martes, 1 de noviembre de 2011

Andrés Vázquez, el arte del pueblo


Estos días a saltado a la palestra la noticia de que Andrés Vázquez a sus 80 años va a matar un novillo-toro de Victorino Martín para celebrar sus 50 años de alternativa en Zamora. Un hecho noticiable si se tiene en cuenta la edad y el encaste del que se trata, por muy novillo-toro que sea. Actos así no pueden dejarse a un lado desde la Historia del Arte de la Tauromaquia, así que desde aquí vamos a desentramar, en la medida de lo posible, la Tauromaquia de Andrés Vázquez: el arte popular.

Para algunos, la cultura es un privilegio de las clases superiores; para otros, una peculiar forma del saber orientada hacia la vida moral; para otros, la seña de identidad de un grupo étnico. Para hombres como Andrés Vázquez la cultura es la suerte que tuvo de ser Torero, de ejecutar un arte excelso incluso sin, quizá, tener consciencia de ello.

Para "El Brujo de Villalpando" seguramente el Toreo no fue un problema de lógica, y sí de necesidades. El dilema surgió cuando se empezó a tomar partido por una "Tauromaquia académica" y a dar de lado una "Tauromaquia popular". La 'Ilustración taurómaca', fue soberbia en cuanto a que la Tauromaquia académica, su Tauromaquia, fuera la que tomara el poder y la razón. Lo demás, la Tauromaquia de arrojo, de valentía, y de gestas era cosa de la "chusma", de "la canalla", a la cual no podían otorgársele otras cualidades que la torpeza a la hora de realizar el toreo y la vulgaridad de las formas. Pero no hay que olvidar que la Tauromaquia de a pie fue un arte popular, un rito que se convirtió en Arte.

Así en el Arte de Andrés Vázquez existió una función estética, claro que sí, pero ésta no es exclusiva ni predominante. El trató de embellecer el ritual, volcó en ello toda su creatividad, tuvo un modo de estar delante de los toros asegurando la eficacia de una ceremonia, de alcanzar con mayor facilidad el favor de públicos y aficionados. Por tanto, en el arte del zamorano la función estética siempre existió, pero estuvo superpuesta en la compleja trama del sentido final de la Tauromaquia, el vencer al toro.

El arrojo y la valentía de Andrés Vázquez fueron un esfuerzo para poner coto a la degradación que por momentos vivió el Arte de la Tauromaquia popular, ya que fue un valioso aporte a la causa de los sectores 'subalternos', la fuerza de su toreo dependió siempre, y dependerá, de no perder nunca su identidad.

Imagen:

Andrés Vázquez antes de hacer un paseíllo en Madrid: Foto: victorinomartin.com
En un pase en las Ventas. Foto: Peña

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