jueves, 17 de mayo de 2012

El Toro, un material que hay que restaurar


Decepcionante. Es la palabra que mejor define lo ocurrido hasta ahora en la Feria de San Isidro en el campo ganadero. Tomando al Toro como material principal de la obra de arte podremos decir que habría que recuperar los valores de bravura que todavía permanecen vivos estéticamente dentro de una obra de arte taurómaca.

Al igual que en las demás disciplinas artísticas no se trataría de conservar los materiales, sino de restaurar algo que se DETERIORA por momentos, como es el toro encastado y bravo. Devolver la 'legibilidad' del animal en su auténtico aspecto mediante la reintegración de la casta en las grietas que, una mala selección en busca de la toreabilidad excesiva, ha provocado.

Habría que 'restarurar', entendiendo como tal, una intervención directa sobre la selección, sobre la busqueda de la casta, llevada siempre bajo un control riguroso sobre la historia de las reatas y familias de la ganadería. Luego una vez conseguida la restauración habrá de conservar, es decir, prevenir y salvaguardar de exigencias de toreros cuyo único fin es su propio beneficio.

Para una correcta 'restauración' de la emoción y, por tanto, de la casta, los ganaderos no deberían obviar o encontrar inexplicable la preferencia del aficionado por un tipo de encaste determinado, entender las preferencias de la afición tedría que ser obligatorio para formular, después, una correcta conservación emotiva de la obra de arte en el ruedo, y realizar así una correcta restauración de la misma.
Imagen:

Penosa embestida, de un toro de Montalvo el pasado 11 de mayo en el capote de David Mora. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com

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