sábado, 2 de julio de 2011

Polémica entre arte 'figurativo' y arte 'dominador'


En estos momentos pocos artistas de la tauromaquia deciden tejer la historia del toreo partiendo desde cero, desde su propia personalidad. Tan sólo algunos como Morante de la Puebla, José Tomás, Manzanares, Talavante, El Juli, Sergio Aguilar, Fandiño...(por contar unos pocos), tienen la virtud de no negarse a explorar cualquier camino frente al toro, por innovador que sea.

Pero existe una polémica, o más bien disparidad de gustos, en nuestro tiempo en torno a las diferentes tauromaquias, y es la tensión entre la forma de torear 'figurativa', o artista, y la no figurativa, o dominadora.
Es facil comprobar que dentro de la cultura taurómaca y en la mayoría de las etapas históricas del toreo, la conciencia del aficionado ha preferido siempre la forma 'figurativa' de torear al arte dominador y heróico.

Las grandes masas se sienten atraídas por el figurativismo de algunas figuras porque creen entender que es el verdadero toreo el que tienen delante de sus ojos. Pero en realidad lo que entienden de la obra creada en el ruedo son los cánones de cómo se han realizar las suertes, unido a la anécdota de un pase accesorio, es decir, lo que la tauromaquia tiene en sus bases.

Torear es dominar, organizar una fuerza bruta de la naturaleza, otorgando así un orden racional o emocional a la obra de arte.

El público, en general, está acostumbrado a una tauromaquia canónica y considera que el merito del torero radica en que esa composición de la faena lo sea, en que los pases 'ordinarios' representen la apariencia de la auténtica forma de torear, incluso llegando a creer que lo importante no es el dominio del toro, sino la composición del torero.

Y no se plantean la base de que la naturaleza nos ofrece un caos cuando sale el toro por chiqueros de formas, de embestidas, de colores sin organización ninguna, nuestros ojos y también nuestra mente intentan incoscientemente ordenar ese caos en forma de toro bravo pero solo el artista lo consigue. La misión del torero será ordenar ese salvajismo, esas embestidas y transformar e interpretar la naturaleza primitiva en la tauromaquia que lleva dentro, nunca copiarla.

Por eso cuando alguien dice no gustar la tauromaquia doninadora, está diciendo que tampoco entiende la tauromaquia 'figurativa' porque lo único que debería diferenciarlas es la forma con que el torero construye su obra. El torero figurativo dispondrá en el albero la tauromaquia de manera que pueda ser reconocida. El torero de concepto dominador y heróico partirá de las bases de la tauromaquia pero suprimirá todo aquello que no sirve al propósito de dominar la fuerza bruta del toro. Este proceder es no solo lícito sino racional y ninguna de las dos formas de torear, por tanto, presupondrá un mayor dominio de la técnica y del arte de la tauromaquia respecto a la otra.

Imagen:
Toreo dominador de El Juli en la feria de Bayona de 2010. Foto: Roger Martín
Figurativismo de José María Manzanares en Vistalegre (Madrid). Foto: Iván de Andrés

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