lunes, 28 de febrero de 2011

Pepín Martín Vázquez y la búsqueda de la Belleza


Por edad no he tenido oportunidad de ver torear al Maestro Pepín Martín Vázquez nada más que en ‘Currito de la Cruz’, pero sí de leer bastante acerca de él y su Tauromaquia. Siguiendo con el sentido de este Blog, todos los escritos que cayeron en mis manos me aventuran a compartir un sentimiento interno que tiene que ver con el torero que busca la Belleza abstrayéndose del mismo cuerpo.

Vaya desde aquí mi más humilde Homenaje al Maestro Pepín Martín Vázquez.

Para ello me apoyo en el dialogo de EL BANQUETE donde Platón enseña el modo de acceso a la Belleza a través del amor.

Según Platón el alma tiene una doble naturaleza, es en parte divina y en parte humana; está dotada de alas y es inmortal; pero las almas pueden perder las alas, caer en la tierra y quedar prisioneras en la cárcel del cuerpo. Sin embargo, conservan la memoria del mundo de las esencias divinas que conocieron anteriormente, de manera que los que han experimentado la contemplación de la Belleza superior, se han hecho sensibles a la belleza terrena y constantemente la buscan.

Todo esto debió lo debió experimentar Pepín, ya que sin renunciar al valor y la casta torera, buscó siempre la perfecta armonía en su Tauromaquia: Con su toreo a pies juntos (ya fuera de muleta o de capa) indagaba para no restar ni un ápice de recorrido al muletazo; En sus adornos, buscó el llegar a la Belleza partiendo del lance primitivo creado por otros maestros (como el pase de la firma instaurado por Granero).

Pero la Idea de las Ideas, la visión de lo Bello absoluto, en sí y por sí universal y trascendente, la alcanzó con el lance de la Gaonera y el pase por alto a pies juntos.

Con la Gaonera, llegó a la perfección en su ejecución  honda, estética y serena, como apunta Platón en el diálogo al hablar de la Belleza moral, al elevarse por encima de las formas sensibles para alcanzar la Belleza del alma. Con el pase por alto a pies juntos, sin moverse del sitio, sintió estar inspirado en el amor a al Toro, dentro de ese amar a todos los cuerpos bellos, así experimentó una pasión hacia las formas sensibles y se sintió atraído por el alma del que ama al ejecutar el arte más rotundo.

Sin más, siguiendo las ideas de Platón: Maestro Pepe Luis Vázquez, el pensamiento y la sabiduría ahora te han impulsado a salir de ti mismo y a recobrar las alas que un día perdíste y te hicieron caer en la Tierra y que han de transportarte a la Perfección Suprema, esa que siempre buscaste en este mundo terrenal.

Imágen:

Pepín Martín Vázquez, ABC.
Nacimiento de Venus (1478), Sandro Botticelli.Galleria degli Uffizi. Florencia

jueves, 24 de febrero de 2011

Esplá y los Prerrafaelitas


En la última época de su carrera se ha manifestado hasta la saciedad que Luis Francisco Esplá clavaba los ojos en el mundo de los antiguos y resucitaba un lenguaje que nos recordaba a Tauromaquias primitivas, donde el torero efímero pero preciso llegaba a la más original pureza.

Igual efecto surgió a mediados del siglo XIX con un movimiento nacido en Inglaterra, Los Prerrafaelitas.
Coetáneos del Realismo Francés, en 1848 se reunieron en Londres un grupo de pintores jóvenes con la intención de renovar el panorama artístico inglés, centrando su labor en temas comprometidos, sobre todo sociales.

Al igual que estos artistas, Esplá, se alejaba el arte académico predominante, quizá por considerar que esta Tauromaquia representaba composiciones elegantes pero carentes de sinceridad. Por ello, el Maestro alicantino, propugna un regreso al detalle en la dirección de todos los ámbitos de la Lidia y así perpetuar las bases de un Arte arcaico en que primaba el oficio más auténtico.

Los objetivos de la Hermandad Prerrafaelita se resumían en cuatro declaraciones que debían llevarse a la práctica sin sacrificar la independencia de cada artista: 1) Expresar ideas auténticas y sinceras; 2) Estudiar con atención la Naturaleza, para aprender a expresar estas ideas; 3) Seleccionar en el arte de épocas pasadas lo directo, serio y sincero, descartando todo lo convencional, autocomplaciente y aprendido de memoria; 4) Buscar la perfección en la creación.

Como se puede observar, estas premisas bien pudieran regir la forma de entender la Tauromaquia del Maestro Esplá, de ahí su paralelismo con  este movimiento: Autenticidad y sinceridad; Estudiar al Toro; Mirada a Tauromaquias pasadas para alejarse de lo tópico; Indagar en el arquetipo.

En cuanto a sus temas, los Prerrafaelitas bebían en diversas fuentes, ya fuesen de autores contemporáneos, de leyendas, de la literatura medieval, de Shakespeare e incluso de la Biblia. El único requisito era que pudiesen ser representados de una forma moralizante. Si bien, les fascinó particularmente la Edad Media, a la que atribuía una gran integridad espiritual y creativa.

Por tanto, el toreo de Luis Francisco Esplá, desde esa mirada al pasado quizá sin pretenderlo, ha servido de instrucción casi dogmática para contemporáneos y generaciones venideras.

Imagen:
‘Ofelia’, 1851, Óleo sobre lienzo, de Sir John Everett Millais.
Luis Francisco Esplá en el día de su despedida en Alicante, Foto: Verónica Soriano.

martes, 22 de febrero de 2011

Belleza natural y Belleza estética


Dentro de la idea estética que poseemos interiormente, tenemos la noción de un modo inconsciente de que el mundo al cual pertenecemos nos parece bello y la contemplación desinteresada de la infinidad de fenómenos naturales y variadas formas de vida que en él se producen, puede ser una fuente inagotable de placer espiritual.

En este sentido, dentro de la Tauromaquia, el universo que conocemos nos ofrece una forma de vida majestuosa en su hábitat natural: El Toro Bravo. Un animal que por sí mismo evoca solemnidad y admiración por el mero hecho de su existencia poderosa y repleta de un misterio en el que todavía nadie ha podido penetrar.

Decimos “contemplación desinteresada” porque no se busca en ella ninguna otra clase de interés o finalidad más que el mero placer que nos produce el acto contemplativo por sí mismo.

También la contemplación de la belleza artística, la belleza creada por el hombre, es desinteresada.

De modo que la contemplación de las dos clases de belleza, la natural y la artística, producen en nuestro espíritu un efecto similar. Sin embargo, son de tal modo diferentes que la belleza natural, por bella que sea, no puede ser nunca belleza artística, ni ésta puede identificarse con la belleza natural, por perfectamente que en la obra de arte del torero estén representadas las bellezas naturales por medio del toro.

Y esto es así porque el propósito último del artista al crear la obra de arte será intentar que la forma natural escogida para la realización de su trabajo, en este caso el toro bravo, le sirva como medio o vehículo expresivo, como un lenguaje, para comunicar a sus semejantes sus sentimientos, sus emociones y sus vivencias personales satisfaciendo, de este modo, la necesidad de belleza estética del espectador de Arte (Faena) que, teniendo necesidad espiritual de éste, no puede producirlo él mismo. Al hacerlo así, el artista transforma las formas naturales representadas en belleza estética.

El artista tomará los sentimientos interiores que le parezcan más adecuados a sus necesidades expresivas del momento, tratará de romper su superficie para penetrar en su interior en busca de la invisible esencia creadora y, si logra encontrarla, se identificará con ella, encontrándose a sí mismo, lo cual significará para él un intenso goce espiritual porque, de ese modo, se conectará con el Toro.
Es caso semejante a lo que les ocurre a los místicos cuando entran en un estado de éxtasis; la diferencia es que ellos le llaman Dios al Toro y que los éxtasis místicos son un fin en sí mismos, no un medio o estado que lo impulse a crear una obra que intenta expresar ese elevado y transitorio estado espiritual, como sucede en el Arte de la Tauromaquia.

Imágen:
Toro Victoriano del Río, Camada 2010, Foto: Cabrera.
Morante de la Puebla en las Feria Colombina de Huelva 2010, Foto: Toros Comunicación (Plaza de Huelva)

jueves, 17 de febrero de 2011

Los Órdenes del Arte-Tauromaquia


Lo que nos ocupa en esa aportación es el orden arquitectónico y su fundamento en la comparación con las distintas formas de torear de tres de los Artistas que dejan su impronta en la actualidad: José Tomás, El Juli y Morante de la Puebla.
Para ello nos referiremos a Vitruvio quien vivió en época de Julio César y Augusto y realizó un tratado decisivo para el Renacimiento. Dicha obra se entiende como una sistematización de los conocimientos y de las técnicas arquitectónicas del mundo antiguo. Es un escrito que posee una gran reflexión; se ve que es fruto de muchas lecturas, de una sapientia de la Antigüedad, un compendio completo.
El concepto de Orden en Vitruvio no es el que entendemos hoy. Nos dice que los órdenes son elementos constitutivos de la arquitectura que dan a todas las partes de una construcción su magnitud justa con respecto a su uso. Lo relacionaba con el decoro. Era el aspecto correcto de la obra, que resultaba de la perfecta adecuación del edificio y en la que no había nada que no estuviera fundado en alguna razón. Sin olvidar una de las máximas de Vitruvio: “la naturaleza es el modelo de la belleza arquitectónica”, por tanto las reglas de los órdenes son la expresión de una ley natural.
Pues bien, dentro del sentido de este Blog que es evidenciar la equivocación de no incluir la Tauromaquia dentro de las distintas teorías del Arte y basándonos en que la Faena a un toro es comparable a una Obra, pasaremos a desgranar el por qué ésta se puede equiparar a la Tauromaquia de tres de los pilares actuales del Toreo:
Dórico-José Tomás
Es un orden que tiene fortaleza, es simple pero a la vez imprescindible, masculino, heroico. Sebastiano Serlio, arquitecto manierista italiano, dice que este orden fue inventor y luz de la buena y verdadera arquitectura. Es de gran sobriedad pero a la vez grandioso.
Por tanto, se identifica con la Tauromaquia de José Tomás. Además de heroica, se transforma en una ‘simple complejidad’ a los ojos del espectador. Su ornamentación es sencilla y tiene una fortaleza colosal huyendo del aspecto delicado e influyendo sobriedad. Igual que el dórico fue un orden arquitectónico que sustentó villas, puertos, ciudades…hoy se podría decir que la Tauromaquia de José Tomás es sobre la que se apoya la Fiesta.
Jónico- El Juli
Según Vitruvio es para divinidades moderadas, proclive al equilibrio. Es un orden de refinamiento intelectual, escaso en lo místico, es más civil y sensato, como la forma de torear de El Juli. Aunque dentro del mismo sentido de poder, la Tauromaquia de Julian López, es más moderada, menos colosal y sobria. Sin embargo se ha de estar muy capacitado intelectualmente para sacar el máximo rendimiento a sus oponentes y crear una Obra sólida. Por ejemplo, en arquitectura se encontraba mucho en ayuntamientos, como órgano rector. En El Juli, se crea a partir de una consciencia innata que, sin apelar a lo sublime, dicta reglas y cánones de cómo se ha de templar, mandar y torear a una fuerza bruta.
Corintio-Morante de la Puebla
Vitruvio lo relaciona con el refinamiento, la elegancia, la ligereza y es el más esbelto. Venus, Flora, Proserpina y las Náyades son las diosas que corresponden a este orden. Sentido virginal, decorativismo. Basta con asistir a un trasteo de capa de Morante de la Puebla para comprender que la equiparación se hace patente en el momento de cada embroque.

Existen otros órdenes secundarios con los que se podría hacer el parangón con otros Artistas de nuestro momento: Salomónico-José María Manzanares, Toscano-Miguel Ángel Perera….

No es casualidad que uno de los elementos sustentantes, junto con la escocia, que forman la basa sea el toro. Pues bien, todo este intento, casi atrevimiento, de comparar los órdenes con la Tauromaquia de tres de los mejores Artistas del momento, no tendría cabida si no se sostuvieran con El Toro, su casta y combatividad. Sin él, cualquier orden-tauromaquia se derrumbaría, y si ese Toro no tuviera la resistencia suficiente para llevar el peso de la Fiesta, por ahí, es por donde se empiezan a tambalear los cimientos.

sábado, 12 de febrero de 2011

El Renacimiento en la Tauromaquia


Como Renacimiento entendemos un movimiento de renovación intelectual y artística fundamentado en una serie de cambios. Sus cimientos ideológicos son una nueva consideración del hombre, pasando a ser el centro del universo, y vinculado con la naturaleza.  En el toreo se hace palpable porque cada vez es más humanista. El artista ya no es el joven humilde que prueba suerte, hoy, debido a las exigencias del público y de los cánones en la nueva forma de toreo, el Maestro habrá de ser un hombre ilustrado en la Tauromaquia sin por ello renunciar al espacio que haya ocupado hasta ahora dentro de la sociedad.  Para ello, habrá de tener en cuenta la naturaleza en su más estricto sentido, ya que el hombre no podría realizar su obra sin el combate que presenta el Toro, enfrentándose así a lo salvaje.
Hoy se torea mejor que nunca, por lo menos se ha progresado hacia lo que quizá los antiguos pensaron plasmar en sus Tauromaquias. Al igual que sucede en las distintas ramas artísticas, el toreo contemporáneo se remite a la antigüedad, la imita pero con el objetivo de superarla. El artista moderno cuando se enfrenta al toro, tiene instrumentos muy diferentes que antes desconocían por la naturaleza del toreo de intentar pasaportar al animal lo más dignamente posible, sin ser herido y por medio de un trasteo sobre las piernas. Se enfrentaban a la fuerza bruta, a una desconocida fuente de fiereza que nunca llegaban a domeñar.
Se ha evolucionado de una forma de entender la Tauromaquia que hoy podríamos llamar ‘medieval’, en la que la casualidad era el mecenas que ‘pagaba’ la obra y no existían pautas proporcionadas en cuanto a tiempos y plástica. Aunque, poco a poco, se fueron encontrando excepciones del empleo de técnicas para reinterpretar el Toreo, estos ejemplos son episódicos y epidérmicos, es decir se encuentran de forma puntual y superficial. No se hace de forma consciente.
Para el hombre (Torero) del Renacimiento esta vuelta a la Antigüedad se hace por extensión y con profundidad pero siempre queriendo superarla.
En la actualidad:
A los modelos clásicos de interpretación de la Tauromaquia se le suman el intento de crear una obra ‘Proporcionada’, que las partes de la faena estén en consonancia con el Todo.
Los tempos, la composición, la quietud, el valor, en definitiva, lo plástico, han de formar un grupo figurativo coherente, y que encuentren en todo momento relación entre sí.
Por todo ello podríamos decir que La Tauromaquia en la actualidad, equivaldría al periodo del Renacimiento en las demás Artes.

Imagen: Montaje sobre "La Disputa del Sacramento" de Rafael y José Tomás en la faena a 'Idílico' de Cuvillo (Foto:Faricle)

miércoles, 9 de febrero de 2011

Una nueva aportación


Este nuevo Blog nace con la intención de comparar, contrastar, medir e incluso demostrar, cómo el Arte y su Historia se equivocan al no tener en cuenta La Tauromaquia como una de sus diferentes ramas de estudio.

Para ello habrá que equipar al Toro Bravo con un lienzo en blanco, una piedra sin tallar o un plano sin definir al que hay que dar forma para crear la Obra de Arte, osea la Tauromaquia. Si no, al torero no se le podría llamar Artista. Los grandes genios del Arte se han enfrentado a la creación partiendo de la nada, de la naturaleza, de lo salvaje, por ello, el torero para llegar a ser considerado Artista, habrá de labrar la Obra siguiendo lo natural, lo primitivo, en una palabra, enfrentarse a la casta, a la fiereza y a la bravura del toro bravo y a partir de ella, cuando la domeñe, crear Arte.

Si el torero se enfrenta a un animal que no representa el nivel básico de la creación y a priori está condicionado a la ayuda, (falto de casta y exento de afán de combatividad y superación), sería un engaño, y estaríamos incurriendo en un fraude si queremos llamar a la Tauromaquia, Arte.

Bien es verdad que los artistas han tenido ayudas como las matemáticas, la óptica, la geometría, la filosofía o la literatura, pues el torero podría ser considerado incluso más grande por contar con la simple ayuda de su ingenio y una tela para concebir el fini.

Con todas estas pautas, unidas, en la medida de lo posible, a opinión de actualidad Taurina (y otros asuntos), se crea este blog para intentar ver La Fiesta, desde otro punto de vista.
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