miércoles, 30 de noviembre de 2011

Diego Puerta, el artista de arrojo


Nos ha dejado Diego Puerta, 'Diego Valor', como se ganó el derecho de que le apodaran. Un artista de arrojo en el que sus medallas de las Bellas Artes se tradujeron en 46 'distinciones' en forma de cornadas.

Para el Arte de la Tauromaquia, Diego Puerta ha supuesto la figura del Artista de arrojo. En el toreo en el sentido de técnica se aprende, y al final se consigue dar pases, con más o menos solvencia. Pero para ser torero o artista, se ha de ser valiente, decidido, y ante todo perseverante. Características que Puerta aunó.
Puerta vivió una gran época del toreo, donde se codeaba con 'toreros de arte', pero el conservó el arrojo y la decisión, llegando a tocar incluso el atrevimiento, señalando que el camino del valor, conduce a su fin.

Y ese caracter se reflejó en sus obras frente al toro, porque el Arte de la Tauromaquia no es más que la naturaleza a través de un temperamento, y el temperamento de Diego Puerta fue su tesón.

Hoy las figuras están acomodadas, se ha creado una escasez de ambiente en la Tauromaquia, un exceso de imitación que conlleva al aficionado a un pesimismo enervante, ya que se ve en el torero una falta de aliento. Quien así plantea la Tauromaquia, teniendo idea y talento para enfrentarse al toro encastado y bravo, puede hacer más.

Más como Diego Puerta, quien lo hizo sin miedo, con arrojo, sin timidez injustificada delante del toro y con esa constancia que lleva de la mano a presentar el Toreo sin tapujos, sin ventajas, el toreo que fue producto de una idea dificil de concretar, un espejo fiel donde se reflejó con Arte un trozo de la verdadera Naturaleza del combate del hombre y el toro, ya que ahí y no en otra parte, está la belleza verdadera. Por tanto con Diego Puerta se va el artista de arrojo.

Imagen:

Diego Puerta en el patio de caballos de Pamplona. Foto: feriadeltoro.net

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Subalterno y la buena preparación del soporte para la Obra


La fase intelectual del Torero en el proceso creativo siempre requiere de un soporte, (albero), procesos técnicos (faena), y unos materiales (el toro), necesarios para la materialización de la idea.

La preparación del material, que es el toro, por parte de los lidiadores es básica y fundamental ya que de la calidad de la lidia dependerá, en buena medida, que no se agraven los inconvenientes de su comportamiento durante la realización posterior de la obra (faena) por parte del artista, así como la mejor embestida de éste durante el mayor tiempo posible.

De la técnica empleada durante la lidia por los subalternos dependerá el no menoscabar el comportamiento del toro, teniendo como fin modificarlo para que de la fiereza llegue la entrega en bravo, en función de los intereses de cada artista.

El objetivo claro y prioritario de una buena lidia es el 'enseñar a embestir' al animal para ello, los subalternos tendrán que recurrir a las mejores artes para facilitar la ejecución de la obra al artista. Se habrá de evitar por tanto la mala utilización de las telas, los capotazos bruscos o farragosos, los toques innecesarios que harán confundir y restar embestidas al toro en el último tercio, vaciar la embestida por alto... La secillez, en definitiva, es lo que ha de primar.

Para terminar, podríamos definir la labor del subalterno-lidiador como el conjunto de operaciones necesarias que hay que ejecutar con la mejor técnica posible para que, sea cual sea la condición del toro de salida, lo habiliten de la manera más adecuada posible, dependiendo de su comportamiento claro está, para la realización de la obra de arte taurómaca.

Imágen:
José Otero en un grandísimo capotazo a un novillo de El Retamar, el 29 de agosto de 2010. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

martes, 1 de noviembre de 2011

Andrés Vázquez, el arte del pueblo


Estos días a saltado a la palestra la noticia de que Andrés Vázquez a sus 80 años va a matar un novillo-toro de Victorino Martín para celebrar sus 50 años de alternativa en Zamora. Un hecho noticiable si se tiene en cuenta la edad y el encaste del que se trata, por muy novillo-toro que sea. Actos así no pueden dejarse a un lado desde la Historia del Arte de la Tauromaquia, así que desde aquí vamos a desentramar, en la medida de lo posible, la Tauromaquia de Andrés Vázquez: el arte popular.

Para algunos, la cultura es un privilegio de las clases superiores; para otros, una peculiar forma del saber orientada hacia la vida moral; para otros, la seña de identidad de un grupo étnico. Para hombres como Andrés Vázquez la cultura es la suerte que tuvo de ser Torero, de ejecutar un arte excelso incluso sin, quizá, tener consciencia de ello.

Para "El Brujo de Villalpando" seguramente el Toreo no fue un problema de lógica, y sí de necesidades. El dilema surgió cuando se empezó a tomar partido por una "Tauromaquia académica" y a dar de lado una "Tauromaquia popular". La 'Ilustración taurómaca', fue soberbia en cuanto a que la Tauromaquia académica, su Tauromaquia, fuera la que tomara el poder y la razón. Lo demás, la Tauromaquia de arrojo, de valentía, y de gestas era cosa de la "chusma", de "la canalla", a la cual no podían otorgársele otras cualidades que la torpeza a la hora de realizar el toreo y la vulgaridad de las formas. Pero no hay que olvidar que la Tauromaquia de a pie fue un arte popular, un rito que se convirtió en Arte.

Así en el Arte de Andrés Vázquez existió una función estética, claro que sí, pero ésta no es exclusiva ni predominante. El trató de embellecer el ritual, volcó en ello toda su creatividad, tuvo un modo de estar delante de los toros asegurando la eficacia de una ceremonia, de alcanzar con mayor facilidad el favor de públicos y aficionados. Por tanto, en el arte del zamorano la función estética siempre existió, pero estuvo superpuesta en la compleja trama del sentido final de la Tauromaquia, el vencer al toro.

El arrojo y la valentía de Andrés Vázquez fueron un esfuerzo para poner coto a la degradación que por momentos vivió el Arte de la Tauromaquia popular, ya que fue un valioso aporte a la causa de los sectores 'subalternos', la fuerza de su toreo dependió siempre, y dependerá, de no perder nunca su identidad.

Imagen:

Andrés Vázquez antes de hacer un paseíllo en Madrid: Foto: victorinomartin.com
En un pase en las Ventas. Foto: Peña
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