martes, 30 de agosto de 2011

Morante de la Puebla y Miguel Ángel, el artista total


El martes 23 de agosto de 2011 se 'vivió' en la plaza de Vistalegre de Bilbao una obra de arte. Y digo se vivió porque tuvo sentido, penetró en los adentros del espectador con pinceladas de franela que casi se podían palpar con las manos. El genio fue Morante de la Puebla. Muchos han escrito que fue una faena 'barroca', pero voy más allá, la capacidad de este artista solo se puede comparar con Miguel Ángel Buonaroti, el artista más completo de la historia, ya que Morante, esta vez fue pintor, escultor y arquitecto a la vez, y poeta, pero eso ya lo tiene desde su nacimiento.

Los que hemos tenido la suerte de estudiar la vida y obra de genio renacentista, vemos en los dos artistas una concordancia en lo que se refiere a su caracter. Tomamos las palabras de Román Rolland para equiparar ese caracter al afirmar que la clave de sus existencias reside en la soledad, la melancolía, la tristeza (aparente) y continua depresión. Además de ser los dos unos tímidos innatos.

En cuanto a la experiencia artística, al igual que para Miguel Ángel, el arte que nos dejó en Bilbao Morante careció de muros, de planos puros ya que para llegar a esa creación se ha de estar libre de barreras que separan el espacio intelectual del espacio natural, de la muerte y la vida. Ya que los muros para Miguel Ángel y entendidos como los cánones academémicos en la Tauromaquia, son las estructuras espirituales e intelectuales que se oponen al artista total, a la creación arrebatada. Por ello un artista creativo como lo es Morante no puede tener oposición en estos 'muros', un muletazo, una verónica, un molinete del artista sevillano irrumpirán y turbarán la serenidad de la vida cotidiana para alcanzar un 'mas allá' en pleno albero.

La faena de Morante de la Puebla, podría tomar una fuente directa para la conceptión de su Arte en las mismas teorías de las ideas de Platón,pero el artista no intenta trasponer a las imágenes que crean esos conceptos filosóficos, quiere expresarlos y es precisamente en la creación bilbaína donde el arte se planteó como expresión.

Las imágenes creadas por el genio de La Puebla y que si cerramos nuestros ojos se aparecen como verdaderas pinturas, buscan el proceso de formación, en la impronta que el arrebato belmontino dejó en el albero con cada lance. Estos lances fueron un punto de llegada, la idea finalmente alcanzada a través de un proceso de liberación.

Por todo ello, al igual que en la figura del genio renacentista, desparece la unidad de bloque del "monumento"; los elementos tomados como pases se disocian, se relacionan a distancia, o simplemente, coexisten en una misma condición espacio-temporal.

La 'arquitectura' de la faena, 'la escultura' de cada lance y la 'pintura' dejada en el aire con las telas de Morante de la Puebla, no se sumaron, sino que transcurieron la una en la otra como si en ellas hubiera caido la barrera de una técnica - y por tanto,de un modo de expresión- simplemente distinta.

Imagen:
Morante de la Puebla en Bilbao. Foto: Arjona para http://www.aplausos.es/

viernes, 19 de agosto de 2011

La seridad de Bilbao y el compromiso del artista


Comienza la feria de Bilbao, por antonomasia la Feria donde la seriedad del Toro implica un máximo compromiso por parte del artista con la Fiesta íntegra. Desde la órbita del arte intentaremos reflexionar sobre este asunto que por estas fechas suscita un árduo debate entre aficionados y profesionales.

Partiendo de la base que las grandes obras de arte taurómacas son claramente superiores a cualquier cosa en sus diversas formas, lo será más si cabe si existe una seriedad profunda, tanto en la presencia del toro, como en la profesionalidad del artista,( torero).

Las obras creadas a partir de esa seriedad profunda, como sucede en Bilbao, nos exigen, a mi juicio, una atención y lealtad muy superiores cualitativa y cuantitativamente a las que nos exige el toreo en otras fechas y ferias, y lamentablemente, con otro tipo de toro.

El arte de la Tauromaquia ha llegado alcanzar un reconocimiento por parte de la sociedad casi secular, como el más próximo a una actividad sacramental. El torero comprometido debería ser un explorador independiente de los peligros del Arte, incluso de su conciencia interior, ello concedería al artista una especie de licencia para comportarse y ser reconocido de manera diferente a los demás.

Cuando exite la seriedad del arte, su principal tarea consitiría en forjar trofeos con sus experiencias ante el Toro: Faenas y ademanes que fascinen por su peligro, por su tensión, y no simplemente que entretenga como un mero actor más. Su recurso principal de fascinación consiste en dar un paso más adelante en la dialéctica del Arte frente al toro.

Si el torero se empeña en crear obras frente a oponentes sin seriedad y carentes de la casta suficiente como para crear tensión, se comenterá un ultraje contra su auditorio, y las credenciales y autoridad del artista dependerán en última instancia de las tropelías que cometa contra sí mismo, consintiendo la creación de faenas frente a oponentes carentes de riesgo y emoción. De ahí que Bilbao requiere al artista un compromiso exterior frente al toro y otro, más importante si cabe, interior.

Imagen:
Seriedad de un toro de Victorino Martín en la Feria de Bilbao de 2008. Foto: Terroso
'Corrida' de Pablo Picasso, 1934.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La autenticidad del Arte de la Tauromaquia frente a la sociedad convencional


Uno de los debates que siempre se han mantenido en la palestra de los aficionados y los asépticos al toreo es la autenticidad (o sinceridad) del arte de la Tauromaquia.

En cierto sentido,la Tauromaquia ha constituido siempre un intento de ser un arte sincero y serio, incluso se podría decir, de renovar la sinceridad por medio del arte. Sea cual sea su forma, el afán por ser sincero y serio, dota al arte de la Tauromaquia de un aura de auténtica identidad. De hecho, la sinceridad del toreo, expresa el deseo de ser auténtico irreductible, inconfundiblemente.

La sinceridad del toreo existe frente a la inautencididad de la sociedad. El arte que crea un hombre y un toro no pertenece a ninguna tradición estética y queda fuera de todas las estructuras institucionales, este arte que parece intrínsecamente no convencional y "anormal" -no controlado por la sociedad-, es automáticamente considerado como sincero. Incluso, su oposición hostil, nada acomodaticia, casi anarquista, parece suficiente para convertirlo en Auténtico.

Por esto, cabría señalarse, que el arte de la Tauromaquia no tiene ningín reparo en mostrarse como es, sin engaños, ante el espectador, asiduo o neófito. En todo espectador, la unión de toro y torero, debería despertar la necesidad de sinceridad y la posibilidad de autenticidad que da el riesgo y la tragedia implícita en el Toro Bravo. Este hecho hace que el Arte de la Tauromaquia sea diferente, y se rebela frente al conformismo de la sociedad.

Este es el caso, y la sociedad debería hacer un sitio en el "sistema" a un arte firmemente 'rebelde'. Esto no significa que esta sociedad encuentre su propia autencicidad mediante la experiencia de la autenticidad del Arte de la Tauromaquia, si no que únicamente reconocerá la buena fe y la seriedad de dicho Arte. Este reconcimiento no requiere que se ame a la Fiesta, sino solamente el reconocimiento de que el arte de torear tiene cierto interés, y que ha de admitirse en el discurso social general.

Cabría señalar, para terminar y más para el aficionado, que el arte de la Tauromaquia no puede caer en el dominio de lo cotidiano. La reafirmación estética de la Tauromaquia por parte del espectador serio es una especie de recreación de ésta que sirve al mismo propósito intelectual que su creación por parte del torero: la creatividad con que toree el artista es el medio de escapar a la consciencia cotidiana del mundo-vida.

Imagen:
Morante de la Puebla en la plaza de Bilbao en 2008. Foto: Terroso
Multitud en la Calle Preciados de Madrid

lunes, 8 de agosto de 2011

Joselito, artista y escultor de Toros Bravos


Desde hace un tiempo vengo dándo vueltas a un tema que el pasado viernes en Bayona se corroboró con una grán corrida. Hablo de la incursión del artista Jose Miguel Arroyo, Joselito en la faceta ganadera y el buen camino que está llevando el ganadero capaz de tallar esa obra maestra de la escultura que es el toro bravo.

Ya en su faceta 'pictórica' trazando pinceladas de percal y franela, Joselito tuvo la gran ventaja de poder traducir una explosión de energía mental en una imagen fascinante, creando ilusión y añadiendo belleza al mundo, por medio de su conjugación con el toro.

En su faceta 'escultórica' y ganadera, esta cualidad de la creación original y personal se traduce en esencia del arte para crear un animal bello y bravo. Hay quien dice que sólo unos pocos la poseen pero en Joselito existe la base sólida que le da sustento: El conocimiento; y con sus toros, el impulso creativo buscará más ávidamente su libertad para crear 'obras' a su imagen y semajanza.

A primera vista, una obra de arte escultórico-ganadera, tiene sus términos de referencia y contiene toda la energía, sensibilidad que le quiere dar el buen ganadero. En el caso del madrileño, lo ha llevado a crear su mágica imaginería atendiendo a las demandas de su corazón y su mente, presentándonos así una declaración hecha de bravura, casta, estampa y trapío, que encierra -tanto si el artista quiere como si no- su experiencia personal, sus prejuicios y tensiones.

En la ganadería de El Tajo y la Reina, las emociones y las ideas de José Miguel Arroyo Joselito se filtran a través de una masa de experiencia y conocimientos adquiridos, antes de emerger en forma de Toro, en obra de arte. Por muy fuerte y personal que sea el compromiso de un ganadero, por apasionada que sea la determinación, sin la gramática del conocimiento tanto de comportamiento, anatomía como de composición 'interior' del toro, consagrada por la experiencia práctica de un artista como Joselito, será más dificil encontrar las disciplinas esenciales de un arte escultórico como es la cría de un Toro Bravo.

Es esencial experimentar, arriesgarse y buscar la originalidad, apoyándose en la experiencia adquirida. Algo que esta ahora está consiguiendo Maese Jose Miguel Arroyo, 'Joselito'.

Imagen:
Joselito en Madrid. Foto: Juan Pelegrín para http://www.las-ventas.com/
Toros de El Tajo y la Reina de la camada de 2010. Foto: MenachoDetalle de el Laocoonte, de Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Catarsis y emoción del Arte de la Tauromaquia


Es obvio que existen diferencias entre la Tauromaquia y las demás artes, es de cajón: Estilos, materiales, épocas, conceptos etc., pero una en concreto hace que éste Arte sea totalmente único y dificil de entender respecto a los demás. Se trata de La Emoción.

La respuesta estética en las manifestaciones orgánicas internas y externas que produce una creación en el ruedo, debe considerarse como un caso único y particular debido a la emoción que suscita en el aficionado a la Tauromaquia.

Sólo desde esta perspectiva podemos aproximarnos a este arte que despierta sentimientos tan intensos en nosotros, sin poder expresar específicamente de qué sentimientos se trata. La enigmática diferencia entre el sentimiento artístico que produce un Natural y el ordinario (no quiero menoscabar la emoción que suscitan las demás artes, ni a quienes disfritan con ellos, ordinario es sinónimo de 'usual' en este caso), de las demás artes, puede explicarse del siguiente modo: el sentimiento taurómaco es el mismo que el otro pero, en una plaza de toros, se libera por una actividad extremadamente intensificada de la imaginación.

El psicólogo Müller-Freiendfels, sugirió la existencia de dos clases de arte y dos clases de espectadores. Uno concedería mayor importancia a la contemplación, el otro al sentimiento. El aficionado al arte de la Tauromaquia ensambla estos dos en una unidad, siendo éste, por tanto, más 'sensible' que el aficionado a otro tipo de manifestación artística.

Las emociones que una faena suscita son emociones inteligentes y suelen liberarse en imágenes de la fantasía. En ocasiones he tenido la 'suerte' de ver llorar a un aficionado en una plaza de toros, y esas lágrimas (tomando palabras de Diderot), proceden de su cerebro; de modo que lo que expresa es la esencia de una reacción artística al juego místico entre toro y torero.

No hay que olvidar que en La Tauromaquia existe la tragedia, y pese al carácter deprimente que genera la emoción trágica, en los toros constituye una de las cotas más elevadas que puede alcanzar la emoción humana, porque la conquista espiritual del dolor genera un sentimiento que no tiene parangón.

Por último parafraseando a Baruch Spinoza, terminaré diciendo que hay quien dice que no es posible que una fuerza de la naturaleza, como es el toro, surja la causa del arte de torear (que se produce sólo en virtud del arte humano), y que el torero, si no estuviera determinado y orientado por el alma, no sería capaz de 'edificar' una obra de arte. Pero se ignora lo que puede el cuerpo y lo que puede deducirse de la sola consideración del Toro bravo.

Imagen:
Fotomontaje con foto de Talavante en la Feria de Abril de 2010. Foto: Matito

lunes, 1 de agosto de 2011

La Suerte de Varas, un buen soporte para una gran obra


Para el éxito de una buena pintura es necesario una buena base pictórica. Dentro de la Tauromaquia, esa base se podría comparar con la 'antiguamente' llamada Suerte de Varas, hoy en día en desuso y utilizada como mera sangría para descongestión del toro. Cuando su principal objetivo fue medir y ahormar la bravura primitiva para que sirviera después como material artístico, pero de un arte emocional, no académico e insulso.

Bien, el tema de la 'preparación de los soportes' (llamenos soporte a la bravura del toro) ha sido una preocupación constante de todos los tratadistas taurómacos, y por consiguiente de los ganaderos y toreros, (se supone).

Los datos referentes a la Suerte de Varas como preparación del 'soporte' adquieren, en dichos tratados, una gran importancia y misterio, y son desarrollados con una profusión de datos técnicos, muchas veces erróneos, confusos o difíciles de interpretar.

Lo que no puede caer en el olvido es que la Suerte de Varas, no sólo sigue siendo de una vital importancia, sino que supone la aportación más destacada no sólo en el ámbito técnico, sino también el creativo. Podríamos denominar a la Suerte de Varas como la preparación de un soporte (bravura), al conjunto de operaciones (colocación del toro, movimiento del caballo, cite, manejo y colocación de la puya, dosificar el castigo, etc.) necesarias que hay que realizar para conseguir que, sea cual sea el comportamiento y condición del toro, lo habiliten de manera adecuada para 'sustentar' la faena del torero, garantizando, eso sí, su buena ejecución para no menoscabar la, ya mermada de por sí, bravura del toro actual.

De una buena base creada en la Suerte de Varas se pueden sacar varias características:

-Aportará estabilidad a la bravura del toro, al no hacer movimientos de contración y dilatación de la puya, significativos de un mal uso de esta.
-Presentará una pelea a la resistencia de empuje del toro.
-Si se hace correctamente, permitirá ahormar la fiereza, y con ello permitirá crear obras de gran dimensión artística, que podrán ser regulares como irregulares ya que el torero con su pericia, más o menos solvente, se deberá adaptar a las complicaciones de la bravura del toro.

Una aceptable preparación del 'soporte de la bravura' se carcterizará porque permitirá una lucha del toro de manera no traumática y brindará la posibilidad, si se hace correctamente, de obtener la variedad de comportamientos que lleva implícito el toro bravo y que el torero deberá estar docto para solventar. La mala Suerte de Varas, masacrando al animal, hace que éste, por muy bravo que sea, llegue apagado al último tercio.

Por último, concluímos afirmando que una buena Suerte de Varas, como soporte será 'estable', y el toro admitirá las diferentes 'intervenciones' que le pueda someter el artista durante su 'manipiulación' y proceso técnico durante la faena, permitiéndole trabajar con cualquier Suerte. Ésta será siempre creada con un material (toro) con duración y que conserve intactas la pujanza y ganas de pelea, un grave problema que tiene una gran parte de las obras taurómacas contemporáneas.

Imagen:
Toro de Victorino en la Feria de Castellón de 2010. Foto: Antonio Casado 
Restauración de un soporte pictórico
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