viernes, 21 de diciembre de 2012

La Tauromaquia, expresión y pureza


La Tauromaquia es expresión. Una forma artística en la que se ordena todo de manera expresiva. Todo en una tarde cumple su misión y todo tiene su lugar: el torero, el toro, los objetos, incluso el vació  El torero tiene como misión, al igual que el pintor, ordenar el elemento clave de la Tauromaquia, el toro, y poder crear la obra de Arte armoniosa en su integridad. Cuanto más sentimiento exprese el torero, menos detalles superfluos nos distraerán nuestra mente.

La bravura y casta del toro es lo que mejor puede servir para dotar de esa expresión al Arte de torear, si no conlleva esas dos cualidades se convierte en el elemento superfluo antes mencionado. El caos que transmite el toro implica torear sin cálculo previo ya que, casi sin que el artista tenga consciencia de ello, si su dominio ha contrarrestado esa 'anarquía' inicial, se apercibirá de inmediato de su entrega y progresivamente modificará la expresión para realizar la obra de arte.

El lado expresivo del toro se impone de manera instintiva. La elección del ganado por parte del torero no se debería realizar sobre supuestos preconcebidos, si no que se debería basar en lo heroico, en la superación y en el sentimiento interior para llevar al torero a ser un dios que creara arte una vez dominada la fiera. El torero, tan solo debería soñar con un arte de equilibrio entre las dos partes, en definitiva un arte de pureza.

Imagen:

Ivan Fandiño en Teruel por Ignacio Tena http://negrozahino.blogspot.com.es/ 

martes, 18 de diciembre de 2012

La realidad del artista independiente. El Juli & Courbet


Mucho está dando que hablar la confección de cara a la próxima temporada llevada a cabo por Julian López "El Juli" y que parece indicar podría estar ausente de las principales ferias. Según lo leído, el torero madrileño, ha decidido rebelarse frente a lo que cree un trato injusto por parte del empresariado. Todo esto me ha traido a la memoria a los artistas franceses de la segunda mitad del siglo XIX quienes se sintieron marginados y decidieron rebelarse contra las exposiciones oficiales llegando incluso llegaron a organizar Salones independientes, con Gustave Courbet a la cabeza.

El artista francés, al ser rechazado el cuadro "El Estudio, Alegoría real de los últimos siete años de mi vida" por el jurado del Salón de 1855, decidió organizar una muestra excepcional de su obra, llegando a convertirse en la primera exposición indivdual de la historia del Arte.

Como Courbet, El Juli parece decidido a reivindicar la centralidad e independencia del artista. Esto ha supuesto una conmoción en el estamento de toreros que todavía permanecen apegados a empresas y que, como se suele decir, "tragan" con las pautas de que éstas negocien sus carreras desde los despachos. El enfrentamiento de El Juli me suscita algunos fenómenos que se superponen.

Artisticamente, esta decisión de El Juli apenas se notará, ya que su educación artística siguió un camino academicista, (como la mayoría de los toreros de unas décadas hasta ahora), y que tan solo en algunos momentos optó por un toreo más espontáneo e innovador.

En segundo lugar, desde el aficionado, esa independencia de la figura sería la que podria dar cuerpo a una vanguardia donde se reivindicara la libertad y grandeza del toreo frente a todo tipo de toros, y así romper con el lenguaje artístico "reiterativo" de enfrentarse siempre a las mismas 5 o 6 ganaderías. Esto hace que no se puedan dejar patentes otras formas expresivas dentro de la Tauromaquia como por ejemplo el mando frente a embestidas poderosas y complicadas y que además, Julian, parece que atesora.

Por último, la actitud independiente del artista de la Tauromaquia repercutirá en la consideración que la masa de aficionados tenga de él. Se dan varios tipos de artistas: Aquellos dóciles con la tradición y normalmente vinculados a posiciones conservadoras y empresariales; otros que quieren imponer cierta independencia pero que el hecho de no estar entre los puestos más altos del escalafón y al carecer de tirón en la taquilla sufren una desprotección ,y como consecuencia una marginación, en la inclusión en los carteles, por muy bohemio que se sea; y quedan los que mantienendo su independencia obtienen gran resonancia crítica y social. En estos tiempos el único que lo ha conseguido ha sido José Tomás, ¿Lo conseguirá ahora Julián?.

Imagen:
El Juli y autoretrato de Gustave Courbet

martes, 27 de noviembre de 2012

Toro y Torero, equilibrio entre los "ejes" de la Tauromaquia


Siguen trayendo cola las palabras, para mi y para el sentido de este blog erróneas, que el ganadero de Nuñez del Cuvillo,Alvaro Núñez Benjumea plasmó en Twittter: "El eje de la tauromaquia no es el toro, sino el TOREO". Como he dicho, desde el sentido de este blog se va a tratar de explicar cómo para un arte como la Tauromaquia las dos 'partes' han de estar en equilibrio.

El profesional y el aficionado que se considera "torero-céntrico" debería ver como ese "eje" del que hablaba Álvaro Núñez necesita del riesgo ante el toro. La interacción en el ruedo de los dos protagonistas de la Fiesta constituye la vitalidad de la Fiesta. En toda relación que se establezca entre estos dos "ejes" durante la lidia, así como en la Tauromaquia en general, debe encontrarse el punto de equilibrio entre ambas.

La actuación separada y aislada de toro y torero seria antinatural en la Fiesta, bien es verdad que el toro, por sí solo, llega a dar espectáculo, pero el torero sin él, podría constituir un estado de "cómoda libertad" agitando sus telas al viento, que quizá para un tipo de afición es Arte (de salón), pero que con el tiempo sería intolerable si no hubiera un desafío de la vida por parte del torero.

La tensión que crean esas dos fuerzas, toro y torero, en pos del equilibrio constituye la esencia misma de la existencia del Arte de la Tauromaquia, y cualquier clase de toreo que no asuma el riesgo del toro bravo y encastado será insuficiente para la conservación de ésta.

Ni el más absoluto "torero-centrismo", como defiende Álvaro Núñez, ni la exaltación del toro bravo sin necesidad de que sea toreado, pueden constituir la imagen de la Fiesta.

Imagen:
David Mora con el gran 'Frijonero' de Cuadri en San Isidro 2010. Foto: Paloma Aguilar para http://www.las-ventas.com/index.asp 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

"Los toreros creamos arte al vencer el miedo", Fandiño


Las palabras del, para muchos triunfador de la temporada, Ivan Fandiño en un portal de Perú, "Los toreros creamos arte al vencer el miedo", me han hecho reflexionar sobre si el artista de la tauromaquia logra plasmar lo que desea superando al miedo o sienten impotencia al no lograr sus objetivos.

Y es que en la Tauromaquia es necesario que exista el descontrol, ese que el toro imprime por su innata condición y el que el torero ha de padecer para, "simplemente", acercarse a él. Una vez cerca, el artista idea, crea y produce. Es su necesidad. Pero para crear, el torero, debe haber sentido el miedo, probar la incertidumbre aprendiendo del Toro, conociéndolo y sacrificando parte de su vida hacia él.

Para mi, el ser torero, artista por tanto, se debe asociar a la perseverancia y al sufrimiento de adoptar una actitud frente al toro. Los conceptos aprendidos son los que deben llevar a crear lo bello, y cuando se logre mandar sobre la embestida, cuando se realice el toreo que agrade, que fluya, se acercará a lo que es un artista de la Tauromaquia sin miedo, porque lo vencerá.

Un torero, como bien dice Iván Fandiño, se ha de entregar, vencer al miedo, no ha de ser débil, y debe ser impaciente, solo así, 'echando la pala p'a lante', realizará un toreo convincente y cuando supere ese temor, logrará sentir ,y hacer sentir, placer con su arte. Podrá encarar al toro, volver a él y realizar lo que sus ideas le dicten sin dificultades.

Imagen:
Toro de Adolfo Martín. Foto: Philippe Salvat

martes, 20 de noviembre de 2012

Morante, transforma la Tauromaquia


Ya se ha hablado de Morante de la Puebla en este blog como artista completo, o sobre la importancia del detalle en su toreo, pero ayer en México volvió a dejar una faena en la que simplemente "transformó la Tauromaquia".

Los naturales que hemos vivido a 'este lado del charco' gracias a televisiones, vídeos y fotografías dejan patente que acercarse a este artista es alejarse de la razón para adentrarse en la imaginación. Morante busca en cada lance conocer la realidad de la Tauromaquia con la actitud artística. El toreo expresado por el torero de la puebla ayer en México es una sensibilidad que expresa otro sentimiento, la del espectador  por ello se comparten.

Su obra de arte en el ruedo propone casi siempre algo distinto y lleva a emociones variables dependiendo del espectador de ésta, pero lo fundamental en ella es su valor plástico. La grandeza de su toreo indica la grandeza de la tauromaquia que encierra. El Valor por tanto, de Morante de la Puebla, es que transforma la Tauromaquia tal y como se conoce, y tan solo sus formas son las que perviven en nuestra retina.

Contemplando los naturales de ayer, tengo claro que la idea en los toros no es lo esencial sino la forma, la vida, arrebato, el sueño. No se torea con ideas, sino con formas expresivas. Parafraseando al pintor José Clemente Orozco, la Tauromaquia de Morante de la Puebla "es un poema y nada más".

Imagen: Morante de la Puebla en México. Foto: Emilio Méndez para www.suertematador.com

martes, 6 de noviembre de 2012

Sobre "Tierras Taurinas" y "Cuadernos de Tauromaquia"


Escribir de toros también es un Arte. Por eso quiero dar mi opinión personal sobre dos publicaciones. Una la de "Tierras Taurinas" que dirige André Viard y otra, "Cuadernos de Tauromaquia" editada por Álvaro Acebedo. Colecciones dedicadas a contar la historia con el "simple" afán de cumplir los deberes éticos para con La Fiesta de los Toros.

Y es que en estos tiempos modernos donde se ha interpuesto una especie de "amarillismo" como recurso fácil donde prima más el vender, narrar la Historia del toreo implica algo más, implica una posición ética.

En el caso de "Tierras Taurinas", como dice Gay Talese, (escritor norteamericano de los años sesenta que escribió para The New York Times), una cosa es investigar y otra fisgonear. André Viard, en cada Opus, da una lección de respeto y profesionalidad en la búsqueda de las fuentes para sus relatos sobre los diferentes encastes hoy olvidados. Cada reportaje, cada entrevista deja claro la búsqueda de la verdad por encima de obstáculos e intereses partidistas de los propietarios de los hierros que visita. Se nota, que en cada narración busca encontrar la historia verdadera y contarla, sin omitir ningún detalle esencial para que el lector comprenda la importancia del Toro como base de este espectáculo. Cumple un objetivo del buen periodismo, no exagerar, sino ser exacto.

Por otra parte, en "Cuadernos de Tauromaquia" se cuenta la historia desde el punto de vista de toro y torero, incluso la contemporánea. Escribe sin abusar de las libertades que otras publicaciones se toman para incluso, trastocar la realidad. El compromiso de la verdad adquirida por Álvaro Acebedo, ha hecho que sea una delicia leer la historia del toreo "completa", abarcando la totalidad de los hechos para que el lector se forme una idea acabada de lo que "allí ocurrió".

Dos publicaciones serias que, sin afán de vender la historia desde el sensacionalismo reinante hoy día donde prima la novedad, el impacto, e incluso el "partidismo", tienen como máxima el respeto la historia del Toro y del Toreo.

martes, 30 de octubre de 2012

Enrique Ponce ante el fracaso del artista en México



Siguen los ecos del sonoro fracaso de Enrique Ponce el pasado domingo en la México. La afición, que tanto le quiso, parece que se cansó de los abusos de torero de Chiva al sentirse engañada y estafada con una indigna corrida de toros con la que encima no se "acopló" tomando todas sus precauciones, según los cronistas. Mal término para una gran carrera donde, si no lo para a tiempo, puede recordarse sólo por el fracaso de su arte.

Lo ocurrido al maestro valenciano ha sido un claro ejemplo de la dejadez de obligaciones por parte del artista de la Tauromaquia en nuestro tiempo. El torero, ha de crear arte tan perfectamente como pueda, pero sin dejar a un lado las consecuencias que esto puede traer, es decir, no se han perseguir otros valores ajenos al ruedo y a la lucha con el verdadero toro, no con unos animales 'a modo' y así realizar el mínimo esfuerzo.

Y es que la riqueza permanente debilita, el aplauso constante hace insensible y el artista de la Tauromaquia, si no quiere llegar a sentirse defenestrado por la afición (como el pasado domingo Enrique Ponce), ha de ser auténtico, mantenerse fiel al verdadero sentido de la Tauromaquia que es crear arte a partir de tu propia vida y ante de Toros 'de verdad', con años y trapío suficiente para una figura.

Enrique Ponce, bien es verdad que nada tiene que demostrar ya que es una de las pocas figuras que a lo largo de su carrera ha lidiado todo tipo de encastes, pero de unos años atras a esta parte, ha ido a menos, ha intentado alagar con su arte muy conservador.Su fracaso en México creo ha venido por dos cosas, una refugiarse en la aparente comodidad y, por otra parte, la sustitución (como ocurre con otros artistas) de la capacidad frente a diferentes tipo de toros y encastes por un enfrentemiento continuado ante el mismo comportamiento y esto, amigos, cansa, aburre, y al final lleva al fracaso del artista, como hemos visto por desgracia en México.

Imagen:
Enrique Ponce entre almohadillas intenta descabellar el pasado domingo en La México. Foto: Efe para El Mundo

sábado, 27 de octubre de 2012

La muerte "bella" del Héroe de la Tauromaquia



Hace una semana se emitió un programa de televisión en el que una periodista pasaba 21 días intentando entender lo que siente un torero. Por la cadena que lo emitía, ya nos hacíamos la idea de que algún guiño antitaurino y/o animalista era "necesario" que se hiciera. Fue al final cuando la periodista en cuestión dijo  más o menos, que no entendía como en el siglo XXI seguían realizándose espectáculos donde un animal moría. Pues intentaremos contestar que la muerte del toro, no es una simple muerte, es la muerte estética de un Dios al que alabamos, al verdadero Héroe de la Tauromaquia.

El arte de la Tauromaquia ha sido una de las representaciones donde más se ha explorado la muerte. Ésta ha inspirado siempre a poetas, escultores, músicos y pintores, mientras que el torero y el toro le deben, aunque parezca paradójico, su vida.

La sociedad suele relacionar muerte y violencia, pero en el arte de torear dicha muerte se expresa bajo todas las formas de armonía posibles. La muerte del toro ofrece la posibilidad de reflexionar sobre ella ya que, al contrario del efecto de soledad que produce la pérdida de un ser querido, el sacrificio del toro permite  una emoción colectiva tras el hecho artístico, emoción como paso para glorificar al animal que ha posibilitado el triunfo (o no) del artista. Es una muerte casi aliada al hecho religioso.

Al toro, señorita, se le trata como un Héroe valiente, y como tal, consideraría una vergüenza y una desgracia no morir en el ruedo, su particular campo de batalla. Su crianza ideal es para vivir en la más absoluta tranquilidad y morir en plena acción luchando por su vida anterior. La muerte "bella" del toro exige morir en acción como buen Dios de la Lucha. Cuando muere el toro, como verdadero Héroe de la Tauromaquia estamos ante una Muerte Bella.

Aunque es entendible el rechazo de su muerte en personas que, cuando ven a un toro,...solo ven un simple animal.

Imagen:

Estocada de Iván Fandiño a un toro de Carriquiri. Foto: Juan Pelegrín http://manonfotoblog.blogspot.com.es/

jueves, 20 de septiembre de 2012

El Arte de Torear como 'aventura'



La creación artística en la Tauromaquia es un proceso incierto e imprevisible por tratarse de un arte que depende del comportamiento de un animal y que varía dependiendo de su encaste. Voy a tratar de explicarme.

El artista taurino, empieza su actividad práctica a partir de un proyecto inicial escrito en las distintas Tauromaquias y que aspira a realizar; pero ese modelo interior sólo se podrá determinar y precisar en el momento mismo de su realización, sujeto a los distintos comportamiento del Toro dependiendo de su encaste. Por ello, el resultado en todas las lidias se debería presentarse incierto e imprevisible.

Tan sólo al final del proceso creador, cuando el toro haya caido, podrá desaparecer esta imprevisión e incertidumbre, quedando muy lejos quizá ese proyecto inicial que el torero tenía en mente.

Por ello, la actividad de torear tiene algo de aventura. La obra de arte taurina no existe como posibilidad, se domina al toro y se crea arte (si la condición del toro lo permite) adaptándose a su encaste, o no. De ahí la aventura, el peligro, el riesgo, el escepticismo que agarrota al torero en los momentos previos al paseillo en el túnel de cuadrillas. Por ejemplo, la posibilidad estética que realiza Velázquez en el La Rendición de Breda sólo la comprobamos como producto, es decir, ya realizada

Para terminar, en el terreno del Arte de la Tauromaquia al estar sujeto al comportamiento del toro, nadie puede determinar con antelación lo que sucederá en el ruedo, ello sería como crear toreo conforme a una ley estricta de creación con un toro previsible. Si así fuera, perdería sentido y el torero caminaría con paso seguro y sin la incertidumbre en que se mueve al enfrentarse a un animal, aparentemente, semi salvaje.

Imagen:

El Fundi y Domingo López Chaves, concentrados en el túnel de cuadrillas antes de enfrentarse a una corrida de Baltasar Ibán en San Isidro 2008. Foto: Paloma Aguilar

lunes, 17 de septiembre de 2012

José Tomás, 'lejos del mundanal ruido'



José Tomás volvió a demostrar en Nimes que está por encima del bien y del mal. Un antes y un después, como se ha comentado en todos los círculos taurinos, en la Tauromaquia. Lo que me ha llamado poderosamente la atención es la tranquilidad intrínseca que plasma en su toreo.

Quietud, silencio, un breve "eh" apenas perceptible, la tranquilidad...todo lo contrario de las estridencias frente al toro, de los cites ensordecedores y de diluvios de aspavientos vulgares de otros artistas. El toreo de José Tomás es el resultado de una seguridad que hace desembocar la obra taurina en un mar de tranquilidad personal. Y es que en el artista de Galapagar todas esas cualidades vinculadas entre sí contribuyen a hacer de su Arte un camino artístico modélico.

En ese Arte, asimetría, sobriedad, naturalidad...y la misma quietud, sugieren una relación directa con el arte de torear. En cada lance, en cada natural se plasmaba la sencillez, la sobriedad, y el silencio en el embroque. Son momentos de una cuasi relajación mental, que a pesar de la exigencia que supone estar delante de un toro, llevan a saborear momentos de paz y tranquilidad.

Todo esto nos hace pensar que la mentalidad de José Tomás hay que tenerla en cuenta a la hora de contemplar su toreo. Habría que interpretarla como soledad, o como un "estar ausente de la sociedad en que vive", no participar de riquezas, poder y fama y en cierto modo aspirar a los valores superiores de la Tauromaquia que están por encima de los bienes mundanos.

Por último, recordando de nuevo las imágenes de los eternos naturales, parece como que esa perfección no es algo que se consiga sólo con la técnica y el conocimiento, la Tauromaquia de José Tomás hay que juzgarla entendiendo que el torero pone a un lado esas cosas y acaba olvidándose de sí mismo frente al toro.

Imagen:
Derechazo sin ayuda de José Tomás en la encerrona de Nimes. Foto: Rolland Costeodat para http://www.mundotoro.com/

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Tertulia Taurina despereza el Arte



Ahora que la temporada va llegando a su fin surge un fenómeno que hace que el mundo del toro en España no muera en la estación invernal: La Tertulia Taurina.

Nos hacemos una pregunta ¿La obra de arte taurina estaría muerta en el momento en que el artista acaba con la vida del animal?,¿o bien sigue viva y las tertulias taurinas la hacen despertar del 'sueño'?.

La obra de arte taurómaca, si de verdad ha sido tal en el ruedo, estará viva para la Historia de la Tauromaquia, pero acabada. Ahora bien, es cierto que tiene una "segunda vida" más completa si cabe y en estado latente en la mente del aficionado, que solo alcanzará en posteriores interpretaciones que se pueden dar en las Tertulias Taurinas.

La faena, la lidia, están para ser interpretadas por el torero y las cuadrillas, los artistas en definitiva. Pero después son analizadas, estudiadas, e incluso criticadas por comentaristas casuales y/o expertos quien como si fueran 'príncipes de bellas durmientes', las hacen despertar de su letargo en dichos coloquios, charlas etc., por lo tanto las obras de arte taurinas están vivas, aunque dormidas.

En las tertulias taurinas, si las faenas ya tenían vida, adquieren toda su plenitud en detalles comentados y apenas reconocibles, comportamientos del toro, ventajas del torero, temples, toques, y un sin fín de pinceladas momentaneas acaecidas durante la lidia....La obra de arte frente al toro será entonces una "bella durmiente", que se despereza cuando llega ese "príncipe azul" llamado Tertulia Taurina.

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El Maestro César Rincón durante una tertulia del Club Taurino de L'Alcora presentada por el periodista Juan Miguel Núñez (EFE). Foto: Ignacio Tena http://negrozahino.blogspot.com/

viernes, 31 de agosto de 2012

Fotografía Taurina, lo que el pintor no puede copiar


En esta nueva entrada vamos a hacer breve alusión a una de las artes que es imprescidible para poder comprender la Historia de la Tauromaquia, la fotografía.

En la Fiesta de los toros existe un artista que es capaz de percibir una realidad que encuentra colores apenas perceptibles por el ojo del aficionado. Descubre espacios dentro del ruedo. Capta sombras y recrea la propia naturaleza en forma de Toro para así poder reproducirla. Digamos que es el artista de aquello que el pintor no puede copiar.

En una faena encuentra lo que ocurre en un instante, en una fracción de segundo que se intentará igualar pero jamás se podrá repetir, pues todas las luces cambian. El fotógrafo encuentra esa realidad y la revela para la posteridad de la Fiesta.

Gracias a la fotografía taurina podemos soñar y disfrutar en esa fantasía de la relacion toro-torero, de un mundo único como es la Tauromaquia donde el fotógrafo se detiene para plasmar el espíritu del animal y el alma del artista en cualquiera de sus formas.

Imagen:

"La razón universal" de Rubén Arévalo http://rubenarevalo.blogspot.com.es/

martes, 28 de agosto de 2012

El realismo y naturalismo de una corrida de toros


El realismo y  el naturalismo de una corrida de toros, interpretado como la lucha de un hombre frente a un animal fiero, parecen evocar en estos tiempos cosas 'solidificadas'. El domingo pasado en Bilbao volvió a darse la 'cruda' realidad del toreo gracias a toros que, con más genio, con más casta, unos mejores para el torero, otros peores.. vendieron cara su vida, frente a tres Hombres (con mayúsculas) que antepusieron el arte realista al arte decorativista que otro tipo de toros permiten.

La amable, agradable, sociable, e incluso 'bondadosa' Tauromaquia de nuestros días (más o menos moldeada por el marketing de defensores acérrimos de varios toreros), llevará a encerrarlo todo en un babilónico reinado del torero, sin importar el toro, y a que nos preguntemos, parafraseando al poeta en Machu Pichu :"Y ..., el Toro, ¿donde estuvo?".

La Tauromaquia siempre se ha movido por un conjunto de valores auténticos de lucha que al torero le autorizaba a ser un individuo reconocido en todas las facetas de la vida fuera de ámbitos taurinos (política, cultura, filosofía, religión). Ese reconocimiento hizo que poetas se inspiraran en ellos, filósofos buscaran el verdadero sentido que llevaba a un hombre a enfrentarse a la misma muerte para crear arte, etc...

Antes, la estética de la Tauromaquia aspiraba a fusionarse con el realismo que conlleva enfrentarse a un toro bravo y encastado con una ética fundada en la relación entre valor y superación a las dificultades que supone un animal que vende cara su vida. Pero en estos tiempos parece se está debilitando este hilo, con la merma que supone para el 'halo superior' del que siempre han gozado los toreros.

No defiendo que actualmente la Tauromaquia sea como en tiempos del 'gran realismo' del siglo XIX y principios del XX, donde la misma fiereza sobrepasaba a cualquier atisbo de arte. Lo que sí defiendo es que haya toreros como Diego Urdiales, Javier Castaño, Alberto Aguilar, Rafaelillo, Luis Bolívar, entre otros, que crean en la Tauromaquia en libertad, como factor de realidad y una distinta consideración social del goce de un público que reconoce sus méritos.

Estos diestros, aunque la realidad del Toro ha cambiado mucho, demuestran el deseo, el profundo deseo, de recrearla y buscar algún sentido al rito. Por eso, gracias a ellos sigue latiendo la "aventura" del gran realismo del Toro Bravo.

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Diego Urdiales doblándose de capote frente a un Victorino en Bilbao. Foto: http://www.choperatoros.com/es/inicio.html

viernes, 24 de agosto de 2012

La importancia de la representación en el Arte de Torear




En la Tauromaquia no cabe ver el Arte ni lo hay si no hay representación. Me explico, una cosa o suceso que ocurra en el ruedo (pegar pases sin sentido, por ejemplo), es eso sin más, un suceso en todo el sentido de la palabra. Así, ninguna de esas 'cosas' que sucedan en el ruedo estará acabada hasta que la termine con cierta estética el individuo, el torero, que entra en su espacio.

No habrá obra de arte hasta que no se cumpla esa incorporación y el diestro asuma su terminación, es decir, no habrá nada, por más que el Toro por sí solo genere espectáculo, hasta que la lidia sea asumida por el individuo, por el torero.

Ahora bien, el diestro, habrá de hacer un esfuerzo por entender cada lidia, cada condición del toro para plasmar frente al animal alguna sugerencia de figuración emotiva, si no lo que veríamos (por desgracia vemos a menudo), es un "lienzo vacío", nada de arte, pases planos y sin sentido. Un ejemplo es Morante de la Puebla, uno de los diestros que se afanan en casi todas sus actuaciones por dar sentido a la representación.

Así, una obra de arte taurómaca, deberá tener al menos: 1) el esfuerzo y afán del torero, 2) ese efuerzo debe ser consciente de las condiciones del toro y así plasmar el verdadero sentido del Arte de la Tauromaquia que es la emoción, 3) por último, el efecto de todo este 'trabajo del artista' en el albero si se hace con sentimiento, será reconocido por quien disfruta de la obra.

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Detalle de Morante de la Puebla en la Feria de Abril de 2011 a partir de una foto de Alejandro Ruesga, para el pais.com

martes, 21 de agosto de 2012

David Mora y la incapacidad creadora frente a 'Guardés'



Siempre he defendido que el Arte de la Tauromaquia es un proceso de creación, es decir, crear arte una vez domninada la fiereza encastada del toro bravo, el cual, si se le hacen las 'cosas' correctamente, suele romper en noble, pero no tonto. Ayer en Bilbao David Mora tuvo la oportunidad de crear arte desde 'la nada', desde la 'pieza sin modelar' que fue el encastado sexto toro, 'Guardés' de nombre, pero dejó patente su incapacidad para hacerlo.

Siguiendo las teorías del arte del filósofo Whitehead, en la Tauromaquia la creación diríamos que es una categoría última, destinada a superar las dificultades ofrecidas por la casta innata del toro bravo.

Hulbeck dijo que:"La creación es un intento del hombre de sobreponerse a la división entre él mismo y el mundo". Pues bien, esa creación en la Tauromaquia es un intento de encontrar el arte al sobreponerse a toros encastados, no bobos, como corresponde también a la necesidad de sobrevivir a ello.

La personalidad creadora en el Arte de Torear vive en la nada o en el vacío del toro imprevisible antes de crear. Crear es pasar de 'la nada' y 'el vacío' que supone un toro encastado y fiero (como 'Guardés' de Fuente Ymbro), a ser 'algo' como una composición de lances (faena), una vez dominado. La nada y el vacío (el toro) pueden ser sentidos por el torero como el miedo a la muerte. Pero este estado de ansiedad puede se resuelto por medio de la 'fantasía'. El artista de la tauromaquia es capaz de transformar 'la muerte' en vida por medio de la fantasía, pero ayer David Mora no supo transpasar esa linea y nos mostró la realidad, mejor dicho, su realidad.

Imagen:

David Mora con cara de incredulidad frente a 'Guardés' de Fuente Ymbro en Bilbao 2012.Foto: Arjona para http://www.aplausos.es/

lunes, 20 de agosto de 2012

El eterno debate: La Falta de Verdad en el Toreo



Una de las 'doctrinas' que siempre en la Tauromaquia ha creado polémica entre aficionados y, porqué no, profesionales del mundo del toro, ha sido el defectus veritatis, o la Falta de Verdad en el toreo.

En la Edad Media, respecto a las obras artísticas, se fue formando lentamente en la conciencia cultural un nuevo sentido de la dignidad del arte. Santo Tomás por ejemplo hablaba de la poesía como infima doctrina y decía que las expresiones poéticas no las puede entender la razón humana por su intrínseca falta de verdad.

Siguiendo las teorías del filósofo y teólogo, el poeta usa metáforas que no dejan de ser una falsedad. La falta de verdad del toreo podría ser acaparada por el uso de 'metáforas' ya que hoy se torea para construir faenas 'agradables' al hombre. Pero si el objeto de la Tauromaquia es una 'agradable mentira', se entenderá,por tanto, porqué es rechazado por cierta parte de la afición gracias al conocimiento que ésta, (no el público casual), tiene de ella.

No será una condena, sino más bien un desinterés por el toreo superficial y 'agradable'. La idea sería que el artista del toreo, en un acto de visión en pro de La Fiesta, creara arte a partir de los principios primeros que existen en la naturaleza del toro bravo, es decir, que el arte resultara a partir de domeñar esa 'transparente' materia que es la fiereza y casta y no con animales creados hasta casi la domesticación. Ese proceso de realización contaría entonces con la dignidad interior del propio torero y revelaría al aficionado la naturaleza de la Tauromaquia con una intensidad tal que la razón humana sí entendería y daría el valor que se merece.

Imagen:
Impresionante toro de Fuente Ymbro para las Corridas Generales de Bilbao 2012.

viernes, 10 de agosto de 2012

Diagnóstico: Inapetencia ganadera y estética



Desde hace algún tiempo lleva rondándome escribir este texto gracias a la 'plaga' impuesta por los toreros y empresarios de enchiquerar únicamente toros de encaste Domecq. Esto me ha llevado a autodiagnosticarme una curiosa enfermedad,inapetencia ganadera.

Podría confundirse por la ya endémica anorexia taurina que deriva en una bulimia estética gracias al toreo rutinario. Esta anorexia se encuentra provocada por el exceso de encaste Domecq en nuestras plazas que los dominantes en la fiesta, y su influencia, ejercen sobre cualquier práctica artística taurina.

Ese dominio hace que la propuesta plástica de los toreros, al quedar impuesta a una misma forma de embestir, se ve forzada a dejar de inventar (y dominar) otros usos, otras lidias.

Por muy estético que algunos diestros propongan su toreo, esta 'plaga' hace perder cualquier tipo de posibilidad emocional por el exceso de uso de una misma estética. El toreo se convierte en un mero producto cultural y mercantil, en un souvenir de parque temático, cuyo principal tema es el encaste Domecq.

Imagen:
Julian López 'El Juli' ante un toro...de Zalduendo (encaste Domecq), enla Feria de Hogueras de Alicante 2010. Foto: Verónica Soriano

domingo, 5 de agosto de 2012

El Chano. Estética del Arte de Banderillear



Vaya desde aquí el homenaje desde el Arte, a un banderillero con mayúsculas que en está pasando unos duros momentos. Vamos a intentar dar una visión personal de la estética del Arte de Banderillear, según teorías artísticas. Va port ti Chano.

En la Faena, como forma visual, el torero y las telas tienen un contacto extensible con el toro al estar fuertemente compenetrados. Algo distinta es la relación entre el toro y el banderillero. El toro, (como ocurre en las esculturas que no están sobre pedestal), se halla en contacto directo con el cuerpo del banderillero, su conexión visual es muy directa.

En el tercio de banderillas el toro es más 'independiente', tiene más capacidad de sugerir movimiento, organizando el encuentro alrededor de sí mismo como centro.

En el banderillero, como figura humana de la 'escultura' que se crea en el embroque, parece que la mitad superior tienda hacia arriba mientras que la parte inferior tira hacia abajo como afianzándo la composición alrededor del toro.

La cabeza del toro es el centro que marcará la altura, pero el centro compositivo estará situado en el término justo del morrillo.

En la suerte de banderillas, el cuerpo del banderillero, permite acceder a lo hermoso, (a veces a lo grotesco), pero siempre como expresión al unirse dos fuerzas. Ya los Kuroi de la antigua Grecia reflejaban el grado en que el cuerpo se convirtió en objeto de veneración, pues bien, la Tauromaquia permite al cuerpo en la suerte de banderillas mostrarse como un objeto de dimensiones colosales, haciéndo de él un tema privilegiado en la cuadrilla y que en Vicente Yangüez "El Chano", llega a ser el mas poderoso símbolo de los lidiadores.

Imagen:

"El Chano", por Juan Pelegrín, manonfotoblog.blogspot.com

jueves, 2 de agosto de 2012

Jose Tomás (Bernini) vs Morante de la Puebla (Borromini)



Mañana tendrá lugar en Huelva uno de los acontecimientos del año taurino: El mano a mano José Tomás - Morante de la Puebla. Dos tauromaquias distintas que me han llevado a intentar equipararlas a las arquicturas de dos genios como son Bernini y Borromini.

Ellos también fueron contemporaneos, uno autor de la Plaza de San Pedro (Bernini) y otro autor de la iglesia del eje transversal de la Plaza Navona (Borronmini), entre otras.

Si tomamos como parámetros para comparar las Tauromaquias que mañana se darán cita en la plaza de Las Colombinas, diriamos que José Tomás es Bernini, como el torero de una época. El de Galapagar, es el 'arquitecto' de una Tauromaquia poderosa y que hará historia. Mientras, Morante de la Puebla, como Borromini, es el 'arquitecto' de 'pequeñas y únicas" obras de arte.

En el caso de José Tomás, la Tauromaquia tiene la precisión del dibujo, cada pase es un valor autónomo. La Tauromaquia clásica es adoptada por el genio madrileño para componer obras puras en el trazo y que inspiran por si solas emoción. Cada lance es un lujo, como los materiales utilizados por Bernini, y con ellos hace de la Tauromaquia la representación de los valores del poder del hombre frente a la bestia.

Morante de la Puebla utiliza su Tauromaquia como la herramienta para un concepto. El piensa, como Borromini, a través del trazo. Mira a la Tauromaquia clásica de manera complementaria, ya que con la composición de sus lances formula la forma (valga la redundancia). El rasgo fundamental del sevillano es la Tauromaquia de la invención, del detalle artístico determinado espacial y formalmente.

Imagen:
Saludo entre José Tomás y Morante de la Puebla en el decepcionante mano a mano de El Puerto de Santa María de 2008.

jueves, 12 de julio de 2012

La juventud del artista. Jiménez Fortes en Pamplona



Irrumpió en Pamplona un joven artista, Saul Jiménez Jortes, que con las limitaciones de su temprana edad, (no olvidemos que es una condición indispensable para el aprendizaje), dejó claro el hecho de que en la Tauromaquia la familiaridad con el arte es más fructuosa si el contacto con el 'toro de compromiso' surge desde una edad temprana.

Jiménez Fortes, al tratarse de un artista, (y por lo tanto de un creador), demostró que posee recursos mentales ya desarrollados y una manera de torear que permitirá ampliarlos en un breve tiempo. Ser un  debutante puede suponer un obstáculo al entrar en contacto con el público, pero si se hace con la exposición que el joven malagueño lo hizo en Pamplona, deja de ser una aventura para convertirse en un hecho.

No inventó nada, ya que se cree que la juventud es la edad de las innovaciones del artista, de las formas de arte de torear nuevas enfrentadas al conservadurismo de sus predecesores, pero dentro de cada faena, a base de valor, va adquiriendo poco a poco la destreza propia del arte de la Tauromaquia.

Los jovenes toreros como Saul Jiménez Fortes raramente son revolucionarios, si no que es más bien el comienzo de la madurez lo que hace lanzarse a nuevos estilos de toreo que son seguidos con gran entusiasmo.

El joven artista malagueño además lo hizo frente al Toro y el lugar con la seriedad y trapío suficiente como para tenerlo en cuenta. Lo que pedimos es que conserve este espíritu de compromiso a lo largo de su vida, y que siempre mantenga el gusto por explorar campos artísticos inéditos en el toreo. Que mentalmente no envejezca nunca para seguir siendo joven a lo largo de toda su carrera como Matador de Toros.

Imagen:
Diseño a partir de una foto de Maurice Berho para mundotoro.com

lunes, 9 de julio de 2012

Javier Castaño, La Difícil Facilidad


Mucho se está hablando del paso de Javier Castaño por San Fermín 2012. De cómo surgió de una faena que se antojaba atropellada y épica por las condiciones del Miura, un toreo fácil, templado y cadencioso al natural. Hablamos de la facilidad del artista.

Javier Castaño atraviesa por ese momento en que el artista posee todas las facultades para crear Arte en la Tauromaquia. Se siente invadido por la inspiración, cada lance lo produce sin violencia. Delante del toro se halla, como suele decirse, en su elemento.

La lucha que ha llevado el torero salmantino ha dado sus frutos. De aquel valor casi suicida de los primeros momentos, ha surgido una concepción artística propia y genuina, y así tiende a realizarse por sí misma exteriormente, como vimos ayer en Pamplona. En este sentido, la facilidad puede confundirse con la espontaneidad propia del genio inspirado, pero como cualidad poco común se ha venido a llamar "difícil facilidad".

En el Toreo no debemos dar un valor exagerado al concepto facilidad, ya que, aunque toreros como Javier Castaño poseen todas las cualidades en perfecto equilibrio, el ejecutarlas exigen un esfuerzo muy trabajoso, más cuando se tiene que dominar el tipo de toros a los que está acostumbrados el diestro salmantino. Por ello no siempre se pueden manifestar sus aspiraciones. Su concepción busca una esfera superior y, frente a ciertos tipo de toros, casi inasequible, pero Javier lucha en medio del impulso estético que le anima y le guía, con las dificultades que la realización del toreo perfecto ofrece.

Imagen:

Fotomontaje de sendas imágenes de Javier Castaño en San Fermín 2012. Fotos: Maurice Berho para mundotoro.com

jueves, 28 de junio de 2012

El torero y la tentación de lo fácil

El artista de la Tauromaquia es diferente a todos porque se nutre para su arte del animal, de la fiera, del toro bravo. Vuelca en él su ansia creadora pretendiendo modelarle y, mentalmente, debe estar convencido de que quiere ser un creador y no un mero acompañante.

Se da la paradoja de que últimamente se está viendo una gran cantidad de Toros que parece estar ya 'modelados' con el peligro que ello conlleva, ya que el creador, se puede convertir en destructor de un Arte que necesita de dominio para llegar a la creación.

Por ello, el torero ha de dominar al toro para su obra con su impulso creador.En la Tauromaquia se exige que el arte se alimente de la verdad, tomada sin intermediaciones de la naturaleza, de la primigenia fiereza del toro, de su casta. El artista de la Tauromaquia no puede ser absorbido por la facilidad del toro mermado de su condición natural y creado para su mayor facilidad.

Si así ocurriera, el torero, perderia el control y sentido de la profesión y de su obra ya que el arte de la Tauromaquia no significaría nada para él al ofrecele el toro un arte sin dominio, como un molde. El torero sería engullido por su 'musa', por el toro artista.

El torero, como artista superior, no debe ceder a la tentación de lo fácil. Tiene que dominar la pereza, y comprender que no está para hacer lo que quiere, sino lo que debe: Crear arte enfrentándose a la misma naturaleza, al Toro bravo y encastado.

Imagen:
El Juli el pasado 25 de junio en Badajoz frente a un Garcigrande 'modelado'. Foto: Arjona para aplausos.es

miércoles, 30 de mayo de 2012

Julio Aparicio. El 'Yo' abandonado


Ocurrió. Este San Isidro se lleva por delante la carrera de un torero Artista: la de Julio Aparicio. Un torero que derrochó sus energías creativas invirtiendo de manera desproporcionada en la vida, esperanzas, sueños y planes ajenos. La 'Madre' Tauromaquia junto con su, aparentemente complicado, mundo interior se han encaragdo de oscurecer su Arte.

La retirada de un torero no hay que pensarla como renunciar a algo, por ejemplo el tabaco, al azucar, cafeina, etc, es necesario comprender que es una retirada creativa, por lo tanto diferente. El torero que sopesa el 'corte de coleta' desentierra sus sueños, sus faenas inconclusas, y el mero acto de manipular ese sueño por el advenimiento de su incapacidad física y psíquica, envía un impluso energético a la 'rendición coherente'.

En este punto, el rostro del artista de la tauromaquia refleja lo que el poeta americano Robert Bly llamó "reducirse a cenizas". El torero vela al Toro que ha abandonado, se despide de él como un amante, al fin de una larga y cruenta lucha.

Para un torero es tan importante el toro, el arte de torear, que debe permitir que una cierta dosis de dolor sea esencial para superar el 'suicidio' artístico del corte de coleta, ya que este será un sufrimiento útil para entender que perteneció al Arte más grande jamás creado, La Tauromaquia.

Imagen:
Preciosa y dura imagen de Julio Aparicio, cabizbajo en la tarde que se cortó la coleta en San Isidro. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com

miércoles, 23 de mayo de 2012

El Cid. 'Agonía' de una Tauromaquia


Ayer vivimos en Madrid cómo Manuel Jesús El Cid se encontraba con 'Fiscal' de Alcurrucén. Un gran toro que dejó ver la "Agonía" de una Tauromaquia.

Y es que la Tauromaquia no puede concebir la obra de arte como una construcción artística racional, mecánica e industrial a priori de las formas sensibles y puras ya que esa manera de torear entraña la eliminación del verdadero sentido de este Arte.
Ayer Manuel Jesus con su toreo ante 'Fiscal' perdió los rasgos individuales, sus dimensiones expresivas, su valor como artista, para plasmar una experiencia artística carente de sentimiento.

Tandas donde, como en el cubismo, se eliminó el verdadero objeto del arte, de la tauromaquia como es el sentimiento a través de una descomposición de las formas puras del toreo. Ese 'objeto' se disolvía en cada embestida de triunfo de 'Fiscal' en favor de una estructura de los trazos en las telas geométrica, demasiado tecnicista, y que parecío aneja a un toreo individual y que agoniza.

Lo peor es que la eliminación de ese 'objeto' del verdadero arte de torear no se da solo en El Cid, lo vemos casi cada tarde mediante unas tauromaquias 'industriales', formales, etc., lo que hace que el aficionado cada vez tenga más claro que está asistiendo a un espectáculo cambiante, confuso e incluso, a veces, angustiante.

Imagen:
El Cid, con 'Fiscal' de Alcurrucén. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com

martes, 22 de mayo de 2012

Alegato artístico en favor de la Afición de Madrid


Ya es una carga para los aficionados a los toros de Madrid el pésimo resultado que está acaeciendo en este San Isidro, como para también tener que aguantar improperios por parte de aficionados de otras partes de la geografía española tachándolos cuando menos de irreverentes, y lo peor es que a ellos se ha unido una figura del toreo como Miguel Ángel Perera.

A todos ellos quería dedicar este post en el que trateré de explicar la idiosincrasia de la plaza de las Ventas desde el Arte.

Y es que el Arte supremo, como es la Tauromaquia, ha de entenderse como abastrecedor de unos modos turbadores por más que nos pese. El silencio reverente que acaece en otras plazas (más del sur) puede inducirnos a creer erróneamente que las obras de arte en el ruedo son 'educadas', visiones que relajan, encantan y seducen, pero en realidad son, o deberían ser, pavorosas.

El Arte de torear no tiene piedad ni misericordia, las grandes faenas nos han atrapado con una red de lucha, han golpeado nuestra serenidad y han refundido nuestro sentido de la realidad, de que estamos ante la mayor verdad de la creación como es la muerte. Y esto es lo que hace que estemos haciendo cola un domingo por la tarde a las puertas de una plaza de toros.

Un ejemplo. Estamos acostumbrados a la rutina, y cuando nos acercamos a un museo optamos por realizar un paseo marcado por la voz de unos auriculares o dirigidos por la voz de un hombre (o mujer) vestido de azul hasta llegar a la tienda de regalos.
Bueno, pues la afición de Madrid, por alguna razón desconocida, es la que se sale del itinerario, dobla una esquina, se aleja de los auriculares, y se encuentra con la 'pieza peculirar', con el Arte puro y verdadero, que en definitiva es lo que demanda.

Imagen:
Instantánea de los tendidos de la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid en este San Isisidro. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com/

lunes, 21 de mayo de 2012

Discrepancias entre toreo verdadero y toreo plástico


De un tiempo para acá se está empezando a valorar por encima de todo en ciertos sectores de la afición, una forma de toreo en la que prima lo estético a la verdadera Tauromaquia.

Y es que el dominio de la verdadera colocación y ejecución es una condición previa para torear. Lo malo es que a veces quien sabe de verdad torear no llega rápidamente a la 'meta', e incluso se queda por el camino.

De nada sirve un toreo plastico y estético si la forma de torear no es también la correcta; antes al contrario, aquél puede incluso puede constituir un impedimiento para la perfección de la faena, ya que se puede descuidar la construcción de la forma de torear para no perjudicar con ello la visión de un público favorable al torero en cuestión.

Por ello, no debiera considerarse el mando y la composición como algo secundario, ya que es más bien lo principal en la Tauromaquia sin que a ello deje de estar ligado la estética y la plasticidad.

La misión del torero será por tanto combinar ese 'cargar la suerte' con el fondo de estética que es necesario para hacer del toreo un arte plástico. El torero, deberá fijar la composición de su toreo exclusivamente con arreglo a su sentimiento y verdadera formas de torear; el equilibrio y la necesaria compensación entre ellas dará el verdadero Toreo.

Imagen:
Jose María Manzanares el pasado día 17 en Las Ventas. Paradigma del toreo plastico. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com/

jueves, 17 de mayo de 2012

El Toro, un material que hay que restaurar


Decepcionante. Es la palabra que mejor define lo ocurrido hasta ahora en la Feria de San Isidro en el campo ganadero. Tomando al Toro como material principal de la obra de arte podremos decir que habría que recuperar los valores de bravura que todavía permanecen vivos estéticamente dentro de una obra de arte taurómaca.

Al igual que en las demás disciplinas artísticas no se trataría de conservar los materiales, sino de restaurar algo que se DETERIORA por momentos, como es el toro encastado y bravo. Devolver la 'legibilidad' del animal en su auténtico aspecto mediante la reintegración de la casta en las grietas que, una mala selección en busca de la toreabilidad excesiva, ha provocado.

Habría que 'restarurar', entendiendo como tal, una intervención directa sobre la selección, sobre la busqueda de la casta, llevada siempre bajo un control riguroso sobre la historia de las reatas y familias de la ganadería. Luego una vez conseguida la restauración habrá de conservar, es decir, prevenir y salvaguardar de exigencias de toreros cuyo único fin es su propio beneficio.

Para una correcta 'restauración' de la emoción y, por tanto, de la casta, los ganaderos no deberían obviar o encontrar inexplicable la preferencia del aficionado por un tipo de encaste determinado, entender las preferencias de la afición tedría que ser obligatorio para formular, después, una correcta conservación emotiva de la obra de arte en el ruedo, y realizar así una correcta restauración de la misma.
Imagen:

Penosa embestida, de un toro de Montalvo el pasado 11 de mayo en el capote de David Mora. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com

viernes, 27 de abril de 2012

La Importancia del detalle en el Arte de Morante de la Puebla


Algo que me viene llamando poderosamente la atención en las últimas actuaciones que le he contemplado es la importancia del detalle en el toreo de Morante de la Puebla. Una trincherilla, una media, un 'Kikirikí', etc...es siempre un elemento del conjunto de la faena pero, para la estética de la tauromaquia, el término puede encontrarse dentro de ella o separado, dependiendo de la relevancia que se de a su ejecución.

El detalle en el torero de La Puebla puede ser en sí mismo una obra de arte, un elemento de la faena de dimensión más reducida pero con propia autonomía estética por mucho que el trasteo no llege a los fundamentos estéticos requeridos.

Hay toreros sin embargo, que se preocupan más por la 'forma general' de torear, evitando los detalles al considerarlos minucias que pueden llegar a debilitar su labor en grandes lineas. Pero hay otros como Morante de la Puebla (antes fueron Paula y Curro Romero), que valoran el detalle con un trazo perfectamente acabado, queriendo representarlo con sublime claridad.

Un trincherazo, por ejemplo, puede no ser muy importante dentro del conjunto, sin embargo si se tiene verdadera conciencia estética por su realización, se puede considerar exclusivo, arte en sí mismo, convirtiéndose así en una órbita en el interior de la faena.

Para Morante de la Puebla el detalle tiene gran importancia y por ello es precisado hasta el más mínimo elemento de su ejecución, justamente por eso, porque para el no es un simple detalle.

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Morante de la Puebla ejecutando una Trincherilla al un toro de Núñez del Cuvillo en la Feria de Abril de 2012. Foto: López Matito ( http://www.lopezmatito.com/ )

jueves, 26 de abril de 2012

La Tauromaquia un arte de Toreros: Ivan Fandiño en Sevilla


El pasado martes tenía lugar un acontecimiento muy esperado por la afición al arte de torear. Se trataba de una tarde en la que por el escenario, los toros y los toreros, iba a suponer algo más que una simple corrida de toros. Toros de Victorino Martín, en Sevilla, para el mano a mano entre Iván Fandiño y David Mora.

Respecto al Arte quedó en mi retina cómo utilizó del cuerpo Iván Fandiño en pos de la estética taurina. Me explico.

El cuerpo humano constituye la "materia prima" del torero en la Tauromaquia; los miembros, partes y formas correctas de utilizarlo resultan los principales protagonstas de esta actividad artística. Iván Fandiño dejó patente que el buen uso corporal a la hora de componer los lances es el campo idoneo para el desarrollo correcto de los cánones del toreo. Y esto es lo que adjudica al diestro los méritos y cualidades de realizar una obra de arte.

Una de las propiedades que atesora Ivan Fandiño es aprovechar su físico para realizar el toreo. Domina, conoce y amplía los límites de su cuerpo para cubrir la realización de movimientos estéticos del toreo como meter los riñones, girar la cintura para rematar enroscado al toro, toques precisos de muñeca...en definitiva trazos especiales que muy pocos artistas de la Tauromaquia son capaces de lograr.

Iván demostró el pasado martes que no es ningún absurdo decir que "La Tauromaquia es un arte de Toreros".

Imagen
Ivan Fandiño con un Victorino en Sevilla 2012. Foto: http://www.plazadetorosdelamaestranza.com

viernes, 20 de abril de 2012

La Figura del toreo y el toro 'a modo'


Desde tiempos relativamente cercanos, se está imponiendo una corriente entre las figuras del toreo como es la de elegir un toro 'a modo' rechazando todo lo que ellos creen que pueden plantear dificultades, ya sea por trapio como por 'supesta' condición de comportamiento debido a su encaste.

El Arte de torear por si solo no existe, necesita ser representado y lograr un efecto en el espectador. Ello deberia obligar al torero que realmente quiere transmitir sus experiencias a un enfrentamiento drástico con la totalidad de encastes y tipo de toros.

Deberían concienciarse de que el "aparato estético" de la Tauromaquia, representa tanto la necesidad de belleza que tiene el aficionado a los toros como la necesidad de imponerse al miedo a los inconvenientes que trae consigo el toro. El Arte de torear debería ser una busqueda de nuevos conocimientos y nuevos enigmas que desvelar y no una huida hacia lo idílico que da la comodidad.

Para ello el torero ha de estar preparado para un enfrentamiento duro y dificil. Solo a través del contacto con todo tipo de toros y la experiencia con los medios que configuran el aparato estético de la Tauromaquia puede tener lugar el proceso de comunicación artistica con el espectador, y lo que es más, al autoconocimiento de su toreo.

La experiencia del arte de la Tauromaquia y, al fin y al cabo, de la belleza, deberia guardar una estrecha relación con el enfrentamiento con todo tipo de toros, por muy figura que se sea.

Imagen:
Jose María Manzanares con un toro 'anovillado' e impropio de la Plaza de la Maestranza en pasado Domingo de Resurrección 2012. Foto: plazadetorosdelamaestranza.com

viernes, 13 de abril de 2012

La Feria de Abril de Sevilla: Jerarquia de la Luz


Comienza la Feria de Abril de Sevilla y si hay algo que caracterice estéticamente el ciclo es el colorido, la iluminación y luminosidad del espacio en la Real Maestranza de Caballería.

La luz en los toros es primordial. La Tauromaquia está adaptada a una luz natural  y sus formas resaltan en función de la iluminación correcta en el ruedo. Es tan importante que la iluminación artificial nunca podrá suplir la calidad de la natural.

En el Arte de la Tauromaquia la mayoría de las obras históricas están hechas con un predominio de la luz natural. Este tipo de luz produce unos matices y variaciones, dentro del espectro de colores exclusivos de La Fiesta, que la luz artificial, todavía no ha sido capaz de igualar.

En la Plaza de la Maestranza, debido a la luz del cielo andaluz, el punto de la obra de arte taurómaca cobra intensidad lumínica, algo que hará que apenas se deforme el contacto del torero con el toro dando homogeneidad a la faena.

Porque la luz es un elemento natural, exterior y envolvente de la obra de arte en el ruedo. El torero, al construir la faena, cuenta con esa luz, quizá inconscientemente, para someterla al dominio estético y en tal sentido mueve las telas para disponer de concavidades y convexidades, distribuye masas y volúmenes de forma que los factores atmosféricos y luminosos hispalenses quedan integrados en la escultura que crea el embroque entre toro y torero.

La Tauromaquia en Sevilla vive, por tanto, en medio de la luz.

Imagen:

Miguel Ángel Perera frente a un toro de Fuente Ymbro en la Feria de Abril 2011. Foto: plazadetorosdelamaestranza.com

lunes, 9 de abril de 2012

El Fundi en Madrid o la paciencia como cualidad esencial de la creación


Domingo de Resurrección, una fecha taurina por antonomasia y que aparte de encerronas cómodas y sin emoción (respecto al ganado) de figuras en cosos sin exigencia, como Málaga y Sevilla, hay algo que llamó poderosamente la atención respecto al Arte. Y es la paciencia del artista para llegar a la creación que demostró El Fundi en el tercer toro corrido en la 'resurrección' madrileña.

El veterano maestro dio una lección a los dos jóvenes aspirantes de cómo la paciencia es como la valentía: una actitud indispensable para la actividad creadora frente al toro. Miestras estos se dejaron arrastrar por las prisas sin apenas pensar planteamiento alguno según las condiciones de sus oponentes, El Fundi, a base del conocimiento que dan los años, intentó ahormar, sin agobios, la embestida del toro y no verse quebrantado por el abatimiento, algo que al final es fundamental para no perder la confianza en la grandeza del toreo.

El creador, moldea con paciencia su creación. La inspiración en el Arte de Torear, debería ser un estado de disponibilidad para encontrar los medios con los que expresar una idea o sentimiento frente a las condiciones que presente cada toro, y no 'pegar pases', sin estudiar las opciones como erroneamente hicieron ayer Juan del Álamo y Víctor Barrio en Madrid.

La paciencia que atestiguó El Fundi, es una cualidad esencial a la creación al pensar en la faena como resultado de un cuidadoso trabajo. Independientemente de la espiritualidad que conlleva, el toreo se transforma en un bello y misterioso pasaje cuando esa inspiración es trabajo y construcción. Por ello, el maestro de Fuenlabrada, establecío su faena con cuidado extremo, trabajando mentalmente para alcanzar los niveles de torería y dejando así muestra de su exigencia estética.

Imagen:

Montaje de El Fundi al natural en Las Ventas con Juan del Álamo y Victor Barrio cariacontecidos tras su fracaso en la misma corrida. Fotos: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com/

lunes, 2 de abril de 2012

Fandiño y Mora, error en el 'material' para la Obra de Arte


Se está llegando a un punto dentro de los estamentos taurinos del todo falso como es tomar un 'principio formalista' cuya idea es, (totalmente falsa como decimos),  que el tema, el material y el contenido carecen de la menor importancia en una obra de artística de la Tauromaquia, dando énfasis a la simple forma de torear.

Ayer se vio en la Plaza de Madrid cómo se puede obviar la importancia del 'material' por parte del artista, al elegir para un evento que se suponía una de las claves de este principio de temporada, un 'instrumento' (Jandilla), voluble, con poca resistencia y más favorable para otro tipo de arte popular en escenarios menos exigentes y sin demasiadas garantías para realizar el Arte que llevan dentro tanto Iván Fandiño como, esperemos, David Mora.

Según a Christiansen, no debemos olvidar que el material de una obra artística pariticipa en la síntesis del objeto estético. Para determinar la importancia del toro, debemos llevar a cabo una operación similar a aquella mediante la cual determinamos la importancia de las formas de torear. Al destruir esa forma, vemos que destruímos el efecto artístico de la faena, pues bien, si esa forma la aplicamos a un material (toro) defectuoso, también distorsionamos el efecto psicilógico de la obra de arte.

Para terminar, recordar que no hay obra de arte sin un cuerpo físico: La piedra de una catedral o de una estatua, el lienzo y los pigmentos de un cuadro, el aire en vibración de una sinfonía, el cuerpo vivo del bailarín y/o El Toro Bravo. En la Tauromaquia el arte no puede morir apenas nacer por falta de material, más bien debiera renacer sin cesar al saltar al ruedo un toro encastado y bravo cada vez.

Imagen:
Dos pasajes de la tarde de ayer en las Ventas en que se ven las defectuosas embestidas de los de Jandilla ante Iván Fandiño y David Mora. Fotos: Juan Pelegrín http://www.las-ventas.com/

martes, 27 de marzo de 2012

Teatro y Tauromaquia, escenografías contrapuestas


En el Día Mundial del Teatro vamos a intentar dar una visión de cómo la Tauromaquia tiene algo de puesta en escena, pero a su vez el trabajo escenográfico en Tauromaquia y Teatro no se puede comparar porque son dos medios muy diferentes.

La diferencia entre la escenografía del teatro y la taurómaca radica en el punto de vista del espectador. En una plaza de toros el público tiene presente que cada detalle se hace con el riesgo y ,porqué no, la muerte presente. La grandeza de la Fiesta de los toros frente al teatro es que siendo una expresión de lo más realista, el torero es capaz de realizar suertes estilizadas, poéticas y de gran imaginación, como en el teatro. En la Tauromaquia se puede ser creativo, sin dejar de ser realista.

La escenografía es un elemento muy importante en la Tauromaquia porque representa el ambiente de la obra de arte frente al toro y refleja el espíritu del autor. Una escenografía apropiada ayuda a que la lidia consiga crear en el espectador el efecto que el torero quiere. No solo se conseguirá con el mero hecho de pegar pases, con los terrenos elegidos..., sino también con la gestualidad, la elección de vestido, etc.

La Tauromaquia es al final un rito donde cada cual tiene su lugar estipulado y apasionadamente ejercido. Una asociación de artistas (primarios y secundarios) que se complementan y conjugan sus habilidades frente al toro, con fe en el Arte de Torear.

Pero esa escenografía ha de ser seria, no hay arte cómico (de ahí mi repulsa al 'toreo cómico') ya que se ha de tener respeto máximo al Toro, al animal. El toreo, al existir la muerte del Toro, debe ser serio, debe ser grave...porque como dijo el filósofo alemán Martin Heidegger "lo grave da que pensar y lo grave es que el hombre no piensa todavía".

Imagen:
El Juli arrebatado en Alicante, Hogueras 2010 Foto: Verónica SorianoEscena de El caso Danton,en el Teatro Español de Madrid. Foto http://www.teatroespanol.es

jueves, 15 de marzo de 2012

Para crear una Obra de Arte hay que conocer al Toro


Ya estamos inmersos en la temporada y hay algo que ya ha llamado poderosamente mi atención. Es el hecho de que los jóvenes artistas no sepan interpretar la faena que requiere cada toro. Tienen en mente una obra y la quieren plantear frente a cualquier tipo de animal, sea cual sea su condición. Y eso es erroneo.

Los casos más sensibles han sido los de el francés Thomás Duffau y el mexicano Diego Silveti en la cortrida de Fallas. Tuvieron oportunidades frente a toros de Valdefresno pero por lo que parece nadie, ni ellos mismos, se han interesado en saber las virtudes y defectos del encaste Lisardo. De ahí que no afrontaran sus obras con provecho.

Para el artista debe ser de suma importancia comprender el fondo de los encastes. Será importante examinar su comportamiento, miradas, arrancadas y recorrido, que deberá utilizar para expresar su arte. El valor artístico de una obra está en la manera en que el autor ha interpretado las condiciones de su oponente, querencias, movimientos, forma de embestir, espacios, etc.

El secreto de un artista de la Tauromaquia está en saber cómo transformar, si es que es de provecho, la conducta del toro con paciencia y conocimientos. Las formas de las obras de arte que puedan llegar a conseguirse en el ruedo son diversas y ricas en matices, por tanto, el público y el aficionado, podrán formarse un gusto abierto a las diferencias que sea capaz de apreciar la variedad y calidad estética de las obras de arte que cree el torero.

Como conclusión creo que cada torero debiera de aprovechar las experiencias de los maestros predecesores frente a todo tipo de encastes y a la vez dejar a las generaciones venideras una herencia de conocimientos. Pero visto lo visto, esta hipótesis no es segura.

Imagen:
Diego Silveti con Lisonjero de Valdefresno, un toro de dos orejas humillando y 'haciendo surco' con el morro en la arena. Foto : Rullot para http://www.aplausos.es/

lunes, 12 de marzo de 2012

El Arte vulgar gana la batalla al Arte popular en Valencia


Ha empezado la temporada y llegan los primeros triunfos de toreros que hacen de su Arte un ejemplo de 'vulgaridad'. Abunda la confusión entre Arte de la Tauromaquia Popular (arte de un pueblo que no hace falta ser culto para entenderlo), y Arte Vulgar, en el que se afianza el 'todo vale' de las formas poco ortodoxas de hacer la Tauromaquia.

La Tauromaquia popular es aquella que no renuncia a las formas claras de realizar el toreo, de trazo conciso, algo espontánea, en cambio la Tauromaquia vulgar, facilmente cae en la redudancia del cite fuera de cacho, de perfil, de los remates hacia afuera...El público que acude a este tipo de corridas demanda un torero de formas sencillas, con pases elementales y sin demasiada canonicidad, pero al final recogen la vulgaridad ofrecida por el artista acostumbrado a esas formas inconexas, tomando como ingenuo al público.

El arte popular se ha refugiado en este tipo de corridas denominadas 'mediáticas' pero hasta ahí lo ha perseguido y acosado el arte vulgar, especialmente en las plazas de tercera y portátiles. Ya no es obra del torero sencillo, sino que entra a medias en la Tauromaquia, que olfatea los cánones del toreo y mezcla, según los casos del torero de quien se trate, residuos de toreo con ambientes festeros del público.

El arte vulgar se extiende por la Tauromaquia de toreros en boga en las revistas y programas del corazón. Pero este arte vulgar tiene sus aciertos cuando se acerca a las Tauromaquia de masas. En la Tauromaquia los aciertos son mas frecuentes que en otras artes, porque las distintas formas de torear se insinúan facilmente en los gustos del público popular y el torero lo sabe y los lleva en su repertorio.

Pero el gran pecado del arte de la Tauromaquia vulgar no es que pueda errar en la ejecución: yerra también el arte de torear culto; yerra el popular, aunque no lo crean los defensores de la pureza del toreo, el gran pecado lo tiene en la fuerza de destrucción del verdadero toreo, que lo empuja a cegar las fuentes primarias de la Tauromaquia.

Por eso, es una lamentable visión de futuro en que la Tauromaquia 'para el público' han perecido bajo las formas vulgares esclavizadas para servir de instrumento a la Tauromaquia mediocre y presuntuosa de este tipo de, ¿artistas?.

Imagen:

Derechazo de perfil y a media altura de Rivera Ordóñez en Fallas 2012. Foto: Rullot para http://www.aplausos.es/

miércoles, 7 de marzo de 2012

Juan José Padilla, valores en los que reflejarse


Han pasado unos días de la reaparición de Juan José Padilla a los ruedos tras el gravísimo percance de Zaragoza. Una de las frases más repetidas en estos días es que el diestro jerezano representa los valores que se ha de tener en la vida, y añado, en el arte, y que hoy en día son cada día más escasos. Vamos a ir uno por uno diseccionando esos valores que llevan a un hombre a sentirse torero y artista, a sentirse vivo.

Deseo. Juan José, como el resto de los toreros, tienen  que activar un poderoso deseo de superación personal para desarrollar la profesión que han elegido. El artista frente al toro tiene la gran responsabilidad de activar la inteligencia para llegar al talento. Se ha de tener un ardiente deseo de superación personal que impulse a la búsqueda de la perfección delante del toro bravo.

Coraje. Se ha de tener una enérgica determinación y definitiva resolución para dedicarse a la profesión de torero. El coraje es la valentía que ha demostrado Padilla al definir desde los primeros momentos después de la cornada un objetivo claro, volver a torear. Ese coraje es lucha continua y esfuerzo permanente. Coraje es  transformar la debilidad en fortaleza.

Ambición. Elaborar un proyecto en el mundo del toro tan grande como sea posible alcanzar. Juan José lo demostró con la ambición positiva de no volver la cara al toro, y rechazar la ambición egoista y mezquina que manipula a muchos toreros como es el dinero.

Esfuerzo. Ha demostrado que la fuerza de voluntad ha estado específicamente orientada a alcanzar su vuelta a los ruedos. Este esfuerzo significa el máximo aprovechamiento de todos los recursos físicos para vover a vestirse de torero. Esfuerzo es la dedicación, perseverancia, tenacidad y continuidad para no desistir jamás hasta ver los resultados deseados delante de la cara del toro.

Sacrificio. Entrega total a su profesión. Implica dejar a un lado la comodidad con el propósito de volver a sentir al toro cerca. Sobreponerse a la adversidad es una cualidad humana ligada a la grandeza, y ¿qué acto es más grande en la vida que crear Arte frente a un aninal fiero en el ruedo?.

Convicción. La profunda creencia en sí mismo de Juan José y en su propio potencial. Ha demostrado una total confianza en que él podía volver a torear. Un completo compromiso consigo mismo para la realización de sus objetivos.

Fortaleza. Como solided mental cuando se tiene un objetico claro en la vida. Es una resolución inquebrantable de una persona que ha decidido hacer del toro, de su profesión, un proyecto de vida digno y de vivirlo con orgullo.

Carácter. La seguridad interna que Padilla ha tenido para expresar sus pensamientos y sentimientos a todo el mundo desde el primer momento, pero sobretodo la confianza en sí mismo para hacerlo.

Vocación. El jerezano ha dedicado su vida a hacer lo que a él realmente le gusta, le complace y le satisface. Esa vocación torera consiste en encontrarse con uno mismo, descubrir el camino del toro, sentir total congruencia de lo desea con lo que hace.

Espíritu. La facultad mental que le ha dado a Juan José Padilla vitalidad y potencialidad. El espíritu de un torero es una poderosa corriente de energía mental que moviliza sus vidas para ponerse delante de un toro. Solamente tiene que saltar al ruedo para activar ese potencial de acción que existe en su interior.

Imagen:
Padilla a hombros en su vuelta de Olivenza. Foto: Gallardo para http://www.badajoztaurina.com/

viernes, 2 de marzo de 2012

La problemática artística en la Tauromaquia de la desaparición de encastes


De un tiempo hacia aquí se han ido incorporando al arte de la Tauromaquia unos ideales en los que la importancia para el artista es mirar por su propia comodidad. Esta circustancia ha ido cambiando gradualmente la fisonomía de una 'nueva Tauromaquia' en la búsqueda de un sólo tipo de toro y el rechazo y olvido, hasta llegar a su desaparición, de determinados encastes.

El nuevo tipo de toro demandado por el taurinismo podríamos compararlo con los nuevos materiales en la arquitectura al ser más transformados que los antiguos, con un tipo de textura o comportamieto más uniforme, pero que en sí mismos aporta una estética más pobre en cuanto a soluciones artísticas que tienen que plantear los artistas frente a ellos en el ruedo.

Es decir, el toro, como una placa de metal o de plástico en arquitectura, completamente uniforme en comportamiento, ofrece pocas posiblidades a nuevas formas de arte, a poder contemplar los recursos artísticos y técnicos del torero frente a las diferentes posiblidades que ofrece el comportamiento de encastes distintos.

En cambio, en los encastes que mantienen algo de 'privitivismo' podrémos encontrar en su lidia una variedad de sensaciones por su 'irregularidad' de comportamiento, entendiendo ésta como algo no negativo, sino como algo que aporta riqueza a la diversidad que siempre ha caracterizado a la Tauromaquia.

Existen muchos aficionados que nos lamentamos de la pérdida de valores estéticos que está sufriendo la Tauromaquia con el abandono por parte de los toreros de encastes minoritarios pero de gran riqueza dentro de la Fiesta. Por ello deberían darse cuenta de que el aficionado a la Fiesta de los Toros necesita contemplar la riqueza de formas y espontaneidad que posee el Toro Bravo, no se deberían conformar con el comportamiento unitario, al final los toreros se convierten en cómplices de la uniformidad de la Fiesta que puede llevar a su rechazo.

Imagen:
Vaca de Patas Blancas de Francisco Galache dentro del reportaje de Rubén Arévalo para http://www.cope.es/toros y http://rubenarevalo.blogspot.com/

jueves, 1 de marzo de 2012

Manzanares. El artista se desmarca del compromiso


Saltaba el pasado martes 28 de febrero la noticia de que Jose María Manzanares se autodescartaba para San Fermín en elmundo.es como ya ocurriera la temporada pasada. Para el arte, esto supone un rechazo al reto, y más cuando se trata de una de las máximas figuras del escalafón por lo que debería reclamar su maestría con todo tipo de toros y en toda clase de circustancias.

Y es que el torero debería tomar conciencia de que la actividad artística que a elegido conlleva mucho más retos de los que probablemente ninguna otra se ha enfrentado debido a una serie de factores de diversa índole.

En primer lugar hablaríamos de la desmitificación y derrumbe de valores y certezas sobre el torero que en nuestra cultura ya es evidente. Tres siglos después del nacimiento de un Arte como la Tauromaquia, se ha perdido el 'asombro', el optimismo que alentaba a la sociedad cuando tenía el convencimiento de que un hombre se enfrentaba a un animal que portaba la muerte, y era capaz de crear arte una vez domeñado el primer instinto de 'caza'.

Pero los problemas que han ido aquejando a la Fiesta, como la paulatina conversión de bravura a nobleza hasta llegar al casi domesticamiento, la banalidad con que se anda y se habla delante del toro y el deterioro de los valores de la Tauromaquia por parte de la sociedad, han llevado a un gradual pero implacable derrumbe de la figura del torero que es capaz de rehuir el compromiso anteponiendo su 'comodidad' al reto y magnificación de su figura.

La figura del toreo, con su rechazo a valores como el compromiso, el esfuerzo, la fe y la determinación frente a determinado tipo de toros y encastes está dando lugar a una cultura taurina desapasionada que se caracteriza por su escepciticismo y desilusión. Nos encontramos en un sistema en el que el artista ha manipulado a la afición con el objeto de conformar y preservar sus intereses.

La experiencia interior del torero, la sutil vivencia de la propia subjetividad, requisitos indispensables de la condición creadora son ahogados en medio de una cultura de conformismo alienante. Alienación o enajenación se entienden como la distancia que separa al artista del toreo de su esencia, de enfrentarse a toros de todo tipo de condición y en todos los entornos posibles. Eso le hace perder su verdadera identidad.

Todo esto lleva a una paulatina degradación del verdadero Arte de la Tauromaquia, pues donde no hay armonía entre riesgo y arte, donde no hay un verdadero contacto con el toro más 'real' posible y la realidad interna, equilibrio y reto personbal no puede haber autenticidad artística.

Imagen:
Toro de Pamplona. Imágen de Jose María Manzanares por Joserra Lozano. (http://www.josemariamanzanares.com)

martes, 28 de febrero de 2012

La emoción de las imágenes en el cine y en los toros


Estamos en época de Oscars, y este año le ha tocado la 'suerte' a la película 'The Artist'. Su gran característica principal tiene es que se trata de una evocación al pasado, al cine sin sonido, del cine 'mudo'. A penas nos damos cuenta, pero el arte de la Tauromaquia también tiene cierto aire de 'cine mudo'.

La mirada emocionada, deseosa o soprendida, se ha tratado de eternizar en la memoria colectiva desde tiempo inmemorial. Por ejemplo la pintura persiguió, entre otras cosas, eternizar momentos, rostros y sentíres.

El recuerdo visual y la emoción de las imágenes nos impresionan no solo por su poder evocador sino, por su capacidad de crear nuevas sensaciones en nuestro interior. Estas imágenes quedarán ligadas a toda nuestra historia personal pero, de modo particular, están ligadas a nuestro presente más íntimo e inmediato.

El cine es un arte visual, como lo es en esencia el arte de la taurtomaquia. Visto como en los inicios, el toreo parece salirse del 'cuadro' para deleitarnos, sorprendernos y emocionarnos con una cascada de movimentos y gesticulaciones. Si el cine mudo era capaz de hacer 'magia' sobre una sábana blanca el toreo lo hace en un ruedo de albero donde no hay más actores que toro y torero inmersos en un enorme diálogo en silencio.

El torero, al igual el actor del cine mudo, se siente influído por la estética y en ellos se muestra una permanente preocupación por la belleza; por una idea de belleza en la que cabe la muerte, junto a los otros arquetipos o modos de la belleza convencional que supone el arte.

Todos estos planteamientos se articulan en el Arte de Torear en una dramaturgia ceremonial, en la que los gestos, los ademanes y casi la danza frente al toro ocupan un papel de primer orden.

La Tauromaquia, como el cine, es un espacio privilegiado de transmisión de la experiencia, pero bajo un sistema narrativo que habla del rito, de burlar a la muerte creando arte.

Imagen:
Montaje con el cartel de The Artist y Morante de la Puebla en San Isidro 2009. Foto: CABRERA

miércoles, 22 de febrero de 2012

Transformaciones de una pincelada única, el muletazo

El muletazo, como pincelada, no es una simple linea dibujada con la tela acompañando la embestida del toro.

Su trazo, puede ser grueso o fino, es decir, llevando al toro más tapado o menos, depende del nivel de brusquedad que muestre al tomar las telas. Un muletazo, por el vació que encierra al dejar en el centro al torero mientras se enrosca al toro a la cintura, representa forma y volumen.

Por el ataque y empuje del toro la 'pincelada roja' expresará ritmo y movimiento que, cuanto más ducto sea el artista, más plástico será. Por otro lado, el juego 'gracioso' de las telas en los remates o en la forma de moverla sugerirá sombra y luz.

Ese muletazo busca discernir la linea interna del toreo, al mismo tiempo que se carga de las pulsiones irresistibles del hombre. El pase trasciende así el conflicto entre hombre y animal, entre la representación del volumen compuesta por el toro y la del movimiento descrita por el artista, y por su sencillez aparente, encarna la ley de la transformación.

El torero dibuja formas de la realidad, pero al mismo tiempo procura recrear lineas invisibles y rítmicas que las enlazan y las animan. Cuando lo consigue, da rienda suelta a los influjos que impulsan su propio ser.

Imagen:
Gran muletazo de Morenito de Aranda en la Feria de Otoño de 2010. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com
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