuestros días. Pero de los años 70 para acá con una merma, la diversidad...llegando a la monotonía. Algo que hace llegar al último periodo de la clasificación.

-El periodo decadente. En Grecia se agotaron los temas. En la Tauromaquia también. Estamos asistiendo a una corriente única de crianza del toro bravo, del toreo y de pensamiento. Se agotan las formas. Hoy día los artistas, (salvo geniales excepciones), se dedican a imitar a los compañeros, tanto en toreo, como en ganaderías a las que se enfrentan. Todos quieren llegar a la perfección. Con el toro de hoy día se hace virtuosismo del detalle, pero monotonía en el trazo: largura y sin estrecheces. Ya no se busca la grandeza, se busca el toreo más cómodo y rápido para llegar al triunfo. Se han olvidado de la Belleza buscando enfrentarse a toros insignificantes como los del pasado domingo en La México. Con todas estas cosas, se está llegando a un concepto mezquino de belleza, un estilo rígido de pensamiento y opinión y vertical en cuanto a afición, convertida cada vez más en fanática y condescendiente con todo lo que haga "su" torero.

jueves, 24 de octubre de 2013

Un alma sutil e injustamente olvidada del toreo: Juan Mora

En estos momentos me apetece escribir sobre la injusticia que creo se está haciendo con el diestro Juan Mora y su arte. Un arte, el del extremeño, que me recuerda al estilo del pintor francés Camile Corot al impregnar al toreo de ambiente, de atmósfera...de traducir en el ruedo las sensaciones estéticas como punto de apoyo.

Juan buscó la forma como algo orgánico, mostrar que torear es un hecho dotado de vida y sentido. Su toreo es, por eso, la negación de la mediocridad. En su larga carrera siempre se ha presentado como un diestro repleto de energía pero al mismo tiempo de un buen gusto que no se sabe si es innato o adquirido con el paso del tiempo.

Busca la solided de la obra frente al toro pero con una galanura sutil y pulcra que se unen entre sí en cada muletazo. Juan Mora utiliza el desmayo como tono general de su arte, un sentido de lo bello y sutil que hace que la obra de arte adquiera vida. El desdén que imprime insinúa que ha abierto y entregado su alma al toro haciéndolo así estrecho colaborador y contagiando con su pausa la fiereza inicial de éste. Esa casta que una vez convertida en "forma", permite que la faena y que la obra de arte cobre vida, pero una vida de contagiosa tranquilidad como la que transmite Juan en su persona y que hoy, es injustamente olvidada.

Imagen:
Camile Corot "Lectura interrumpida" (1865-70) y pase del desdén de Juan Mora (no encuentro el autor)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Llegando a la frontera de la discriminación. Peligro

Volvemos a padecer un infame acto de censura de algo relacionado con el Arte de Torear por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Esta vez se trata de la prohibición de exhibir carteles de la exposición de los premios de fotografía World Press Photo al incluir la foto de un torero, de Juan José Padilla.

La censura se está convirtiendo en un peligro importante para la Tauromaquia y todas las expresiones artísticas que la rodean.

Sería de tontos no pensar que la censura existe y que es parte de nuestra cultura. La discriminación que se hace del Arte de Torear desde distintos ámbitos de poder afecta a nuestra vida real como aficionados a los toros y no por ello personas "de segunda", como ciertos políticos fascistoide-animalistas quieren hacer ver al resto de la sociedad. Se está llegando a una peligrosa frontera auspiciada con actos de discriminación como los puestos en práctica en la región catalana. Se está llegando al extremo de que los aficionados al Arte de Torear se empiezan a considerar como grupos homogéneos pero diferenciados.

Desde las asociaciones, profesionales y no profesionales, deberían establecer un ámbito de reuniones con los diferentes órganos competentes, para desarrollar un diálogo y que se llegue a reconocer la diversidad de la cultura, y dentro de ella la del Arte de Torear.

Y es que nosotros los aficionados y amantes de la Tauromaquia, actuamos dentro de la legalidad, dentro de la cultura colectiva pero vivimos nuestras vidas de acuerdo con valores, ideas y creencias que vemos reflejados en el Toro, en el Torero y en las sensaciones que crean al unirse en el ruedo. Entendemos que esta especial sensibilidad, no puede ser comprendida por la cerrazón política que solo busca intereses supra-taurinos, pero lo que no debemos consentir es la discriminación, ya que, aunque con un punto más de sensibilidad, somos personas.

jueves, 10 de octubre de 2013

El trincherazo de Antonio Bienvenida y El Descendimiento de Roger Van der Weyden


Mirando la foto del trincherazo ejecutado por el Maestro (con mayúsculas) Antonio Bienvenida, me aflora la emoción comparada a la que brota cuando estás delante de "El Descendimiento" de Van der Weyden en el Museo del Prado. Este cuadro atesora toda la pintura flamenca, color, composición...como en el trincherazo del Maestro convergen todos los lances que requieren de una sensibilidad superior, de una capacidad solo alcanzable por los Grandes Maestros de la Historia del Arte de Torear.

En el Descendimiento los colores son puros, la imagen no puede ser más expresiva, algo que el trincherazo, cuando se ejecuta con maestría y "duende", llega al extremo de que el fondo del paisaje, la arena, se desenfoca y crea en sí un equilibro entre lo real y lo imaginado.

El Toro, como la Virgen en el cuadro, se acerca y desfallece, ella es asistida por Juan, en el lance será la muleta quien le recoge sutilmente, dulcemente. En el trincherazo, el torero entrega con su muleta el amor al toro a través de un giro sutil de la muñeca y un suave giro de cintura, como Cristo en el cuadro entrega el amor de su madre a Juan.

Por último hablar de a composición. El toreo, casi siempre se realiza en un cuadrado (imaginario), es decir, la figura del torero y el toro en el momento del embroque crean un cuadrado. Pues en el trincherazo (como en El Descendimiento de Van der Weyden), la diagonal lo transforma en un rectángulo. La contorsión del torero, oblicua, hace que el centro del pase, el embroque, determine el "ancho" del lance, es decir, donde termina. La curva que crean los dos cuerpos flexibles, toro y torero, como la Virgen y Cristo en el retablo, hace del Trincherazo un equilibrio perfecto, una oscilación cuyas diagonales dotan de vigor y sentido escultórico a una composición que sin esto, sería caótica y falta de emoción artística.

Imagen:
"El Descendimiento" de Roger van der Weyden. Óleo sobre tabla, hacia 1436. Trincherazo de Antonio Bienvenida. Foto: Cano

jueves, 3 de octubre de 2013

La preparación del Lienzo, el Albero y los Areneros

Vamos a tratar en este nuevo post de hacer otro parangón entre la Tauromaquia y las demás artes. Aunque parezca un tema sin apenas importancia, de la preparación del lienzo y la función de los areneros en una plaza de toros depende mucho la calidad final de la obra.

Y es que en ambos casos la preparación de la capa donde se representará la obra de arte tiene dos funciones: Una Física ya que el albero, al igual que la capa de preparación en la pintura, actúa como soporte artístico de la faena. Por tanto se ha de procurar que el ruedo esté preparado, obteniendo una superficie refinada y lisa. Los areneros deberán aplanar y unificar irregularidades para proporcionar estabilidad y consistencia, tanto al torero, como al toro.

La otra función será la estética, ya que una buena preparación, tanto del albero como del lienzo de la pintura, será clave en el resultado final.

El albero ha de estar en un punto firme pero suave a la vez. El arenero "tensará" la arena para impedir que la obra de Arte más suprema que existe se resquebraje por un  tropezón que haga que el toro se separe del torero, o viceversa.

Podrían usarse otros soportes pero, en una plaza de toros, no hay nada capaz de igualar la sensibilidad que da la arena y llega a los tendidos. Sensibilidad que llega tanto porque un hombre que crea arte burlando a la muerte y un dios de la Naturaleza, el Toro, están en contacto con uno de los cuatro elementos, La tierra.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Picadores, monumentalidad en el Arte la Tauromaquia

Desde siempre he sentido una admiración especial por una figura fundamental en el transcurso de la lidia: El Picador. Ya hemos hablado en varias ocasiones en este "libro" de su labor, pero hoy me gustaría tratarlo como aquella figura de la obra que con solo su presencia, impresiona.

Cuando salta al ruedo aparece una forma, un dibujo escultórico. Con el caballo compone un volumen creando espacio que no le abandona hasta que no se retira del albero. Debajo del castoreño se crea un misterio con la mirada en penumbra, los golpes de luz de la chaquetilla dorada son decisivos para que todas las pupilas de la plaza se centren en él.

Como un coloso encima de su caballo, una figura monumental por su grandeza, tanto física como trascendente dentro de la lidia, que recuerda a los profetas que pintó Miguel Angel en la Sixtina sentados en sus tronos y que en la Tauromaquia se transforman en monturas.

Hermosas figuras de músculos tensos que parecen despertar de su letargo en el momento del encuentro con el toro. Enérgicos, llenos de vida, tan plenos que seguramente Miguel Ángel los hubiera retratado en el techo de "su" capilla, y el pintor simbolista William Blake los hubiera querido soñar para sus dibujos.

Imagen:
Picadores, el 12 de mayo de 2013 -( FotoCuadrilla) . Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com

martes, 24 de septiembre de 2013

TODOS CON #BARCELONATAURINA


Se cumplen dos años del cierre totalitario de la Monumental de Barcelona. Hoy lanzamos un mensaje unitario en defensa de algo que es evidente y que nunca nos debieron arrebatar:
#BARCELONATAURINA.

En un hecho histórico de unión taurina, más de 60 blogs y web, reivindicamos un derecho como es el de la libertad de ir a los toros en Barcelona.

HISTORIA 

Barcelona está unida a la tauromaquia y eso es algo que nadie puede esconder. Sólo hay que repasar la historia de la mano de José Morente (http://larazonincorporea.blogspot.com.es/) e irnos de su mano a una corrida de toros en Barcelona. Eran 3 las plazas de toros que llegó a tener la ciudad condal. Hoy vamos a una corrida en 1912 en Las Arenas:






Barcelona. 9 (12,30 de la mañana)

El ambiente para la corrida de la tarde es sensacional. El festejo ha sido organizado por el aristocrático Círculo Ecuestre que reúne a lo más granado de la Sociedad catalana de la época.
Como además el fin es benéfico (para los damnificados de la guerra del Rif) y asesora a las Presidentas honorarias el simpar Guerrita, toda Barcelona se ha dado cita en la plaza en la que seguro no cabrá un alfiler pues se espera un llenazo.





Guerrita muy bien acompañado como se suele decir por las presidentas de honor a las que asesoraba: Las señoritas Josefina Julia, María Desvalls, Inés Sagnier, Mercedes Bosch, Manolita Ricalt, María
de Sentmenat, Mercedes de la Riva e Isabel de Satrústegui.

Barcelona responde y así recibe a Guerrita. En Las Arenas no cabe un alfiler.










EL TOREO Y LA ECONOMÍA. SIN RAZONES PARA EL CIERRE.

El cierre de la Monumental de Barcelona estuvo plagado de mentiras. Nadie mejor que el profesor Juan Medina en su estudio "Barcelona: la posibilidad de una isla" ha desmontado uno a uno los mitos de un cierre totalitario y sin sentido. De lectura obligatoria su blog Tauroeconomía http://escalafon.blogspot.com.es/

1- Contra el rumor generalizado de que cada vez se celebran menos toros en Barcelona


Aquí demuestra cómo la reducción de festejos en Barcelona va a la par con el resto del país.

2- Contra el rumor interesado de que nadie va a los toros en Barcelona Monumental de Barcelona -

Aforo: 19.582 espectadores   
Temporada 2010 - 18 festejos mayores
Entrada total: 129.000 espectadores
Entrada media: 7.200 espectadores
Entrada máxima: 14.700 espectadores (18 de julio: Fundi, Juli y Manzanares con toros de Victoriano del Río)

Espectadores por festejo: 5.900 4.900 4.900 6.500 9.800 4.900 9.800 14.700 9.800 6.500 4.900 4.900 4.900 4.900 f4900 4.900 9.800 11.750

En el estudio amplía los datos al año 2009 y hace una esclarecedora comparación con el basket.

3- Contra el rumor -paradójicamente tomasista-de que sólo José Tomás garantiza la rentabilidad de los toros en Barcelona. No sólo José Tomás es rentable allí.


Para finalizar deja claro el impacto económico de los toros en Barcelona para su economía:


Una demostración clara de la realidad de un cierre totalitario. El estudio completo pueden encontrarlo en escalafon.blogspot.com.es/2011/06/toros-en-barcelona-la-posibilidad-de.html . 

EL TOREO EN LA MONUMENTAL (DATOS)

Es imposible repasar 100 años de toreo en La Monumental en pocas líneas. En su ruedo se han visto triunfos, sangre, gloria y dolor han ido de la mano. Unos datos sobre la plaza y el toreo allí pueden resumirse de la mano de Datoros.com: http://datoros.com/

Cataluña fue la Comunidad autónoma que MÁS FIRMAS recogió EN TODA A ESPAÑA a favor de la ILP Taurina

Lluis Companys, líder de ERC y presidente de la Generalitat, presidió festejos taurinos en Barcelona y Sevilla

Potrico, de Pablo Romero, fue el 1º TORO INDULTADO en La Monumental. El festejo se suspendió al no querer entrar al corral

Si se juntaran todas personas que votaron al PACMA en Barcelona en las elecciones de 2012, NO LLENARÍAN la Monumental

Desde el año 2000 se han indultado en Barcelona cuatro toros. Finito de Córdoba a Zafiro de Torrealta (2000), José Tomás a Idílico de Núñez del Cuvillo (2008), Miguel Tendero a Rayito de Valdefresno (2010) y Serafín Marín a Timonel de Jandilla (2010).

Núñez del Cuvillo es la ganadería a la que más orejas han cortado en La Monumental en todo este siglo, seguida de Domingo Hernández – Garcigrande y Juan Pedro Domecq – Parladé.

En el año 2000 se celebraron en La Monumental  23 festejos taurinos. En 2011, última temporada en la que hubo toros, la cifra bajó a 16 festejos.

José Tomás es el torero que más veces ha cortado las dos orejas a un toro en Barcelona durante todo el siglo, seguido de El Juli y Serafín Marín. Entre los rejoneadores, Diego Ventura es el torero que más veces lo ha conseguido.

Alejandro Talavante ha toreado ocho corridas en La Monumental de Barcelona. Nunca ha cortado una oreja en esta plaza, en la que no toreó en la última temporada antes de la prohibición.

José María Manzanares es el último torero que logró cortar cuatro orejas en una misma tarde en Barcelona. Además, es la plaza de Primera Categoría en España en la más ha salido a hombros en toda su carrera.

El último torero mexicano que cortó una oreja en La Monumental fue Joselito Adame en 2009 a un toro de San Miguel. El último azteca que toreó en Barcelona fue Arturo Macías en 2010.

La última Puerta Grande que consiguió César Rincón en España fue en La Monumental de Barcelona en septiembre de 2007. Fue su última corrida en Europa antes de su despedida y paseó tres orejas de un encierro de Núñez del Cuvillo.

Enrique Guillén es el último torero que tomó la alternativa en La Monumental. Fue un cartel internacional, con el colombiano Luis Bolívar como padrino y el mexicano El Payo de testigo, el 16 de agosto de 2009.



LA FUERZA DE LA UNIÓN. BARCELONA VUELVE A TENER VOZ.

El pasado día 19 de Septiembre, el grito de #BarcelonaTaurina sonó más fuerte que nunca en las redes sociales. En un acto a repetir de unión entre aficionados y profesionales del toro, se logró ser TT:



UN CANTO A LA LIBERTAD Y UN EJEMPLO DE LA FUERZA QUE TIENE EL MUNDO DEL TORO CUANDO SE UNE.

BLOGS Y WEBS QUE SE HAN UNIDO

AJTE
AMBITOTOROS
ARTETRASELOBJETIVO.BLOGSPOT
ASOCIACIÓN TAURINA DE CANTABRIA
BAILE DE CORRALES
BANDERILLAS NEGRAS
BASMALA (SILVIA BARCA)
BASTONITO
BERRENDITA
BLOG DE TAUROMAQUIA
CADILLACMURCIANO.BLOGSPOT
CASTA Y BRAVURA
CERO COBAS
CORNADAS PARA TODOS
CRISTINA PADÍN
CUADERNOS DE TAUROMAQUIA
DATOROS
DE MANO BAJA
DESCABELLOS BLOGSPOT
DESDE EL TENDIDO DOS
DESDE LA ALCARRIA
DE TOROS
DETOROSYMÁS
DIVISIÓN DE OPINIONES
EL CALLEJÓN.TV
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EL ESPORTÓN
ELITE TORO
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EL LIBRO DEL ARTE
EL TORO DE CENICIENTOS
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lunes, 23 de septiembre de 2013

Discrepancias artísticas a la crónica de Ruiz Villasuso

Leo con estupefacción la crónica en Mundotoro sobre la novillada de Concha y Sierra firmada por Carlos Ruiz Villasuso, donde más o menos viene a decir que estos encastes no ofrecen la "bravura" requerida para el "toreo de hoy día".

Ya en este blog hemos defendido al Toro como "material" para crear arte. Y según esta premisa, lo que dice el director de Mundotoro no se sostiene por ningún lado porque es como decir que hoy día el Arte de la pintura no es válido porque no se ha adecuado a los tiempos, que solo es válido el arte digital (por ejemplo).

Me explico. La novillada de Concha y Sierra es verdad que no salió como esperábamos pero, no por un encierro se deben defenestrar estos encastes e insinuar que solo un Arte de Torear es el válido. Pensamientos únicos como este es el que ha llevado a la masificación de un solo tipo de comportamiento, de mucha movilidad pero que engaña al ojo disfrazándose de "embestida". Ya que como siempre defiendo, no es lo mismo embestir que moverse.

Volviendo a lo que nos ha hecho intentar explicar la equivocación (por otra parte creo intencionada e interesada) de Carlos Ruiz Villasuso en la crónica, la "bravura y el toreo de hoy" no debe ser única y verdadera, es como decir que la pintura tradicional que hoy se sigue realizando no emociona tanto como una obra tecnológica (vídeo, cine o electrónica).

Es la pescadilla que se muerde la cola. Estas ganaderías, historia viva de la Tauromaquia, se han visto defenestradas por toreros, empresas y crítica. Y estos nuevos "gurús" del toreo de hoy (¿?), demandan que en una tarde, se equiparen a otras de su agrado que están en los carteles día sí y día también. No es excusa, verdad es, pero quizá si estos hierros lidiaran más, sus propietarios podrían ver donde está el error, pulir casta para no desembocar en genio, etc. Pero una tarde no es óbice para cargar con toda la caballería contra ellas. Démosles oportunidades como a otras y si de cuatro o seis tardes fracasan en todas, entonces podremos hablar de la necesaria adecuación.

Sin perder el sentido de este Blog, el Arte, recordar al Señor Villasuso que la ganadería "moderna" y del encaste que tanto alaba, es la más prolífica, verdad, pero también la más caótica ya que cualquiera puede ser ganadero, como parece que cualquiera puede hacer una obra digital con un ordenador y Photoshop, pero pocos consiguen dejar una obra y/o una ganadería de calidad y duradera.

Terminar diciéndole que en el Arte todo cabe, poesía, narrativa, escultura, pintura etc...pueden convivir con el Net.Art o la e-poesía para dotar de grandeza el Arte, como en la Tauromaquia pueden cohabitar Concha y Sierra y Juan Pedro, Moreno Silva y Jandilla...porque el Toreo durante su historia ha encontrado motivos (y muchas vías) para salpicarse de una mezcla más que interesante en un mundo donde la diversidad es su riqueza. Por eso, podríamos acabar diciendo que en un universo tan rico como el de los Toros solo es posible un Arte mestizo, por más que Villasuso y unos cuantos como el, nos quieran llevar a la corriente única y vertical de pensamiento.

Imagen:
Fran Gómez frente a "Pinguino" de Concha y Sierra en Las Ventas. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com

martes, 17 de septiembre de 2013

La rutina ,el peligro de familiarizar el Arte de Torear


Últimamente estoy notando un anquilosamiento de la Fiesta respecto a la rutina de carteles. Estudiando arte de entreguerras, un artículo del pintor italiano Giorgio de Chirico me ha hecho reaccionar sobre ello.

El Arte de torear ha de tener como último propósito crear sensaciones desconocidas y despojarse todo lo rutinario, de ahí mi crítica a esa inercia costumbrista en los carteles.

El arte de Torear debiera suprimir de su ideario la corriente única que las empresas han tomado como guía. Un empresario capaz debiera ser aquel que liberase de una vez por todas, la repetición de toreros y ganaderías que encadenan una feria con otra.

La Tauromaquia ha de vivir de sensaciones, como dice de Chirico "cuando expresó Nietzsche el placer que sentía al leer a Stendhal o escuchar la ópera Cármen. Una vez que se llega a "sentir", lo primero deja de ser un libro y lo segundo una obra musical". Lo mismo ocurre en la Tauromaquia: cuando el torero acopla su temple a la brava embestida del toro, el encuentro simple entre un hombre y un animal, se convierte en arte supremo, escultura en movimiento. Pero si presenciamos ese momento siempre con los mismo artistas frente a los mismos toros, todo se vuelve "familiar".

Creo que si esos toreros (generalmente figuras) anunciados en infinidad de ferias, se midieran con otros emergentes del interés de la afición frente a ganaderías que, aunque de otros encastes, supusieran también un aliciente, el público y el aficionado podría comparar y así elegir entre lo que más sensaciones le suponga.

Porque la revelación de una obra de arte,(y más en los toros), puede presentarse de improviso, cuando menos se espera, y su estímulo puede llegar por la variedad en los carteles, tanto de toros, como de toreros. Ya que aunque los cánones del toreo sean para todos semejantes, simplemente por estar realizada por uno u otro artista, o frente a un encaste u otro, puede llegar en cualquier momento la transfiguración del Arte de Torear.

Imagen:
Fernando Robleño con Arte en Mont de Marsan 2013 frente a un toro de José Escolar. Foto: PhOtAuRiNeS del Blog: http://photaurine.blogspot.com.es/

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Admiración

Si el torero es o no artista, si al arte de la muerte se le puede o no llamar Torear,...la tarea más ardua del intelecto es explicar ese misterio, esa belleza.
Valga mi promesa de que no es adulación, si no mi más sincera admiración por que lo más importante de leer de toros, del toreo, es satisfacer el sentimiento del lector sin abandonar la coherencia en la escritura que da la confianza en sí mismo.
Como dijo Emerson "Hay un trabajo para el arte mayor que las artes", a lo que añado, que es "el contarlo".

Va por tí, "Mashuca"

martes, 3 de septiembre de 2013

Sobre la tarde de Mérida y la banalidad del Arte de Torear

Volvieron los toros a TVE. Me gustaría dejar un breve comentario sobre la preocupación que me sobrevino al presenciar una tarde que podía haber sido muy importante pero el exceso de triunfalismo hizo que, para la concepción que tengo del Arte de la Tauromaquia, acabara siendo una obra cuasi banal.

El espectador que se dio cita en la plaza de Mérida, muy libre de ello, acudió con una concepción de lo que sería la tarde hecha de casa. Nada importaba, todo sería triunfo, como así fue.

El propósito de este post, es intentar mostrar la concepción de que el Arte de Torear ha de ser más serio. El domingo la Tauromaquia se convirtió en un arte completamente banal; un arte particularmente cotidiano, algo en lo que nunca puede llegar a convertirse porque si se pierde la seriedad, con el trasfondo de la tragedia, sería su muerte súbita. Las risas en el callejón, las orejas baratas, el cantar delante de un Toro, hicieron que el Arte de Torear perdiera la categoría de arte elevado, para convertirse en un arte intermedio que, eso sí, da mucho glamour a los que gustan y son seguidores de este tipo de corridas.

El espectáculo que pudimos ver el domingo con las cámaras de Televisión Española, desdibujó lo creado durante mucha historia, mucho esfuerzo. No digo con esto que el Artista, Alejandro Talavante, no hiciera un esfuerzo ya que simplemente con estar delante de un toro, de la condición que sea, ya lo requiere. Pero por ejemplo, la trivialidad del ganadero pidiendo un indulto con aspavientos hizo que se convirtiera en uno de los representantes más claros de esa banalidad.

Sostengo por tanto que la Tauromaquia no puede llegar nunca a perder su carga de seriedad porque simplemente llegaría a su término. El Arte de Torear no puede ser sustituido por un Arte Triunfalista que lo eleve a banal por encima del Arte que se crea burlando a la misma muerte, por encima del rito donde muere un animal y por encima de lo Sagrado que es Torear.


Imagen:

Desplante de Talavante, Foto: Arjona para http://www.aplausos.es/

viernes, 23 de agosto de 2013

Matías Gonzalez y el Arte de la Tauromaquia como una Lotería

Ayer se produjo un hecho en la plaza de toros de Bilbao que no ha dejado indiferente a nadie. El presidente Matías González, privó de la segunda oreja (consiguiente salida a hombros) a Iván Fandiño, siendo ésta mayoritariamente pedida por el público y lo que es peor, avalada por prensa, afición y profesionales ya que la faena bien lo merecía. Vamos a reflexionar sobre el papel de los presidentes como "jurado" de este "Salón de las Artes plásticas" como es La Tauromaquia.

Bien es verdad que defiendo el valor del toreo realizado en el ruedo, que poco me importan las orejas. Pero para salir por la Puerta Grande, queramos o no, hacen falta y ese triunfo será más sonado y llegará a otras estancias de la sociedad a través de los medios de comunicación si se produce esa salida. Llegará el toreo no solo por las cornadas, también por los triunfos.

Aclarado esto, vamos "al turrón". Y es que una tarde de toros no puede convertirse en un concurso, en una lotería y donde los premios se concedan por "decretazo". Ayer un presidente decidió personalmente no otorgar la segunda oreja a Iván Fandiño y tanto los artistas, la prensa, como el público desconocen, tras el valor que tuvo la obra frente al encastado toro de Jandilla, los argumentos que hicieron posible ese rechazo a premiar al diestro. Por lo que se vio en el ruedo, parece faltar un veredicto razonado y da que pensar y plantearse algunas dudas: ¿gusto personal?, ¿necesidad de notoriedad?...pero parece que en este mundo, a veces es preferible el silencio, sin darse cuenta que esta actitud denota prepotencia.

La Tauromaquia, el toreo, es un cúmulo de imágenes creadas por un artista frente a un toro, de una labor artesanal donde se requiere algo más que destreza, se requiere poner en juego la vida misma, y más frente a un toro como el de ayer de Jandilla. Por ello, un presidente debe valorar, analizar y acordar con sus asesores y no sencillamente seleccionar y premiar según ego personal.

Que no se me malinterprete. Hay faenas que por mucho público que la pida, no pueden ser merecedoras de premio si no llega al nivel de exigencia que requiere tanto la plaza, como la misma Tauromaquia, no se trata de ser triunfalistas y el aquí "todo vale" pero la faena de Iván Fandiño merecía dos orejas, si o sí.

Matías González se desentendió de su función que es la de valorar objetivamente el valor artístico de las creaciones en el ruedo. Esa valoración si se hace correctamente ayudaría y mucho a difundir los valores por los que El Toreo ha sido llamado a ser una de las Grandes Artes. Pero con actitudes ególatras y personales, como las del presidente de Bilbao ayer provocan que, primero las creaciones en el ruedo, cuando son tan meritorias como las de Fandiño ayer, carezcan de valor para propios y "extraños". Segundo, que una obra de arte en el ruedo llegue a ser aceptada o rechazada sin argumentos coherentes. Tercero, se obvia que un triunfo importante, y con mérito, fomenta la Tauromaquia y su estética entre otros sectores de la sociedad llegando a ellos en forma de noticia (no solo han de llegar las cornadas). Y Cuarto, y último, que el artista no se involucre, que su esfuerzo llegue a ser nulo y se limite a realizar la faena como mero trámite sabiéndose "en manos" de una decisión personal y carente de sentido.

Lo dicho, no se trata de premiar por premiar, de otorgar orejas por el simple hecho de que las pidan un autobús de seguidores y 60 guiris, pero cuando una obra de arte es rotunda frente a un toro encastado, la Tauromaquia no merece ser ninguneada, aunque solo sea por ética profesional o por honestidad, porque para su subsistencia necesita de personas que sepan cuales son sus valores estéticos, conceptuales y sobre todo meritorios que nacieron con ella.

Imagen:

Fotomontaje. Matías González (Foto marca.com). Ivan Fandiño comenzando la faena. Foto: Arjona para http://www.aplausos.es/

lunes, 19 de agosto de 2013

La cuadrilla de Javier Castaño y el "ayudante" en el Taller de Verrocchio

De un tiempo a esta parte se ha creado una polémica alrededor de la cuadrilla de Javier Castaño y su, para algunos, demasiada relevancia y protagonismo las tardes que actúa su matador. Pues bien, desde el Arte, convendría hablar de ello haciendo un parangón con la importancia de los ayudantes en los talleres de pintores como por ejemplo el de Andrea del Verrocchio, en la Florencia de la segunda mitad del siglo XV, y por donde pasaron artistas como Leonardo da Vinci, Sandro Botticelli, Perugino o Ghirlandaio.

Javier Castaño, como lo hizo Verrocchio en su taller, deposita una confianza inusitadamente grande en sus ayudantes. Se ha rodeado de profesionales del arte de Picar, de la Brega y Banderillas como son Tito Sandoval, Sánchez Muriel, Marco Galán, David Adalid y Fernando Sánchez. En el taller florentino del Renacimiento se llegó a tener tanta confianza de la capacidad de los ayudantes que era imposible saber si la obra estaba realmente realizada por el maestro.

Salvando las distancias artísticas y por tratarse de artes dentro de la lidia completamente diferentes unas de otras, Javier Castaño, deja total libertad para que sus "ayudantes" muestren su maestría y brillantez, produciendo así obras de elevada calidad, no meros trámites, en una época del Toreo que no espera que un subalterno sea un artista, un genio solitario dentro de un conjunto y que pueda mostrar su creatividad individual.

Por todo ello, es absurdo minimizar y querer restar importancia a todos los actuantes que hacen posible la obra de arte en el ruedo. La Tauromaquia es un arte colectivo, y si cada uno dentro de su labor contribuye a ensalzarlo, mejor. No hay que olvidar, sin embargo, que el Torero destaca sobre el resto, siendo tanto el que realiza el verdadero arte como el que dirige la "obra", es la mente creativa.

La importancia de Javier Castaño es que ha sabido otorgar unidad, propósito y coherencia a todos los elementos que componen la Lidia para convertirla en un Arte Total, rodeándose  para ello de "ayudantes" que en realidad son verdaderos artistas en sus labores, como antaño hizo Verrocchio para dotar de importancia a su taller.

Imagen:
Cuadrilla de Javier Castaño dando la triunfal vuelta al ruedo en Madrid el pasado 1 de junio, en la Feria de San Isidro y portada de la "Vitta de Andrea del Verrocchio" de Vasari . Foto: Iván de Andrés

jueves, 25 de julio de 2013

La Tauromaquia, un arte para niños

En las comparecencias del Congreso el gurú antitaurino Anselmi anunció la puesta en marcha de una nueva ILP (PanyToros) donde una de las propuestas es el "Alejamiento de las niños de cualquier actividad taurina.". Eso es atentar contra la libertad de decisión de los padres además de menoscabar el acceso a las distintas formas de representación artística del niño, impidiendo así que se relacione con un mundo extensamente rico en relaciones, historia y expresión.

Lejos de lo que creen los intransigentes animalistas, en La Tauromaquia los niños y niñas encuentran un lugar donde ampliar y diversificar experiencias hasta ahora desconocidas. El Arte de torear es un vehículo de expresión (tanto gestual y corporal como verbal, pasando por plástico, de expresión musical, escritura, etc.).

Si se aleja a los niños de este Arte, se atenta contra la libertad de la persona, y más en el momento de aprendizaje donde se interesan y aprecian las obras artísticas representadas en el ruedo, dándolas así en su interior un significado para llegar a su compresión y al mundo al que pertenecen.

El toreo es un estímulo para ellos. El niño explorará esa realidad y si no le convence, él mismo la descartará de su conocimiento e interés, pero no se le puede prohibir el poder acercarse a ella porque quizá haya uno al que le guste sentir la seda del capote, de admirar a un semidios como es el torero y a un Dios de la Naturaleza como es el Toro Bravo,...Porque para muchos lo que importa es el proceso, la Fiesta el rito y no, como erróneamente piensan, la sangre.

Señores antitaurinos, no priven la capacidad de decidir, de probar lo maravilloso que es este mundo y dejen descubrir, explorar y, ¿por qué no?, crear, al niño dentro de este misterio que es la Tauromaquia, donde lo importante para ellos no será el resultado sino el descubrimiento de un mundo maravilloso donde el momento culmen todavía está en proceso, como todo lo largo que dura el natural soñado por nosotros. Ah!, y que también fuimos niños.

Imagen:
EL Juli y Miguel Ángel Perera con los niños en Santander. Foto: @InfoMAPerera

viernes, 12 de julio de 2013

De la geometría al espíritu. Miguel Ángel Perera y El Greco

En el Arte de Torear ha de quedar bien sentado que lo bello se consigue a través del alma y la claridad de ideas. La tragedia se manifiesta simplemente por el mero hecho de realizarlo. Una vez dicho esto, vamos a tratar hoy del arte de Torear de Miguel Ángel Perera, al que todavía no habíamos dedicando un post en este blog, y a quien sus forma de alargar el trazo, recuerdan al manierismo de Doménikos Theotokópoulos, El Greco.

Esa forma de torear de Perera nos lleva a recordar las líneas de las figuras de el pintor cretense sobretodo de sus grandiosos Cristos. Igual que otros muchos toreros han optado por el naturalismo, por la cadencia, Miguel Ángel se ha decantado por un toreo donde se presiente la pureza de las lineas ideales y geométricas.

Su manierismo es algo más que el capricho del arte. Demuestra que el toreo no es un juego alegre, demuestra que torear es un viaje misterioso hacia un mundo lleno de peligros donde el hombre es capaz de salvarse o condenarse. Como en los cuadros de El Greco, en el toreo "alargado" de Miguel Ángel, se enlazan entre sí lo real en el momento del embroque con lo irreal al término del pase, lo físico del contacto con el toro, con lo metafísico que se encuentra en esa segunda dimensión donde acaba el Toro al salir del pase, cuanto más largo mejor.

Ese es el momento en que la materia en forma de Toro se ha volatilizado y llega a dios de la Naturaleza y donde el torero se espiritualiza. Perera lo consigue apostando por la simplicidad geométrica de su toreo. El extremeño, no se si adrede, convierte la geometría en espacio, en largura, como las figuras de El Greco disponían para llegar al espíritu.

Imagen:
El Explolio, de El Greco 1579 Catedral de Santa María de Toledo y Miguel Ángel Perera en Valladolid 2012. Foto: Miguel López http://www.miguelangelperera.com/

jueves, 4 de julio de 2013

El caso de El Plantío y el Arte de Torear en tiempos de demolición

El tema que más está dando que hablar estos días en los foros taurinos es la decisión del Ayuntamiento de Burgos de demoler su plaza de Toros, El Plantío, y la promesa de levantar un coso multiusos en lugar de la misma. Todos sabemos el peligro que esto supone. Tenemos recientes casos como Illumbe, en el que su cosos multiusos se va a usar para todo menos para lo que fue concebido que es dar toros.

Yo, que siempre he defendido que la plaza de toros es un museo donde se expone Arte, la trato como tal, como un espacio maravilloso, estimulante, irritante, frustrante, espantoso, condesciente, aburrido, arcaico, excitante, descubridor...y todas las plazas, por históricas que sean pueden ser todo esto a la vez.

En la plaza, como en el museo, todo varía desde la óptica del espectador pero también evoluciona con la historia y la realidad social de cada momento. En estos tiempos estamos sufriendo en España un peligroso cambio cultural respecto a la fiesta de los toros fruto de la dejadez de los medios de comunicación generalistas y de fanatismos animalistas que con sus tentáculos, llegan a la política más radical.

La Tauromaquia ha sido sometida a un último plano, destruyendo sistemáticamente gran parte de identidad del pueblo español.
Cada vez son más habituales las noticias de aniquilamiento de bienes, tanto materiales (como el caso de la Plaza de Burgos), como inmateriales, (como el derecho fundamental de los padres de llevar a los menores de 12 años a los toros en Galicia).

A todo esto, la "Industria del Toro", sigue en su letargo. Todos echamos de menos emprender programas de actividades para fomentar la Tauromaquia, sus valores, y concienciar tanto a los responsables políticos como a los directores de medios de comunicación privada, de hacer un tratamiento igualitario de la cultura, incluyendo la Tauromaquia, y proteger así el patrimonio histórico-cultural que va asociado a ella del peligro que la acecha.

La idea debería ser resaltar la diversidad cultural, económica y social de la Tauromaquia en estos tiempos que estamos inmersos donde se hace cada vez más presente la violencia antituaurina, el fanatismo animalista y el saqueo de bienes taurinos esta llegar a demolerlos o mandarlos al más absoluto ostracismo (como hemos visto que ha ocurrido en El Plantío de Burgos).

La "industria del toro" debería dejar de perderse en orgullos pasados de pintores y poetas, y fomentar soluciones a los errores y políticas equivocadas que está llevando a la Tauromaquia hacia un precipicio sin fondo.

Imagen:
Plaza de toros de El Plantio (Burgos).Foto: Santi Otero para http://www.elmundo.es/elmundo/toros.html

miércoles, 26 de junio de 2013

El Fin previsible por deterioro de Zalduendo.

Mucho se está hablando de las intenciones de Fernando Domecq de abandonar la cría del toro bravo y dejar así un futuro incierto sobre la vacada de Zalduendo. No sabemos las causas ni quien le ha "empujado e insultado" para tomar esa decisión, pero lo que está claro es que desde hace uno años sus toros, (como material y soporte para la obra de arte en el ruedo), han venido sufriendo un deterioro en su comportamiento hasta desesperar al artista más acostumbrado a sus dóciles embestidas.

El deterioro. El toro es el sustento y soporte del Arte de Torear como lo es una tela o lienzo en la pintura. Los dos son estructuras muy complejas. La tela se tensa en bastidores por lo tanto está sujeta tanto a la fuerza tensora de la tela como a las tensiones que provoca el bastidor. Pues bien, en el manejo y selección del toro, también confluyen y se enfrentan dos fuerzas, la de mantener la bravura y fiereza en su comportamiento y a la vez la cualidad de ser amoldable y alcanzar la nobleza para ser toreado, pero sin perder nunca ese punto de ferocidad. Ese es que quid de la cuestión, el buen ganadero será el que trate de dominar esas dos tensiones.

Esas fuerzas pueden variar en un momento y, como se suele decir, "irse la ganadería" para uno u otro lado. Para el del exceso de genio o el de llevar al extremo la toreabilidad y nobleza hasta parecer animales domesticados en detrimento del merito de lo que se realice en el ruedo, que a la postre es hacia donde ha derivado Zalduendo.

Cuando se selecciona con un punto más de casta y fiereza se puede hacer frente a las tensiones y distensiones, como el lienzo joven, pero cuando solo se selecciona para "no molestar" al torero todo se vuelve quebradizo, sufriendo un dramático descenso en la tensión de las dos fuerzas a las que hacíamos antes referencia (casta y nobleza), imitando al lienzo cuando envejece.

En Zalduendo han aparecido grietas, deformaciones, desconsolidación en lo que debe ser el comportamiento del toro bravo. La búsqueda de la toreabilidad por parte de Fernando Domecq y la predilección de sus toros por las figuras modernas ha hecho que se convierta en una ganadería muy inestable y que ese proceso continuo de cuasi-domesticación, haya llevado a desembocar en el deterioro y fin, que por otro lado, tarde o temprano, se preveía inevitable.

Foto:
Jose María Manzanares frente a un desfondado y ruinoso toro de Zalduendo en la Feria de Hogueras (Alicante) en 2010. Foto tomada del blog de Andrés Verdeguer http://cornadasparatodos.blogspot.com.es/

martes, 25 de junio de 2013

El necesario Renacimiento de la Tauromaquia

Creo se está llegando a un punto de Tauromaquia gris y vulgar, (por más que periodistas "afines" nos quieran 'vender' lo contrario), donde se ha perdido el gusto por el toreo clásico, por los cánones y donde solo importa ligar y ligar sin tener en cuenta las formas. Ven sublimes faenas donde solo hay toreo al hilo, eso sí, suplido con una mano muy baja y un pseudo poder a toros de muy "fácil" manejo.

Creo y espero, una renovación de esta etapa oscura (aunque nos la 'vendan' como magnífica) y llegar a un periodo artístico de esplendorosa manifestación de la cultura taurina como lo fue el Renacimiento en las demás artes.

Igual que en los albores del siglo XV se transformó la pintura, escultura y arquitectura volviendo a la antigüedad para mejorarla, en el XXI es necesaria una renovación del arte de torear y volver a las formas clásicas. La Tauromaquia necesita una explosión de vitalidad, de lograr lo más difícil y arriesgado frente al toro, como lo hicieron artistas como Brunelleschi en la arquitectura o Donatello en la escultura. Aquellos artistas buscaban lograr hazañas portentosas, llegar más lejos cada vez en el campo de las artes.

Hoy nos dicen que El Juli, por ejemplo, no tiene techo. En mi entender no tiene techo en una Tauromaquia la cual no sale del toreo aceptado por cierta parte de público y prensa y en el que cree sincera e internamente, (algo de alabar). Pero son formas anticlásicas, de figura forzada de cintura para arriba y mano muy baja, pero con el tercio anterior demasiado fuera de la trayectoria del toro (véase la imagen). Y como digo, solo es mi visión.

La palabra Renacimiento significa vuelta a nacer. Por ello la explosión de la Tauromaquia debería ser un deseo de regresar a la plenitud de los cánones del toreo, del concepto de ganar terreno al toro, de cargar la suerte y si la condición lo permite, rematar el pase enroscado a la cintura. Un culto, en definitiva, a las formas que un día llenaron de gloria a los Maestros de la Tauromaquia.

Un ejemplo es la imagen de Javier Arroyo que ilustra esta entrada: Ángel Teruel en Madrid como un hombre del Renacimiento intentando volver a lo clásico. Si algún día, las figuras del toreo intentan volver a "lo clásico", inventarán y conquistarán, sabedores de ello o inconscientes, "lo moderno" y con ello el futuro de la Tauromaquia estará asegurado.

miércoles, 19 de junio de 2013

La monotonía se apodera peligrosamente del Arte de Torear

Acaban de salir los carteles de varias ferias y todos confluyen en un mismo abismo: La monotonía. La Tauromaquia no puede estar confeccionada por ferias monocromas, no puede ser simple en sus formas porque uno de sus sentidos es estimular sensaciones de belleza.

Dentro del Arte de la Tauromaquia tenemos diversidad de estímulos para producir interés en los carteles de las ferias y ser aprovechados para romper la monotonía reinante en la Fiesta. La gran variedad de toreros y de encastes pueden producir un ritmo en la obra de arte acentuándose mejor si alternamos esas "piezas" con imaginación por parte de las empresas. ¿Por qué restringir la libre elección del aficionado a deleitarse con una u otra embestida? ¿Por qué, señores Figuras del toreo, imponer límites al Arte?.

La uniformidad amenaza a la Tauromaquia como una capa negra de pintura que se extiende por el albero. El arte de Torear no es academicismo, no es monotonía y aburrimiento. El verdadero Artista emplea su propio genio frente a cada particular embestida, nutriéndose de las experiencias que cada toro le da. La variedad de encastes, permitiría a la Figura del toreo afirmar su maestría, usando los recursos de su arte, de su instinto para poder ofrecer a través de su inteligencia una Tauromaquia sensible al aficionado realizando su arte ante todo tipo de toros.

El peligro es que al espectador, al aficionado, (si no es un "ultra" fanático de ciertos toreros y le da igual a qué se enfrente), esta monotonía le puede llegar a desilusionar. Ahora bien, si la Tauromaquia volviera por sus fueros y la Figura del Toreo hiciera el esfuerzo para mostrar toda su dimensión artística frente a los numerosos matices de comportamiento que ofrecen los distintos encastes de bravo, sería ámpliamente recompensada esa búsqueda de la obra de arte digna de la Tauromaquia.

Termino diciendo que la monotonía es una grave amenaza para el arte de torear ya que las obras en el ruedo - con excepciones - pueden llegar a realizarse sin pizca de imaginación y falta de espíritu creador.

Imagen:
“Crosby“ Richard Serra. , 1989. Pintura monocroma oleosa sobre papel. Cartel de la Feria de Almería 2013 (todos los festejos con un mismo encaste)

miércoles, 12 de junio de 2013

Dura crítica al rejoneo. Un arte que se desvirtúa por momentos

Vaya por delante mi respeto hacia el aficionado al Rejoneo (algo, por otra parte, que no se encuentra entre mis pasiones dentro de la Tauromaquia, pero que acato con mesura por considerarse un arte más dentro de ella). Este escrito sirve para mostrar mi más absoluta repulsa hacia lo que está degenerando el rejoneo: un Arte populista y meramente mercantilista, en el que solo importa el éxito del hombre, llegando incluso a tratar al Toro como objeto para su fin, privándole de la importancia que se merece dentro de la Tauromaquia.

El ejemplo más claro se está produciendo en el caballero sevillano Diego Ventura, cuyas actuaciones entran casi en el baremo del esperpento, adoleciendo de un grosero populismo en el que solo cuenta su ego personal. Presenciando alguna de sus actuaciones, (dejando de lado la buena doma que muestran la mayoría sus caballos), no parece sino que se está presenciando un espectáculo alocado, triunfalista en el que se alcanza la falta de respeto llegando a ofrecer como un lance los bocados de su caballo al toro.

Choca, desde luego, que dicho espectáculo se pueda englobar dentro de una misma feria junto a mismísimas obras de arte en el ruedo. Choca también que esos lances puedan considerarse "Arte del rejoneo" como el toreo clásico a caballo de hombres como Angel Peralta, Bohórquez, Álvaro Domecq, Manuel Vidrié, etc.

Sinceramente es para lamentarse porque la Tauromaquia está llamada para perpetuar y llamar la atención de la cultura de un país; pero cuando una manifestación de ésta se desvirtúa, (como está ocurriendo en el rejoneo de la mano de Diego Ventura), mezclándola con intenciones puramente mercantiles, solo sirve para prostituir el buen gusto del aficionado y público hacia la Fiesta de los Toros, además de ser un estímulo erróneo, antes que a los que quieran ser verdaderos artistas a caballo, a los que quieran hacer del rejoneo simplemente un mercadeo.

Imagen:
Diego Ventura a lomos de su caballo "Morante" mordiendo el morrillo al toro en la pasada Feria de San Isidro. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com

jueves, 6 de junio de 2013

El insulto se asienta en la Tauromaquia. Crítica y Respeto

"Mierdecillas", "Aficionadillos", "Cuatro tiros bien daos", "Tontitos"...y por supuesto el famoso "Baja Tu", son expresiones que se han puesto de moda entre los profesionales del toro (actuantes y cronistas), para referirse al aficionado que no tiene los mismos gustos y opiniones respecto a la forma de entender la Tauromaquia.

Situación grave porque se está perdiendo el respeto a quien sustenta este espectáculo. Una grave equivocación por parte de los profesionales. Respecto a ello, me vienen a la cabeza las palabras de Nietzsche cuando dice en su obra Ecce Homo: "yo no ataco jamás a personas - me sirvo de la persona...".

Critico la corriente única que unos y otros quieren imponer sobre los gustos del aficionado, y apoyo que lo que tenían que hacer es dar a conocer la Tauromaquia, en todas sus facetas, por medio de la razón. Me explico.

Al contrario que pasó con Eurípides, el cual llevó hasta el escenario al espectador para que público aprendiera a razonar sobre la obra, la Tauromaquia la deberían presentar los profesionales como ejemplo de justicia y virtud, pero sin olvidar que es trágica, es dolor y alegría carente del sentido que da la emoción individual de cada espectador, no de una masa, esa es la grandeza.

El artista de la Tauromaquia y los profesionales que ella genera, se tienen que acomodar a los gustos del público, y éste nunca perder el respeto por el Arte de Torear y el que torea.

Una de las posesiones más valiosas que ha generado la Tauromaquia a lo largo de toda su historia es el respeto a la diversidad de gustos portando con orgullo los estandartes más altos al servicio del público e integridad del espectáculo.

Los profesionales del toro (incluyendo a la crítica) deberían ser responsables de identificar los variados gustos del público para asimilarlos y obviar el insulto, porque el que insulta se pone en evidencia solo. El aficionado puede elegir ir a ver a El Juli con Garcigrandes en Aranjuez o los Adolfos en Madrid, criticar tanto las tropelías del empresariado como no aceptar la lucha contra un manso encastado, pero el profesional del toro no puede encasillar como buenos, malos, mediocres, o "mierdas" al que elija su gusto.

En la Fiesta de los Toros, señores, no hay aficionados "VIP", y nunca olvidemos que la Tauromaquia es una fuerza que solo en la unión tiene su fortaleza.

Imagen:
Morante de la Puebla encarándose con un sector del público de Madrid en la Beneficencia 2013. Foto: Juan Luis López para www.cultoro.com/
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