viernes, 31 de agosto de 2012

Fotografía Taurina, lo que el pintor no puede copiar


En esta nueva entrada vamos a hacer breve alusión a una de las artes que es imprescidible para poder comprender la Historia de la Tauromaquia, la fotografía.

En la Fiesta de los toros existe un artista que es capaz de percibir una realidad que encuentra colores apenas perceptibles por el ojo del aficionado. Descubre espacios dentro del ruedo. Capta sombras y recrea la propia naturaleza en forma de Toro para así poder reproducirla. Digamos que es el artista de aquello que el pintor no puede copiar.

En una faena encuentra lo que ocurre en un instante, en una fracción de segundo que se intentará igualar pero jamás se podrá repetir, pues todas las luces cambian. El fotógrafo encuentra esa realidad y la revela para la posteridad de la Fiesta.

Gracias a la fotografía taurina podemos soñar y disfrutar en esa fantasía de la relacion toro-torero, de un mundo único como es la Tauromaquia donde el fotógrafo se detiene para plasmar el espíritu del animal y el alma del artista en cualquiera de sus formas.

Imagen:

"La razón universal" de Rubén Arévalo http://rubenarevalo.blogspot.com.es/

martes, 28 de agosto de 2012

El realismo y naturalismo de una corrida de toros


El realismo y  el naturalismo de una corrida de toros, interpretado como la lucha de un hombre frente a un animal fiero, parecen evocar en estos tiempos cosas 'solidificadas'. El domingo pasado en Bilbao volvió a darse la 'cruda' realidad del toreo gracias a toros que, con más genio, con más casta, unos mejores para el torero, otros peores.. vendieron cara su vida, frente a tres Hombres (con mayúsculas) que antepusieron el arte realista al arte decorativista que otro tipo de toros permiten.

La amable, agradable, sociable, e incluso 'bondadosa' Tauromaquia de nuestros días (más o menos moldeada por el marketing de defensores acérrimos de varios toreros), llevará a encerrarlo todo en un babilónico reinado del torero, sin importar el toro, y a que nos preguntemos, parafraseando al poeta en Machu Pichu :"Y ..., el Toro, ¿donde estuvo?".

La Tauromaquia siempre se ha movido por un conjunto de valores auténticos de lucha que al torero le autorizaba a ser un individuo reconocido en todas las facetas de la vida fuera de ámbitos taurinos (política, cultura, filosofía, religión). Ese reconocimiento hizo que poetas se inspiraran en ellos, filósofos buscaran el verdadero sentido que llevaba a un hombre a enfrentarse a la misma muerte para crear arte, etc...

Antes, la estética de la Tauromaquia aspiraba a fusionarse con el realismo que conlleva enfrentarse a un toro bravo y encastado con una ética fundada en la relación entre valor y superación a las dificultades que supone un animal que vende cara su vida. Pero en estos tiempos parece se está debilitando este hilo, con la merma que supone para el 'halo superior' del que siempre han gozado los toreros.

No defiendo que actualmente la Tauromaquia sea como en tiempos del 'gran realismo' del siglo XIX y principios del XX, donde la misma fiereza sobrepasaba a cualquier atisbo de arte. Lo que sí defiendo es que haya toreros como Diego Urdiales, Javier Castaño, Alberto Aguilar, Rafaelillo, Luis Bolívar, entre otros, que crean en la Tauromaquia en libertad, como factor de realidad y una distinta consideración social del goce de un público que reconoce sus méritos.

Estos diestros, aunque la realidad del Toro ha cambiado mucho, demuestran el deseo, el profundo deseo, de recrearla y buscar algún sentido al rito. Por eso, gracias a ellos sigue latiendo la "aventura" del gran realismo del Toro Bravo.

Imagen:

Diego Urdiales doblándose de capote frente a un Victorino en Bilbao. Foto: http://www.choperatoros.com/es/inicio.html

viernes, 24 de agosto de 2012

La importancia de la representación en el Arte de Torear




En la Tauromaquia no cabe ver el Arte ni lo hay si no hay representación. Me explico, una cosa o suceso que ocurra en el ruedo (pegar pases sin sentido, por ejemplo), es eso sin más, un suceso en todo el sentido de la palabra. Así, ninguna de esas 'cosas' que sucedan en el ruedo estará acabada hasta que la termine con cierta estética el individuo, el torero, que entra en su espacio.

No habrá obra de arte hasta que no se cumpla esa incorporación y el diestro asuma su terminación, es decir, no habrá nada, por más que el Toro por sí solo genere espectáculo, hasta que la lidia sea asumida por el individuo, por el torero.

Ahora bien, el diestro, habrá de hacer un esfuerzo por entender cada lidia, cada condición del toro para plasmar frente al animal alguna sugerencia de figuración emotiva, si no lo que veríamos (por desgracia vemos a menudo), es un "lienzo vacío", nada de arte, pases planos y sin sentido. Un ejemplo es Morante de la Puebla, uno de los diestros que se afanan en casi todas sus actuaciones por dar sentido a la representación.

Así, una obra de arte taurómaca, deberá tener al menos: 1) el esfuerzo y afán del torero, 2) ese efuerzo debe ser consciente de las condiciones del toro y así plasmar el verdadero sentido del Arte de la Tauromaquia que es la emoción, 3) por último, el efecto de todo este 'trabajo del artista' en el albero si se hace con sentimiento, será reconocido por quien disfruta de la obra.

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Detalle de Morante de la Puebla en la Feria de Abril de 2011 a partir de una foto de Alejandro Ruesga, para el pais.com

martes, 21 de agosto de 2012

David Mora y la incapacidad creadora frente a 'Guardés'



Siempre he defendido que el Arte de la Tauromaquia es un proceso de creación, es decir, crear arte una vez domninada la fiereza encastada del toro bravo, el cual, si se le hacen las 'cosas' correctamente, suele romper en noble, pero no tonto. Ayer en Bilbao David Mora tuvo la oportunidad de crear arte desde 'la nada', desde la 'pieza sin modelar' que fue el encastado sexto toro, 'Guardés' de nombre, pero dejó patente su incapacidad para hacerlo.

Siguiendo las teorías del arte del filósofo Whitehead, en la Tauromaquia la creación diríamos que es una categoría última, destinada a superar las dificultades ofrecidas por la casta innata del toro bravo.

Hulbeck dijo que:"La creación es un intento del hombre de sobreponerse a la división entre él mismo y el mundo". Pues bien, esa creación en la Tauromaquia es un intento de encontrar el arte al sobreponerse a toros encastados, no bobos, como corresponde también a la necesidad de sobrevivir a ello.

La personalidad creadora en el Arte de Torear vive en la nada o en el vacío del toro imprevisible antes de crear. Crear es pasar de 'la nada' y 'el vacío' que supone un toro encastado y fiero (como 'Guardés' de Fuente Ymbro), a ser 'algo' como una composición de lances (faena), una vez dominado. La nada y el vacío (el toro) pueden ser sentidos por el torero como el miedo a la muerte. Pero este estado de ansiedad puede se resuelto por medio de la 'fantasía'. El artista de la tauromaquia es capaz de transformar 'la muerte' en vida por medio de la fantasía, pero ayer David Mora no supo transpasar esa linea y nos mostró la realidad, mejor dicho, su realidad.

Imagen:

David Mora con cara de incredulidad frente a 'Guardés' de Fuente Ymbro en Bilbao 2012.Foto: Arjona para http://www.aplausos.es/

lunes, 20 de agosto de 2012

El eterno debate: La Falta de Verdad en el Toreo



Una de las 'doctrinas' que siempre en la Tauromaquia ha creado polémica entre aficionados y, porqué no, profesionales del mundo del toro, ha sido el defectus veritatis, o la Falta de Verdad en el toreo.

En la Edad Media, respecto a las obras artísticas, se fue formando lentamente en la conciencia cultural un nuevo sentido de la dignidad del arte. Santo Tomás por ejemplo hablaba de la poesía como infima doctrina y decía que las expresiones poéticas no las puede entender la razón humana por su intrínseca falta de verdad.

Siguiendo las teorías del filósofo y teólogo, el poeta usa metáforas que no dejan de ser una falsedad. La falta de verdad del toreo podría ser acaparada por el uso de 'metáforas' ya que hoy se torea para construir faenas 'agradables' al hombre. Pero si el objeto de la Tauromaquia es una 'agradable mentira', se entenderá,por tanto, porqué es rechazado por cierta parte de la afición gracias al conocimiento que ésta, (no el público casual), tiene de ella.

No será una condena, sino más bien un desinterés por el toreo superficial y 'agradable'. La idea sería que el artista del toreo, en un acto de visión en pro de La Fiesta, creara arte a partir de los principios primeros que existen en la naturaleza del toro bravo, es decir, que el arte resultara a partir de domeñar esa 'transparente' materia que es la fiereza y casta y no con animales creados hasta casi la domesticación. Ese proceso de realización contaría entonces con la dignidad interior del propio torero y revelaría al aficionado la naturaleza de la Tauromaquia con una intensidad tal que la razón humana sí entendería y daría el valor que se merece.

Imagen:
Impresionante toro de Fuente Ymbro para las Corridas Generales de Bilbao 2012.

viernes, 10 de agosto de 2012

Diagnóstico: Inapetencia ganadera y estética



Desde hace algún tiempo lleva rondándome escribir este texto gracias a la 'plaga' impuesta por los toreros y empresarios de enchiquerar únicamente toros de encaste Domecq. Esto me ha llevado a autodiagnosticarme una curiosa enfermedad,inapetencia ganadera.

Podría confundirse por la ya endémica anorexia taurina que deriva en una bulimia estética gracias al toreo rutinario. Esta anorexia se encuentra provocada por el exceso de encaste Domecq en nuestras plazas que los dominantes en la fiesta, y su influencia, ejercen sobre cualquier práctica artística taurina.

Ese dominio hace que la propuesta plástica de los toreros, al quedar impuesta a una misma forma de embestir, se ve forzada a dejar de inventar (y dominar) otros usos, otras lidias.

Por muy estético que algunos diestros propongan su toreo, esta 'plaga' hace perder cualquier tipo de posibilidad emocional por el exceso de uso de una misma estética. El toreo se convierte en un mero producto cultural y mercantil, en un souvenir de parque temático, cuyo principal tema es el encaste Domecq.

Imagen:
Julian López 'El Juli' ante un toro...de Zalduendo (encaste Domecq), enla Feria de Hogueras de Alicante 2010. Foto: Verónica Soriano

domingo, 5 de agosto de 2012

El Chano. Estética del Arte de Banderillear



Vaya desde aquí el homenaje desde el Arte, a un banderillero con mayúsculas que en está pasando unos duros momentos. Vamos a intentar dar una visión personal de la estética del Arte de Banderillear, según teorías artísticas. Va port ti Chano.

En la Faena, como forma visual, el torero y las telas tienen un contacto extensible con el toro al estar fuertemente compenetrados. Algo distinta es la relación entre el toro y el banderillero. El toro, (como ocurre en las esculturas que no están sobre pedestal), se halla en contacto directo con el cuerpo del banderillero, su conexión visual es muy directa.

En el tercio de banderillas el toro es más 'independiente', tiene más capacidad de sugerir movimiento, organizando el encuentro alrededor de sí mismo como centro.

En el banderillero, como figura humana de la 'escultura' que se crea en el embroque, parece que la mitad superior tienda hacia arriba mientras que la parte inferior tira hacia abajo como afianzándo la composición alrededor del toro.

La cabeza del toro es el centro que marcará la altura, pero el centro compositivo estará situado en el término justo del morrillo.

En la suerte de banderillas, el cuerpo del banderillero, permite acceder a lo hermoso, (a veces a lo grotesco), pero siempre como expresión al unirse dos fuerzas. Ya los Kuroi de la antigua Grecia reflejaban el grado en que el cuerpo se convirtió en objeto de veneración, pues bien, la Tauromaquia permite al cuerpo en la suerte de banderillas mostrarse como un objeto de dimensiones colosales, haciéndo de él un tema privilegiado en la cuadrilla y que en Vicente Yangüez "El Chano", llega a ser el mas poderoso símbolo de los lidiadores.

Imagen:

"El Chano", por Juan Pelegrín, manonfotoblog.blogspot.com

jueves, 2 de agosto de 2012

Jose Tomás (Bernini) vs Morante de la Puebla (Borromini)



Mañana tendrá lugar en Huelva uno de los acontecimientos del año taurino: El mano a mano José Tomás - Morante de la Puebla. Dos tauromaquias distintas que me han llevado a intentar equipararlas a las arquicturas de dos genios como son Bernini y Borromini.

Ellos también fueron contemporaneos, uno autor de la Plaza de San Pedro (Bernini) y otro autor de la iglesia del eje transversal de la Plaza Navona (Borronmini), entre otras.

Si tomamos como parámetros para comparar las Tauromaquias que mañana se darán cita en la plaza de Las Colombinas, diriamos que José Tomás es Bernini, como el torero de una época. El de Galapagar, es el 'arquitecto' de una Tauromaquia poderosa y que hará historia. Mientras, Morante de la Puebla, como Borromini, es el 'arquitecto' de 'pequeñas y únicas" obras de arte.

En el caso de José Tomás, la Tauromaquia tiene la precisión del dibujo, cada pase es un valor autónomo. La Tauromaquia clásica es adoptada por el genio madrileño para componer obras puras en el trazo y que inspiran por si solas emoción. Cada lance es un lujo, como los materiales utilizados por Bernini, y con ellos hace de la Tauromaquia la representación de los valores del poder del hombre frente a la bestia.

Morante de la Puebla utiliza su Tauromaquia como la herramienta para un concepto. El piensa, como Borromini, a través del trazo. Mira a la Tauromaquia clásica de manera complementaria, ya que con la composición de sus lances formula la forma (valga la redundancia). El rasgo fundamental del sevillano es la Tauromaquia de la invención, del detalle artístico determinado espacial y formalmente.

Imagen:
Saludo entre José Tomás y Morante de la Puebla en el decepcionante mano a mano de El Puerto de Santa María de 2008.
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